Afrontamiento Ineficaz del Cuidador: Síndrome, Causas y Estrategias

Cuando cuidar a otra persona, por la razón que sea, absorbe una gran parte del tiempo y se convierte en una tarea abrumadora, aparece el síndrome del cuidador. Este síndrome, que se presenta en las personas que cuidan a otros, puede tener consecuencias significativas para la salud física y mental.

Foto de una persona cansada cuidando a un anciano

¿Qué es el Afrontamiento Ineficaz del Cuidador?

El diagnóstico de Afrontamiento ineficaz describe a una persona que está experimentando dificultad para adaptarse a una o más situaciones estresantes. Puede referirse a un problema episódico reciente o a un problema crónico. Los mecanismos de afrontamiento que suelen ser eficaces tal vez resulten inapropiados o ineficaces en la nueva situación, o quizás la persona tenga antecedentes desfavorables de afrontamiento de factores de estrés. Si el suceso es reciente, el afrontamiento ineficaz podría ser un juicio prematuro, dado que una persona puede reaccionar ante el estrés abrumador con una respuesta de duelo como negación, ira o tristeza, lo cual haría más apropiado el diagnóstico de Duelo o Deterioro de la adaptación en el período inicial.

Diferencias entre Burnout y Síndrome del Cuidador

El término burnout se utiliza principalmente para el ambiente laboral, aunque también se puede aplicar a quienes se dedican a cuidar a otras personas de manera profesional o no. Generalmente, y tomando como referencia el artículo de la Cleveland Clinic, el síndrome del cuidador se produce porque la persona dedica una gran parte de su tiempo y energía a cuidar a otras personas. En algunas ocasiones esto implica que no se tiene suficiente tiempo para dedicarse y cuidar de sí mismo.

Factores que Contribuyen al Estrés del Cuidador

Diversas causas y factores impactan en el bienestar de la persona cuidadora, llevando a situaciones de estrés y sobrecarga.

Demandas Emocionales y Físicas

  • Factores emocionales: Johns Hopkins Medicine resalta que las personas enfermas requieren un grado extremo de cuidado físico y emocional. Esto puede generar estrés y afectar el bienestar de quien brinda los cuidados, ya que le puede resultar complejo brindar atención y satisfacer sus propias necesidades y las del resto de personas de su entorno.
  • Demandas físicas y agotamiento: El cuidado de una persona enferma tiene una demanda muy alta de esfuerzo físico, sobre todo cuando la persona no tiene suficiente independencia para llevar a cabo sus actividades cotidianas. Esto puede llevar al agotamiento físico y, si no se toma un descanso adecuado, a problemas como dolores musculares, fatiga crónica y disminución de la energía.

Carga Mental y Expectativas Sociales

Las expectativas sociales y familiares también pueden aumentar la presión sobre los cuidadores y generar malestar, contribuyendo a una significativa carga mental.

Fases del Síndrome del Cuidador

Las fases del síndrome del cuidador son muy variadas y pueden cambiar en función del especialista. A continuación, se comentan algunas de las más comunes:

  • Etapa de implicación inicial: Aunque algunos no hablan de esta etapa, es importante mencionarla, ya que es cuando el cuidador asume la responsabilidad de brindar cuidados a otro sin que eso represente un inconveniente. Es un periodo que puede variar de persona a persona, pero que según los especialistas puede ser de hasta 18 meses.
  • Etapa de sobrecarga: Es cuando se hace más evidente la dificultad de cuidar a otra persona, y el cuidador puede sentirse abrumado y experimentar una sensación profunda de cansancio. Para la mayoría, parece que se hace mucho esfuerzo sin que eso se refleje en resultados positivos.
  • Etapa de agotamiento o burnout: En esta etapa, el cuidador alcanza el nivel más alto de agotamiento y puede empezar un proceso de aislamiento que incluye alejarse de familiares y amigos. Además, puede descuidar sus propias necesidades y entrar en conflicto con las tareas de cuidado de la persona enferma. Es común la fatiga física y emocional, y la falta de motivación y el agotamiento mental se manifiesta con mayor frecuencia.
  • Etapa de desvinculación emocional: En la etapa más grave del síndrome del cuidador, los cuidadores pueden experimentar una desvinculación emocional y perder la empatía por quienes reciben sus cuidados.
Infografía sobre las fases del síndrome del cuidador

Síntomas del Síndrome del Cuidador

Aprender a reconocer las señales o síntomas del síndrome del cuidador es sumamente importante, según resalta HelpGuide, ya que de esta manera es posible tomar medidas antes de que todo empeore.

