Fobias y Trastornos de Ansiedad en Adultos Mayores

A medida que envejecemos, enfrentamos una serie de cambios físicos y sociales, como la pérdida de seres queridos, problemas de salud y alteraciones en la rutina, que pueden desencadenar la ansiedad. La ansiedad, una respuesta natural del cuerpo ante situaciones estresantes, es un mecanismo de defensa que nos permite afrontar las distintas circunstancias de la vida. Sin embargo, en personas mayores, esta tendencia a la cronificación se asocia con un número significativo de consecuencias negativas, como el incremento de la discapacidad, la disminución de la sensación de bienestar y satisfacción con la vida, e incluso un aumento de la mortalidad.

Se calcula que la ansiedad afecta entre el 10 y el 15% de las personas mayores, siendo un problema que ha sido subestimado como categoría psicopatológica en este grupo de edad. En el cuidado de las personas mayores, es posible observar múltiples dolencias, tanto físicas como cognitivas, conductuales o emocionales, siendo la ansiedad y los miedos uno de los problemas más generalizados. Cuando las personas mayores se enfrentan a un peligro, pueden sentir miedo o temor de manera adaptativa. Sin embargo, en ocasiones, este temor se vuelve irracional, persistente, desbordante e involuntario, es decir, desadaptativo.

Esquema de las causas y consecuencias de la ansiedad en la tercera edad

Síntomas de la Ansiedad en Personas Mayores

Los síntomas de la ansiedad en personas mayores pueden variar, y cada individuo puede experimentarla de manera diferente. La sintomatología se manifiesta a través de los ejes físico, cognitivo y conductual. Es relativamente fácil confundir los síntomas de la ansiedad con las manifestaciones del envejecimiento o enfermedades frecuentes entre los mayores, lo que puede llevar a que estos síntomas sean invalidados en muchos casos.

Síntomas Físicos

  • Tensión y dolor muscular, dolor de cabeza.
  • Falta de aire, sudoración excesiva, mareos, taquicardias y palpitaciones.
  • Hormigueo en extremidades.
  • Fatiga.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Síntomas físicos ante ataques de pánico: temblores, sudores excesivos, escalofríos, sensación de asfixia, presión en el pecho, aumento del ritmo cardíaco, náuseas.

Síntomas Cognitivos

  • Preocupación excesiva e intensa sobre situaciones futuras, a veces sin causa aparente (salud, familia, finanzas).
  • Pensamientos recurrentes y obsesiones.
  • Dificultades de concentración y problemas de memoria.
  • Afectación de la capacidad de toma de decisiones.

Síntomas Conductuales

  • Inquietud o agitación.
  • Problemas de sueño (dificultad para conciliar o mantenerse dormido).
  • Irritabilidad, agresividad.
  • Hiperactividad o hipoactividad.
  • Inseguridad, falta de apetito.
  • Evitación de determinadas situaciones y aislamiento social.

Factores que Contribuyen a la Ansiedad en Personas Mayores

Existen diferentes factores de riesgo asociados al desarrollo de trastornos de ansiedad en personas mayores, y la investigación científica apunta a que las mujeres duplican el riesgo de padecer un trastorno de este tipo frente a los hombres.

Cambios Físicos y Emocionales

A partir de los 65 años, se suceden cambios en el aspecto biológico y psicológico, como la pérdida de visión y audición, y el resentimiento de los sistemas del organismo. El entorno socioafectivo tiende a menguar, disminuyendo la autonomía y aumentando la vulnerabilidad de la persona. La propia evolución física y emocional puede ser un motivo desencadenante de ansiedad.

Estrés y Presión Social

La exposición a situaciones estresantes o experiencias traumáticas (fallecimientos de seres queridos, duelos) y la presión social (incomprensión familiar, problemas económicos), que a menudo se ejerce contra el envejecimiento, son causas de este trastorno.

Enfermedades Crónicas

La tercera edad es una etapa en la que son habituales las enfermedades crónicas (artrosis, hipertensión, depresión, entre otras). A menudo se presentan combinadas y dan lugar a una percepción pobre de la propia salud, lo que puede funcionar como un factor predisponente a los problemas de ansiedad.

Tipos de Trastornos de Ansiedad en el Adulto Mayor

Según diferentes estudios, los trastornos de ansiedad en personas mayores de 65 años duplicarían a los casos de demencia y serían cuatro veces mayores que los de depresión. En la tercera edad, las formas de ansiedad que presentan mayor prevalencia son el trastorno de ansiedad generalizada y diferentes tipos de fobias.

Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)

Se caracteriza por un exceso de preocupación ante determinadas situaciones o circunstancias que, en condiciones normales, no se producirían. Para un correcto diagnóstico, los síntomas deben persistir y ser constantes durante al menos seis meses y ser validados a través de la Escala de Gravedad del Trastorno de Ansiedad Generalizada (GADSS).

  • Problemas en el sistema nervioso: Sudoración excesiva, mareos, hiperventilación, palpitaciones, taquicardias, sequedad de boca.
  • Problemas cognitivos: Afectan la memoria a corto y largo plazo, la capacidad de concentración y aprendizaje, y la toma de decisiones. Los pensamientos negativos y recurrentes invaden a la persona, interfiriendo en su actividad diaria y abriendo la puerta a las obsesiones.
  • Problemas conductuales: Cambios comportamentales que incluyen mayor agresividad e irritabilidad, nerviosismo que puede llevar a hiperactividad o pasividad.

Trastorno de Pánico

Las crisis de pánico son trastornos de ansiedad en personas mayores que se producen durante periodos de miedo intenso e irracional, sin un peligro objetivo de la magnitud identificada por la persona. Tras los primeros ataques, la persona puede llegar a aislarse socialmente.

Fobias Específicas

Aunque menos frecuentes en el adulto mayor, las fobias son trastornos de ansiedad que consisten en miedos irracionales ante estímulos (situaciones, cosas, personas) que no representan un peligro real. Estas fobias pueden llevar al aislamiento. Algunas de las más relevantes son:

Nictofobia (Miedo a la Oscuridad)

La nictofobia o miedo a la oscuridad, aunque común en niños, también es una realidad en adultos, catalogada como un trastorno de ansiedad. En ancianos, el miedo a la noche es responsable de muchos de los problemas de insomnio que padece este grupo de población, lo que a su vez genera otros problemas de salud. El origen de la nictofobia en adultos es multifactorial, incluyendo:

  • Episodios traumáticos: Directa o indirectamente relacionados con la oscuridad, o situaciones como la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad o un accidente.
  • Personalidades altamente sensibles: Más propensas a padecer nictofobia, especialmente si se considera la sensación de vulnerabilidad en la tercera edad.
  • Cambios en el entorno o desplazamiento a un nuevo hogar: A las personas mayores les cuesta más adaptarse a los cambios.
Ilustración de una persona mayor sintiendo miedo en la oscuridad

Fobia al Atragantamiento

Puede llevar a las personas mayores a evitar comer determinadas comidas o negarse a tragar algunos alimentos para no atragantarse.

Agorafobia

Se define como la ansiedad ante situaciones o lugares de los cuales resulta difícil escapar, según la percepción del sujeto. Esto incluye estar en la cola del banco, en el supermercado, viajar en autobús o avión, o en medio de una fila de butacas en el cine. El sujeto tiende a evitar este tipo de situaciones, produciendo un aislamiento que afecta su vida cotidiana y un gran miedo a salir de casa.

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Se manifiesta a través de obsesiones, la mayoría relacionadas con la propia salud (miedo excesivo a enfermarse), la limpieza (lavarse compulsivamente las manos), la obsesión por el orden o los llamados rituales de verificación, motivados por la inseguridad de la persona mayor ante su merma de facultades cognitivas. Por ejemplo, la persona comprueba una y otra vez que ha cerrado correctamente la puerta o ha apagado las luces.

Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT)

Se produce después de haber sufrido un trauma, ya sea físico o psicológico. Un accidente o la pérdida de un ser querido son ejemplos de eventos que pueden provocarlo. El insomnio, pensamientos negativos recurrentes, flashbacks del trauma y aislamiento social y emocional son algunos de sus síntomas.

Gerascofobia (Miedo a Envejecer) y Gerontofobia (Miedo a las Personas Mayores)

El miedo al envejecimiento y la dificultad para aceptar nuestra edad tienen múltiples causas. Mientras que la gerontofobia es un temor profundo e irracional hacia el envejecimiento y las personas mayores, la gerascofobia es el temor extremo a envejecer uno mismo. Este miedo puede afectar a personas de cualquier edad, aunque es más común en quienes entran en la mediana edad, alrededor de los 50 años. El temor a volverse frágil, quedarse solo, enfermar o morir está en la raíz de este miedo. La sociedad actual a menudo percibe la vejez como una enfermedad y asocia la juventud con vitalidad, mientras que el envejecimiento suele ser visto como algo negativo. Es importante distinguir también el edadismo, que hace referencia a conductas o actitudes de discriminación hacia colectivos de personas por razón de su edad.

