Los Beneficios del Aprendizaje Continuo en la Tercera Edad

La curiosidad y el deseo de aprender no tienen edad. Aprender es esencial a cualquier edad y nunca se deja de hacerlo. La tercera edad es una fase de la vida en la que las personas experimentan transformaciones tanto físicas como emocionales. Lejos de ser un periodo de inactividad, esta etapa puede convertirse en una gran oportunidad para el crecimiento personal y el desarrollo de nuevas habilidades.

El envejecimiento es un proceso natural que implica cambios en el cuerpo y en la manera en que interactuamos con el mundo. Tradicionalmente, se ha promovido la idea de que la vejez significa el fin de la actividad productiva, pero esta visión está cambiando rápidamente. Hoy en día, la tercera edad es vista como una etapa de posibilidades, en la que el aprendizaje continuo puede jugar un papel fundamental en la calidad de vida.

La población mundial está envejeciendo rápidamente, lo que implica nuevas necesidades en el ámbito social, económico y cultural. Es fundamental que los sistemas educativos y las políticas públicas se adapten para brindar oportunidades de formación a los adultos de mayor edad. Nunca se es demasiado viejo para aprender algo nuevo, y la capacidad de aprendizaje no desaparece con la edad, aunque es cierto que el proceso puede ralentizarse y aparecer ciertas limitaciones.

Infografía mostrando la curva de aprendizaje a lo largo de la vida y los beneficios en la tercera edad

Una de las barreras más importantes es el mito de que las personas mayores "ya no pueden aprender". Esta idea errónea desmotiva y limita. La realidad es que el cerebro mantiene su capacidad de plasticidad neuronal durante toda la vida. Lo que cambia es la velocidad del proceso y la necesidad de métodos adaptados. Estos cambios no significan incapacidad para aprender; significan que el aprendizaje es diferente.

Impacto en el Bienestar Cognitivo y Prevención de Enfermedades

Seguir estudiando en la tercera edad mejora las capacidades cognitivas y las funciones ejecutivas. Al aprender, se refuerzan las conexiones de las neuronas. Para asentar los conocimientos adquiridos, el cerebro necesita prestar atención, retos cognitivos, un ejercicio regular y una dieta saludable.

Aprender algo nuevo a cualquier edad es extremadamente beneficioso para el cerebro. Cuando se adquiere un nuevo conocimiento, el cerebro desarrolla nuevas células y construye nuevas conexiones que han demostrado beneficios para la resolución de problemas y las habilidades de memoria. Uno de los factores clave para mantener una mente saludable en la vejez es la estimulación cognitiva.

La educación continua ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, además de reducir el riesgo de depresión y ansiedad en personas de la tercera edad. La Asamblea de las Naciones Unidas ha promovido intervenciones para fomentar el aprendizaje en personas mayores con el fin de mejorar su atención, memoria y funciones cognitivas. Mantener un cerebro activo es especialmente importante durante la tercera edad, fortaleciendo las conexiones neuronales y retrasando el deterioro cognitivo.

Según el libro “El cerebro que cura”, escrito entre otros por Álvaro Pascual-Leone, catedrático de Neurología de la Universidad de Harvard, tener un proyecto vital, como estudiar algo nuevo, es un "punto fuerte" que contribuye al bienestar cerebral. A medida que envejecemos, el cerebro experimenta modificaciones naturales; sin embargo, estas no impiden seguir aprendiendo, aunque sí condicionan el ritmo y la forma de asimilar nueva información.

Beneficios Sociales y Emocionales

Inscribirse a cursos para personas mayores, sean del tipo que sea, son escenarios idóneos para conocer a gente nueva. Adquirir nuevos conocimientos es una forma de integrar a los adultos mayores en la sociedad, promoviendo una participación activa.

