Adultos Mayores: Protagonistas del Aprendizaje Continuo

La idea de que los adultos mayores son "demasiado grandes para aprender" es una creencia incorrecta, ya que superar cierta edad no implica una disminución de las capacidades o problemas de desarrollo intelectual. La capacidad de aprendizaje está intrínsecamente ligada a la capacidad intelectual individual y se mantiene a lo largo de toda la vida.

El aprendizaje en adultos mayores no solo es posible, sino también recomendable. Aunque el proceso puede ralentizarse y surgir ciertas limitaciones, el cerebro experimenta modificaciones naturales que no impiden seguir aprendiendo, sino que condicionan el ritmo y la forma de asimilar nueva información.

Andragogía: La Ciencia del Aprendizaje Adulto

La andragogía es el conjunto de técnicas de enseñanza orientadas específicamente a personas adultas. También es considerada la ciencia que ayuda a organizar sus conocimientos. Esta disciplina se basa en el análisis de las necesidades, motivaciones, prioridades y metas educativas de los adultos, reconociendo que su forma de aprender es diferente a la de los niños.

El educador estadounidense Malcolm Shepherd Knowles (1913-1997) es considerado el padre de la teoría del aprendizaje en el adulto. Popularizó el término andragogía como sinónimo de educación en el adulto, definiéndola como el arte y la ciencia de transferir el aprendizaje en los adultos, en paralelo a la pedagogía que se ocupa de la educación infantil.

Las 5 Características del Aprendizaje en el Adulto según Knowles

A principios de los años 80, Knowles estableció lo que consideraba las cinco características principales que definen a los adultos que aprenden:

  • El adulto es responsable de su propio desarrollo: El adulto busca ser él mismo y toma conciencia de sus deberes, derechos y responsabilidades, incluyendo la de su propio crecimiento y desarrollo. Prefieren decidir qué, con quién, cuándo y cómo quieren aprender.
  • El adulto conecta su experiencia con los nuevos conocimientos: Cualquier adulto lleva consigo una gran cantidad de vivencias. El aprendizaje es mucho más efectivo cuando la persona es capaz de conectar esas experiencias con los nuevos conocimientos, habilidades y actitudes que está desarrollando.
  • El adulto está siempre preparado: Tiene una actitud dinámica ante la vida, acepta que tanto él como su entorno evolucionan constantemente y asume que debe estar preparado para adaptarse a los cambios y aprender. Se orienta al desarrollo de habilidades que le permitan desenvolverse en entornos sociales.
  • El adulto busca la aplicación práctica: Necesita encontrar la aplicación práctica en lo que aprende para resolver problemas de su vida diaria. Dada la complejidad de la vida adulta, el tiempo para el aprendizaje se reduce, por lo que seleccionan las experiencias de aprendizaje que les resulten más útiles.
  • El adulto está motivado: Aunque puede haber motivaciones externas, el adulto aprende mejor cuando tiene una motivación interna, que nace del deseo de mejorar, crecer profesionalmente, mejorar su calidad de vida o actualizar sus conocimientos.

Los 4 Principios del Aprendizaje en el Adulto

En 1984, Knowles publicó los cuatro pilares principales de la educación del adulto, considerados condiciones imprescindibles para que se produjera el aprendizaje:

  1. Los adultos deben estar implicados en el desarrollo y evaluación de su propio aprendizaje: Deben tener un papel activo en su experiencia de aprendizaje, participando en el diagnóstico de necesidades, identificación de fuentes, selección de estrategias y evaluación de resultados.
  2. Los adultos aprenden cuando pueden experimentar (cometer errores) y conectar lo aprendido con experiencias: La actividad principal para facilitar el aprendizaje es la experiencia. Es crucial crear un entorno seguro donde los participantes se sientan libres para experimentar y cometer errores de los que aprender.
  3. Los adultos aprenden cuando el aprendizaje se centra en la resolución de sus problemas: El aprendizaje debe enfocarse en problemas prácticos del día a día, más que en la adquisición de conocimientos sin aplicación. El formador debe identificar estos problemas y asociar los conocimientos a su resolución.
  4. Los adultos aprenden cuando conocen la relevancia del aprendizaje y el impacto positivo: Están más involucrados cuando conocen los beneficios y el impacto que el aprendizaje puede tener en la mejora de sus vidas, profesional o personalmente. Es importante mostrar la relevancia inmediata de los contenidos.

Personalmente, creo que las personas aprenden mucho más cuando disfrutan de un entorno de aprendizaje positivo, motivador e incluso divertido. Disfrutar no significa solo reír, sino experimentar la magia de resolver desafíos y ver cómo todo se aclara en la mente.

Neuroeducación y Neuromitos en el Aprendizaje de Mayores

Infografía: cerebro humano con conexiones neuronales resaltadas

La neuroeducación es la disciplina científica que estudia el sistema nervioso en relación con todos sus aspectos (estructura molecular, celular, anatómica y funcional), incluyendo patologías y tratamientos. Es decir, estudia todos los cambios que se van desarrollando a lo largo de la vida.

