El Malestar General en Adultos Mayores: Factores, Manifestaciones y Abordaje Integral

El malestar general es una sensación generalizada de molestia, enfermedad o falta de bienestar. Este es un síntoma que puede presentarse con casi cualquier afección médica y puede empezar de manera lenta o rápida, según el tipo de enfermedad. La fatiga (sentirse cansado) ocurre junto con el malestar en muchas enfermedades, manifestándose como una sensación de no tener energía suficiente para realizar las actividades habituales.

Es fundamental comunicarse con el proveedor de atención médica de inmediato si se tiene malestar grave, o si el malestar general dura más de una semana con o sin otros síntomas, o si se presentan otros síntomas concomitantes. Para el diagnóstico, el proveedor realizará un examen físico y preguntas detalladas como: ¿Cuánto tiempo ha durado esta sensación? ¿Qué otros síntomas presenta? ¿El malestar es constante o episódico? ¿Puede cumplir con sus actividades diarias? ¿Ha viajado recientemente? ¿Qué medicinas está tomando? ¿Qué otros problemas de salud tiene? ¿Consume alcohol u otras drogas? Se pueden realizar exámenes para confirmar el diagnóstico si se sospecha una afección subyacente.

Panorama Demográfico del Envejecimiento y sus Desafíos

La población mundial está envejeciendo rápidamente. En 2023, 1100 millones de personas tenían 60 años o más. Según las previsiones, esa cifra casi se duplicará a 2100 millones en 2050, lo que representa en torno a una quinta parte de la población mundial. A finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más alcanzará los 2500 millones y superará al de menores de 18 años a escala mundial. Se prevé que el número de personas de 80 años o más se triplique con creces entre 2023 y 2060, hasta llegar a los 545 millones (1).

Los adultos mayores contribuyen a la sociedad en tanto que miembros de la familia y la comunidad, y muchos son voluntarios o trabajan. Aunque la mayoría goza de buena salud, muchos corren el riesgo de presentar afecciones de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. Muchos también pueden tener movilidad reducida, dolor crónico, fragilidad, demencia u otros problemas de salud, para los que necesitan algún tipo de cuidados a largo plazo. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de padecer varias afecciones al mismo tiempo.

Infografía: Crecimiento de la población mundial de adultos mayores por décadas

Factores Contribuyentes al Malestar en la Vejez

A edades más avanzadas, la salud mental viene determinada no solo por el entorno físico y social, sino también por los efectos acumulativos de experiencias vividas y los factores estresantes específicos relacionados con el envejecimiento. La exposición a la adversidad, la pérdida considerable de capacidad intrínseca y una disminución de la capacidad funcional pueden provocar malestar psíquico.

Eventos Vitales y Estrés

Los acontecimientos vitales mayores que afectan al anciano suelen relacionarse con la muerte de seres queridos, la pérdida de la salud, situaciones sociales, problemas familiares o económicos. Los eventos traumáticos intensos capaces de generar estrés postraumático (TEP) están basados en la amenaza que representan para la vida de la persona y en la forma en que esta responde a dicha amenaza. Ante situaciones estresantes de larga duración, se acelera el envejecimiento cerebral y pueden desencadenarse alteraciones de orden psíquico, fisiológico, emocional y conductual.

El síndrome de estrés en el anciano suele manifestarse de forma atípica en esta población, predominando los síntomas somáticos. Los síntomas cognitivo-emocionales habitualmente se manifiestan de forma más imprecisa que en el adulto, sin identificar el estado emocional que les invade, refiriendo una vivencia indefinida de malestar general que no responde a algo concreto.

Factores Psicosociales y de Entorno

Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. A pesar de sus muchas contribuciones a la sociedad, muchos adultos mayores sufren discriminación por motivos de edad (edadismo), lo que puede afectar gravemente a su salud mental.

