En Chile, se ha identificado un déficit significativo en el acceso a Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (Eleam), una problemática que afecta a una gran parte de la población de la tercera edad con dependencia severa. Un nuevo reporte del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo revela que aproximadamente 260 mil personas mayores no tendrían acceso a residencias de cuidado en caso de necesitarlo.
Radiografía de la dependencia severa en Chile
Según el catastro más reciente del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), en el país existen 1.223 centros de este tipo, tanto formales como informales, públicos y privados, que en total ofrecen solo 24 mil plazas. Esta cifra contrasta drásticamente con las 288.346 personas mayores que presentan dependencia severa en Chile, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia de 2022. La dependencia severa se define por la presencia de demencia o la incapacidad para realizar actividades básicas de la vida diaria.
Valentina Jorquera, coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, explica que el estudio realizó una resta entre la cantidad de personas mayores en situación de dependencia severa y los cupos disponibles en los establecimientos de cuidado, arrojando que 260 mil personas en el país no tendrían un cupo en una residencia si lo requirieran. Jorquera enfatiza que este es un "déficit crónico" que se ha ido incrementando debido al acelerado envejecimiento de la población chilena.
Impacto en las familias y el rol de la mujer
La falta de acceso a servicios de cuidado para personas con dependencia severa no solo complejiza su situación de salud, sino que también recae en las familias, quienes asumen la responsabilidad de estos cuidados, que son "muy complejos". Esta situación ha exacerbado la problemática de la "poca autonomía de las mujeres que realizan estas labores". El reporte señala que el 75% de las personas mayores con dependencia funcional en Chile cuenta con ayuda constante, principalmente de un familiar. A medida que aumenta el nivel de dependencia, la proporción de mujeres que ejercen estas labores de cuidado se incrementa, pasando del 75,8% en dependencia leve al 96,3% en dependencia severa.
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Envejecimiento poblacional y la crisis del cuidado
Jorge Browne, médico geriatra y miembro de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile (SGGCh), denomina a la brecha entre la demanda y oferta de servicios de cuidado como la "crisis del cuidado", una situación que, según las proyecciones, se triplicará para 2050. El nuevo informe del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo destaca que para ese año, el 32% de la población chilena tendrá más de 60 años, lo que conllevará un aumento significativo en la demanda de cuidados.
Claudia Rodríguez, coordinadora del Centro de Envejecimiento de la U. de los Andes, subraya que los datos del reporte demuestran que Chile "no está respondiendo ante el envejecimiento poblacional". Chile es el país más envejecido de la región y, junto con Canadá, el que tiene la mayor esperanza de vida en América.
Alternativas y soluciones innovadoras
Ante este panorama, Browne ve una oportunidad para explorar "otras formas de cuidado de personas mayores, como las viviendas tuteladas o los cuidados para envejecer en casa". Menciona el ejemplo de España, que busca desinstitucionalizar a las personas mayores, no cerrando centros, sino ofreciendo nuevas alternativas. María Beatriz Fernández, investigadora del Centro UC de Estudios de Vejez y Envejecimiento, concuerda en que la solución no radica en institucionalizar a toda la población dependiente severa, sino en articular un camino de promoción y prevención de salud y aumentar la cobertura de dispositivos como los cuidados domiciliarios y centros de rehabilitación que permitan a los adultos mayores recuperar su autonomía.
Desafíos del envejecimiento en Chile: Más allá de la dependencia severa
El envejecimiento es un proceso que comienza desde el nacimiento. Aunque la mayoría de los adultos mayores de 60 años declara poder realizar actividades básicas de la vida diaria sin ayuda, estas proporciones disminuyen con la edad. Actividades instrumentales como "ir a otros lugares solo" y "hacer solo las compras de alimentos" son particularmente complejas para personas de 80 años y más, con niveles de realización por debajo del 46%.
Pérdida de roles y aislamiento social
Debido a la etapa del ciclo vital, muchos adultos mayores pierden roles significativos en lo cotidiano, como el de trabajador, a causa de la jubilación. Este vacío, a menudo, no es llenado por nuevas actividades, lo que lleva a que una proporción mayor al 50% de las personas mayores de 60 años prefiera no salir de casa. La Encuesta Nacional de Calidad de Vida también indica que más del 50% de los adultos mayores no realiza actividad física.
Es fundamental escuchar las necesidades de los adultos mayores, respetar sus intereses y favorecer su autonomía e independencia para que esta etapa se viva plenamente. Más allá de los desafíos a futuro, existe una necesidad urgente de abordar las problemáticas actuales, ya que se observan "condiciones de salud y niveles de dependencia en los adultos mayores en estado crítico".
Responsabilidad en el bienestar del adulto mayor
Datos de SENAMA indican que la mayoría de los chilenos (57%) atribuye la principal responsabilidad por el bienestar de los adultos mayores a los gobiernos, es decir, al sistema político. En segundo lugar, con un 34%, se asigna esta responsabilidad a las redes familiares.