Muchos abuelos, que en el pasado dedicaron su vida al trabajo y la familia, encuentran en la educación una forma de satisfacer su curiosidad intelectual, mantenerse activos y fortalecer su bienestar emocional. El concepto de envejecimiento activo, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), enfatiza la importancia de mantenerse involucrado en actividades físicas, mentales y sociales para disfrutar de una vida saludable y plena.

El aprendizaje es un esfuerzo social que puede ayudar a construir conexiones y evitar el aislamiento, un factor importante para mantener a las personas mayores sanas y felices. La jubilación puede generar una situación de soledad para muchas personas. Retomar los estudios permite establecer nuevas relaciones, ampliar el círculo social y fortalecer los lazos intergeneracionales. La socialización a través del aprendizaje también tiene un impacto positivo en la autoestima y en la percepción personal del envejecimiento.

Foto de grupo de adultos mayores participando en una clase de forma activa

La educación es una herramienta clave para lograrlo, ya que ayuda a combatir la soledad en las personas de la tercera edad, mantener la autonomía y mejorar la autoestima. Al igual que el voluntariado, estudiar es una excelente manera de aportar un nuevo significado y propósito al estilo de vida en el momento de la jubilación. Se pueden crear nuevas estructuras para los días y semanas, algo que a menudo se pierde después de la rutina de la vida laboral.

El aprendizaje en los ancianos favorece la integración social y la autoestima. Participar en talleres, cursos o actividades grupales permite establecer nuevas relaciones, compartir experiencias y sentirse útil. Óscar, un periodista cursando psicología, enfatiza que el mayor beneficio es la integración: "El encuentro intergeneracional es muy necesario para la vida. Para que los jóvenes comprendan a este segmento y, a la vez, nosotros podamos ver nuevas ideas y nuevas maneras de enfrentar la vida, que es muy valiosa y con menos complejos que los que había cuando nosotros éramos jóvenes."

Crecimiento Personal y Nuevas Oportunidades

Volver a las aulas es una excelente ocasión para ampliar conocimientos o descubrir habilidades que residían en el interior y eran desconocidas. Aprender algo nuevo puede ser una fuente de felicidad y permitir el cumplimiento de sueños postergados. La educación brinda una sensación de logro y plenitud, ya sea estudiando historia, literatura, filosofía o cualquier otra disciplina.

Estudiar después de los sesenta es una acción que desafía los estereotipos y reivindica el derecho a seguir aprendiendo a lo largo de la vida. Muchos adultos mayores retoman los estudios no solo por necesidad, sino por pasión y deseo de superación. Florinda, de 57 años, que decidió dejar las demandas familiares y laborales en un segundo plano, señala: "Siempre hubo prioridades en mi vida, pero ahora yo soy mi prioridad. Me ha subido la autoestima de aquí a la luna."

Envejecimiento Saludable y Exitoso (DocMorris)

El aprendizaje estimula la creatividad, ayuda a despejar la mente y permite conectar con los sentimientos más profundos. Sumergirse en un proceso creativo requiere de mucha concentración, dejando de lado los problemas del día a día y los pensamientos negativos de forma temporal. Por ejemplo, al practicar pintura, estudiar sobre su historia y visitar museos, se puede desarrollar un estilo propio.

Aprender nuevas habilidades, ya sea en tecnología, idiomas o arte, permite que los adultos mayores se mantengan actualizados y puedan aprovechar las oportunidades que ofrece la sociedad moderna. En algunos casos, continuar con la educación puede ser una manera de mejorar la situación económica a través de la generación de ingresos adicionales. Lucinda, de 53 años, destaca cómo completar su escolaridad puede abrirle puertas laborales, mientras que María Cristina, de 65 años, que completó un magíster, señala: "Está el tema de la realización personal, aunque seamos personas mayores siempre estamos buscando..."

