Adultos Mayores que Hablan Sin Parar: Causas y Soluciones

La observación de un adulto mayor hablando sin parar, a menudo de manera incoherente o consigo mismo, puede generar preocupación en familiares y cuidadores. Si bien en muchos casos esta conducta puede ser completamente normal, en otros puede indicar la presencia de una condición subyacente que requiere atención. Esta artículo explora las diversas causas de por qué los adultos mayores pueden hablar de forma persistente o desorganizada, desde fenómenos naturales hasta trastornos patológicos, y ofrece soluciones y estrategias para abordar cada situación.

Hablar Solo: ¿Normalidad o Señal de Alerta?

Es frecuente asociar los soliloquios, discursos que se mantienen con uno mismo en voz alta, con un trastorno psicológico. Sin embargo, hay muchos casos en los que las conversaciones con uno mismo no se deben a ninguna enfermedad subyacente. En la mayoría de los casos en los que una persona mayor habla sola, se trata de algo completamente normal.

Por ejemplo, antes de tomar una decisión importante, cuando se quiere mostrar malestar por una situación o como respuesta a algo que se está viendo, son situaciones en las que es frecuente hablar solo. Desde la niñez, existe el hábito conocido como “habla privada”, basado en la expresión en voz alta de los pensamientos. Además de beneficiar a la salud emocional, el habla privada también ayuda a potenciar las habilidades cognitivas.

Aunque es mucho menos frecuente, también es posible que el por qué una persona mayor habla sola se deba a un trastorno. Por ejemplo, una reacción que puede denotar este tipo de problemas de salud mental son las risas inmotivadas.

Causas Patológicas del Habla Persistente o Desorganizada

Esquema de las principales causas patológicas del habla persistente o desorganizada en adultos mayores

Cuando el habla persistente, incoherente o desorganizada en adultos mayores no se considera normal, puede ser un síntoma de diversas condiciones médicas y neurológicas.

Síndrome Confusional (Delirio)

El delirio, o síndrome confusional, es un cambio grave de las capacidades mentales que provoca pensamientos confusos y falta de consciencia del entorno. Es una alteración de la función cerebral que se caracteriza principalmente por una marcada alteración del nivel de conciencia y la capacidad atencional, conllevando otra serie de alteraciones cognitivas, del estado de ánimo, del sueño y de la conducta.

Los síntomas de este síndrome suelen aparecer de forma brusca y presentar fluctuaciones a lo largo del día, siendo de mayor intensidad durante la noche (síndrome vespertino). La capacidad de mantener la concentración o la atención se ve afectada por el delirio. Se observa un nivel de alerta marcadamente alterado para responder a los estímulos del entorno, así como una alteración generalizada de las capacidades cognitivas.

También se observa una conducta alterada y desorganizada, lo que impide a la persona afectada llevar a cabo actividades básicas de forma apropiada, como asearse, comer o vestirse. Puede haber períodos de ausencia de síntomas, pero estos tienden a empeorar durante la noche cuando está oscuro y las cosas parecen menos familiares.

Tipos de Delirio

  • Delirio hiperactivo: Es posible que este sea el tipo más fácil de reconocer. Las personas con este tipo de delirio quizás estén inquietas y se paseen por la habitación. Asimismo, probablemente estén ansiosas, tengan cambios repentinos del estado de ánimo o vean cosas que no estén allí.
  • Delirio hipoactivo: Es posible que las personas con este tipo de delirio sean inactivas o poco activas. Tienden a ser perezosas o a estar somnolientas. Quizás parezca que están aturdidas.
  • Delirio mixto: Los síntomas incluyen ambos tipos de delirio.

Causas y Factores de Riesgo del Delirio

Existe un gran número de causas o de factores de riesgo que pueden desencadenar un síndrome confusional en personas de edad avanzada. Por lo general, la causa del delirio puede identificarse con uno o más factores, que pueden incluir una enfermedad grave o de larga duración, o un desequilibrio en el cuerpo, como el sodio bajo. Algunos medicamentos que se toman solos o combinados pueden desencadenar el delirio.

Cualquier afección que implique una hospitalización aumenta el riesgo de delirio, sobre todo cuando una persona se está recuperando de una cirugía o se encuentra en cuidados intensivos. También existen otros factores que dependen en mayor medida de las circunstancias y del entorno de la persona afectada. En ocasiones, no se puede encontrar la causa.

