Un Perfil Poblacional Diverso y en Constante Evolución
Este grupo de la población es muy diverso y cambiante. Por ejemplo, de acuerdo con los resultados históricos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), en 2006, las personas de 60 años y más tenían una escolaridad promedio de 6,5 años, mientras que en 2020 este promedio era de 9 años.
El porcentaje de personas de 60 años y más con educación superior completa, en tanto, pasó del 6,2% al 13,8%. Además, el uso de Internet aumentó del 7,3% en 2006 al 31,5% en 2017. Finalmente, cabe mencionar que aproximadamente un 82% de las personas mayores no presenta dependencia funcional, un 27,7% sigue trabajando y un 35,5% participa en organizaciones de la sociedad civil (Ministerio de Desarrollo Social y Familia, 2018).

Impacto de la Pandemia por COVID-19 y la Respuesta Institucional
En este contexto de acelerado proceso de envejecimiento poblacional, el COVID-19 ha tenido especial impacto en las personas mayores. La pandemia, a pesar de tener efectos directos o indirectos en toda la población, ha demostrado tener mayores consecuencias sobre ciertos grupos de población, denominados “grupos de riesgos por COVID-19”.
De esta manera, para las instituciones que velan por el bienestar de las personas mayores, su protección se transformó en un desafío en materia de salud pública y de gestión social de grupos vulnerables. Las personas mayores se han visto afectadas de manera desproporcionada por la pandemia y al 7 de noviembre de 2021 representaban un 14,4% del total de contagiados (Ministerio de Salud, 2021). Sin embargo, constituyen cerca del 50% de las hospitalizaciones y alrededor del 90% del total de defunciones.

La respuesta temprana a la pandemia comenzó en el país a principios de marzo de 2020 con la cooperación de varios actores, como el Ministerio de Salud, la Sociedad Chilena de Geriatría y Gerontología y las principales organizaciones sin fines de lucro. Con la coordinación del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), se conformó un grupo de trabajo para articular la implementación de medidas de prevención y control para las personas mayores.
Ante este escenario, el SENAMA impulsó una serie de articulaciones intersectoriales e interinstitucionales, a fin de implementar múltiples medidas para prevenir y mitigar los efectos del COVID-19. Se estableció una estrategia dirigida a las personas que residen en establecimientos de larga estadía para adultos mayores (ELEAM) y a aquellas que, por razones de confinamiento, debían permanecer en sus hogares.
Para la consolidación de la estrategia, en primer término se identificaron las principales características del problema de la pandemia en el contexto de los ELEAM, a partir de la experiencia internacional y de la realidad de estos establecimientos en el contexto nacional, que está marcada por una profunda heterogeneidad y altos niveles de vulnerabilidad. Asimismo, se identificó la necesidad de profundizar en el componente sanitario de las residencias, de articular una estrategia colaborativa con diversas instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil, y de conformar nuevos equipos profesionales, tanto en términos de asignación de nuevas responsabilidades a los funcionarios que ya trabajaban en estas instituciones como de la incorporación de personal adicional.
Por otra parte, se dispuso una estrategia con el objetivo de brindar acompañamiento a las personas mayores que necesitaran acceder a servicios de evaluación, tratamiento, curación o seguimiento en su domicilio, evitando que asistieran a los establecimientos de salud a fin de descongestionar estos centros y evitar posibles contagios de COVID-19.
Fortalecimiento de los Derechos Humanos y Acceso a la Justicia
En este contexto, se volvió fundamental proteger y promover los derechos humanos, de modo de generar las condiciones para el ejercicio efectivo de estos derechos por parte de todas las personas y especialmente de aquellas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, como las personas mayores. Las principales acciones y definiciones institucionales impulsadas incluyen:
- En 2018 se crea, en el marco de la estructura organizacional del SENAMA, la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato, que tiene como objetivo promover los derechos humanos de las personas mayores, mediante la articulación intersectorial e interinstitucional, así como avanzar en la prevención del maltrato y la vulneración de derechos, favoreciendo y promoviendo la coordinación psicosocial y el acceso a la justicia de las personas mayores.
- En la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato se ejecuta el Programa Buen Trato al Adulto Mayor, creado en 2012, que busca “contribuir al reconocimiento, promoción y ejercicio de los derechos de las personas mayores, a través de la prevención del maltrato que los afecta, la promoción del buen trato y la asesoría y coordinación, con las redes regionales y locales” (SENAMA, s/f).
- A partir de 2019, en el marco del Programa Buen Trato al Adulto Mayor, se instala la figura del Defensor Mayor: abogados que atienden y brindan asesoría legal especializada a las personas mayores o comunidades que lo necesiten, frente a situaciones de abuso, maltrato, violencia o vulneración de derechos.
- Un importante avance que el SENAMA impulsó junto con la Corte Suprema fue la creación del Protocolo de Acceso a la Justicia de Personas Mayores del Poder Judicial. Este hito es de suma relevancia, ya que por primera vez el poder judicial contempla específicamente a este grupo etario en su quehacer, con un enfoque diferenciado.
- Desde finales de 2020, en el marco del Programa de Defensa Jurídica Integral para Adultos Mayores del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, se ofrece una atención preferente, así como representación judicial gratuita y especializada, a todas las personas mayores a través de las Corporaciones de Asistencia Judicial (CAJ). Para brindar esta atención preferente e integral, en cada capital regional se conformó una dupla sociojurídica, compuesta por un abogado y un trabajador social, para mejorar el acceso de las personas mayores a la justicia.
Hasta mayo de 2021 se han realizado casi 7.000 asesorías sociojurídicas a personas mayores, que dieron lugar al ingreso de 1.636 acciones judiciales a los Tribunales de Familia (el 97% de estas causas fueron por violencia intrafamiliar).

