La libertad de expresión en las personas mayores: derechos, autonomía y participación

En el contexto actual, el bienestar de las personas mayores experimenta un tránsito fundamental desde un enfoque puramente asistencialista hacia uno basado en la plenitud de derechos. El Estado tiene la responsabilidad ineludible de brindar a este sector de la población la protección necesaria para mantener su integridad física, psíquica y social, reconociéndolos como sujetos activos de la sociedad.

Esquema sobre la transición del modelo asistencialista hacia el modelo de derechos para adultos mayores

El reconocimiento de los derechos de las personas mayores

La normativa y las propuestas constitucionales han comenzado a visibilizar a las personas mayores no solo como beneficiarios, sino como titulares de derechos plenos. Este avance contribuye a frenar la reproducción de prácticas discriminatorias basadas en condiciones físicas o biológicas propias de la edad.

Es fundamental comprender que la vejez es una etapa heterogénea. No se debe homogeneizar a este grupo poblacional; independientemente de la capacidad física o la edad biológica, todas son personas con derecho a la autonomía. Como señala la antropóloga Paulina Osorio, el desafío radica en garantizar el ejercicio de derechos sin caer en la infantilización o en la duda sobre su capacidad para tomar decisiones.

Principios fundamentales para una vida digna

El marco de derechos actual abarca múltiples dimensiones esenciales para el desarrollo humano:

  • Derecho a la independencia y autonomía.
  • Derecho a la participación e integración comunitaria.
  • Derecho a la libertad de expresión, opinión y acceso a la información.
  • Derecho a la seguridad y a una vida sin violencia.
  • Derecho al consentimiento libre e informado en salud.

La libertad de expresión: un derecho transversal

La libertad de emitir opinión y de informar no es solo una garantía democrática, sino un derecho humano inalienable. Este derecho, consagrado en instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, permite a las personas expresar sus ideas, recibir información y participar en el debate público sin limitaciones arbitrarias.

El ejercicio de la libertad de expresión implica:

  1. Derecho a buscar y recibir información: Fundamental para el empoderamiento y la toma de decisiones informadas.
  2. Derecho a la crítica: Incluye la emisión de juicios que pueden resultar molestos o hirientes para otros, un elemento esencial para el pluralismo y la tolerancia en una sociedad democrática.
  3. Protección contra la censura: La prohibición de represalias por el ejercicio de la opinión propia.
Gráfico infográfico sobre los pilares de la libertad de expresión y los instrumentos internacionales que la respaldan

Desafíos en el ejercicio del derecho

A pesar de la protección legal, el ejercicio de este derecho enfrenta obstáculos significativos. La libertad de expresión a menudo depende de las condiciones socioeconómicas, los privilegios y el acceso a la tecnología. Para las personas mayores, esto se traduce en una necesidad de cerrar la brecha digital para garantizar su acceso a la información.

Asimismo, la lucha contra la discriminación exige una visión integral e interseccional. El abandono social y la invisibilización son realidades que el Estado debe combatir mediante procedimientos judiciales específicos y un trato preferente. En este sentido, la capacidad de expresar opiniones y críticas es vital para que las personas mayores puedan defender sus intereses, ya sea dentro de sus comunidades o en sus entornos laborales.

La importancia de la voz en la sociedad

Proteger la "voz" de las personas mayores es reconocer su riqueza individual y su capacidad para seguir participando en el proceso social. Como sostiene la jurisprudencia, la libertad de expresión no se limita a las opiniones complacientes; es precisamente en la expresión de las disidencias y las críticas donde se fortalece el tejido de una sociedad abierta y democrática.

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