Delirio y Demencia: Diferencias y Relación

El síndrome confusional, el deterioro cognitivo y la demencia comparten sintomatología similar, lo que de entrada puede dificultar el diagnóstico. Los síntomas del delirio a veces se confunden con los síntomas de la demencia. No obstante, como se ha explicado anteriormente, el deterioro cognitivo y la demencia son dos de los factores que más predisponen a padecer un síndrome confusional.

La diferencia clave radica en la aparición: la aparición del delirio se produce en poco tiempo, entre uno y dos días, mientras que la demencia implica un deterioro gradual. La capacidad de mantener la concentración o la atención se ve afectada por el delirio, mientras que una persona en las primeras etapas de la demencia permanece generalmente alerta. Cabe destacar que la presencia de un síndrome confusional no implica necesariamente la existencia de un cuadro de deterioro cognitivo previo en la persona afectada. Pero sí podría considerarse una señal de alerta, y habría que valorar la posibilidad de que estuviéramos ante el inicio de un proceso neurodegenerativo no detectado hasta la fecha.

Las personas con demencia, por ejemplo, pueden presentar un deterioro general en la memoria y en las capacidades de reflexión luego de un episodio de delirio. Es posible que las personas con otras enfermedades graves, de larga duración o terminales no recuperen las capacidades de reflexión o el funcionamiento que tenían antes del comienzo del delirio.

¿Qué es un delirio?¿Y una alucinación?

Deterioro Cognitivo y Demencia (Enfermedad de Alzheimer)

El delirio se produce con frecuencia en las personas con demencia. La enfermedad de Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo que se caracteriza, sobre todo, por la pérdida de memoria progresiva. Afecta especialmente a las personas mayores, sobre todo a los que padecen trastorno neurocognitivo mayor (mal llamado demencia senil) o Alzheimer. Como consecuencia, los pacientes pueden sufrir una serie de problemas psicológicos, entre los que se encuentran los trastornos de ánimo, los cambios conductuales y los síntomas psicóticos, que pueden manifestarse como hablar solo o de forma incoherente.

Las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o el Parkinson, pueden tener un impacto significativo en la aparición de afasia en la tercera edad y, por ende, en la forma en que el adulto mayor se comunica.

Soledad no Deseada

Actualmente, la soledad no deseada es un grave problema de salud pública que perjudica en gran medida a la calidad de vida durante la vejez. Hay casos en los que la soledad no deseada puede deteriorar la salud psicológica de los mayores, al punto de que sufren alucinaciones visuales y auditivas por las que comienzan a hablar solos en voz alta. Aunque que un anciano viva solo no significa que se sienta solo, son muchas las personas mayores que debido a esta situación sufren de soledad.

Trastornos del Lenguaje y del Habla

El deterioro del lenguaje y del habla puede ser cualquiera de varios problemas que dificultan la comunicación. Los siguientes son trastornos comunes del lenguaje y del habla:

Infografía: Tipos de trastornos del lenguaje y el habla

Afasia

La afasia es la pérdida de la habilidad para entender o expresar el lenguaje hablado o escrito. Comúnmente se presenta después de accidentes cerebrovasculares (infartos o derrames cerebrales) o lesiones cerebrales traumáticas. También puede ocurrir en personas con tumores cerebrales o enfermedades degenerativas que afectan las zonas del cerebro que controlan el lenguaje. Este término no se aplica a los niños que nunca han desarrollado habilidades de comunicación.

Los síntomas de la afasia incluyen dificultad en la lectura, escritura y comprensión del lenguaje. Hay muchos tipos diferentes de afasia. En algunos casos de afasia, el problema se corrige con el tiempo, pero en otros, la afección no mejora. Es una alteración del lenguaje que dificulta la comprensión y expresión del habla, la lectura y la escritura. Para las personas mayores, la afasia puede ser especialmente desafiante, impactando su capacidad para comunicarse con familiares, amigos y profesionales de la salud, lo que afecta la participación en actividades sociales y la comprensión de información crucial sobre su salud y cuidado personal.

Disartria

Las personas con disartria tienen dificultad para expresar ciertos sonidos o palabras. Tienen lenguaje mal pronunciado (hablar enredado) y el ritmo o la velocidad del discurso cambia. Por lo general, un trastorno nervioso o cerebral les ha dificultado el control de la lengua, los labios, la laringe o las cuerdas vocales, que producen el lenguaje. La disartria, que es la dificultad para pronunciar palabras, a veces se confunde con la afasia, que es la dificultad para producir el lenguaje. Las dos tienen diferentes causas. Las personas con disartria también pueden tener problemas para tragar.

