La Participación Política y Social de las Mujeres Mayores: Una Mirada Interseccional en Chile

Este artículo explora las experiencias de envejecimiento y participación social de personas mayores, con un enfoque particular en las mujeres, en Chile. Se busca caracterizar el activismo y la participación de mujeres mayores, así como las dimensiones de violencia y desigualdad que enfrentan, y sus prácticas de resistencia y agencia.

La investigación se enmarca en un contexto de progresivo envejecimiento de la población a nivel mundial, y específicamente en Latinoamérica y el Caribe, donde la proporción de personas mayores de 60 años ha crecido significativamente. Este fenómeno subraya la necesidad de comprender cómo este grupo experimenta la vejez en distintos contextos y participa en la sociedad.

Envejecimiento Poblacional y Desigualdades en Chile

El envejecimiento es un proceso heterogéneo que presenta diferencias significativas entre países, territorios y grupos sociales. En Chile, las encuestas nacionales revelan que el 56,6 % del grupo mayor de 60 años son mujeres, una diferencia que se acentúa con el avance de la edad.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2022) destaca los importantes niveles de desigualdad territorial en la vejez en cada país latinoamericano. Chile, en particular, presenta un avanzado proceso de urbanización con una migración selectiva de adultos mayores hacia las ciudades, lo que concentra una alta proporción de personas mayores en zonas rurales, evidenciando un envejecimiento poblacional rural más avanzado en el país.

La Región de Los Lagos, al sur de Chile, refleja esta tendencia, con un 13,5 % de su población mayor de 65 años y el 56 % de estas siendo mujeres. Un 38,5 % de las personas mayores en esta región participan en agrupaciones sociales, predominando las de carácter territorial, religioso y de adulto mayor.

Mapa de Chile destacando la Región de Los Lagos y zonas rurales/urbanas

Exclusión y Discriminación en la Vejez

Existen diversas experiencias de exclusión y discriminación que limitan la participación de la población mayor debido a factores socioeconómicos, culturales y funcionales. Entre estos, destacan los estereotipos negativos y la falta de reconocimiento asociados a la vejez. En el caso de las mujeres mayores, experimentan discriminaciones sociales agudizadas por su desvalorización por edad y género, aunque paradójicamente, son ellas quienes más participan en organizaciones sociales durante la vejez.

La participación social es crucial para el bienestar en la vejez, pero es un concepto que debe analizarse de forma crítica, ya que no es neutral ni universal. Está atravesada por relaciones de poder vinculadas al género, la etnicidad, la edad, la discapacidad, la clase y el territorio, entre otros.

Discapacidad y Vejez

A medida que aumenta la edad, también lo hacen las probabilidades de experimentar algún tipo de discapacidad, uno de los principales factores de exclusión social. En Chile, el 32,6 % de los mayores de 60 años viven con algún tipo de discapacidad, y un 22,2 % presentan algún grado de dependencia.

La discapacidad ha sido frecuentemente abordada desde una perspectiva individualizadora, concibiéndola como una condición personal. Esto ha llevado a la construcción de una imagen de las personas mayores con discapacidad basada en la vulnerabilidad, la improductividad y la dependencia, resultando en un estereotipo de "carga" y un bajo estatus social. Estos estatus están intrínsecamente ligados a factores socioeconómicos, territoriales, niveles educativos, relaciones de género y acceso a servicios de salud y cuidado.

Pertenencia a Pueblos Originarios y Vejez

Los procesos de dominación y exclusión asociados a la colonización han consolidado estructuras de desigualdad que minorizan a los pueblos originarios, reproduciendo lógicas de discriminación e injusticia social. Esto se manifiesta en problemas de participación social, representación política y la degradación de sus territorios.

En Chile, en 2017, el 10,6 % de la población mayor se identificaba como perteneciente a algún pueblo originario, principalmente el Mapuche. Es fundamental visibilizar la importancia de la pertenencia étnica o cultural para entender las trayectorias de envejecimiento y los roles que desempeñan las personas mayores en sus comunidades, especialmente en la transmisión y preservación de tradiciones y saberes. Sin embargo, factores como la discriminación, la estereotipación, los conflictos con el Estado, el despoblamiento rural y la dificultad para mantener sus prácticas culturales afectan la participación de estas personas mayores.

Ilustración de personas mayores de pueblos originarios participando en actividades comunitarias

Enfoques Teóricos y Metodológicos

La investigación se sustenta en una mirada antropológica, priorizando los aspectos socioculturales para el estudio de la diversidad en la experiencia de envejecer. Se trabajó con un enfoque interseccional y biográfico.

