Satisfacción de Adultos Mayores con la Atención en Salud Pública

La población mundial está experimentando un proceso de envejecimiento demográfico acelerado, con proyecciones que indican que entre los años 2000 y 2050, la proporción de personas mayores de 60 años o más se duplicará, pasando del 11% al 22%. Este fenómeno se replica en Chile, donde se estima que para el año 2025, el 20% de la población del país será adulta mayor. Este crecimiento exponencial convierte a los adultos mayores en usuarios cada vez más frecuentes de la salud pública, debido al incremento del riesgo de padecer enfermedades crónicas y discapacidad que conlleva el envejecimiento.

A pesar de la importancia social de la satisfacción con la salud pública, y siendo la edad un desafío en su medición, existen escasas investigaciones dedicadas específicamente a conocer el grado de satisfacción del adulto mayor con los servicios de salud. Este vacío motivó una investigación para determinar cuán satisfechos están los adultos mayores con la atención de la salud pública, entrevistando a asistentes de Centros de Salud Familiar (CESFAM).

Contexto Demográfico y Funcionalidad en el Envejecimiento

En Chile, la población total de adultos mayores de 60 años o más representaba un 8% en 1970, aumentando a un 11,4% en el Censo de 2002. Se proyecta una tasa de crecimiento anual del 3,7% para este grupo etario, estimando 3.825.000 adultos mayores para el año 2025, lo que representaría el 20% de la población del país. Actualmente, la población total de Chile es de 15.116.435 personas, de las cuales 1.717.478 (11,4%) son adultos mayores, con 758.049 hombres y 959.429 mujeres, según datos del INE (2002).

Infografía: Proyecciones demográficas de adultos mayores en Chile y su impacto en la salud pública

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han definido el envejecimiento individual como el proceso de integración entre un individuo que envejece y una realidad contextual en cambio permanente. Para estas organizaciones, un adulto mayor funcionalmente sano es aquel que es capaz de enfrentar este proceso de cambio con un nivel adecuado de adaptación funcional y de satisfacción personal. El mejor indicador de salud en esta población es su estado de salud funcional, destacando el concepto de funcionalidad física, psíquica y la valoración integral.

A pesar de estas definiciones y el enfoque en la capacidad funcional, existen evidencias de expectativas insatisfechas con la atención de salud recibida, lo que resalta la necesidad de considerar los lineamientos de un envejecimiento activo y satisfactorio. Los antecedentes aportados por el Departamento de Estadísticas e Información de Salud de Chile (DEIS) muestran que la cobertura de la evaluación integral de personas mayores era de un 42,14% en el año 2013, evidenciando áreas de mejora en la atención.

La Satisfacción como Elemento Clave en Salud Pública

La satisfacción con relación a la salud pública es de suma importancia a nivel social. Poner atención a las expectativas y necesidades de los pacientes durante su tratamiento contribuye a una evaluación más favorable de la experiencia terapéutica. Esto se refiere a la percepción del usuario de haber utilizado correctamente su tiempo y de que sus expectativas hayan sido satisfechas o sobrepasadas (Rey, 2000).

Las expectativas individuales son un elemento importante que incide en la satisfacción, ya que conducen a un sesgo subjetivo. La satisfacción puede variar dependiendo de las expectativas influidas por las realidades socioculturales (Da Silva et al., 2017). La comunicación con las enfermeras se destaca como el predictor más relevante en cuanto a la satisfacción, seguido por el entorno físico, que es el segundo factor más importante de la satisfacción general en los hospitales públicos (Mitropoulos, Vasileiou & Mitropoulos, 2017).

Ilustración: Adulto mayor interactuando con personal de salud en un CESFAM, destacando la importancia de la comunicación

Metodología del Estudio de Satisfacción

La presente investigación tuvo como objetivo determinar el grado de satisfacción de los adultos mayores con la atención de la salud pública. Para ello, se entrevistaron 30 adultos mayores asistentes a los Centros de Salud Familiar (CESFAM) de Tierras Blancas y Cuatro Esquinas, en la región de Coquimbo, Chile. La muestra estuvo conformada por personas con una edad entre los sesenta y los noventa años, de los cuales el 73,1% correspondió al género femenino y el 26,9% al masculino.

Como instrumento de medición base se utilizó la Encuesta de buen trato desarrollada y validada por la Superintendencia de Salud del Gobierno de Chile en el año 2011. Este instrumento fue validado en una prueba piloto sin problemas de entendimiento. Se incluyeron ítems de esta encuesta para conformar una de elaboración propia, incorporando las variables edad, sexo, CESFAM al que asiste y previsión. Posteriormente, se crearon tres tablas para evidenciar la satisfacción del adulto mayor.