Alteraciones de la Voz

Todo lo que cambia la forma de las cuerdas vocales o la forma en que estas trabajan causará una alteración de la voz. Las neoplasias, como nódulos, pólipos, quistes, papilomas, granulomas y los cánceres, pueden ser los culpables. Estos cambios pueden provocar que la voz suene diferente de la forma como normalmente lo hace. Las personas que usan mucho su voz (profesores, entrenadores, artistas vocales) son más propensas a desarrollar trastornos de la voz. Algunos de estos trastornos se desarrollan gradualmente, pero cualquier persona puede sufrir un deterioro del habla o del lenguaje repentino, por lo general, debido a un accidente cerebrovascular o a un traumatismo.

Estrategias y Soluciones para Afrontar la Situación

Cuando un adulto mayor habla sin parar o de forma incoherente, adoptar un enfoque empático y estructurado es crucial para su bienestar y una comunicación efectiva. Es importante recordar que muchas veces, las aparentes incoherencias de un adulto mayor son consecuencia de que nadie le habla y lo considera, que se siente invisible. En todo orden de relaciones es importante desarrollar una actitud empática con el otro. Pero con los adultos mayores es esencial; descalificarlos por decir incoherencias no ayuda.

Foto de persona interactuando empáticamente con un adulto mayor

Enfoque y Comunicación Empática

Siempre es bueno tener una actitud receptiva y empática cuando se interactúa con personas mayores que presentan algún cuadro de desorientación y, por momentos, hablan de situaciones alejadas de la realidad, que resultan incoherentes para el que escucha. Como el adulto mayor no logra comprender si sus ideas son incorrectas o resultan incoherentes, contradecirlo o hacerlo ver que está equivocado solo le generará ansiedad.

  • Mantener la calma y la paciencia: No discutir, gritar o forcejear con el adulto mayor.
  • Comunicarse de forma clara y sencilla: Usar un tono de voz suave y tranquilizador. Repetir las instrucciones si es necesario.
  • Ofrecer seguridad y afecto: Acompañar al adulto mayor y abrazarlo si lo acepta. Recordarle quién es usted y dónde está.
  • Distraer su atención: Cambiar de tema o de actividad. Proponerle algo que le guste o le divierta.
  • Respetar su espacio y su intimidad: No invadir su zona personal ni tocarlo sin su consentimiento. No forzarlo a hacer algo que no quiere.
  • Para mejorar la comunicación con personas con disartria, hablar lentamente y usar gestos con las manos puede ser de gran ayuda. Los familiares y amigos deben brindarles mucho tiempo a las personas con disartria para que se expresen.
  • Para los casos de afasia, es posible que los miembros de la familia necesiten proporcionar recordatorios frecuentes de orientación, tales como el día de la semana. La desorientación y la confusión a menudo ocurren con la afasia. Utilizar métodos de comunicación no verbales también puede ayudar.
  • Es importante mantenerse relajado, en un ambiente de calma y mantener al mínimo la estimulación externa.
  • Hable en un tono de voz normal (esta afección no es un problema auditivo ni emocional).
  • Utilice frases simples para evitar malos entendidos. No asuma que la persona afectada lo entiende.
  • De ser posible, suministre ayudas para la comunicación, dependiendo de la persona y de la afección (por ejemplo, teclear en un dispositivo electrónico o usar papel y pluma).

Prevención y Manejo del Delirio y Agitación Nocturna

La mejor forma de prevenir el delirio es centrarse en los factores de riesgo que puedan desencadenar un episodio. Aunque las personas mayores que hablan solas pueden deberse a una causa patológica, hay ciertas condiciones que pueden favorecer o acentuar los delirios y alucinaciones sensoriales. Las causas de la agitación nocturna en personas mayores son variadas y complejas, debiéndose a diferentes situaciones o causas que sufre el paciente. Algunas medidas pueden ayudar a prevenir o reducir la gravedad del delirio y manejar la agitación:

  • Crear un entorno tranquilo y lo más adecuado posible: Esta medida ayuda a favorecer la orientación espacio-temporal y personal en la tercera edad, lo que hace más sencillo que reconozcan a las personas y el lugar donde se encuentran. Para ello, es importante dejar las cosas que suelen usar a la vista y siempre en el mismo sitio, no mover los muebles, hablarles con calma, etc.
  • Establecer una rutina diaria y nocturna: Realizar actividades cotidianas y conservar los horarios para comer, dormir y tomar los medicamentos pueden mejorar la estabilidad, aceptación y comprensión del día a día en la tercera edad, lo que favorece el sueño.
  • Tener una buena iluminación: Una luz adecuada puede evitar en gran medida las ilusiones o interpretaciones erróneas de lo que el mayor contempla a su alrededor, especialmente durante la noche cuando los síntomas tienden a empeorar.
  • Utilizar técnicas de relajación o terapias alternativas.
  • Promover buenos hábitos de sueño.
  • Ayudar a que la persona esté tranquila y orientada, así como intentar evitar los problemas médicos u otras complicaciones.