Salud y bienestar en la tercera edad
La tercera edad es una etapa de cambios físicos, psicológicos y emocionales. El deterioro natural de las capacidades puede deberse a factores como la genética, el estilo de vida o circunstancias puntuales. Es posible tener un buen estado físico pero desarrollar afecciones cognitivas, o viceversa. El envejecimiento activo, basado en hábitos saludables (dieta equilibrada, ejercicio físico diario y desarrollo de capacidades cognitivas), es clave para una vejez con calidad de vida.
Problemas de salud comunes
- Sentidos: La vista y el oído son los sentidos más afectados, aunque existen soluciones como audífonos y cirugías.
- Movilidad: Se ven afectadas las habilidades motrices, lo que puede generar problemas de coordinación y enfermedades articulares como artrosis o artritis. El aislamiento por miedo a caídas es un problema real.
- Nutrición: La desnutrición es una preocupación creciente, especialmente en España. Una alimentación adecuada debe aportar proteínas, calcio, ácido fólico, vitamina B12 y fibra. Se recomienda variar el menú, usar suplementos y realizar comidas pequeñas a lo largo del día.
- Consejos para la alimentación:
- Sentarse a la mesa siempre que sea posible en un ambiente distendido y tranquilo.
- Explicar lo que se comerá y en qué orden.
- Situar los platos al alcance de la persona.
- Evitar distracciones como la televisión.
- No llenar demasiado los platos ni forzar a terminar la comida.
- Evitar mezclar medicamentos con alimentos si es posible.
- Adaptar la presentación de los alimentos; evitar purés si se puede masticar.
- Potenciar el gusto con hierbas, especias, zumos o salsas.
- Usar moldes para dar forma a los triturados y variar los alimentos.
- Consejos para la alimentación:
- Sueño: La capacidad para conciliar el sueño disminuye, pero descansar de 7 a 8 horas es fundamental.
- Incontinencia: La falta de retención urinaria es un problema frecuente.
- Afecciones cognitivas: Problemas de memoria, atención, razonamiento, comunicación o conducta afectan el bienestar.
Depresión en adultos mayores
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se manifiesta con sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración casi todos los días durante al menos dos semanas. Es un problema generalizado en adultos mayores y no es una parte normal del envejecimiento, pero a menudo no se reconoce ni recibe tratamiento. Los cambios de vida comunes en esta etapa pueden incrementar el riesgo o empeorar la depresión:
- Mudanza del hogar (ej., a un centro de la tercera edad).
- Dolor o padecimiento crónico.
- Hijos que abandonan el hogar.
- Fallecimiento de cónyuges y amigos cercanos.
- Pérdida de independencia (dificultad para cuidarse, movilizarse o pérdida de privilegios como conducir).
La depresión también puede estar relacionada con padecimientos físicos como trastornos tiroideos, Parkinson, enfermedades cardíacas, cáncer o accidentes cerebrovasculares. El consumo excesivo de alcohol o ciertos medicamentos (como somníferos) puede agravarla.
Diagnóstico y tratamiento
La depresión en adultos mayores puede ser difícil de detectar ya que síntomas como fatiga, falta de apetito y problemas para dormir pueden confundirse con el proceso de envejecimiento o padecimientos físicos. En casos graves, los síntomas pueden parecerse a los de la demencia. El diagnóstico incluye un examen físico, historial clínico y, posiblemente, análisis de sangre y orina para descartar enfermedades físicas. A menudo se requiere un especialista en salud mental.
El tratamiento inicial incluye:
- Tratar padecimientos subyacentes.
- Suspender medicamentos que empeoren los síntomas.
- Evitar alcohol y somníferos.
Si estas medidas no son suficientes, los antidepresivos y la psicoterapia suelen ser efectivos, con dosis más bajas de antidepresivos y un incremento más lento en personas mayores. Para manejar la depresión en casa, se recomienda ejercicio regular, rodearse de personas positivas, buenos hábitos de sueño, vigilar los signos tempranos de depresión, limitar el alcohol y las drogas, hablar de los sentimientos y tomar los medicamentos correctamente. El pronóstico mejora con acceso a servicios sociales, familia y amigos. La complicación más preocupante es el suicidio, siendo los hombres, divorciados o viudos, quienes presentan mayor riesgo. Es crucial buscar ayuda si se experimentan sentimientos de tristeza, minusvalía o desesperanza. Para crisis o pensamientos suicidas, se recomienda contactar al 988 (Línea de vida para crisis y suicidio) o al 911 en emergencias.
Superando el aislamiento y la brecha digital
La pérdida de seres queridos es una circunstancia difícil. La compañía de familiares y amigos es clave para evitar el aislamiento y prevenir la soledad no deseada. Además, aunque cada vez más adultos mayores utilizan tecnología, una gran parte no se adapta a las nuevas innovaciones, lo que genera una brecha digital. Existen cursos, muchos gratuitos, para que los adultos mayores adquieran nociones básicas de tecnología y así combatir el aislamiento digital.