El Enfoque Interseccional

Este enfoque es una perspectiva teórica y metodológica que busca dar cuenta de la percepción cruzada o imbricada de las relaciones de poder. Rechaza la jerarquización de los ejes de diferenciación social como el género, la edad, la etnicidad o la discapacidad, y busca entender cómo las dinámicas sociales interactúan simultáneamente para producir y reproducir las desigualdades. Permite comprender los discursos y dispositivos sociales que permean las trayectorias de envejecimiento y participación social de personas cuyas circunstancias e identidad no corresponden a los modelos hegemónicos de envejecimiento (hombre-jubilado-urbano).

¿Qué es la interseccionalidad?

La Perspectiva Biográfica

La perspectiva biográfica del proceso de envejecimiento permite un abordaje diacrónico y dinámico de la diversidad en la vejez. En esta investigación, se utilizó para esbozar las trayectorias respecto del envejecimiento y la participación social a través de la interpretación y análisis de relatos etnográficos, que entretejen la experiencia de campo de las investigadoras con la experiencia biográfica de las personas mayores entrevistadas.

Investigación Cualitativa en la Región de Los Lagos

El trabajo de campo de esta investigación cualitativa se llevó a cabo en la Región de Los Lagos, al sur de Chile, entre 2020 y 2023. El objetivo fue caracterizar las experiencias de envejecimiento y participación social, enfatizando la diversidad territorial y la especificidad de dos grupos: personas mayores con discapacidad y aquellas pertenecientes a pueblos originarios.

Durante tres semanas, se realizó observación etnográfica en diversos territorios y contextos cotidianos, registrando notas de campo y fotografías. Además, se realizaron entrevistas en profundidad desde una perspectiva biográfica, que permitieron explorar las situaciones desde el punto de vista de las personas mayores, diversificando las voces para comprender cómo viven y aprecian sus experiencias humanas en distintas posiciones sociales.

La muestra fue intencional no probabilística, buscando participantes con características sociodemográficas relevantes e ilustrativas, incluyendo a personas mayores de 56 a 84 años, participantes de programas locales para personas con discapacidad o autoidentificados con pueblos originarios, y residentes de la Región de Los Lagos. Se priorizó la diversidad territorial, incluyendo habitantes de zonas rurales, urbanas, continentales e insulares como Puerto Varas, Río Negro, Castro, Curaco de Vélez e Isla Quehui.

Para el análisis, se construyeron relatos etnográficos basados en las notas de observación y las transcripciones de las entrevistas, permitiendo la comprensión de las experiencias biográficas de los participantes en diálogo con la experiencia etnográfica de las investigadoras.

Activismo y Participación Política de Mujeres Mayores

En este estudio también se reflexiona sobre la participación política y el activismo femenino en la vejez en Chile. Aunque la participación social de las personas mayores es promovida institucionalmente, a menudo se orienta a actividades recreativas y de ocio, mientras que su participación política en movimientos sociales más amplios permanece fragmentada e invisibilizada.

La participación de la mujer mayor es considerablemente más alta en organizaciones de adultos mayores, de padres y apoderados, y en organizaciones territoriales o juntas de vecinos. Esta participación se da en un contexto de envejecimiento poblacional en Chile y América Latina.

A pesar de que la participación plena de las personas mayores es un derecho fundamental reconocido internacionalmente, a menudo se ve dificultada por estereotipos negativos y la falta de reconocimiento como colectivo. Fuera de los marcos institucionales, las personas mayores se organizan en espacios territoriales cercanos o en movimientos sociales de mayor envergadura.

En Chile, el 44,2 % de las personas mayores participan en alguna organización social. En Latinoamérica, existen movimientos sociales de personas mayores que luchan contra desigualdades y discriminaciones basadas en la edad. Ejemplos notables incluyen la Confederación de Personas Mayores Víctimas en Colombia y movimientos de familiares de detenidos desaparecidos, como las "Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo" en Argentina o la "Agrupación Mujeres por la Democracia en Chile", liderados principalmente por mujeres mayores.

Asimismo, han surgido organizaciones comunitarias que crean redes de protección para mujeres marginadas, como "La Casa Xochiquetzal" en México y "Sueños de Mariposas" en Argentina.

Barreras a la Participación Política Femenina en la Vejez

Las mujeres mayores experimentan una baja participación política debido a discriminaciones basadas en la desigualdad social que se construye a partir de una supuesta inferioridad por su género y edad. Esto se traduce en falta de respeto a sus derechos, desconfianza, infravaloración de sus capacidades, exclusión de representaciones políticas y sociales, y escasez de espacios de encuentro. La edad se convierte en un factor crucial de exclusión política, manifestándose en una pérdida de privilegios y un menosprecio de este grupo al transitar a la vejez.

Infografía sobre las barreras a la participación política de las mujeres mayores

El Feminismo y la Vejez

Una deuda histórica del feminismo ha sido incorporar la vejez y a las mujeres mayores como parte del movimiento. Los primeros movimientos organizados de mujeres, como el sufragismo del siglo XIX, fueron liderados por mujeres adultas y mayores. Sin embargo, el feminismo de los años 60 y 70, centrado en los derechos sexuales y reproductivos, se construyó principalmente como un movimiento de mujeres jóvenes, desplazando la vejez femenina como lugar de enunciación feminista.

