La discapacidad en las personas mayores es un fenómeno complejo que se aborda desde un enfoque social y de derechos. Este enfoque aspira a potenciar el respeto por la dignidad humana, la igualdad y la libertad personal, así como a propiciar la inclusión social de las personas con discapacidad. Se fundamenta en principios clave como la vida independiente, la no discriminación, la accesibilidad universal, la normalización del entorno y el diálogo civil.
Concepto y Definiciones
¿Qué es la Discapacidad?
La discapacidad se define como la pérdida de habilidades para desarrollar cualquier tipo de actividad y, de no prevenirse adecuadamente, genera incapacidad. Cuando una persona tiene una discapacidad, significa que experimenta dificultades para realizar una acción o tarea que para otras personas resulta natural, lo cual puede complicar su participación e interacción en la sociedad. Esto no implica que no puedan ser parte activa de ella, ya que, con la ayuda necesaria, las personas en situación de discapacidad pueden potenciar otros aspectos de su vida. Por ello, el apoyo brindado por parte del cuidador es esencial para ayudarles a vivir su vida con normalidad.
En términos más amplios, la discapacidad es un término genérico que comprende las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las limitaciones en la capacidad de llevar a cabo actividades y las restricciones en la participación social de una persona con una condición de salud.
En el anciano, la discapacidad genera dificultad para el desempeño de las actividades de la vida diaria, lo que tendrá como consecuencia la pérdida de la independencia, la autonomía física y mental, así como el potencial rechazo social y el abandono familiar. La discapacidad en los adultos mayores, además, conlleva una mayor acumulación de riesgos para la salud y debe ser asumida como un fenómeno complejo ligado a la funcionalidad y al establecimiento de relaciones y oportunidades por la sociedad.

Contexto Demográfico del Envejecimiento y la Discapacidad
El Envejecimiento de la Población
El envejecimiento es un proceso natural que forma parte del ciclo de vida y comprende un amplio conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento, desde una perspectiva biológica, consiste en una combinación de procesos de deterioro molecular y celular que llevan a un descenso gradual de las funciones físicas y cognitivas, lo que puede aumentar la probabilidad de adquirir enfermedades, seguidas de la muerte. El envejecimiento se ha convertido en uno de los mayores retos del siglo XXI, debido al descenso de la tasa de natalidad y al aumento de la esperanza de vida en la mayoría de los países, lo que genera una inversión en la pirámide poblacional.
La OMS reporta que entre 2000 y 2050 la proporción de la población mundial de 60 años y más se duplicará, pasando del 11% al 22%. Se espera que el número total de personas de 60 años o más aumente de 900 millones en 2015 a 1400 millones para 2030 y a 2100 millones para 2050. Este envejecimiento mundial está modificando la prevalencia de la discapacidad, ya que el riesgo de adquirir una deficiencia permanente que potencialmente genere discapacidad aumenta progresivamente con los años.
Envejecimiento Poblacional en América Latina
Los países de América Latina se encuentran en distintas etapas del proceso de envejecimiento poblacional. Chile se halla en un estadio avanzado, mientras que Colombia, Ecuador, México y Panamá están en una etapa de envejecimiento moderadamente avanzado. Guatemala y Paraguay, por su parte, se encuentran en una de envejecimiento moderado. Esta clasificación es relevante porque la proporción de personas con discapacidad difiere según la edad y el sexo de la población.
En Colombia, según el Censo poblacional de 2018, la población con 65 años o más representa el 9,1% (cerca de 4,3 millones). Datos históricos y proyecciones de Misión Colombia Envejece muestran un aumento significativo: en 1985, la población mayor de 60 años fue de 2.2 millones y mayores de 80 de 180.000 (7% y 8% del total poblacional, respectivamente); en 2015, estas cifras ascendieron a 5.2 millones y 670.000 (10% y 13%); y se proyecta que en el año 2050 la población mayor a 60 años será de 14 millones y mayores de 80 años de 3.1 millones (23% y 22%).
