Adicciones en Adultos Mayores: Un Fenómeno Silenciado

Las adicciones son un fenómeno complejo que afecta a personas de todas las edades. Sin embargo, en el caso de los adultos mayores, este problema ha sido históricamente poco abordado y, en ocasiones, deliberadamente ignorado por la sociedad y las políticas públicas. La Asociación del Consumo de Sustancias Psicoactivas con el Cuidado y la Salud del Adulto Mayor es un estudio fundamental que ha revelado la asociación entre el consumo de sustancias psicoactivas y diversas variables de cuidado y salud en esta población.

La población mexicana, y en particular la de la Ciudad de México, está experimentando un proceso de envejecimiento significativo. Se estima que, aunque actualmente el 7% de la población de la Ciudad de México son personas mayores de 65 años (aproximadamente 500,000 personas), este porcentaje se incrementará hasta el 28% para el año 2050. Esta tendencia demográfica hace que sea de vital importancia considerar que también aumentará la demanda de servicios al sistema de salud y la carga de las enfermedades, incluyendo las adicciones.

Contexto y Epidemiología en México

El consumo de alcohol, tabaco y otras drogas por parte de adultos mayores es un problema que hasta hace poco tiempo ha sido escasamente abordado en México. Las Encuestas Nacionales de Adicciones tradicionalmente incluían solo a personas menores de 65 años, lo que generaba una falta de datos específicos para este segmento de la población. Recientemente, algunas encuestas generales de salud han comenzado a abarcar a los adultos mayores, ofreciendo información preliminar al respecto.

Se ha documentado que el 23% de los adultos mayores del país consume alcohol y el 2.8% presenta alcoholismo. Asimismo, el 23% de ellos consume tabaco. Hasta hace muy poco, no se disponía de estimaciones respecto al consumo de drogas ilícitas, y por tanto fuera de prescripción, por este grupo demográfico.

Impacto del Consumo Crónico en la Salud

Se sabe que el consumo crónico de alcohol y tabaco está asociado al desarrollo de diversas enfermedades crónico-degenerativas e infecciosas, e incluso algunos trastornos mentales. Las principales causas de mortalidad en adultos mayores son enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus, condiciones cardíacas hipertensivas, enfermedades cerebrovasculares y neoplasias malignas. Además, se ha reportado que el 37.9% de los adultos mayores muestra síntomas depresivos u otros trastornos mentales.

La alta prevalencia de enfermedades entre los adultos mayores también provoca un elevado consumo de fármacos (polifarmacia), lo que puede conducir a interacciones farmacológicas no deseadas, además de que la frecuencia e intensidad de efectos adversos es mayor. La presencia de estas enfermedades y condiciones no ocasiona una muerte inmediata en los miembros de la tercera edad, por lo que implica repercusiones en su funcionalidad física, mental, social y económica, y lleva incluso a algún tipo de discapacidad. El consumo de sustancias y sus consecuencias para la salud agravarían el difícil panorama de salud que presentan los adultos mayores.

Infografía: Prevalencia de consumo de sustancias y condiciones de salud en adultos mayores en México

Metodología de un Estudio Clave

Con el objeto de conocer la asociación entre el consumo de sustancias psicoactivas y variables de cuidado y salud en adultos mayores, se realizó un estudio en el que se recopiló información de una muestra aleatoria del padrón de usuarios del Instituto para la Atención de los Adultos Mayores del Distrito Federal (IAAM-DF). La población de este estudio estuvo formada por adultos mayores que vivían en el Distrito Federal y eran beneficiarios del programa de pensión alimentaria, representando aproximadamente el 92.4% de toda la población de este grupo etario.

La muestra seleccionada fue de 2501 adultos mayores de ambos sexos, residentes en alguna de las 16 Delegaciones de la Ciudad de México. Un total de 2098 personas aceptaron participar y fueron entrevistadas en sus hogares, con una tasa de respuesta del 83.9%. Se hizo énfasis en el carácter voluntario de su participación y en el manejo confidencial de la información.