  • Fatiga y dolor muscular: El artículo de HelpGuide menciona la sensación de sentirse cansado físicamente como uno de los síntomas más comunes, que en algunos casos puede incluso generar malestar y dolor muscular.
  • Insomnio y trastornos del sueño: Vitas Healthcare explica que el síndrome del cuidador puede causar trastornos del sueño, que se pueden manifestar de manera diferente. En algunas ocasiones estos problemas se presentan en forma de insomnio, mientras que en otras la persona duerme una gran parte del día.
  • Ansiedad y estrés: Otro de los síntomas que se suelen presentar son la ansiedad y el estrés, que se generan por lo demandante que es cuidar de otra persona y por las expectativas propias y ajenas que se generan en torno a ello.
  • Sentimiento de culpa: En algunos casos, los cuidadores también pueden experimentar sentimientos de culpa, ya que no siempre están disponibles para el otro, y los cuidados que se ofrecen pueden parecer poco ante las necesidades de quien está enfermo.
  • Aislamiento y dificultad para socializar: Una gran parte de los síntomas mencionados influyen en el aislamiento y la dificultad que puede tener el cuidador para socializar. Después de un tiempo, la persona que brinda los cuidados puede volverse más solitaria, algo que termina afectando su salud mental y emocional.
  • Disminución de la autoestima: El artículo de Johns Hopkins Medicine resalta que cuando el síndrome del cuidador alcanza un nivel crítico, se pueden empezar a experimentar problemas de baja autoestima.

Consecuencias del Síndrome del Cuidador

Padecer del síndrome del cuidador puede tener consecuencias negativas, tanto de salud mental como de salud física.

Cómo evitar el síndrome del desgaste del cuidador

El Afrontamiento y la Carga Subjetiva en Cuidadores

El afrontamiento se define como «aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas y/o internas que son evaluadas como que exceden o desbordan los recursos de los individuos».

Tipos de Afrontamiento

Dicho afrontamiento puede clasificarse en función de la orientación y el carácter de los mencionados esfuerzos. Respecto de la orientación, se clasifica en:

  • Afrontamiento centrado en el problema: Dirigido a resolver los retos.
  • Afrontamiento centrado en la emoción: Dirigido a gestionar las emociones.

En función del carácter, se clasifica en:

  • Afrontamiento activo: Intentos de solucionar, minimizar o re-evaluar el problema.
  • Afrontamiento pasivo (de evitación): Implica evitar el problema, a menudo asociado con el afrontamiento disfuncional.

La Carga Subjetiva y el Afrontamiento

La carga subjetiva, que Zarit et al. definen como el estado que se caracteriza por malestar en varias áreas (salud del cuidador, bienestar psicológico, finanzas, vida social y relación entre el cuidador y el receptor de cuidados) como resultado de la situación de cuidado, ha sido relacionada con el contexto en el que se desarrollan los cuidados, los estresores primarios objetivos o carga objetiva (demandas de cuidado e intensidad de la atención prestada) y las denominadas variables moduladoras, entre las que se encuentra el afrontamiento.

Resultados de un Estudio sobre Afrontamiento y Carga Subjetiva

Un estudio transversal en cuidadores primarios de familiares mayores dependientes en Andalucía (España) analizó la relación entre el tipo de afrontamiento y la carga subjetiva. La muestra estuvo compuesta mayoritariamente por mujeres (89,4%), hijas de la persona cuidada (57,1%), y que compartían domicilio con esta (69,7%).

Los resultados mostraron que:

  • La carga subjetiva estaba asociada de forma positiva con el afrontamiento disfuncional (β=0,28; p<0,001). Esto apoya la idea de que el afrontamiento disfuncional podría considerarse un afrontamiento ineficaz, independientemente del contexto y del tipo de estresor. Evitar o negar los problemas puede empeorar la situación de cuidado y, consecuentemente, la situación emocional de los cuidadores.
  • La carga subjetiva estaba asociada de forma negativa con el afrontamiento centrado en emociones (β=−0,25; p=0,001).
  • No se encontró asociación con el afrontamiento centrado en problemas.

En conclusión, el afrontamiento disfuncional se relaciona con una mayor carga subjetiva y el afrontamiento centrado en las emociones se relaciona con una menor carga subjetiva, con independencia de la carga objetiva, el género y el parentesco de la persona cuidadora.

Prevención y Superación del Síndrome del Cuidador

Ya vimos cuáles son sus causas y qué consecuencias puede llegar a tener, pero ¿cómo prevenir y superar el síndrome del cuidador?

Importancia de Cuidarse a Sí Mismo

WebMD explica qué hacer para prevenir el síndrome del cuidador, resaltando que es importante tener límites y dedicar tiempo para sí mismo. Lo ideal cuando las tareas de cuidado y el estado de salud de la persona a la que se cuida empiezan a generar estrés es buscar ayuda profesional.

