Cada vez más, las personas retrasan su paternidad y maternidad, una tendencia global que puede tener importantes implicaciones para la salud del embarazo, los bebés y las mujeres que dan a luz. Este fenómeno, influenciado por factores socioeconómicos y culturales, ha llevado a un aumento significativo de embarazos en mujeres mayores de 35 años y hombres de 40 años o más.
La maternidad tardía: una realidad en aumento
La edad en la cual las parejas forman una familia ha estado en constante aumento durante las últimas cuatro décadas. Más parejas optan por casarse más tarde y demorar la paternidad hasta que hayan terminado sus estudios y estén asentados en sus carreras. Esta realidad ha convertido la maternidad a edad avanzada en un fenómeno social de importancia creciente en las consultas ginecológicas.
Impacto de la edad en la fertilidad femenina
Biológicamente, la fertilidad femenina está limitada por la edad, con un descenso drástico en la reserva ovárica a partir de los 35 años, y una baja más marcada entre los 40 y los 44 años, cayendo drásticamente al llegar a los 45 años. La disminución de la fertilidad es otro fantasma con el que se enfrenta la mujer que intenta embarazarse a esta edad. La edad de la mujer tiene una correlación directa con la fertilidad, dado que los óvulos solo se producen durante la vida fetal en las mujeres. Esto determina que con el paso del tiempo el potencial fértil del óvulo disminuya, particularmente después de los 35 años.
Una de las alteraciones más frecuentes en los óvulos de las mujeres mayores es el aumento de la incidencia de las aneuploidías, lo que significa que es más probable que sus ovocitos no tengan la carga cromosómica correcta. Esto implica que sea más difícil conseguir el embarazo y un mayor riesgo de sufrir un aborto.

Riesgos asociados a la maternidad tardía
Aunque la maternidad siempre involucra una serie de cambios y desafíos sin importar la edad de la mujer, los expertos consideran un embarazo "de mayor riesgo" a partir de los 35-37 años en adelante, y especialmente después de los 40 años. Estos riesgos están asociados a una mayor tasa de enfermedades maternas y fetales, tales como:
- Hipertensión del embarazo (preeclampsia)
- Diabetes gestacional
- Sangrado uterino
- Aborto espontáneo
- Embarazos ectópicos
- Parto prematuro
- Bajo peso al nacer
- Anomalías en los cromosomas (como el síndrome de Down)
- Embarazos múltiples (debido a desajustes hormonales)
Aproximadamente, el 10% de los partos en mujeres de edad avanzada son prematuros. Además, las tasas de muerte perinatal (cerca del momento del nacimiento) son más elevadas.
Maternidad tardía en Chile: Un caso de estudio
En la sociedad chilena, la maternidad tardía ha surgido como un tema crucial de discusión. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para 2021, el 47% de los nacimientos ocurrieron en mujeres de entre 30 y 39 años, y el promedio de hijos por mujer en edad fértil es de 1.3. Se observa que mujeres con educación superior, mayores ingresos y casadas tienden a tener menos hijos y a una edad más avanzada. Estos cambios también se asocian con una mayor autonomía reproductiva, facilitada por el uso de anticonceptivos.
La matrona Ximena Egas Biava, académica de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, enfatiza la importancia de un abordaje integral en el cuidado de la gestación y la crianza, reconociendo que, aunque la maternidad se postergue, las mujeres enfrentan los mismos cambios biológicos y emocionales inherentes a cualquier embarazo, además de un mayor riesgo relativo de desarrollar complicaciones.
Recomendaciones y opciones para la maternidad tardía
La clave para minimizar las complicaciones radica en los controles médicos regulares y un seguimiento cercano, similar al de toda persona gestante. Los especialistas recomiendan:
Antes del embarazo:
- Control pregestacional: Evaluación médica exhaustiva para detectar enfermedades crónicas no diagnosticadas (hipertensión, diabetes) e indicación de suplementos de ácido fólico.
Durante el embarazo:
- Control prenatal integral: Seguimiento detallado para identificar riesgos obstétricos y monitorizar condiciones preexistentes. Las pruebas genéticas ayudan a detectar anomalías en el feto a edades tempranas.