El aislamiento social y la soledad, que aquejan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores, son factores de riesgo cruciales para las afecciones de salud mental en etapas posteriores de la vida (3). También lo son los malos tratos a las personas de edad, que incluyen cualquier tipo de maltrato físico, verbal, psicológico, sexual o económico, así como la desatención. Uno de cada seis adultos mayores sufre malos tratos, a menudo por parte de sus propios cuidadores (4). El maltrato de los adultos mayores tiene graves consecuencias y puede provocar depresión y ansiedad.

Muchas personas mayores cuidan a cónyuges con afecciones crónicas, como la demencia. Las responsabilidades de estos cuidados pueden ser abrumadoras y afectar a la salud mental de la persona que cuida. Algunos adultos mayores corren un mayor riesgo de depresión y ansiedad debido a las pésimas condiciones de vida, la mala salud física o la falta de acceso a apoyo y servicios de calidad. Esto incluye a los adultos mayores que viven en entornos humanitarios y a los que tienen enfermedades crónicas (como cardiopatías, cáncer o accidentes cerebrovasculares), afecciones neurológicas (como demencia) o problemas de uso indebido de sustancias.

Ilustración: Adulto mayor recibiendo apoyo social y evitando el aislamiento

Síntomas Atípicos de Infecciones en la Vejez

Con la edad, el sistema inmunitario se debilita, un proceso conocido como inmunosenescencia. Este declive atenúa la respuesta típica para combatir infecciones y los síntomas que resultan de esta defensa, como fiebre y escalofríos. Por ello, muchas de las señales de advertencia tempranas de infecciones comunes se manifiestan de manera diferente en los adultos mayores.

Según el Dr. Morgan Katz, especialista en enfermedades infecciosas en Johns Hopkins Medicine, se observan "manifestaciones muy atípicas para algunos de estos virus respiratorios en adultos mayores". La Dra. Nina Blachman, geriatra en la Universidad de Nueva York Langone, añade que la infección es una preocupación cuando hay un cambio rápido en una persona mayor, es decir, de la noche a la mañana o en cuestión de horas, algo es diferente de cómo era antes.

Las manifestaciones atípicas que pueden indicar una infección incluyen:

  • Confusión o delirio: Cualquier confusión nueva o en aumento, o el delirio (un tipo más intenso de confusión), pueden ser una señal de advertencia de una infección. A menudo, el delirio es un signo muy preocupante de una infección más grave.
  • Caídas: Aunque las caídas pueden deberse a diversas causas (medicamentos, cambios en la visión o trastornos subyacentes), también pueden ser un síntoma de infección.
  • Falta de apetito: Un estudio de 2023 en Clinical Nutrition ESPEN encontró que los adultos mayores de 75 años reportaron falta de apetito más a menudo que los jóvenes durante infecciones como la COVID-19, sugiriendo que la detección temprana basada en este síntoma podría reducir complicaciones.
  • Fatiga: Es un síntoma común de enfermedad en todas las edades, pero los adultos mayores lo reportan con mayor frecuencia.

Es crucial no esperar la aparición de fiebre, ya que puede que no suceda, y aun así el paciente puede estar muy enfermo. Monitorear la temperatura puede ayudar, pero otros signos son igualmente importantes.

Manifestaciones Específicas del Malestar en Adultos Mayores

Fatiga y Síndrome de Fatiga Crónica

El cansancio es uno de los padecimientos más frecuentes en personas mayores y adultos que sobrepasan los 50 años. En algunas situaciones, las causas de la fatiga en el adulto mayor pueden deberse al síndrome de fatiga crónica (SFC), una enfermedad que puede afectar al sistema inmunitario, neurológico, cardiovascular y endocrino. El paciente sufre una sensación de cansancio y fatiga continuada que puede afectarle en su día a día.

