La población mundial está experimentando un envejecimiento acelerado, una transición demográfica que impacta significativamente en casi todos los aspectos de la sociedad. Este fenómeno, que inicialmente se observó en países de ingresos altos, ahora presenta sus cambios más importantes en las naciones de ingresos bajos y medianos, incluyendo a América Latina y el Caribe.
Panorama Demográfico Global y Regional
En el año 2020, el número de personas de 60 años o más superó la cifra de niños menores de cinco años a nivel mundial. Las proyecciones demográficas indican que este ritmo de envejecimiento es mucho más rápido que en el pasado. Para 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más. En ese momento, la población de 60 años o más habrá aumentado de mil millones en 2020 a 1400 millones.
Se espera que en 2050, la población mundial de personas de 60 años o más se duplique, alcanzando los 2100 millones. Además, se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique entre 2020 y 2050, llegando a los 426 millones. En 2050, el 80% de las personas mayores vivirá en países de ingresos bajos y medianos, lo que subraya la necesidad urgente de adaptar los sistemas de salud y asistencia social en estas regiones. Para finales de la década de 2070, se proyecta que la población mundial de 65 años o más alcanzará los 2.200 millones, superando en número a los menores de 18 años.
Este cambio en la distribución de la población hacia edades más avanzadas comenzó en países de ingresos altos, como Japón, donde el 30% de la población ya tiene más de 60 años. Sin embargo, los cambios más significativos se están observando actualmente en países de ingresos bajos y medianos, donde para 2050, dos tercios de la población mundial de más de 60 años residirán. Para finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial.
Impacto de la Pandemia de COVID-19 y la Migración
La pandemia de COVID-19 repercutió en todos los aspectos del cambio demográfico, incluyendo la fecundidad, la mortalidad y la migración. En 2021, la esperanza de vida al nacer a nivel mundial se redujo a 71 años, en contraste con los 72,8 años de 2019, debido principalmente a los efectos de la pandemia. Sin embargo, en 2024, la esperanza de vida al nacer alcanzó los 73,3 años.
La inmigración también juega un papel crucial en la atenuación del declive demográfico en algunos países, especialmente aquellos con baja fecundidad y envejecimiento poblacional. En naciones como Italia, Alemania y la Federación de Rusia, la población habría alcanzado su pico demográfico antes sin la contribución de la inmigración. Aunque la emigración tiene poca incidencia en general, en 14 países con fertilidad ultrabaja contribuye significativamente a la pérdida de población.
Comprendiendo el Envejecimiento y sus Afecciones
Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es el resultado de la acumulación de una variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que conduce a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales, un mayor riesgo de enfermedad y, en última instancia, la muerte. Estos cambios no son lineales ni uniformes, y su vinculación con la edad cronológica de una persona es más bien relativa.
La vejez no es una cuestión de azar, y la diversidad observada en ella se debe en gran medida a los entornos físicos y sociales. Más allá de los cambios biológicos, el envejecimiento suele asociarse con otras transiciones vitales, como la jubilación, el traslado a viviendas más adecuadas y el fallecimiento de amigos y parejas.
Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes asociadas con el envejecimiento se encuentran la pérdida de audición, las cataratas y errores de refracción, dolores de espalda y cuello, osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez se caracteriza también por la aparición de estados de salud complejos conocidos como síndromes geriátricos. Estos son, por lo general, consecuencia de múltiples factores subyacentes, incluyendo la fragilidad, la incontinencia urinaria, las caídas, los estados delirantes y las úlceras por presión.

Salud Mental en la Vejez
En torno al 14,1% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Las afecciones de salud mental más frecuentes en los adultos mayores son la depresión y la ansiedad. A escala mundial, aproximadamente una sexta parte de las muertes por suicidio (16,6%) se producen en personas de 70 años o más. Las afecciones de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda.
Factores como el duelo, la reducción de ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación pueden afectar la salud mental. El aislamiento social y la soledad, que aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales. También lo son los malos tratos a las personas de edad, que afectan a uno de cada seis adultos mayores, a menudo por parte de sus propios cuidadores.
Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Estas oportunidades dependen en gran medida de un factor: la salud. La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales a menudo están marcados por la mala salud.
Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven. En cambio, si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad se vuelven más negativas.
Aunque algunas variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores más influyentes tienen que ver con el entorno físico y social, incluyendo la vivienda, el vecindario y la comunidad, así como características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, como una dieta equilibrada, actividad física regular y abstenerse de tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles y a mejorar la capacidad física y mental.
¿Qué es la década del envejecimiento saludable?
Dificultades en la Respuesta al Envejecimiento de la Población
No existe una persona mayor "típica"; la diversidad en la vejez es considerable. Algunos octogenarios tienen facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros, mientras que otros sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas. Una respuesta integral de salud pública debe atender las enormes diferencias en las experiencias y necesidades de las personas mayores.
A menudo se asume erróneamente que las personas mayores son frágiles, dependientes o una carga para la sociedad. Los profesionales de la salud pública y la sociedad en general deben hacer frente a estas actitudes edadistas, ya que pueden conducir a la discriminación y afectar la formulación de políticas que promuevan un envejecimiento saludable.
Factores como la globalización, los avances tecnológicos, la urbanización, la migración y los cambios en las normas de género influyen en la vida de las personas mayores de formas directas e indirectas. Una respuesta de salud pública debe considerar estas tendencias actuales y futuras.
Respuesta de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, pidiendo a la OMS que lidere su puesta en práctica. Esta iniciativa global de colaboración busca mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.
La OMS, en colaboración con diversos asociados, desarrolla estrategias, programas y herramientas para ayudar a los gobiernos a responder a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental. El Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, respaldado por los Estados Miembros de la OMS, promueve la mejora de la salud mental y la atención para todos los grupos de población, incluyendo a los adultos mayores.
Intervenciones y Programas Específicos
El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, incluyendo la depresión y la demencia. La guía de intervención mhGAP ofrece consejos clínicos para trabajar con adultos mayores.
Durante la pandemia de COVID-19, la OMS elaboró el conjunto de herramientas "Adaptarse a los tiempos", consistente en carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener una buena salud mental y bienestar. Otras actividades de la OMS incluyen la elaboración de intervenciones psicológicas escalables para tratar la depresión y la ansiedad, así como la investigación y orientación sobre intervenciones para reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.
En el contexto de América Latina y el Caribe, la OMS analiza el panorama actual del envejecimiento en la región y la protección de los derechos humanos de las personas mayores, destacando los avances institucionales. Se examinan las interrelaciones entre personas mayores y desarrollo, con énfasis en la protección social, la participación en el mercado de trabajo y el fomento de la salud y el bienestar en la vejez. Asimismo, se evalúan los avances en la creación de entornos físicos, sociales y culturales favorables y la promoción de un cambio cultural que prevenga la discriminación y la violencia.
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