Prevalencia de la Discapacidad por Edad y Sexo
La probabilidad de tener alguna discapacidad aumenta con la edad, por lo que entre las personas mayores hay una proporción más elevada de personas con discapacidad. Los censos realizados en América Latina en la ronda de 2020 revelan que el porcentaje de personas con discapacidad varía entre un 2,8% en Guatemala y un 11% en Chile. Un estudio en Chile arrojó que el 17% de la población de 2 años y más estimada tiene discapacidad, lo que corresponde a 3.291.602 personas. En la población de 18 años y más, el 17,6% presenta discapacidad, es decir, 2.703.893 personas.
En los datos censales recientes, se observa que la proporción de personas con discapacidad aumenta significativamente en el grupo de edad de 80 años y más, y que existe un leve predominio femenino. Entre el 40% y el 52% de la población con discapacidad en países con información censal reciente se ubica en el grupo de edad de 60 años y más.
La prevalencia de la discapacidad entre las personas de 60 a 79 años varía del 10,5% en Guatemala al 23,3% en Chile. Para la población de 80 años y más, supera el 50% en Chile y Ecuador, y se sitúa entre el 40% y el 45% en México, Panamá y Paraguay, y alrededor del 33% en Colombia y Guatemala. En ambos grupos de edad, la prevalencia es mayor entre las mujeres. Por ejemplo, en Chile el 56,2% de las mujeres de 80 años y más presenta algún tipo de discapacidad, frente al 49% de los hombres del mismo grupo de edad. Esta brecha de aproximadamente el 6% entre hombres y mujeres es similar en Ecuador y Paraguay. Esta mayor prevalencia entre las mujeres se atribuye principalmente a que “la mayor esperanza de vida de las mujeres aumentaría la posibilidad de tener una discapacidad asociada a una enfermedad crónica o a un accidente en etapas avanzadas de la vida”.

Impacto de la Discapacidad en el Adulto Mayor y su Entorno
Dependencia y Necesidades de Cuidado
La población de 80 años y más de la región es el grupo con mayor demanda de cuidados y atención, y aumenta a un ritmo más rápido que el de la población de 60 años y más. En 1950, este grupo no llegaba al 0,5% de la población regional; sin embargo, con el avance de la transición demográfica, ha aumentado de manera sostenida y en la actualidad representa el 2%. Según las proyecciones, este porcentaje seguirá creciendo durante las próximas décadas y alcanzará el 5% en 2050 y el 10% en 2075.
Dentro de la población de 80 años y más con discapacidad, hay un grupo sustancial que presenta una alta dependencia de cuidados y muy baja autonomía. Muchas de estas personas pueden estar postradas y requerir apoyo durante todo el día. Por tanto, necesitan contar con quienes les brinden cuidados cotidianos, ya sea en su casa o en establecimientos de larga estadía. También precisan apoyo en aspectos de salud y cuidados, como visitas médicas a domicilio o traslados a centros de salud primaria para atención de urgencia, controles médicos o entrega de medicamentos.
Impacto en Hogares y Economía Familiar
La información censal y de encuestas de hogares permite analizar la discapacidad no solo desde el individuo, sino también desde las familias y los hogares donde viven las personas con discapacidad, ya que este es el ámbito desde el que interactúan, tanto dentro del propio grupo familiar como con la sociedad. En todos los países, el porcentaje de hogares donde reside al menos un miembro con algún tipo de discapacidad supera ampliamente el porcentaje de personas con discapacidad.
Centrar el análisis en los hogares y las familias permite considerar las situaciones que se dan cuando uno o varios de sus miembros tienen algún tipo de discapacidad, puesto que la asistencia, el apoyo y el cuidado dependerán del tipo de hogar o familia. Si bien, en general, las personas mayores con discapacidad residen en hogares nucleares o extendidos, y por tanto viven con sus parejas, hijos e incluso nietos, algunas viven en hogares unipersonales, lo que significa que no cuentan con apoyos y cuidados de largo plazo en su hogar.