Los datos obtenidos fueron clasificados en intervalos de satisfacción para cada dimensión:

  • Acceso a la atención: Máximo de 28 puntos, con intervalos de fácil (20-28), intermedio (13-20) y difícil (0-12).
  • Trato al usuario: Máximo de 35 puntos, con intervalos de malo (0-12), regular (13-21) y bueno (22-35).

Se calculó el promedio total de puntajes de las submuestras de ambos centros de salud en forma de porcentaje, y también con distinción de sexo en ambos CESFAM.

Resultados y Discusión sobre la Satisfacción

El estudio pretendió medir la satisfacción de los adultos mayores asistentes a dos centros de salud públicos para comparar y establecer conclusiones. Los adultos mayores asistentes al CESFAM de Cuatro Esquinas presentaron una satisfacción un 4,8% más elevada en comparación con los pacientes del CESFAM de Tierras Blancas. En general, el porcentaje de satisfacción de ambos centros de salud es bueno, lo que se contrapone a la hipótesis propuesta que sugería insatisfacción.

Gráfico comparativo de satisfacción general entre CESFAM Tierras Blancas y CESFAM Cuatro Esquinas

Respecto a la satisfacción por género, en el CESFAM de Tierras Blancas no hubo diferencia sustancial. Sin embargo, en el CESFAM de Cuatro Esquinas se observó una ligera diferencia del 7,3%, siendo los hombres quienes presentaron una satisfacción mayor (84,76%) que las mujeres (77,46%). Estos resultados coinciden con la Encuesta de Calidad de Vida y Salud del año 2000, que encontró que las mujeres y las personas de escasos recursos están menos satisfechas con el servicio de salud.

En cuanto al Acceso a la atención, se encontró una amplia diferencia entre ambos CESFAM. En Tierras Blancas, el 33% de los pacientes consideró fácil el acceso, mientras que en Cuatro Esquinas, el 60% lo calificó así. Estas diferencias se atribuyen a factores como la puntualidad de las consultas médicas, la entrega oportuna de medicamentos y el fácil acceso a las horas. Se vinculan también a déficits organizacionales como:

  • La mala distribución de la carga laboral.
  • La insuficiencia de personal.
  • La asistencia y organización del personal (Ramírez, Nájera & Nigenda 1998).

Es importante señalar que el segundo déficit organizacional sí explica la diferencia, puesto que en el CESFAM Tierras Blancas, donde hay mayor cantidad de personal, solo un 7% de los encuestados clasificó el acceso a la atención como difícil.

En la dimensión del Trato al usuario, el 100% de los encuestados en el CESFAM Cuatro Esquinas lo consideró bueno, mientras que en Tierras Blancas solo el 87% lo calificó de este modo. La relación médico-paciente es un elemento central en la satisfacción, requiriendo un lenguaje comprensible y la adaptación a las características del paciente (Ramírez, Nájera & Nigenda 1998). Esto podría atribuirse a la mayor cantidad de personas que atienden los médicos y enfermeras en el CESFAM Tierras Blancas en comparación con el CESFAM Cuatro Esquinas. La dimensión de Trato al usuario también consideró la limpieza y comodidad del centro de salud.

Conclusiones y Desafíos

Los resultados de esta investigación constatan que la muestra de adultos mayores usuarios de la salud pública en los CESFAM estudiados presenta una satisfacción alta, en un rango entre el 75,60% y el 80,40%. A pesar de estos porcentajes positivos, es crucial reconocer las carencias que aún persisten en el sistema de salud público. Por lo tanto, sigue siendo necesario reducir las desigualdades en salud y, al mismo tiempo, hacer frente a los retos que plantea el envejecimiento poblacional (Da Silva et al., 2017).

Aunque la investigación se llevó a cabo de manera óptima, presenta limitaciones importantes. La muestra reducida (30 adultos mayores) no permite generalizar los resultados ni concluir que estos evalúen por completo la satisfacción de los adultos mayores en todos los centros. Además, las características físicas y psicológicas de los participantes, con edades entre los 60 y los 90 años, pudieron interferir en la claridad de las respuestas. Se sugiere continuar esta línea de investigación con muestras de mayor tamaño para obtener resultados más representativos y considerar la realización del estudio en otras regiones para observar posibles variaciones.

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