Es evidente que la neuroeducación abre muchas vías de esperanza porque desmiente algunas creencias falsas o neuromitos, como por ejemplo, que la capacidad para aprender es limitada. Por definición biológica, nuestro cerebro está dispuesto para aprender, por tanto, no tiene un límite de edad.

Los neuromitos son aquellas falsas creencias sobre el funcionamiento del cerebro aplicadas, en este caso, a la educación. Tienen su razón de existir en determinadas afirmaciones que se daban por ciertas en un momento particular. Sin embargo, con el avance de la ciencia y la tecnología, nos damos cuenta de que esas creencias no eran ciertas. El neuromito más contundente respecto a las personas mayores es que no podían aprender. Hoy en día sabemos que esto no es así, sobre todo a partir del conocimiento de la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad de adaptación que tiene el cerebro durante toda la vida.

También la epigenética viene a decir que, si bien tenemos una carga genética que determina en gran medida nuestro cerebro, la mente también tiene capacidad de superar las limitaciones a las que somos propensos. Depende de lo que hacemos, cómo lo hacemos o cómo nos relacionamos, podemos llegar a cambiar nuestra epigenética. Esto es muy esperanzador en el mundo educativo porque es una posibilidad de ir más allá de la carga genética que se haya podido heredar.

Por ello, la afirmación “las personas mayores no tienen capacidad de aprendizaje” es un neuromito, una creencia totalmente falsa. Existen testimonios de personas que con 100 años finalizaron un doctorado. También sabemos de personas que aprovechan la jubilación para hacer una segunda carrera o para estudiar música u otra actividad artística que en su momento no pudieron realizar.

Beneficios del Aprendizaje en la Tercera Edad

El aprendizaje en la tercera edad aporta beneficios físicos, cognitivos y emocionales. Aprender cosas nuevas (idiomas, manualidades, informática o cualquier otra actividad) es una forma de estimulación cognitiva. Mantener el cerebro activo fortalece las conexiones neuronales y retrasa el deterioro cognitivo.

Además, el aprendizaje en los ancianos favorece la integración social y la autoestima. Participar en talleres, cursos o actividades grupales permite establecer nuevas relaciones, compartir experiencias y sentirse útil. La gran ventaja de las personas mayores es que, normalmente, si están en un proceso de aprendizaje, es porque están motivadas. Tienen un propósito claro, el de aprender. Este interés puede estar motivado por el deseo de saber, y esa curiosidad hace que el primer paso para aprender ya esté dado. Las emociones son clave en cualquier tipo de aprendizaje, tengamos de 0 a 99 años. Cada experiencia es un aprendizaje. Si queremos ir reforzando nuestras redes neuronales, es de suma importancia tener esas ganas por conocer, por saber, esa curiosidad, ese efecto sorpresa. Con eso ya tenemos la mitad del trabajo hecho.

Estrategias Didácticas para Adultos Mayores

Favorecer el aprendizaje en adultos mayores requiere un enfoque didáctico específico que tenga en cuenta los cambios cognitivos propios de la edad, así como sus intereses y ritmo de aprendizaje. No basta con transmitir información; es necesario crear un entorno de confianza, emplear recursos accesibles y reforzar la motivación personal. En esta etapa, lo importante es la experiencia positiva que se construye alrededor del conocimiento adquirido, no la velocidad del aprendizaje.

Cinco ideas de andragogía para mejorar tus cursos

Las técnicas didácticas dirigidas a personas mayores deben alejarse de la enseñanza tradicional basada en la memorización y priorizar la comprensión significativa. Utilizar ejemplos relacionados con su vida cotidiana facilita que comprendan y retengan los conceptos. Por ejemplo, en un taller de informática, resulta más efectivo enseñar a enviar un mensaje de texto a un familiar que explicar de forma abstracta el funcionamiento de un teléfono móvil.

El uso de materiales impresos sigue siendo básico, especialmente cuando se presentan con letra grande, frases cortas y lenguaje claro. El apoyo visual (fotografías, gráficos o demostraciones prácticas) es igualmente útil para reforzar conceptos y adaptarse a personas con deterioro visual o dificultades de atención. Las sesiones cortas, estructuradas y con pausas regulares ayudan a evitar la fatiga cognitiva. Es preferible aprender menos contenido en cada sesión, pero con mayor profundidad. Además, respetar el ritmo individual de cada participante es clave. Finalmente, es importante reforzar el valor del aprendizaje colaborativo. Fomentar el trabajo en pequeños grupos o el intercambio de experiencias entre los participantes estimula la interacción social y refuerza la autoestima.

Retos y Oportunidades en el Aprendizaje de Nuevas Tecnologías

El aprendizaje de nuevas tecnologías es uno de los grandes retos y, al mismo tiempo, una oportunidad valiosa para las personas mayores. Acceder al mundo digital les permite comunicarse con familiares, acceder a información y participar en actividades sociales en línea. Los talleres de informática básica, uso del móvil o aplicaciones de mensajería deben estructurarse en sesiones breves, repitiendo cada paso hasta que el manejo sea seguro. Permitir que el anciano manipule el dispositivo desde el principio, aunque se equivoque, potencia el aprendizaje práctico y la autoconfianza.