Generalmente, los hogares con personas con discapacidad presentan mayores niveles de pobreza y desigualdad, ya que, a los gastos básicos de todos los hogares, se suman los elevados gastos asociados a servicios de salud como terapias, servicios de rehabilitación, apoyo y cuidados, movilidad y accesibilidad, dispositivos de asistencia y modificaciones en la vivienda para facilitar la movilidad. Los ingresos de estos hogares se ven reducidos por estos gastos. El aumento de las patologías a edades avanzadas, junto con otros factores como barreras ambientales, situaciones de abandono o maltrato, generan dependencia y discapacidad, provocando estados carenciales y situaciones de necesidad.
Causas y Tipos de Discapacidad en Adultos Mayores
Factores Contribuyentes
Existen muchas y diferentes causas por las que los adultos mayores pueden presentar discapacidades. Es normal y natural que el cuerpo se desgaste a lo largo de los años, pero aquellos adultos que trabajaron por temporadas prolongadas en labores que requerían mucho esfuerzo físico, o que estuvieron expuestos a ruidos altos y tuvieron dificultad para mantener una rutina que permitiera alimentarse bien y a horas adecuadas, pueden ser más propensos a sufrir discapacidades físicas. Además, existen diferentes factores hereditarios que, aunque pueden ser complejos de tratar, con anticipación y un correcto acompañamiento, disminuyen la probabilidad de padecerlos. La principal enfermedad asociada a discapacidad en mayores de 65 años fue el reumatismo (30%), seguido de las cardiopatías (23%), hipertensión, diabetes y enfermedad cerebrovascular, entre otros.
Principales Tipos de Discapacidad
En el adulto mayor, los tipos de discapacidad varían según el deterioro de la parte corporal del paciente, y cada caso es específico y requiere atención personalizada. Aquí se describen los cinco principales tipos:
Discapacidad Física o Motora
También conocida como discapacidad motora, se refiere a las limitaciones en la movilidad del paciente, que pueden ir desde la dificultad para moverse hasta el impedimento total de esta capacidad. Puede ser causada por la pérdida de alguna extremidad, problemas en los huesos o articulaciones, accidentes cerebrovasculares, artritis o malformaciones. Este tipo de discapacidad es de las más comunes en los adultos mayores. En los últimos años ha habido un crecimiento en las propuestas de inclusión, promoviendo la construcción de rampas para sillas de ruedas y la implementación de ascensores en el transporte público, facilitando la movilidad de estas personas.
Discapacidad Sensorial
En este tipo, la persona ha perdido total o parcialmente sus capacidades en alguno de los sentidos, normalmente la vista o la escucha, complicando su comunicación. Las personas con discapacidad visual pueden tener ceguera total o, más comúnmente, una disminución parcial de la visión. Para cuidadores, es importante:
- Informarse del caso específico del paciente.
- Antes de empezar a hablar, identificarse o decir el nombre de las personas presentes.
- Si el paciente tiene un perro guía, entender que está trabajando y no debe ser distraído.
Por otro lado, se considera que una persona es sorda cuando tiene pérdida profunda o total de la audición, o hipoacusia si es parcial y puede mejorar con el uso de dispositivos. Estas personas pueden ayudarse mediante el lenguaje de señas, la lectura de labios, letreros o audífonos. Para su comunicación, se debe tener en cuenta:
- En lo posible, hablar lento, claro y fuerte.
- Tener paciencia y flexibilidad para enfrentar situaciones confusas.
- Si no se comprende lo que la persona dice, se le puede pedir que escriba lo que desea comunicar.