La agitación nocturna puede ser un desafío tanto para la persona mayor como para su cuidador. Por eso, es importante saber cómo manejarla adecuadamente, siempre con calma, paciencia, comprensión, comunicación, seguridad, afecto y distracción.

Cuidados del Cuidador

Ser cuidador de personas mayores con agitación nocturna puede ser una tarea difícil y estresante. Por eso, es importante que el cuidador también se cuide a sí mismo y a su salud:

  • Informarse sobre la agitación nocturna y sus causas, síntomas y tratamientos.
  • Buscar apoyo familiar, social o profesional. No aislarse ni sentirse culpable.
  • Cuidar su alimentación y su descanso. Seguir una dieta equilibrada y variada, rica en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos, etc. Evitar el consumo excesivo de grasas, azúcares, sal, alcohol o tabaco.
  • Dedicarse tiempo a sí mismo y a sus aficiones. Disfrutar de momentos de ocio y diversión.

Diagnóstico y Tratamiento Profesional

Frente a síntomas compatibles con un síndrome confusional o un deterioro del habla, es fundamental una evaluación médica. Una vez diagnosticado el síndrome confusional, el médico tratará de identificar los factores precipitantes que lo hayan desencadenado. Si un familiar, un amigo o alguien a tu cuidado muestra síntomas de delirio, habla con el proveedor de atención médica de esa persona. Tu aporte sobre los síntomas, el pensamiento típico y las habilidades cotidianas será importante para obtener un diagnóstico. Si observas síntomas en una persona en el hospital o en el asilo de ancianos y convalecientes, informa tus inquietudes al personal de enfermería o al proveedor de atención médica, ya que es posible que no se hayan observado los síntomas.

Consulte con su proveedor de atención médica si el deterioro o la pérdida de la comunicación se presentan de manera súbita o si hay algún deterioro inexplicable del habla o del lenguaje escrito. A menos que los problemas se hayan desarrollado después de un caso de emergencia, su proveedor realizará su historia clínica y un examen físico. La historia clínica puede requerir la ayuda de familiares o amigos. Es probable que su proveedor indague sobre el deterioro del habla, preguntando cuándo apareció el problema, si hubo una lesión y qué medicamentos toma la persona.

Exámenes de Diagnóstico

Los exámenes de diagnóstico que pueden realizarse incluyen:

  • Exámenes de sangre y de orina.
  • Angiografía cerebral para revisar el flujo sanguíneo en el cerebro.
  • Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) de la cabeza para revisar problemas como tumores o lesiones cerebrales.
  • Electroencefalograma (EEG) para medir la actividad eléctrica del cerebro.
  • Electromiografía (EMG) para revisar la salud de los músculos y nervios que controlan los músculos.
  • Punción lumbar para revisar el fluido cerebroespinal que rodea el cerebro y la médula espinal.
  • Estudio de la deglucion (se toman radiografías mientras se traga).
  • Evaluaciones médicas especializadas para el lenguaje, que comprenden tareas de lectura, escritura, repetición, denominación y comprensión verbal.

Si se encuentran otros problemas médicos en el examen, necesitará consultar a otros especialistas.

Terapias y Apoyo

  • Para ayuda con problemas del habla, probablemente necesitará consultar un terapista del habla y del lenguaje o un trabajador social. Las personas con afasia o disartria pueden beneficiarse de la terapia del lenguaje, que se personaliza según las necesidades específicas de cada paciente.
  • La consejería de salud mental puede ayudar con la depresión o frustración que muchas personas con discapacidad del habla sienten.
  • Es crucial sensibilizar a la sociedad sobre la afasia y fomentar la adaptación en entornos públicos para garantizar la inclusión de las personas mayores con esta condición. A pesar de los desafíos, muchos individuos mayores con afasia pueden mejorar su capacidad de comunicación y calidad de vida con el apoyo adecuado.
  • El cuidado en el hogar de personas mayores con afasia requiere de ciertas consideraciones y adaptaciones para mejorar su comunicación y bienestar.
  • La estimulación cognitiva, a través de un plan personalizado, busca prevenir y/o paliar el deterioro de estas capacidades, evaluadas por un equipo de profesionales que propondrán una serie de ejercicios para estimular las áreas más afectadas.

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