- Monitoreo de la salud fetal: Exámenes de laboratorio y ecografías de pesquisa de complicaciones por cada trimestre, incluyendo la detección de anomalías genéticas, riesgo de parto prematuro y de desarrollar hipertensión gestacional.
Después del embarazo:
- Atención postnatal personalizada: Chequeos médicos regulares para la salud de la madre y el bebé, incluyendo el bienestar emocional.
La tecnología reproductiva ha jugado un papel clave, permitiendo que muchas mujeres cumplan el sueño de ser madres. Las opciones incluyen:
- Preservación social de la fertilidad: Congelar óvulos a una edad más joven (20-30 años).
- Fertilización in vitro (FIV): Con óvulos propios o donados.
- Transferencia de embriones congelados.
- Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI).
- Donación de óvulos o embriones: Una alternativa cuando no es posible la gestación con ovocitos propios, aunque implica renunciar a la carga genética de la mujer.
El Dr. Jorge Carvajal, especialista en obstetricia y ginecología de UC CHRISTUS, señala que, aunque la gestación a los 40 conlleva mayores riesgos, los avances médicos actuales y un control prenatal adecuado permiten embarazos saludables.
Los riesgos de la maternidad tardía
La paternidad tardía: un riesgo poco conocido
Mientras la mayoría de las mujeres están informadas sobre los riesgos reproductivos para ellas y sus bebés a medida que envejecen, pocos hombres de más de 40 años son conscientes de que el aumento de su edad también puede significar un riesgo. Desde los años 70, el porcentaje de nacimientos de padres de 40 años o más se ha duplicado en Estados Unidos, representando en 2015 el 9% de los nacimientos. "Durante tantos años, se suponía que la edad avanzada solamente era importante para las mujeres. La edad del padre también es importante", afirmó Hilary K. Brown, investigadora en salud pública reproductiva de la Universidad de Toronto.
Impacto de la edad en la fertilidad masculina
Aunque el reloj biológico de la mujer generalmente se desacelera desde alrededor de los 30 hasta los 50 años, para el hombre, puede seguir marcando las horas casi indefinidamente. Sin embargo, "la capacidad de procrear un hijo disminuye a medida que los hombres envejecen", explicó el Dr. Michael L. Eisenberg, urólogo y jefe de medicina reproductiva y cirugía masculina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. La calidad y el volumen del semen se reducen con la edad, y la motilidad y forma del esperma disminuyen un poco, lo que reduce su capacidad de fertilizar un óvulo.
A diferencia de las mujeres, que nacen con todos los óvulos que producirán en su vida, después de la pubertad, los hombres producen nuevo esperma continuamente. Sin embargo, pueden ocurrir mutaciones y acumularse en el ADN de las células formadoras de esperma, y las exposiciones ambientales pueden cambiar los propios genes del esperma. Algunos de esos cambios pueden afectar los factores de crecimiento tanto para la placenta como para el embrión.

Riesgos asociados a la paternidad tardía
Un estudio reciente de más de 40,5 millones de nacimientos en Estados Unidos reveló los efectos potencialmente dañinos de la edad paterna avanzada sobre el riesgo de parto prematuro y bajo peso del bebé, bajo puntaje Apgar y riesgo de convulsiones. También se encontró una mayor probabilidad de que la madre desarrolle diabetes gestacional.
El estudio, publicado en BMJ y dirigido por el Dr. Michael L. Eisenberg, concluyó que "más del 12 por ciento de los nacimientos de hijos de padres de 45 años o más con resultados adversos se podrían haber evitado si los padres hubiesen sido más jóvenes". Específicamente, los padres mayores de 45 años tuvieron un 14 por ciento más de probabilidades que los de entre 20 y 30 años de que sus bebés nacieran prematuramente y con bajo peso. Las madres también se enfrentaron a un 28 por ciento de aumento de riesgo de diabetes gestacional. A medida que aumenta la edad de los padres, sus bebés tienen más probabilidad de necesitar ayuda con la respiración y necesitan internación en la unidad de terapia intensiva de neonatología.