Discapacidad Intelectual
Estas personas suelen haber tenido esta discapacidad durante toda su vida, pudiendo ser heredada (como el síndrome de Down), adquirida durante la gestación o por daños en el sistema nervioso. Se define como la dificultad cognitiva para aprender, adaptarse o socializar. Si se está tratando a una persona con este tipo de discapacidad, lo mejor es evitar los cambios en el ambiente, ya que pueden estresarse fácilmente cuando se altera su rutina. Además, la comunicación debe ser lo más simple y clara posible.
Discapacidad Psíquica o Psicosocial
También conocida como psicosocial, esta discapacidad se relaciona con alteraciones en el comportamiento del paciente, quienes generalmente padecen un trastorno mental como depresión, bipolaridad, esquizofrenia o ansiedad. Estas condiciones afectan la manera en que la persona piensa, siente y se relaciona. Lo primero que se debe hacer es informarse muy bien sobre la enfermedad a la que se enfrentan, ya que cada trastorno es diferente y requiere distintos tratamientos. Además, la tolerancia y la paciencia son claves para poder cuidar a los adultos mayores con esta condición.
Discapacidad Visceral
Aunque no es muy conocida, es frecuente en los adultos mayores. Este tipo de discapacidad hace referencia a la falla en alguno de los órganos internos de la persona. Quienes la padecen pueden presentar enfermedades cardiacas, respiratorias, diabetes, insuficiencia renal, incontinencia, entre otras.

Prevención de Discapacidades en el Adulto Mayor
La prevención de las discapacidades en la vejez es fundamental para mejorar la calidad de vida. Cada tipo de discapacidad requiere un enfoque preventivo específico:
- Las discapacidades físicas, en mayor medida, se pueden prevenir de manera efectiva con actividades que fortalezcan el cuerpo y favorezcan el buen funcionamiento de los órganos vitales. También es crucial tomar precauciones para evitar caídas, laceraciones o accidentes que, a la larga, limiten la movilidad de los adultos.
- Las discapacidades sensoriales se dan principalmente por el desgaste de órganos vitales como los ojos o los oídos debido al esfuerzo y abuso a lo largo de la vida. Es importante evitar la exposición a ruidos muy altos o el sobreesfuerzo de la visión, como leer sin gafas o en lugares muy oscuros, para prevenir su deterioro.
- Para las discapacidades intelectuales, es importante mantener la mente en constante funcionamiento, realizando actividades que requieran pensar y esforzarse, como crucigramas, sudokus o acciones simples como memorizar números telefónicos o información diversa.
- Las discapacidades psíquicas pueden requerir un acompañamiento extra por parte de un profesional de la salud mental para un apoyo adecuado y personalizado a cada paciente. Para su prevención, se requiere autoconocimiento y asistencia constante a terapia psicológica a lo largo de la vida.
- Finalmente, las discapacidades viscerales se pueden prevenir con cambios en los hábitos, como una mejor alimentación y ejercicios físicos.
Sistemas de Cuidado y Apoyo: Los Centros Día
La Importancia del Cuidado
El cuidado ha sido parte inherente de la humanidad y de su evolución, inmerso en las diferentes formas sociales. Cuidar de las personas es una actividad humana con un componente no profesional. En el cuidado del adulto mayor, existe una responsabilidad significativa que implica paciencia, respeto y compromiso. Al llegar a esta edad, el autocuidado se convierte en una variable importante, asociada comúnmente con niveles de autonomía, independencia y responsabilidad personal.
El envejecimiento patológico (o secundario) se produce por enfermedades añadidas al proceso de envejecimiento normal que interfieren con el funcionamiento social y laboral, generando discapacidad. En estos casos, el ambiente puede convertirse en un factor de riesgo o protector, con barreras que generan discapacidad o facilitadores que potencian el funcionamiento.