Definición de Variables Principales

Para este estudio, se definieron las siguientes variables relacionadas con el consumo de sustancias:

  • Alcohol: Se categorizó a los participantes como abstemios (nunca consumieron), bebedores (alguna vez en la vida), bebedores actuales (consumo en el último año), con consumo riesgoso (cinco o más copas en hombres, cuatro o más en mujeres, al menos una vez al año en los últimos 12 meses) y con abuso o dependencia de alcohol (según criterios del DSM-IV TR).
  • Tabaco: Se incluyó a consumidores de tabaco (alguna vez en la vida), consumidores de 100 o más cigarros (cinco cajetillas) y fumadores activos (al menos una vez al año en los últimos 12 meses).
  • Drogas: Se consideró el consumo de drogas médicas fuera de prescripción (opiáceos, tranquilizantes, sedantes, barbitúricos, anfetaminas y estimulantes sin receta o en dosis no indicadas) y drogas ilícitas (marihuana, cocaína, crack, alucinógenos, inhalables, heroína, opio, etc.).

Evaluación del Cuidado y la Salud

El cuestionario también evaluó variables de cuidado y salud:

  • Necesidad de cuidador: Apoyo en actividades básicas (comer, trasladarse, bañarse, ir al sanitario) e instrumentales de la vida diaria (administración de dinero, compra de medicamentos, labores del hogar, llamadas telefónicas, salir de casa).
  • Apoyo familiar percibido (AFP) y apoyo social percibido (ASP): Medidos mediante los instrumentos APGAR y DUKE-UNC, respectivamente.
  • Polifarmacia (PF): Consumo de más de tres medicamentos diferentes al día.
  • Reacciones adversas a medicamentos (RAM).
  • Enfermedades diagnosticadas:
    • Trastornos mentales y del comportamiento (TCM): Trastorno bipolar, esquizofrenia, depresión, Alzheimer.
    • Enfermedades crónico-degenerativas (ECD): Diabetes mellitus, síndrome metabólico, disfunción eréctil, osteoporosis, esclerosis lateral amiotrófica, úlcera duodenal, ceguera, cataratas, glaucoma, diversos tipos de cáncer.
    • Enfermedades infecciosas-respiratorias (EIR): Neumonía, influenza, resfriado común, otitis media, virus del papiloma humano.

Resultados de Estudios y Prevalencia

Los resultados del estudio del IAAM-DF y otras investigaciones arrojan luz sobre la compleja realidad de las adicciones en la vejez.

Resultados del Estudio IAAM-DF

La muestra estuvo conformada en casi dos terceras partes por mujeres (66.2%), con un rango de edad predominante entre 69 y 79 años. Un poco menos de la mitad estaba casada o en unión libre, y el 41.3% tenía estudios de primaria incompletos o menos. Se observó una población de escasos recursos económicos, donde más del 70% recibía dos salarios mínimos o menos, aunque el 80.9% tenía algún tipo de seguro médico.

En cuanto al cuidado, el 84.6% reportó no necesitar un cuidador, mientras que el 13.1% de los encuestados recibía algún tipo de ayuda en sus actividades básicas e instrumentales de la vida. Respecto al apoyo social, el 81.4% consideraba que tenía poco apoyo social, si bien el 82.2% percibía poseer un alto apoyo familiar.

En el ámbito de la salud, más de un tercio de los entrevistados (35.2%) consumía más de tres fármacos diferentes al día (polifarmacia), y solo un 3.0% había reportado alguna reacción adversa a un medicamento. El 23.7% percibía una salud "excelente", mientras que el 10.8% había sido diagnosticado con algún trastorno mental y del comportamiento. Un significativo 45.8% padecía una enfermedad crónico-degenerativa, y el 26.5%, alguna enfermedad infecto-contagiosa.

Gráfico: Percepción de apoyo social y familiar en adultos mayores

Impacto Específico de las Sustancias

Mediante el análisis de razón de momios, se determinó que:

  • El consumo riesgoso de alcohol y la dependencia de este por adultos mayores incrementan en ellos el riesgo de padecer enfermedades crónico-degenerativas, infecciosas y trastornos mentales. También influyen en su necesidad de recibir apoyo en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, así como en su percepción de disfunción familiar.
  • El consumo de tabaco aumentó el riesgo de padecer enfermedades crónico-degenerativas e infecciosas, y se asocia con la percepción de salud y apoyo familiar.
  • La ingestión de alguna droga, ilegal o prescrita, no se asoció significativamente con variables de cuidado, pero sí impacta en la aparición de enfermedades crónico-degenerativas y de trastornos mentales.

