Suiza tiene una de las poblaciones de personas mayores más numerosas en el mundo. El envejecimiento de la población es un desafío demográfico urgente que plantea la necesidad de repensar las políticas sociales y urbanísticas para garantizar una vida plena después de la jubilación y un envejecimiento digno.
El Desafío Demográfico del Envejecimiento en Suiza
Entre 2000 y 2050, el número de personas mayores de 60 años de edad se triplicará, pasando de 600 a 2.000 millones. Este fenómeno, combinado con la creciente urbanización, es particularmente marcado en el mundo occidental y, por ende, en Suiza. La evolución de la sociedad occidental muestra una tendencia a que las ciudades se vuelvan más ancianas. Si las ciudades no quieren transformarse en refugios y sitios de exclusión, deben repensar sus políticas en la materia.

Percepción del Envejecimiento
Actualmente, existe con frecuencia una percepción problemática del envejecimiento de la población. Por ejemplo, la primera relación en nuestro pensamiento sobre la vejez es la geriatría, el Alzheimer, o el debate sobre el número de camas que se necesitan en las residencias de la tercera edad y en lo que esto costará, revela Marcello Martinoni, autor de diversas investigaciones relativas al tema. Si bien queda claro que la fragilidad es un componente de la vejez, un cambio de paradigma es más necesario que nunca.
Estrategias para un Envejecimiento Digno y Activo
Debemos construir la ciudad a medida de la vejez, objetivos por los cuales lucha también Pro Senectute, principal organización suiza dedicada al bienestar de la tercera edad. Su meta es ofrecer a los ancianos la posibilidad de mantener su domicilio el mayor tiempo posible, sin tener que ir a un asilo.
Programas Innovadores: El "Banco de Horas"
En este contexto, un programa para ayudar a los ancianos en Suiza permite que los recién jubilados inviertan su tiempo colaborando con personas de mayor edad. Las horas son “depositadas” en un “banco de horas” y sirven para pagar la ayuda en los días venideros. La fundación ‘Zeitvorsorge’, en San Gall, en la región oriental del país, realiza su primera evaluación de este programa que posibilita que las personas con más años puedan continuar su vida en su hogar. Esta es una idea simple, pero brillante, que puede ayudar al gobierno a reducir los gastos sociales que plantea el desafío demográfico, además de promover la solidaridad entre la población.

Urbanismo Amigable con la Tercera Edad
El problema de las barreras arquitectónicas es solo una cara de la medalla. Queda claro que construir una ciudad y alojamiento con el menor número de obstáculos posibles es una ventaja no solo para los ancianos, sino también para los discapacitados y las familias con bebés, observa Huber. Pero eso no basta. Para Marcello Martinoni, es fundamental "anticipar el envejecimiento". Los alojamientos, por ejemplo, deben ser concebidos de modo que puedan ser adaptados a todas las fases y exigencias de la vida.
El urbanismo debe responder a estas necesidades evidentes: caminos seguros para los peatones, acceso a los medios de transporte público y a los servicios básicos. Pero también para luchar contra la soledad, el principal problema, junto con la movilidad, al que se enfrentan las personas de mayor edad en las ciudades.

De todos modos, las ciudades suizas están cambiando. Creo que hay una toma de conciencia de este fenómeno. Muchos proyectos están en marcha, confirma Alain Huber. Varias localidades han hecho investigaciones para examinar los requerimientos de la tercera edad y han adoptado planes de acción. Pero hay un elemento esencial: las personas de edad avanzada deben ser consideradas como ciudadanos, como actores del proceso y no como consumidores pasivos de los servicios médico-sociales. Otras comunas y organizaciones han lanzado proyectos para mejorar la calidad de vida del anciano y favorecer las relaciones intergeneracionales.
Suiza, Referente Mundial en Calidad de Vida para Mayores
El Índice Global de Envejecimiento (Age Watch Index) 2015
Suiza, con una esperanza de vida de 83 años, es el mejor país para envejecer, según el Índice Global de Envejecimiento de 2015 (Age Watch Index) publicado por Help Age International. Mejora así su posición respecto a 2014, cuando se situaba en el puesto número 3. El Índice Global de Envejecimiento analiza cuatro aspectos básicos para que las personas puedan alcanzar un nivel de bienestar: los ingresos, la salud, las capacidades personales y un entorno social favorable. Un entorno adecuado es aquel en el que las personas mayores tienen libertad de elección para vivir de forma independiente y autosuficiente.
En el caso de Suiza, estas son las puntuaciones que ha recibido en el Índice Global de Envejecimiento de 2015:
- Entorno: 83,74, sube respecto a 2014 en el que obtuvo 83,7.
- Competencia: 75,03, mejor que en 2014 que obtuvo 58.
- Salud: Ha alcanzado los 81.27 puntos, así que ha caído respecto al año anterior.
- Ingresos: 77,35, mejora frente al índice de 2014.