Los riesgos asociados con los padres mayores van más allá de los obvios en el nacimiento. Una revisión anterior de estudios asoció la edad de los padres con un mayor riesgo de que los bebés nazcan con enfermedades congénitas, como el enanismo, o que desarrollen trastornos psiquiátricos como esquizofrenia y trastorno bipolar, y otros trastornos del desarrollo como el autismo. Por ejemplo, un estudio de casi 400.000 hombres y mujeres nacidos en Israel en los años '80, encontró que entre los padres mayores de 40, el riesgo de tener un hijo con autismo aumentaba a casi seis veces más. Otros estudios encontraron que los riesgos de leucemia infantil y cáncer de mama y de próstata eran elevados entre la descendencia de padres mayores.
Conciencia y responsabilidad en la salud reproductiva masculina
"Es necesario que haya mayor conciencia de la responsabilidad del hombre respecto de la salud reproductiva", dijo Hilary K. Brown. Esta responsabilidad se inicia con la "salud del hombre previa a la concepción, los factores como la obesidad, las enfermedades crónicas y los comportamientos como el tabaquismo y el consumo de alcohol que podrían afectar la salud de un embarazo". Brown agregó que, dado que casi la mitad de los embarazos no son planificados, los hombres no pueden esperar para estar sanos hasta que estén listos para procrear un bebé. "Mientras tiene sentido demorar la reproducción para adaptarla a los objetivos educativos y de una carrera, las parejas deberían tener acceso completo a los riesgos y beneficios de tener hijos en el momento o más adelante. La edad del hombre no ha sido un tema de conversación usual".
En una editorial que acompaña un informe sobre 40,5 millones de nacimientos, Brown enfatizó que "los hallazgos actuales subrayan la importancia de incluir, en los planes de vida reproductiva, los debates acerca de la edad paterna y la reducción de la calidad del esperma". Sugirió que los médicos hagan hincapié en la necesidad de que todos los que están en edad reproductiva, futuros padres y madres por igual, adopten estilos de vida saludables. "Los médicos deben tener estas conversaciones con los hombres, no solamente con las mujeres".
Programación fetal y origen de enfermedades en la edad adulta
Desde fines de la década de 1980, la literatura internacional comenzó a hablar de una probable relación entre los episodios que le ocurren al feto y el desarrollo de enfermedades en la etapa adulta. En 1987, David Barker analizó datos de una gran cohorte de adultos y en 1988 publicó la hipótesis del origen fetal de algunas enfermedades del adulto, planteando que el ambiente intrauterino al que está expuesto el feto determina un fenotipo especial de crecimiento en la vida posterior. Un feto expuesto a malnutrición se adapta para sobrevivir dentro del útero, y luego, en el período postnatal, mantiene los mecanismos adaptativos. Sin embargo, si las condiciones ambientales cambian, este hecho podría llegar a determinar algunas de las enfermedades del adulto.

Factores que influyen en el desarrollo fetal óptimo
En 2006, Gluckman concluyó que la única forma de prevenir gran parte de las enfermedades del adulto es optimizar el desarrollo fetal, es decir, que cada gestación tenga como resultado un niño nacido de padres sanos y óptimamente preparado para las próximas etapas de su vida. La dificultad reside en definir los elementos claves para lograr este desarrollo fetal óptimo. Barker planteó que el feto desnutrido recurre a mecanismos metabólicos para adaptarse a la malnutrición, los cuales persisten a través del fenómeno de programación, y modifican los niveles de insulina, hormona de crecimiento y factores insulinosímiles (como IGF-1 y otros), lo que puede ser perjudicial en la vida postnatal, especialmente ante una oferta alimentaria normal o una sobreoferta.
Las etiologías de la Restricción del Crecimiento Intrauterino (RCIU) son similares en países desarrollados y subdesarrollados e incluyen:
- Estado nutritivo de la madre: Importancia de micronutrientes como hierro y zinc.
- Edades maternas extremas: Menor de 16 o mayor de 35 años.
- Primiparidad.
- Enfermedades crónicas: Diabetes mellitus e hipertensión arterial, enfermedades e infecciones crónicas.
- Consumo de sustancias: Tabaco, alcohol y drogas.
- Alteraciones placentarias y fetales.