La segunda ola feminista, con activistas afroamericanas, denunció las opresiones diferenciales entre género, raza y clase, sentando las bases para el concepto de interseccionalidad en la década de 1980. Aunque la crítica de los feminismos negros permitió visibilizar la edad como sistema de diferenciación social, esta siguió invisibilizada dentro de la tríada de exclusión y opresión estructural (género/clase/raza).

Gerontología Feminista

La gerontología feminista surge del cuestionamiento de mujeres mayores que no se sentían representadas en los movimientos feministas de la segunda ola. Propone el género como un eje fundamental que marca diferentes trayectorias y experiencias en el envejecer, visibilizando el cruce entre género y vejez. Su objetivo metodológico es desvelar el carácter estereotipado y androcéntrico de la vejez femenina, indagando en los discursos de las propias mujeres mayores para comprender sus experiencias.

Actualmente, la gerontología feminista, en conjunto con las teorías interseccionales, permite indagar en el nexo entre género y vejez, integrando múltiples dimensiones que posicionan a las mujeres mayores en estructuras de diferenciación/opresión y resistencia/agencia. Se entiende que las estructuras de posicionamiento social (edades, racialización, pertenencia étnica, identidades de género, orientaciones sexuales, clases sociales, entre otras) son categorías relacionales y dinámicas a lo largo de la vida, y la interseccionalidad abre espacios para profundizar las interrelaciones de subordinación y resistencia entre diversas categorías sociales encarnadas por mujeres mayores.

Trayectorias de Activismo y Resistencia

La investigación cualitativa e inductiva en la Región Metropolitana de Chile (2019-2020) incluyó una revisión de datos sociodemográficos y entrevistas en profundidad con mujeres mayores activistas. Se identificaron categorías temáticas como trayectorias de participación política y activismo, identificación de violencias y discriminaciones, y prácticas de resistencia y agencia.

Para comprender el activismo y la organización política en las experiencias de mujeres mayores, es esencial un recorrido biográfico que dé cuenta de la construcción política en sus cursos de vida. Muchas mujeres entrevistadas iniciaron su vinculación con espacios sociales y políticos a edades tempranas, en procesos de transformaciones culturales y políticas en Chile desde la década de 1950, que llevaron al fortalecimiento de un movimiento de izquierda popular en los años 70. Una de las entrevistadas compartió: "Siempre me he repetido [...] el que nace chicharra muere cantando. Yo voy a ser [así] hasta el final. [...] Hay varias razones, pero yo creo que la principal es porque viene en los genes [...] Mi padre y mi madre eran dirigentes. Lo mío ha sido un compromiso social, ha ido mutando entre temas de derechos, y a medida que fue pasando el tiempo, se fue perfilando mucho más en los temas de diversidad sexual [...] He participado, de acuerdo a mi edad, y a mi proceso histórico y de vida, he ido mutando distintos compromisos." Otra afirmó: "De joven siempre fui muy activa [...] no tanto en lo político, pero en lo social sí. Siempre tuve interés en organizarme. Trabajé, de hecho, muy presente en el gobierno de Salvador Allende [...] participé muy activamente en su gobierno y me abrió un sentido de la necesidad de organizarse. Mi participación con temas sociales ha sido de siempre, cuando estaba en el colegio [...] fui presidente del centro de estudiantes y fui presidenta en la Facultad de Educación cuando estudié."

La dictadura cívico-militar (1973-1990) marcó un punto de inflexión, desarticulando instituciones públicas y orientando la política estatal hacia un carácter neoliberal. El trauma afectivo de la violencia física y estatal es parte de la memoria generacional de estas mujeres. Una de ellas expresó su temor: "Le tengo miedo a las consecuencias que la tortura puede tener en mí cuando sea más vieja [...], o sea cuando yo me olvido de una palabra ¡sufro! que no te digo, o sea me muero."

Las trayectorias de vida son fundamentales en la construcción de diversos activismos. Mujeres que lucharon por mejoras laborales en su juventud, ahora, en la vejez, se enfocan en la mejora de las pensiones. Del mismo modo, una entrevistada que comenzó su activismo por la salud sexual y reproductiva de las mujeres, hoy visibiliza la particularidad de la salud de las mujeres mayores.

Estas trayectorias biográficas permiten identificar desigualdades y problemáticas sociales en la vejez femenina, como la violencia en torno al trabajo doméstico y de cuidados. Este trabajo, impuesto por el mandato de género, no solo continúa en sus grupos familiares, sino que muchas mujeres mayores también se emplean formalmente en este ámbito. Una entrevistada señaló que "el 90% de la violencia que se ejerce hacia una trabajadora [doméstica] es por otra mujer..."

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