El Impacto de la Inmigración en la Estructura Demográfica
Sin inmigración, la estructura de edad de la población en Suiza se vería profundamente alterada. La inmigración no solo aumenta la población de Suiza, sino que también frena el proceso de envejecimiento. Sin ella, el país tendría muchas menos personas trabajando y más jubiladas, con efectos directos sobre el sistema que financia las cuotas financieras básicas que reciben las personas jubiladas y las primas del seguro médico privado y obligatorio en el país alpino.
La población suiza crece rápidamente, demasiado rápido, según el Partido Popular Suizo (PPS o UDC, es decir, Unión Democrática del Centro). Con su iniciativa destinada a limitar la inmigración, el partido más respaldado en Suiza, quiere limitar la población a 10 millones de habitantes. Cabe contextualizar que, según las cifras más recientes disponibles de la Oficina Federal de Estadística de Suiza, al 31 de diciembre de 2024 había 9,05 millones de habitantes, es decir, residentes permanentes. De este total, aproximadamente un 27% no tiene la nacionalidad suiza.

Pero, ¿cómo sería una Suiza sin inmigración? Aparte de la cuestión numérica, es sobre todo la estructura por edades de la población la que se vería profundamente alterada. La edad media es ahora de 44 años y medio. Entre la población con el pasaporte suizo viviendo dentro del país, la proporción de personas en edad laboral es del 56%. Entre la extranjera residente en Suiza, es de casi el 72%. Su presencia es especialmente marcada en los grupos de edad comprendidos entre los 30 y los 49 años, donde representa alrededor del 40% de la población.
Consecuencias de una Población Más Envejecida sin Inmigración
Un envejecimiento más acusado de la población tendría varias consecuencias directas. Por término medio, una persona de 38 años paga 5.076 francos suizos al año en primas del seguro de enfermedad y genera 2.937 francos suizos en gastos del seguro de enfermedad obligatorio. Una persona de 73 años paga las mismas primas, pero genera unos gastos de 9.652 francos suizos. La misma lógica se aplica al sistema básico para la edad del retiro laboral: son las cotizaciones de la población económicamente activa las que financian las pensiones de la población jubilada.
La Voz Política de los Mayores: El Consejo Suizo de las Personas Mayores (CSA)
Las personas mayores participan en actividades sociales, culturales, deportivas y, desde 2001, en el diseño de las políticas que los conciernen, en el seno del Consejo Suizo de las Personas Mayores (CSA). Creado en 2001, el Consejo Suizo de las Personas Mayores permitió que ese cada vez más dilatado sector de la población pudiera hablar y hacerse oír. Antes, el mundo político decidía por las personas mayores; había diversas organizaciones de jubilados, pero no una entidad nacional. El Gobierno debe consultarle todas las medidas que le conciernen y sus miembros tienen una plataforma para defender sus derechos. Su consigna: “No queremos que hablen de nosotros, sino con nosotros”.
Tercera edad dicen que somos. Cortometraje Documental
Objetivos y Desafíos del CSA
El CSA vela por la dignidad, su calidad de vida y su participación social y política, particularmente en las decisiones que los atañen. Trabaja en coordinación con la Oficina Federal de la Seguridad Social (OFAS), de la que recibe un subsidio anual de 300.000 francos suizos.
Desde el nacimiento del CSA, las cosas han mejorado mucho, asienta Pillonel, pero no quiere decir que hayan terminado nuestros pesares. Ejemplifica: Debemos pelear constantemente. No podemos aceptar que digan que los jubilados cuestan caro, que su salud nos lleva a la ruina. Roland Grunder, el otro copresidente del Consejo Suizo de las Personas Mayores (CSA), coincide en la necesidad de mantenerse vigilantes para evitar desaguisados.
Ya no podemos hablar de viejos en general como tampoco de jóvenes en su conjunto. No son categorías homogéneas. La política no tiene nada qué ver, sentencia Grunder, otrora dirigente del Partido Liberal Radical (PLR/centro derecha en el Valais), y la idea directriz del CSA destaca la importancia de un mayor respeto en las disposiciones legales, al contrato entre generaciones. Las necesidades de un sector que, de acuerdo con las estimaciones, constituirá el 22% de la población total del país en 2030, cubren una amplia gama.
Desafíos Económicos para los Adultos Mayores
Dificultades de Empleo
Las personas mayores de 45 años en Suiza tienen dificultades para encontrar trabajo, aunque deseen alargar la vida laboral. Se preconiza el trabajo por más tiempo y es cierto que desde el punto de vista de la naturaleza, es posible. Esto representa un nuevo desafío en materia social. Sobre el tema, el juicio de Pillonel es demoledor: Han tensado mucho la cuerda y estamos en el límite. Suiza tuvo un período fasto desde el punto de vista social cuando los “30 gloriosos”, como se conoce a los años entre 1960 y 1990.
Costo de la Salud y Sistema de Pensiones
Entre los factores que contribuyen al empobrecimiento de las personas mayores, Pillonel cita el precio de la salud. Explica que con la introducción en 1985 del segundo pilar, mejoraron las condiciones de los jubilados. Dispusieron entonces de la renta AVS más el monto de la nueva prestación. En tal caso se encuentran alrededor de 500.000 personas de las cuales unas 300.000 solicitan y reciben prestaciones complementarias, lo que significa que 200.000 viven únicamente con el AVS.