Marcela resalta cómo la educación superior sigue siendo relevante para quienes fueron históricamente excluidas: "Es muy importante mantenerse estudiando, habemos millones de mujeres que no hemos tenido la oportunidad de haber ingresado a la universidad o ser profesionales, o realizar alguna actividad remunerada que les satisfaga". Tener nuevos intereses y objetivos mantiene a las personas activas y comprometidas, y las expone a nuevas ideas.

Diversidad de Cursos y Actividades

Hay muchos y muy variados cursos para personas mayores, por lo que es una tarea sencilla encontrar uno que se adecúe a los gustos y necesidades individuales. Las clases de pintura para adultos mayores tienen un gran éxito y aportan múltiples beneficios, como mejorar la motricidad fina al aprender a sostener y manejar el pincel o el lápiz. El universo artístico no se limita a la pintura; también incluye cerámica, musicoterapia y tejidos.

Los talleres de informática para personas mayores ayudan a que se desenvuelvan mejor en un mundo cada vez más digitalizado y donde tienen lugar la mayoría de transacciones y trámites. La seguridad en internet es clave tanto para principiantes como para expertos en ciberseguridad; las clases de informática pueden ayudar a esclarecer qué hacer y qué no para asegurar una navegación segura. Los cursos de informática para personas mayores son de los más demandados en centros cívicos y ayuntamientos. Al interactuar más con dispositivos móviles, se pueden recurrir a aplicaciones que se adapten mejor a las necesidades.

A priori, aprender un idioma puede parecer todo un reto, sobre todo si pertenece a una rama muy distinta a la lengua materna. Apuntarse a un curso para aprender inglés, el "idioma universal", amplía la mente y permite experimentar otras culturas. Estudiar un nuevo idioma en los cursos para personas mayores no se limita a memorizar gramática y vocabulario; este ejercicio fortalece distintas áreas cerebrales, como la mejora de la cognición y el aumento de la creatividad.

Además, muchas instituciones ofrecen cursos orientados a cuidar la salud propia y la de los demás. Artesanía, deporte, internet, pintura... son incontables los cursos y talleres públicos y privados diseñados para la tercera edad. La mayoría de estos cursos suelen impartirse en las llamadas «Universidades para mayores». Desde las instituciones, se desarrollan planes de estudios que pueden durar hasta cuatro años, donde se imparten conocimientos sobre historia, filosofía, historia del arte o literatura, entre otros.

Dónde Encontrar Opciones de Formación

Existen diversas instituciones y plataformas donde los adultos mayores pueden encontrar cursos y programas de estudio:

  • Aulas de extensión universitaria para adultos mayores: Ofrecen seminarios y conferencias con rigor académico sobre cualquier temática que enriquezca su formación, acercando conocimientos a personas de entre 60 y 97 años.
  • Instituciones públicas: Los centros culturales y ayuntamientos ofertan una gran variedad de cursos para personas mayores. Se pueden consultar en la página web del Ayuntamiento local. Los ayuntamientos también proveen de centros cívicos donde se organizan talleres.
  • Aula Mentor: Forma parte de una iniciativa del Ministerio de Educación, ofreciendo formación abierta, flexible y telemática a personas adultas, con una oferta que supera los 240 cursos.
  • Canal Sénior: Una plataforma gratuita de aprendizaje en línea dirigida a las personas mayores, que ofrece más de 1.600 vídeos sobre actividades que fomentan el bienestar, conocimientos tecnológicos, culturales y emprendimiento sénior, además de actividades en directo.
  • Conectados: Esta plataforma ofrece formación gratuita para personas mayores con la que poder tener una mayor desenvoltura tanto a la hora de comunicarse, realizar gestiones o mantener la mente activa.
  • Fundación La Caixa: Organiza talleres para personas mayores, que además de mantenerlas motivadas, ayudan a ampliar la red de contactos con intereses en común.
  • Atenzia: Ofrece talleres en colaboración con ayuntamientos, como higiene del sueño, ejercicios al aire libre o alimentación.
  • Superprof: Una plataforma que facilita el acceso a clases particulares en una gran variedad de temas, desde idiomas y tecnología hasta música y desarrollo personal, con flexibilidad para aprender al propio ritmo, de forma presencial u online.
  • Programas de reescolarización (EPJA): En muchos países, se desarrollan modalidades y programas como la "Educación para Personas Jóvenes y Adultos" que buscan proporcionar vías flexibles para completar estudios formales. Se observa un crecimiento relevante de mayores de 50 años que estudian en instituciones de educación superior, concentrándose la mayor cantidad de matriculados en los Institutos Profesionales (42%), seguidos por universidades privadas (28%) y Centros de Formación Técnica (15,2%).
  • Becas específicas: Algunas instituciones, como Inacap, ofrecen becas especiales como la Beca Plateada (50% de descuento para mayores de 50) y la Beca Dorada (100% de cobertura para mayores de 60).