Mecanismos de acción del ambiente intrauterino
Los mecanismos de acción del ambiente intrauterino sobre el crecimiento fetal no están bien establecidos, pero se sabe que son importantes los factores insulinosímiles, como IGF-1 e IGF-2. IGF-1 es muy dependiente del aporte de nutrientes maternos y modula la proliferación celular, el crecimiento y la diferenciación. IGF-2 es importante en el segundo y tercer trimestre del embarazo, teniendo un rol en el crecimiento placentario y la transferencia de nutrientes.
El cigarrillo es el factor modificable de RCIU de mayor prevalencia en los países desarrollados, causando entre el 20% y el 30% de los recién nacidos con peso inferior a 2,5 kg. Los hijos de madres fumadoras pesan entre 100 y 400 gramos menos que los de no fumadoras. En cuanto al alcohol, existe una relación lineal entre la dosis y la RCIU, siendo los niños más afectados los expuestos durante todo el embarazo.
Consecuencias del bajo peso al nacer
Los niños con bajo peso al nacer (PEG), a causa de la programación, muestran una mayor morbilidad y mortalidad neonatal, mayor riesgo de prematurez, obesidad (no claramente establecida), alteraciones del desarrollo cognitivo, retraso del crecimiento postnatal, pubertad precoz y síndrome de ovario poliquístico. También presentan un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus tipo 2, síndrome metabólico, osteoporosis y sordera sensorioneural.
En los últimos años se ha planteado que el bajo peso de nacimiento es solo un marcador, es decir, no es lo que ocasiona todo el fenómeno, sino que solo refleja que algo ocurre. La oxidación de los ácidos grasos en la vida fetal, cuya alteración podría programar respuestas de factores de crecimiento para toda la vida, también participaría en este proceso.
Alteraciones epigenéticas y el ambiente postnatal
La epigenética, la herencia de información basada en los diferentes niveles de expresión de uno o varios genes, explica cómo ciertos estímulos nutricionales transitorios pueden tener efectos definitivos al interactuar con el mecanismo epigenético, modificando así toda la programación de esos genes. Dicho efecto se puede transmitir a las generaciones siguientes. Por lo tanto, es indispensable lograr que la alimentación y las emociones maternas sean óptimas y que se eliminen del ambiente intrauterino las influencias del tabaco, el alcohol, la contaminación y las enfermedades.

Entre los factores del ambiente postnatal, tiene mucha importancia la acelerada ganancia de peso en los dos primeros años de vida, tanto en los niños de término como en los prematuros. Esta acelerada ganancia puede ocasionar sobrepeso y, aunque este niño baje de peso después, desarrollará insulinorresistencia e hipertensión a los 20 años de edad. Es muy importante promover la mayor duración y la exclusividad de la lactancia materna para contrarrestar estos efectos.
La importancia de los conocimientos sobre lactancia materna
La lactancia materna exclusiva (LME) durante los primeros 6 meses de vida y de forma complementada al menos hasta los 2 años ha sido recomendada por la OMS y UNICEF debido a sus múltiples ventajas para el niño, la madre, la familia, la sociedad y el medio ambiente. Sin embargo, los resultados en cuanto a su utilización no son siempre los esperados.
Factores que influyen en el éxito de la lactancia
Lograr una lactancia exitosa no es solamente producto de una conducta instintiva, sino que es una práctica adquirida en la que influyen la actitud que la mujer ha desarrollado hacia ese proceder, el medio familiar y social que le rodea, así como la información o experiencias que ella ha logrado acopiar por diferentes vías sobre la alimentación del niño.
Un estudio realizado en Cuba con 192 gestantes en su tercer trimestre reveló que, aunque la mayoría de las gestantes consideró que tenía los conocimientos necesarios para la lactancia materna (66%), solo el 19,3% logró una evaluación adecuada al respecto. Los resultados mostraron que las gestantes de 19 a 35 años que mantenían una unión consensuada y pertenecían a familias extensas predominaron, pero sus conocimientos sobre LM eran insuficientes. Las pacientes con mayores deficiencias fueron las adolescentes y las solteras. Este estudio subraya la necesidad de continuar explorando diversos factores y causas que determinan la no utilización adecuada de la leche materna.
Los riesgos de la maternidad tardía
tags: #adultos #mayores #ninos #embarazadas