Evaluación y manejo de los trastornos de la marcha en el adulto mayor

Los trastornos de la marcha tienen un gran impacto en el adulto mayor y han aumentado en frecuencia como consecuencia del envejecimiento poblacional. La marcha es una serie de movimientos rítmicos del tronco y extremidades que determinan un desplazamiento hacia delante, siendo la capacidad de locomoción en bípedo una característica esencial de los seres humanos. Diversas patologías pueden debutar con alteraciones en la deambulación, convirtiéndose en el hallazgo clínico más llamativo para la sospecha de una enfermedad.

Esquema anatómico y biomecánico que muestra la interacción entre el sistema nervioso, sensorial y músculo-esquelético durante la marcha.

Fisiología y biomecánica de la marcha

La marcha se compone de dos elementos fundamentales: el equilibrio y la locomoción. Para su ejecución, se requiere la interacción de los sistemas aferentes (visual, vestibular y propioceptivo) con los centros de procesamiento (médula, tronco, cerebelo y hemisferios cerebrales), además de la eferencia motora y el aparato músculo-esquelético.

El ciclo de la marcha

El ciclo se inicia cuando el talón contacta con el suelo y termina con el siguiente contacto del mismo pie. Se divide en dos fases principales:

  • Fase de apoyo (60%): El pie está en contacto con el suelo.
  • Fase de balanceo (40%): El pie no contacta con el suelo.
  • Doble apoyo (20% de traslape): Momento en que ambos pies están en contacto con el suelo, favoreciendo la estabilidad.
Fase Duración relativa
Fase de apoyo 60%
Fase de balanceo 40%
Traslape (doble apoyo) 20%

La marcha senil y el proceso de envejecimiento

Durante el envejecimiento, ocurren modificaciones en los mecanismos nerviosos centrales y periféricos que controlan el equilibrio, configurando lo que se denomina marcha senil. Esta se caracteriza por una postura con discreta proyección anterior de la cabeza, flexión del tronco, caderas y rodillas.

Cambios biomecánicos significativos

  • Disminución de la velocidad: Un indicador de eventos adversos cuando es menor a 1 m/s.
  • Reducción del largo del paso: Los ancianos sacrifican longitud por mayor estabilidad.
  • Aumento del doble apoyo: Se incrementa del 15-20% al 25-30% del ciclo.
  • Estrategias posturales: Los mayores tienden a desarrollar estrategias de cadera ante superficies inestables o cuando el centro de gravedad se desplaza rápidamente.
Infografía comparativa: Patrón de marcha en un adulto joven frente a la postura y pasos de un adulto mayor.

Evaluación clínica del paciente

La evaluación debe ser integral, abordando la anamnesis sobre la evolución del trastorno y su relación con otros síndromes geriátricos como el deterioro cognitivo o la polifarmacia. El examen físico debe centrarse en el sistema musculoesquelético y neurológico.

Pruebas funcionales recomendadas

  • Test de Romberg progresivo: Evalúa la estabilidad con ojos abiertos y cerrados.
  • Apoyo Monopodal: Menos de 5 segundos se considera un predictor de caídas.
  • Test “get up and go”: Mide el tiempo para levantarse, caminar, girar y sentarse; un tiempo mayor a 14 segundos indica riesgo de caídas.
  • Test de la tarea doble: Evalúa la marcha mientras el paciente realiza una actividad cognitiva, revelando alteraciones corticales o subcorticales.

Tipos comunes de alteraciones

  • Marcha hemiparética espástica: La más frecuente, originada por lesiones cerebrales.
  • Marcha claudicante antiálgica: Presente por dolor; se observa asimetría, apoyando con cautela la extremidad afectada.
  • Marcha frontal (apráxica): Dificultad para iniciar la marcha, pasos cortos, arrastre de pies y desequilibrio de tronco.
  • Marcha atáxica: Aumento de la base de sustentación e inestabilidad del tronco.
  • Marcha en steppage: Debilidad de los dorsiflexores del tobillo, obligando a elevar exageradamente la rodilla.

Reeducación propioceptiva en adultos mayores

Manejo e intervenciones

El manejo debe ser realizado por equipos interdisciplinarios liderados por un fisiatra. Las intervenciones incluyen:

  1. Tratamiento farmacológico o quirúrgico: Según la causa subyacente.
  2. Fortalecimiento muscular: Enfocado en músculos antigravitatorios (glúteos, cuádriceps, tríceps sural).
  3. Reeducación sensorial: Ejercicios que manipulen la visión y el sistema propioceptivo.
  4. Entrenamiento en doble tarea: Fundamental para mejorar la funcionalidad en la vida diaria.

Es vital destacar que mantener un estilo de vida saludable y evitar el sedentarismo reduce la probabilidad de deterioro cognitivo asociado a una marcha lenta.

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