Canales de Información, Apoyo y Participación Política
Para asegurar el acceso a la información y la participación activa de los adultos mayores, se han implementado diversas herramientas y políticas:
- Una “Guía con los principales beneficios del Estado para las personas mayores”, elaborada por el SENAMA con el fin de resolver las brechas de información y la consecuente dificultad de acceso a los beneficios del Estado.
- El Fono Mayor, uno de los canales de atención del Sistema Integral de Información y Atención Ciudadana (SIAC) del SENAMA. Su objetivo es ser un espacio de atención y comunicación que permite a las personas entrar en contacto con el SENAMA y vincularse con otras reparticiones públicas, garantizando el acceso oportuno a la información.
- A consecuencia de la pandemia, y respondiendo a la necesidad de generar un canal seguro y gratuito para la comunicación con las personas mayores, el Fono Mayor Covid-19 se robusteció. Entre enero y octubre de 2021, atendió 15.609 llamados, con una tasa de resolución del 90%. Esta herramienta ha permitido no solo garantizar información clara y oportuna, sino también abordar la salud mental de estas personas a través del acompañamiento psicológico y la prevención del suicidio. Para 2022, se prevé la incorporación de este canal de comunicación como parte de la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato, con presupuesto permanente consignado en la ley.
- El modelo democrático de Chile permite a los ciudadanos participar, mediante diferentes mecanismos, en las decisiones que definan el rumbo del país. En 2021 se llevaron a cabo varios procesos eleccionarios (municipales, constituyentes y presidenciales). En relación con esto, junto con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, se elaboraron protocolos para la votación de personas mayores de forma preferente, abogando por días y horarios protegidos para este grupo etario y garantizando así las condiciones para su plena participación política y social.
- Orientaciones estratégicas para el Plan de Envejecimiento Chile 2021-2030. En este marco, el SENAMA ha realizado diversos conversatorios con representantes de organizaciones de personas mayores, académicos y representantes de distintos ministerios para considerar su opinión y sus aportes en la construcción de la hoja de ruta de la política pública para los próximos diez años.
- Diseño e implementación de un mecanismo de seguimiento y monitoreo de los compromisos asumidos en el marco de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, proceso que considera un componente participativo para la activa participación de las personas mayores en este proceso.
- Campañas para generar un impacto positivo en la imagen que la sociedad tiene de las personas mayores, incluida la mirada de las propias personas mayores sobre sí mismas. En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez (15 de junio), el SENAMA implementó la campaña denominada “La soledad no es un juego, haz tú el primer movimiento”. Otras acciones buscan cambiar la forma de pensar, sentir y actuar en relación con las personas mayores, en el entendido de los efectos negativos que trae aparejado el edadismo.
Retos Emergentes: Brecha Digital y Salud Mental
La pandemia hizo evidente la compleja realidad de las personas mayores en general, pero particularmente de las que se encuentran institucionalizadas, las que viven una situación de soledad no deseada o sin redes, y las que no cuentan con los recursos necesarios para la subsistencia, entre otras. En este escenario, el SENAMA ha trabajado para mejorar las condiciones estructurales del Estado y articular acciones para abordar los efectos del COVID-19.
En este contexto de pandemia, el abordaje intersectorial, así como las adaptaciones que se han debido realizar en los programas dirigidos a personas mayores, han abierto la oportunidad de repensar el papel del Estado. Esto implica no solo mejorar o adaptar la oferta existente, sino también comprender las nuevas necesidades y sumar actores en este desafío transversal.
En materia de retos, la pandemia ha dejado en evidencia varias situaciones a resolver, como la brecha digital de las personas mayores, la importancia de la inclusión tecnológica para la sobrevivencia en situaciones como esta y el abordaje de la salud mental de las personas mayores. Este es un ámbito en el cual, a consecuencia de las medidas de restricción de la movilidad, se revelaron importantes afectaciones.