Funciones y Objetivos de los Centros Día
Los centros día, también llamados estancias diurnas, son una opción para brindar cuidado integral a los adultos mayores. Constituyen una alternativa intermedia entre conservar el ambiente habitual/familiar del adulto mayor y los casos de institucionalización. Tienen como objetivos generales incrementar y mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a las familias o cuidadores. Son una opción para no institucionalizar al adulto mayor, lo que puede generar separación entre las personas mayores y sus familias, y además permite un respiro para los cuidadores. Para el adulto mayor sano, ofrecen opciones de actividad, recreación y dignificación. Actualmente existen organizaciones que se han enfocado en crear viviendas especializadas para adultos mayores activos e independientes, las cuales cuentan con restaurante, cafetería, gimnasio, espacios de esparcimiento y enfermería 24 horas.
¿Qué beneficios se pueden encontrar en un centro de día para adultos mayores con demencia?
Los centros día también tienen objetivos dirigidos a la familia cuidadora, como brindar tiempo libre y descanso, generar orientación y asesoramiento, y proveer conocimientos, habilidades y desarrollar actitudes que contribuyan a mejorar la calidad de los cuidados a la persona mayor con o sin enfermedades crónicas, con demencia o sin ella, con discapacidad o sin ella. Los cuidadores, en estas situaciones, necesitan tolerancia y apoyo en la lucha de las personas mayores por su integridad, independencia y bienestar.
Actualmente existe el modelo de centro día para personas mayores en situación de dependencia, cuyas condiciones de salud requieren tratamientos y respuestas diferentes según sus necesidades particulares. Este modelo debe contar con infraestructura y personal calificado para atender de la mejor manera a esta población con sus limitaciones. Los objetivos específicos para los adultos mayores con condiciones de salud (envejecimiento patológico o presencia de discapacidad) incluyen:
- Terapias de estimulación para retrasar el avance de procesos neurodegenerativos.
- Fomentar la autonomía de la persona.
- Potenciar las capacidades físicas, cognitivas y funcionales.
- Estimular y entrenar las actividades de la vida diaria.
- Fortalecer relaciones sociales para evitar el aislamiento social y la progresión de cuadros demenciales.
- Prestar apoyo por parte de un equipo multidisciplinario (médicos, psicólogos, fisiatras, entre otros).
Existen diferentes modalidades de centros día, como la de asistencia continua, donde las personas asisten al centro todos los días en horario completo. Esta modalidad se enfoca en el apoyo a los cuidadores para evitar el cansancio y el estrés (síndrome de sobrecarga del cuidador). Los centros día, además de cubrir las necesidades de asistencia, prestan servicios que abarcan las necesidades personales básicas, terapéuticas y sociales, reconociendo que el cuidado va más allá de la atención médica. El concepto de los centros día sigue en desarrollo, pero representan una parte importante de la respuesta a las necesidades de cuidado, dignificación e integración de la población adulta mayor, con o sin discapacidad o condiciones de salud.
Marcos Políticos Internacionales y la Discapacidad en la Vejez
Aunque las necesidades de cuidados de largo plazo no son exclusivas de las personas mayores, las condiciones demográficas y epidemiológicas, junto con la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19), han puesto de manifiesto la necesidad de establecer políticas dirigidas a este sector.
Diversos instrumentos internacionales y regionales abordan esta temática:
- El Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002) menciona la importancia de mejorar la atención de largo plazo de las personas mayores, especialmente de quienes viven con discapacidad o con enfermedades mentales o terminales.
- El Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, en su capítulo C, aborda el tema de la asistencia y el cuidado de las personas mayores. La medida prioritaria 31, en particular, trata sobre el cuidado en los sistemas de protección social y garantiza los derechos, la dignidad y el bienestar de las familias y las personas mayores.
- La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030 incluyen entre sus metas la creación de sistemas de protección social que garanticen el acceso a estos derechos.
- La Declaración de Santiago, emanada de la Quinta Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe (2022), llama a avanzar hacia una sociedad del cuidado que garantice los derechos de las personas mayores.
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