Los cursos para personas mayores son un vehículo perfecto para fomentar el aprendizaje en edades avanzadas, tanto en disciplinas con las que se sienten a gusto como para descubrir nuevos mundos. La encuesta Casen 2022 reveló que más de 29.500 mayores de 50 años asistían a algún establecimiento educacional, mostrando un claro interés por completar etapas básicas de escolaridad o seguir formándose.

Enfoque Didáctico Específico para Adultos Mayores

Favorecer el aprendizaje en adultos mayores requiere un enfoque didáctico específico que tenga en cuenta los cambios cognitivos propios de la edad, así como sus intereses y ritmo de aprendizaje. No basta con transmitir información; es necesario crear un entorno de confianza, emplear recursos accesibles y reforzar la motivación personal.

En esta etapa, lo importante es la experiencia positiva que se construye alrededor del conocimiento adquirido, no la velocidad del aprendizaje. Las técnicas didácticas dirigidas a personas mayores deben alejarse de la enseñanza tradicional basada en la memorización y priorizar la comprensión significativa. Utilizar ejemplos relacionados con su vida cotidiana facilita que comprendan y retengan los conceptos.

Esquema de las técnicas didácticas recomendadas para adultos mayores

Por ejemplo, en un taller de informática, resulta más efectivo enseñar a enviar un mensaje de texto a un familiar que explicar de forma abstracta el funcionamiento de un teléfono móvil. El uso de materiales impresos sigue siendo básico, especialmente cuando se presentan con letra grande, frases cortas y lenguaje claro. El apoyo visual (fotografías, gráficos o demostraciones prácticas) es igualmente útil para reforzar conceptos y adaptarse a personas con deterioro visual o dificultades de atención.

Las sesiones cortas, estructuradas y con pausas regulares ayudan a evitar la fatiga cognitiva. Es preferible aprender menos contenido en cada sesión, pero con mayor profundidad. Además, respetar el ritmo individual de cada participante es clave. Es importante reforzar el valor del aprendizaje colaborativo, fomentando el trabajo en pequeños grupos o el intercambio de experiencias entre los participantes, lo que estimula la interacción social y refuerza la autoestima.

El aprendizaje de nuevas tecnologías es uno de los grandes retos y, al mismo tiempo, una oportunidad valiosa. Los talleres de informática básica, uso del móvil o aplicaciones de mensajería deben estructurarse en sesiones breves, repitiendo cada paso hasta que el manejo sea seguro. Permitir que el adulto mayor manipule el dispositivo desde el principio, aunque se equivoque, potencia el aprendizaje práctico y la autoconfianza.

Junto a las nuevas tecnologías, los talleres presenciales tradicionales siguen siendo una excelente opción. Actividades como la cocina, la pintura o la jardinería estimulan la mente y permiten aprender mediante la práctica, reforzar la autoestima y socializar. En Sanitas, se promueve el aprendizaje en adultos mayores como parte fundamental del bienestar, demostrando que nunca es tarde para seguir aprendiendo y creciendo.

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