Estos resultados muestran que el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas influye de manera significativa en la salud y el cuidado de los adultos mayores en la Ciudad de México, por lo cual constituye una tarea urgente atender estas problemáticas para mejorar su calidad de vida.

La Complejidad de las Adicciones en la Vejez

La adicción en adultos mayores es un fenómeno complejo y muy heterogéneo. Por un lado, hay personas que, gracias a los programas de reducción de daños, están llegando a la edad adulta mayor, siendo consumidoras más o menos problemáticas de sustancias de larga data. Por otro lado, hay gente que ha comenzado a consumir siendo bastante mayor, a menudo impulsada por fenómenos como la soledad no deseada.

A diferencia de lo que ocurre en otras edades, el consumo de sustancias psicoactivas en personas mayores no es siempre voluntario. En muchos casos, este consumo viene dado por la prescripción sanitaria de un profesional, especialmente en el caso de los psicofármacos, cuyo uso es más propio de personas mayores que de jóvenes.

Neurociencia de las adicciones: una nueva perspectiva | Lucía Hipólito | TEDxCiutatVellaDeValencia

El Fenómeno del Edadismo y la Falta de Datos

La problemática de las adicciones en la tercera edad se ha visto agravada por el edadismo, un fenómeno que ha llevado a marginar a los adultos mayores de estudios y análisis. Durante décadas, el sistema sociopolítico ha estratificado a los seres humanos en función de su productividad económica, lo que ha implicado la exclusión de las personas mayores de muchos ámbitos de estudio. Hasta el año 2021, las estadísticas oficiales sobre drogas en España finalizaban a los 64 años, a pesar de que la esperanza de vida supera los 83 años. Esta falta de transparencia y diagnósticos es un grave error para el diseño de cualquier política pública, dado el creciente porcentaje de personas mayores en la sociedad.

La Red Internacional de Adultos Mayores Preventores (RIAMP) reivindica el papel esencial de los adultos mayores como parte activa de la ciudadanía, desafiando el estereotipo mediático y político que los refiere en términos de gasto, problema, enfermedad y personas sin actividad. Los adultos mayores son consumidores, generan rentabilidad, tienen actividad intelectual y cultural, y deben ser valorados como agentes de salud.

Tipos de Adicciones Específicas

Alcohol y Tabaco

El alcoholismo en adultos mayores es bastante elevado, al igual que el consumo de tabaco, que se encuentra por encima de la media de la población. Esto se debe a que muchos comenzaron a consumir en un momento en el que no había presión social para evitarlo ni campañas de concienciación. El consumo excesivo de alcohol es un problema significativo, que puede deberse a la soledad, la pérdida de seres queridos o el deseo de hacer frente a problemas de salud crónicos.

Los adultos mayores son más vulnerables a desarrollar esta enfermedad; requieren menos alcohol para embriagarse, permanecen ebrios por más tiempo porque su organismo procesa el alcohol con mayor lentitud. Esto significa una probabilidad más alta de caídas, accidentes de automóvil y otros percances. Además, el alcohol puede provocar o empeorar problemas de salud preexistentes como presión arterial alta, úlceras, enfermedad hepática, ansiedad, problemas para dormir y depresión. La enfermedad del alcoholismo, con sus más de 200 enfermedades asociadas, es una de las principales causas de muerte prematura o evitable en la tercera edad.

Psicofármacos y Medicamentos

El gran problema de adicción que concierne a las personas mayores es el consumo abusivo de sustancias depresoras, especialmente los hipnosedantes. Son el grupo etario que más fármacos hipnosedantes consume, y no siempre bajo supervisión médica. Este tipo de fármacos, aunque de venta legal y ampliamente recetados, resultan potencialmente adictivos.

El uso prolongado de hipnóticos, sedantes o tranquilizantes, como las benzodiacepinas (las más utilizadas), barbitúricos, antidepresivos y antihistamínicos, es una adicción de iniciación tardía en los ancianos, según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. La automedicación y la prolongación de tratamientos más allá de lo indicado por un médico son factores de riesgo enormes.