El Fenómeno de los Adultos Mayores como Estudiantes
Las becas estudiantiles no solo perfeccionan conocimientos profesionales, sino que son también un motor de inclusión laboral y social. Un ejemplo concreto es el de Nancy Ayala, de 62 años, quien comenzó a estudiar Diseño Digital y Web en Inacap Arica. Inacap ofrece la Beca Plateada (50% de descuento) para mayores de 50 años, y para mayores de 60, la Beca Dorada cubre el 100% de la mensualidad.
El reporte más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, llamado: “Personas mayores de 50 años al aula: Tendencias de participación en espacios de educación formal”, analiza la participación de personas mayores de 50 años en la educación formal en Chile, considerando datos como la alfabetización, los niveles educativos alcanzados, las modalidades de enseñanza y las diferencias de género.
Desafíos Educativos: Analfabetismo y Brechas
El estudio menciona que las personas mayores presentan niveles educativos más bajos en comparación con generaciones más jóvenes. Esto se ve reflejado en la Encuesta CASEN 2022, en donde un 3,1% de las personas entre 55 y 59 años no sabe leer o escribir, cifra que va aumentando con la edad, alcanzando un 13,8% en el grupo de 80 años o más. En personas mayores de 60, el analfabetismo alcanza el 15,4% en zonas rurales, mientras que en áreas urbanas disminuye en casi 10 puntos porcentuales. Esta condición está estrechamente relacionada con la pobreza, profundizando desigualdades estructurales.
Crecimiento en la Matrícula y la Diversidad Educativa
La matrícula de mayores de 50 años en educación superior creció un 157% entre 2013 y 2024, alcanzando casi 27 mil estudiantes. Los institutos profesionales concentran el mayor porcentaje de inscritos, con un 42,3%, seguidos de universidades privadas con un 27,9%. Esta cifra evidencia un incremento en el acceso y la participación de este grupo etario en niveles educativos avanzados, particularmente en institutos profesionales.
A nivel de educación básica y media, el número de beneficiarios de programas y proyectos educativos para personas mayores de 50 años se ha más que cuadruplicado en los últimos 12 años, reflejando un crecimiento significativo en su alcance. En los últimos 12 años, estos programas han registrado un crecimiento del 364% en su cobertura, pasando de 9.154 a 42.478 beneficiarios en 2024.

Motivaciones, Barreras y Programas de Apoyo
Existen varias motivaciones de personas mayores de 50 años para volver a estudiar, como la mejora de oportunidades laborales, la realización personal y la socialización, entre otras. Sin embargo, también se encuentran obstáculos como la escasez de tiempo, las limitaciones tecnológicas, los costos, la discriminación etaria y la falta de programas adecuados.
No obstante, el sistema educativo chileno ha desarrollado diversas modalidades y programas de reescolarización, englobadas en lo que se conoce como Educación para Personas Jóvenes y Adultos (EPJA). Estas iniciativas buscan proporcionar vías flexibles para que las personas mayores de 18 años, con escolaridad incompleta o sin educación formal, puedan completar sus estudios.
También existen otras iniciativas, como el Plan de Alfabetización Contigo Aprendo, iniciado en 2020 y dirigido a personas mayores de 15 años que sepan leer y escribir pero no hayan asistido a la escuela o completado sus estudios básicos. Asimismo, el Programa Aprende Mayor, enfocado a personas mayores de 60 años que buscan completar su educación básica, es gratuito, de alcance nacional y liderado por SENAMA, MINEDUC y Banco Santander.
Para Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, “este nuevo reporte revela la importancia de la continuidad de los estudios en todas las generaciones, especialmente considerando el impacto que ésta puede tener en la trayectoria de vida de las personas y -a su vez- en su bienestar. Por ello, en Confuturo desde el año 2020 desarrollamos un Portal de Formación gratuito, abierto a toda la comunidad, pero con especial foco en temáticas de interés del segmento 60+, donde ofrecemos más de 45 cursos a través de los cuales buscamos que las personas puedan adquirir nuevas herramientas para su día a día y así contribuir a mejorar su calidad de vida”.

Integración Intergeneracional y Cohesión Social a través de la Educación
Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, comenta que “la educación superior no solo enriquece el desarrollo personal, sino que promueve la integración intergeneracional y refuerza la cohesión social”.
Esta realidad plantea un nuevo desafío: la intergeneracionalidad en el aula, la que, a pesar de sus beneficios, como el fomento de aprendizajes mutuos, también presenta barreras, como es la adaptación tecnológica y los prejuicios relacionados con la edad.
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