El envejecimiento es un proceso natural que debe ir acompañado de seguridad, dignidad y permanencia del disfrute de la vida, la salud, la integridad y la participación social. Sin embargo, con el aumento de la población de personas mayores, también se ha incrementado el maltrato, un problema social que existe tanto en países en desarrollo como en desarrollados y que, por lo general, no se notifica suficientemente en todo el mundo.

Magnitud y prevalencia del maltrato
De acuerdo con una revisión de 52 estudios realizada en 2017, se estima que una de cada seis personas de 60 años o más (el 15,7% de este grupo) sufrió alguna forma de maltrato. Este tipo de violencia constituye una violación de los derechos humanos y puede manifestarse de diversas maneras:
- Maltrato físico: Uso de la fuerza para causar daño o amenaza de hacerlo.
- Maltrato sexual: Contacto sexual sin consentimiento o por la fuerza.
- Maltrato psicológico: Uso de palabras o acciones para causar estrés emocional o angustia (insultos, infantilización, aislamiento).
- Abuso económico: Explotación de posesiones o fondos en detrimento de la persona mayor.
- Negligencia y abandono: Falta de provisión de alimentos, medicamentos o cuidados básicos.
Las tasas de prevalencia varían según las regiones y los entornos. En instituciones como residencias de ancianos, los datos indican que el maltrato puede ser más frecuente, con cifras estimadas del 33,4% para el maltrato psicológico y el 14,1% para el físico según la OMS.
| Tipo de maltrato | Prevalencia (comunitario) | Prevalencia (institucional) |
|---|---|---|
| Psicológico | 11,6% - 33,4% | 32,5% |
| Físico | 2,6% - 14,1% | 9,3% |
| Económico | 6,8% - 13,8% | No disponible |
| Desatención | 4,2% - 11,6% | 12,0% |
Factores de riesgo y consecuencias
Cualquier persona de edad avanzada, independientemente de su estado de salud, puede sufrir abusos. No obstante, la probabilidad aumenta si la persona presenta dependencia física, discapacidad, demencia, aislamiento social o escasos recursos económicos. Por parte de los perpetradores, los factores de riesgo incluyen enfermedades mentales, abuso de sustancias, estrés del cuidador y antecedentes de violencia.
Las consecuencias son graves y pueden incluir lesiones corporales, depresión, deterioro cognitivo, ruina económica y, en casos extremos, muerte prematura. La recuperación suele ser más lenta y compleja que en otros grupos de edad.
La discriminación que sufren los adultos mayores (documental corto) - Humanife
Estrategias de afrontamiento y políticas en América Latina
A nivel internacional y nacional, los países han impulsado diversas normativas para proteger a las personas mayores. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (2015) es un pilar fundamental que aborda la vejez desde una perspectiva de derechos humanos, reafirmando la obligación de eliminar cualquier forma de discriminación por edad.
Iniciativas nacionales destacadas:
- Costa Rica: Cuenta con la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor y el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM), que coordina la detección y atención de la violencia.
- Chile: A través del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), ha implementado programas contra el abuso y estrategias para prevenir el síndrome de burnout en cuidadores, mejorando así la calidad de la atención.
- Bolivia: Ha institucionalizado la protección a través de la Ley General de las Personas Adultas Mayores y la creación de consejos sectoriales para una vejez digna.
- Perú: La implementación de los Centros Integrales de Atención al Adulto Mayor (CIAM) busca brindar espacios multidisciplinarios para el bienestar y la prevención del maltrato.
Respuesta de la Organización Mundial de la Salud
En el marco del Decenio de las Naciones Unidas del Envejecimiento Saludable (2021-2030), la OMS ha establecido cinco prioridades críticas:
- Combatir el edadismo, que invisibiliza el problema.
- Generar datos de mayor calidad para el diseño de políticas.
- Concebir soluciones rentables contra el maltrato.
- Fomentar la inversión en programas de atención y protección.
- Recaudar fondos destinados a mejorar la calidad de vida de las personas mayores.