Los riesgos del consumo abusivo o prolongado de sedantes incluyen:

  • Tolerancia y adicción: El organismo se habitúa a la dosis y los medicamentos dejan de producir los efectos deseados.
  • Confusión mental o somnolencia: Debido a su acción inhibidora sobre el sistema nervioso central.
  • Enlentecimiento de la capacidad de reacción y dificultad de la coordinación motora: Aumenta la probabilidad de tropiezos, golpes o caídas.
  • Alteración de las capacidades cognitivas y riesgo de demencia: Posiblemente el mayor riesgo.

Estudios han advertido un mayor uso de psicofármacos en mujeres mayores, a menudo por la necesidad de descansar, sumado al cuidado frecuente de los nietos. Durante años se habló de una "adicción silenciosa" a los psicofármacos en los hogares, afectando de manera más pronunciada a las mujeres.

Esquema: Impacto de la polifarmacia y el uso de psicofármacos en la salud del adulto mayor

Drogas Ilegales

Con respecto a las sustancias ilegales, esta población, sobre todo la consumidora de cocaína y heroína, hace 20 o 30 años moría bastante joven. Sin embargo, los programas de reducción de daños han hecho que esta población llegue a la edad adulta y siga viviendo. En el caso de la marihuana, se ha observado un inicio de consumo en adultos mayores, a menudo ligado al alivio del dolor y al manejo del insomnio. No obstante, si el paciente tiene deterioro cognitivo, la marihuana puede afectar la memoria y la funcionalidad cerebral, especialmente la atención de las funciones cognitivas.

Adicciones Comportamentales

Aunque menos conocidas, las adicciones comportamentales también afectan a los adultos mayores. La ludopatía (adicción al juego) es la mayor adicción no química que presenta este grupo, mostrando un crecimiento significativo. Se observa que la gente mayor se ha incorporado a esta adicción por la soledad no deseada. Cuando una persona pierde su red social o carece de la posibilidad de dialogar, el juego (en bares o por internet) se convierte en una manera de llenar el día. Otras adicciones sin sustancias, como las compras compulsivas o la adicción al trabajo, aunque menos estudiadas, también pueden presentarse.

Factores de Riesgo y Protección

Las causas de las adicciones en personas mayores están intrínsecamente relacionadas con el modelo social actual, que valora la actividad laboral y el consumo, y excluye a las personas mayores de muchas políticas preventivas. Estas estrategias, orientadas casi siempre a la juventud, olvidan a una parte importantísima de la población en volumen y calidad.

Ser adulto mayor, en sí mismo, puede ser un factor de riesgo para desarrollar problemas de consumo, ya que incrementa otros factores de riesgo ya existentes en la sociedad. Entre ellos se encuentran las patologías de salud física como el dolor crónico, enfermedades crónicas, patologías de salud mental como la depresión y problemas cognitivos, y problemas sociales como el aislamiento social y familiar, la falta de actividad y las dificultades económicas.

Infografía: Factores de riesgo y protección en adicciones de adultos mayores

Es evidente que se necesita un cambio en esta realidad. Se requieren datos, interés en conocer qué está ocurriendo en este grupo etario, y sobre todo, colaborar con las personas adultas mayores preguntándoles qué quieren. Ellas tienen problemas, por supuesto, pero también tienen las soluciones.

Detección y Tratamiento

La falta de reconocimiento y conciencia sobre las adicciones en la tercera edad es un desafío importante. Los adultos mayores a menudo ocultan su consumo y sus cuidadores pueden no querer hablar del tema, complicando la detección y el tratamiento.

Señales de Advertencia

Familiares y amigos deben estar atentos a varias señales de advertencia, aunque es crucial recordar que muchas de ellas también podrían ser síntomas de otros problemas de salud comunes en la vejez:

  • Cambios en el comportamiento y las capacidades mentales.
  • Beber más de un trago o consumir más de lo habitual.
  • Almacenar muchos medicamentos, o tomarlos de manera no recetada.
  • Gastar más dinero del habitual.
  • Cambios en los hábitos alimenticios.

A menudo, el consumo de sustancias comienza después de un cambio importante en la vida, como la jubilación, la muerte de un cónyuge o amigo, el abandono del hogar o el diagnóstico de una enfermedad. Si se advierten estas señales, es fundamental hablar con el médico de la persona.