El deseo latente de ser inmortal o eternamente joven es casi tan antiguo como la humanidad y puede surgir individualmente en momentos en que se exacerba la consciencia del paso del tiempo o de los cambios corporales.

Infografía sobre las diferencias entre gerascofobia y gerontofobia

Cómo Calmar, Prevenir y Tratar la Ansiedad en Personas Mayores

Ante una crisis de ansiedad en personas mayores, es fundamental saber cómo calmarla. La prevención y el tratamiento de los trastornos de ansiedad implican hábitos saludables, una vida social activa y, si es necesaria, terapia psicológica.

Intervención Inmediata Ante una Crisis de Ansiedad

  • Mantener la calma: Es crucial para ayudar a la persona mayor.
  • Escucha activa: Nuestros mayores necesitan ser escuchados.
  • Ofrecer información tranquilizadora: Si la ansiedad está relacionada con preocupaciones específicas, proporcionar información reconfortante y realista.
  • Ofrecer apoyo y acompañamiento: Asegurar a la persona mayor que no está sola y que cuenta con apoyo.
  • Promover técnicas de relajación: La respiración profunda y lenta puede reducir la ansiedad. Animar a la persona a inhalar lentamente por la nariz y exhalar lentamente por la boca.
  • Distraer con ocio y actividades positivas: Redirigir su atención hacia actividades relajantes o distracciones de ocio positivas.

¡Técnicas de relajación adulto mayor!

Prevención y Tratamiento a Largo Plazo

Estilo de Vida Saludable

  • Actividad física diaria: El ejercicio físico moderado ayuda a calmar y prevenir la ansiedad y la depresión, y produce serotonina.
  • Alimentación equilibrada: Llevar una dieta saludable.
  • Evitar alcohol y tabaco: Estos pueden exacerbar la ansiedad.
  • Promover hábitos de sueño: Establecer pautas de sueño y descanso ordenadas, como horarios regulares y limitar las siestas. En el caso de la nictofobia, promover una buena higiene del sueño y crear buenas condiciones ambientales en el dormitorio.
  • Recurrir a infusiones naturales: Con potencial calmante como tila, pasiflora, manzanilla, valeriana, melisa.
  • Reemplazar actividad física intensa por relajación antes de acostarse: Terapias como yoga, meditación, o escuchar música tranquila tres horas antes de dormir.

Apoyo Social y Conexiones

  • Mantener las conexiones sociales: Es importante huir del aislamiento social, no descuidar la vida social y contar con el apoyo de familiares y amigos de confianza.
  • Mantener las aficiones: Es fundamental para prevenir la ansiedad.
  • Comunicación emocional: Es básica a edades avanzadas.
  • Refuerzo en su autonomía: Evitar la autoexigencia y practicar técnicas de relajación.

Terapia Psicológica y Farmacológica

  • Terapia psicológica: El tratamiento de los trastornos de ansiedad en personas mayores pasa necesariamente por la terapia psicológica, que puede ser apoyada por la farmacológica.
  • Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Es la más habitual en esta clase de trastornos. El paciente aprende estrategias de afrontamiento ante situaciones conflictivas, identifica pensamientos perturbadores, se entrena en técnicas de relajación y en la conversión de pensamientos negativos en positivos.
  • Exposición gradual y desensibilización: Útiles para superar miedos específicos, como la nictofobia, incrementando progresivamente el nivel de comodidad ante la oscuridad.
  • Racionalizar el miedo: Enfrentarse al problema implica identificar el miedo y desmontarlo.
  • Tratamiento farmacológico: Puede ser una ayuda complementaria, pero se descarta como primera opción y se prescribe solo en casos determinados debido a los posibles efectos secundarios en personas mayores.
  • Incrementar serotonina y melatonina: Existen tratamientos para incrementar la producción de estas sustancias en el organismo y mejorar la calidad del sueño, evitando el estrés de la noche.

Consideraciones Adicionales

Cualquier trastorno de ansiedad en personas de edad avanzada debe ser abordado con rapidez para evitar su avance y el agravamiento de sus consecuencias. En Bouco, por ejemplo, cuentan con Centros Especializados en Psicogeriatría y Unidades Especializadas para el cuidado y tratamiento de residentes mayores con enfermedades mentales. Caser Residencial también se especializa en tratamiento psicogeriátrico para problemas de ansiedad.

El envejecimiento es un proceso completamente natural, y todas las personas maduran con el tiempo. Muchas culturas creen que la sabiduría llega con los años. Es importante conectar con los propios objetivos y valores vitales, a la vez que se revisa todo aquello que ya se ha conseguido o cumplido.

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