Estrategias para un Afrontamiento Eficaz

  • Reconocer los signos de alerta: Lo primero es reconocer los signos de alerta, teniendo como base las fases y los síntomas mencionados en este artículo. Identificar que el cuidar a otro está generando malestar es fundamental para actuar y tomar medidas preventivas.
  • Buscar ayuda profesional: Hablar con un terapeuta puede ser de mucha ayuda y puede servir para gestionar lo que se experimenta a nivel emocional. Recomendar a los especialistas cuando sea necesario.
  • Establecer límites y expectativas realistas: Es clave el autocuidado emocional y fijar límites al momento de asumir la responsabilidad de cuidar a otro.
  • Apoyar mediante la compañía: Pasar tiempo con la persona.
  • Transmitir sinceridad y empatía: Fomentar la expresión de sentimientos. Hacerle saber que se comprenden sus sentimientos. No discutir con expresiones que se usan para restar importancia.
  • Evaluar el comportamiento de afrontamiento: Animar a la persona a evaluar su comportamiento con preguntas como "¿Le funcionó eso?", "¿Cómo le ayudó?", "¿Qué aprendió usted de esa experiencia?".
  • Discutir posibles alternativas: Por ejemplo, hablar sobre el problema con los implicados, tratar de cambiar la situación, o no hacer nada y aceptar las consecuencias.
  • Identificar problemas incontrolables: Ayudar a la persona a identificar los problemas que no puede controlar de manera directa y ayudarle a practicar actividades que reducen el estrés para el control (p. ej., ejercicio, yoga).
  • Respaldar las conductas de afrontamiento funcionales: Por ejemplo, sugerir: “La manera en que usted manejó esta situación hace 2 años funcionó bien entonces. ¿Podría hacer lo mismo ahora?”.
  • Incrementar la actividad de manera gradual: Identificar actividades que antes eran gratificantes pero que se han dejado de lado (hábitos de vestir o de arreglo personal, compras, aficiones, actividades atléticas, artes y manualidades) y animar a la persona a incluirlas en la rutina diaria durante un tiempo establecido (p. ej., “Tocaré el piano 30 min cada tarde”).
  • Fomentar sentimientos de logro personal y autoestima: Explorar vías como dedicar tiempo a actividades relajantes (bailar, ejercitarse, bordar, trabajar la madera). Encontrar a alguien que ayude en las responsabilidades de manera ocasional.
  • Aprender a compartimentalizar: No llevar los problemas a cuestas sin tregua; disfrutar del tiempo libre.
  • Tomar vacaciones: Animar a tomarse vacaciones más largas (no sólo unos pocos días de cuando en cuando).
  • Técnicas de manejo del estrés: Dar oportunidades para aprender y usar técnicas de manejo del estrés. El establecimiento de objetivos, la búsqueda de información (aprender sobre todos los aspectos de un problema) y el dominio (aprendizaje de nuevos procedimientos o habilidades) son útiles para la autoestima y el autocontrol.

Caso Clínico: Una Historia de Superación del Afrontamiento Ineficaz

Se presenta un caso clínico de una cuidadora informal con síntomas de insomnio, cansancio, ansiedad, estrés y depresión. Una mujer de 61 años de edad, sin antecedentes personales relevantes, acudió a la consulta de Atención Primaria por insomnio y ansiedad. La paciente indicó ser la cuidadora principal de su madre, una mujer de 98 años de edad. Refirió no tener tiempo para nada, sentirse cansada de forma constante, no realizar ningún tipo de actividad física ni llevar a cabo una dieta saludable desde hacía 8 meses (tiempo desde el cual aumentaron las necesidades de cuidado de su madre).

Indicó que no podía dormir debido a que era incapaz de tranquilizarse por las noches, dándole continuamente vueltas a las tareas pendientes que tenía que realizar y por las demandas de cuidado solicitadas por su madre. Se sospechó en ella un diagnóstico de estrés y de síndrome de cuidador quemado, diagnosticado mediante la escala de sobrecarga del cuidador de Zarit, que en su caso indicó sobrecarga subjetiva.

Para el tratamiento, se le proporcionaron una serie de folletos informativos sobre técnicas relajantes naturales y se decidió junto a ella cuáles llevaría a cabo. Se le enseñó a realizar relajación muscular autógena, a respirar profundamente mientras escuchaba una canción relajante para reducir su tensión en momentos de más estrés, y se le animó a apuntarse a yoga o pilates. Además, se le dieron indicaciones para llevar a cabo la tarea de cuidado de su madre de una forma más eficaz, intentando potenciar su salud física, emocional y de relaciones sociales. Se le indicó acudir a los grupos de apoyo disponibles en el centro de salud y se le enseñó a canalizar las demandas de su familiar de forma constructiva.

Tras la aplicación de estas medidas, la paciente evolucionó correctamente, se sintió más satisfecha con la vida que llevaba. Aunque las dificultades seguían presentes, había conseguido afrontarlas de forma más eficaz. Gran parte del éxito se atribuyó a su participación en los grupos de apoyo del centro de salud. En general, aumentó el cuidado de la cuidadora hacia sí misma, aunque seguía habiendo sobrecarga emocional y de trabajo. Cabe destacar que estas situaciones serán cada vez más frecuentes debido al aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento paulatino de la población.

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