Neurociencia de las adicciones: una nueva perspectiva | Lucía Hipólito | TEDxCiutatVellaDeValencia

Particularidades del Tratamiento en Adultos Mayores

Si bien los tratamientos pueden compartir bases con los de personas más jóvenes, existen diferencias cruciales. Mientras que en jóvenes el tratamiento se orienta a la supervivencia (evitar sobredosis) y la normalización de la vida social, laboral y afectiva, en personas de edad muy avanzada, la orientación deja fuera el mercado laboral. Se enfoca en su vuelta a una vida familiar y afectiva, trabajando también la menor red social que a menudo tienen, debido a la pérdida de familiares y amistades.

Un aspecto crítico es el estigma social. Que un adulto mayor se emborrache o esté bajo los efectos de alguna droga genera un estigma mucho mayor que en jóvenes o adultos. Además, el objetivo del tratamiento no siempre es la abstinencia total; en algunos casos, se debe considerar la realidad de cada persona, especialmente cuando hay enfermedades crónicas que requieren medicación.

Otro punto poco estudiado son las interacciones entre el consumo de sustancias y los múltiples medicamentos que los adultos mayores suelen tomar (polifarmacia). Esto puede ser muy peligroso e incluso mortal.

Acceso a Tratamiento y Barreras

En países descentralizados como España, la atención de salud es competencia de las comunidades autónomas. Aunque en teoría el sistema público debería atender por igual a todas las edades, la dificultad surge de la escasez de plazas y los criterios de ingreso. El ingreso suele ser voluntario y requiere acompañamiento y apoyo familiar o de amistades. El estigma juega un papel importante; una persona mayor que ingresa a un centro por adicción enfrenta un estigma social muy grande.

Los centros residenciales y de atención a drogodependientes no siempre están adaptados a las características específicas de los adultos mayores, especialmente de las mujeres, quienes se ven mucho más estigmatizadas socialmente por el consumo problemático de drogas que los varones.

Rol de la Familia y la Comunidad

El apoyo y acompañamiento de la familia son un factor muy importante en la recuperación. Es fundamental que los allegados transmitan un mensaje que promueva y mejore la salud del individuo, garantizando el acompañamiento desde el plano afectivo. La concientización es el primer paso para evaluar las herramientas disponibles y resolver el problema. La internación puede ser necesaria en casos donde la evolución del cuadro requiera monitoreo cercano, si han fracasado tratamientos ambulatorios o si las condiciones de salud ponen en peligro la vida.

Suicidio y Adicciones

Las adicciones suelen llevar al individuo a un estado anímico que predispone al suicidio. La obnubilación que produce el consumo favorece la predisposición al suicidio en personas de riesgo. Aunque no se consideran causas directas, las sustancias como el tabaco y el alcohol están presentes en muchos casos suicidas, exacerbando la vulnerabilidad psicológica.

Abordaje y Prevención

Es fundamental abordar la problemática de las adicciones en los adultos mayores debido a la falta de claridad y atención que reviste este asunto, a pesar de sus tintes de salud pública. Es imperativo visibilizar lo invisible y seguir trabajando en la mejora de la atención a este grupo poblacional, que será cada vez más numeroso.

El primer paso para abordar las adicciones en la tercera edad es una evaluación completa. Dada la complejidad, un enfoque multidisciplinario es esencial, incluyendo terapias individuales y grupales, rehabilitación física y mental, y desintoxicación cuando sea necesario. Involucrar a la familia y fomentar conexiones sociales es fundamental.

Una perspectiva de género es esencial para comprender mejor las experiencias y desafíos únicos que enfrenta este grupo. Se debe sensibilizar y concienciar a la población en general sobre los riesgos de las adicciones a cualquier edad. También es vital proporcionar educación continua sobre los riesgos de la adicción en la tercera edad para la prevención.

La crisis sanitaria del Covid-19 y la fatiga pandémica han impactado traumáticamente a los mayores, disparando el consumo de sustancias psicoactivas, especialmente las relajantes. Es crucial vigilar el consumo de fármacos potencialmente adictivos en nuestros mayores para evitar males más graves.

El principal reto es asumir que las personas mayores no son un extra o una parte marginal de la sociedad, sino que son la sociedad misma, con sus problemas y soluciones. Es necesario modificar la situación de oclusión y falta de diagnósticos, y reivindicar el papel que tienen como parte esencial de la ciudadanía.

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