Junto a las nuevas tecnologías, los talleres presenciales tradicionales siguen siendo una excelente opción. Actividades como la cocina, la pintura o la jardinería estimulan la mente y permiten a la persona aprender mediante la práctica, reforzar su autoestima y socializar.

La Universidad de la Experiencia: Un Espacio para la Participación

Grupo de adultos mayores interactuando y aprendiendo en un taller universitario

La Universidad de la Experiencia es una iniciativa muy interesante y enriquecedora para todas las personas que participan en ella, tanto para las personas mayores que conviven con estudiantes de distintas edades, como para el profesorado. Conocer esas experiencias vitales, ese saber hacer, con todo su legado de vida, sumado a la “energía” de los más jóvenes, hace que se produzcan situaciones muy ricas de aprendizaje. Es muy interesante observar cómo se van constituyendo como grupo. Lo que más llama la atención es el compromiso que tienen por querer aprender, que incluso lo contagian a los más jóvenes. Es fundamental que tengan ese espacio para hacer escuchar su voz.

Lo principal que debemos tener en cuenta a la hora de desarrollar iniciativas socioeducativas con las personas mayores es su voz, hacerles partícipes y protagonistas. Por ejemplo, en la Universidad de la Experiencia, los participantes propusieron llevar adelante un coro, un grupo de teatro y diferentes iniciativas de voluntariado.

Se observa un crecimiento de personas mayores que participan en estos ámbitos. Es importante decir que las personas mayores de ahora son diferentes a las de hace 10 años. El perfil va cambiando, y las nuevas generaciones, en su mayoría, están más preparadas, más formadas y poseen más estudios. También son más autoexigentes, vienen con más energía y con ganas de ser escuchadas. Desde luego, hay excepciones.

Un estudio cualitativo exploratorio con personas mayores de 60 años y profesionales del área gerontológica destacó que los talleres educativos son la mejor estrategia de enseñanza-aprendizaje para este grupo. Los participantes valoran la inclusión de imágenes didácticas y actividades prácticas, y la necesidad de que estas actividades se mantengan en el tiempo. También se valora la educación individual aportada por los agentes sanitarios, especialmente médicos, lo que responde al modelo paternalista vertical de confianza y dependencia propio de la cultura en que fueron formados las actuales personas mayores.

Los profesionales gerontológicos enfatizan la importancia de realizar un diagnóstico participativo antes de los talleres, considerando las distintas experiencias de vida de los participantes para adaptar las actividades educativas a sus intereses y necesidades. Esto potencia la necesidad de realizar diagnósticos participativos antes de iniciar una actividad educativa con personas mayores, lo que en sí responde a un abordaje centrado en la persona.

Sobre las temáticas valorizadas, la totalidad de los participantes mayores reconocen la educación en sí como un derecho y un tema a considerar. Por su parte, los profesionales valoran incluir temas de economía, cultura y uso de tecnologías. Habitualmente, se abordan estilos de vida saludables, herramientas para el autocuidado, salud emocional y salud mental.

Aprendizaje a lo Largo de la Vida: Una Perspectiva Histórica y Actual

Línea del tiempo con hitos del aprendizaje continuo y personajes históricos

La noción contemporánea de aprendizaje continuo, a lo largo de la vida, o lifelong learning, fue introducida por la Unesco en la década de los 70. Sin embargo, este concepto ha sido aplicado por grandes representantes de la ciencia, la política y otras disciplinas desde tiempos remotos:

  • Benjamin Franklin (1706-1790): Inventor, político, científico y periodista, Franklin dedicó su vida al aprendizaje.
  • George Washington (1732-1799): El primer presidente de los Estados Unidos, sin educación formal, estudió por sí mismo, especialmente matemáticas, conocimientos que aplicó como agrimensor.
  • Mary Anning (1799-1847): Nacida en la época victoriana y de bajos recursos, no pudo estudiar formalmente, pero fue reconocida como la primera paleontóloga de la historia. Aprendió latín para comprender el lenguaje científico y era consultada por geólogos.
  • Florence Nightingale (1820-1910): Su padre fue su maestro en una época donde no se daba importancia a la educación de la mujer. Tras servir como enfermera de guerra, dedicó su vida a estudiar y escribir sobre enfermería.
  • Bill Gates (nacido en 1955): Abandonó sus estudios para fundar Microsoft, pero reconoce la importancia del aprendizaje continuo y la superación personal como claves del éxito.

En un mundo cada vez más digital, la educación en línea se vuelve indispensable para quienes desean continuar con sus estudios y las estadísticas avalan esta modalidad. Por ejemplo, la Vicerrectoría de Educación Continua de la Universidad Tecnológica de Monterrey, apoya a individuos y empresas a aprovechar el lifelong learning a través de 152 programas académicos en seis áreas temáticas.

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