La fatiga crónica puede aparecer en cualquier etapa de la vida y origina la aparición de síntomas muy claros como dolor de articulaciones y músculos, trastornos en el sueño, dolor de cabeza o dificultad para concentrarse en diferentes tareas. Los mayores de 50 años pueden ver cómo la fatiga o el cansancio general aparecen frecuentemente, acompañados de falta de apetito, falta de concentración o falta de sueño.

El SFC se clasifica por grados de afectación de la energía:

  • Grado 2: El paciente sufre aún más las consecuencias de la falta de energía.
  • Grado 3: En un caso de fatiga crónica grave, el paciente no puede realizar prácticamente ninguna actividad, ya sea exigente o no.

SÚPER AYUDA #299 Solución Al Síndrome de Fatiga Crónica

Dolor Muscular en Adultos Mayores

El dolor muscular, también conocido como «mialgia», es un problema de salud frecuente en personas mayores, provocando una mayor sensación de rigidez y molestia, donde los músculos pueden inflamarse y debilitarse.

Las principales causas del dolor muscular en adultos mayores incluyen:

  • Por sobrecarga o ejercicio: Puede manifestarse durante o después de realizar actividad física, o tras un periodo de 24 a 48 horas (las conocidas «agujetas»). Estas molestias son habituales a cualquier edad, pero siempre debe adaptarse el ejercicio a las posibilidades individuales, evitando posibles caídas o lesiones.
  • Crónico: Se da por patologías músculo-esqueléticas, donde destacan la artrosis y la osteoporosis. Los trastornos musculares son la primera causa de dolor crónico en España.
  • Neuropático: No es la causa más frecuente, pero se produce debido a los daños sufridos en los nervios.
  • Psicológico: El estrés puede ser un factor contribuyente.

Los espasmos musculares (también denominados como calambres o tirones) son repentinos, comunes e involuntarios, y pueden darse en cualquier músculo del cuerpo. Se producen debido al estrés, sufrir una deshidratación o al hacer ejercicio. No deben confundirse los espasmos musculares en ancianos con la espasticidad muscular.

Por norma general, el dolor muscular en personas mayores suele deberse al desgaste del propio organismo o a la práctica de ejercicio. Sin embargo, en algunos casos, puede esconder una causa neurológica subyacente. Si los espasmos musculares en ancianos duran más de lo habitual, es momento de acudir al médico y conocer a fondo qué los provoca.

Impacto del Dolor en la Calidad de Vida: Estudio SABE-Bogotá

El estudio SABE-Bogotá, que incluyó a 2.000 personas de 60 años o más, tuvo como objetivo precisar el impacto del dolor en la calidad de vida y en la funcionalidad de la población anciana. La edad promedio de los participantes fue de 71,17 años, con una mayoría de mujeres (63,4%).

Los resultados revelaron que el dolor impacta negativamente en la independencia funcional y la percepción de calidad de vida de las personas adultas mayores, predisponiéndolas a desenlaces adversos. Al comparar los grupos con dolor versus sin dolor, se encontraron puntajes significativamente más bajos en el grupo con dolor (p<0,001) tanto en las escalas de funcionalidad como en la de calidad de vida (EQ-VAS).

Las asociaciones más fuertes con la presencia de dolor fueron las enfermedades articulares (OR: 3,08), la depresión severa (OR: 2,80) y el compromiso funcional de las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) (OR: 2,45). Por otro lado, pertenecer a un nivel socioeconómico medio se asoció con una disminución del riesgo de tener dolor (OR: 0,66).

Este estudio destaca que el bajo nivel educativo y la edad avanzada pueden incrementar el impacto del dolor en la calidad de vida. Igualmente, el género juega un papel importante en cuanto a la percepción del dolor en patologías específicas, siendo normalmente mayor en las mujeres. El dolor es un determinante muy importante en la percepción de salud y calidad de vida, convirtiéndose en uno de los problemas más comunes que afectan el diario vivir de millones de personas, especialmente a los adultos mayores.

Gráfico: Correlación entre dolor crónico y deterioro funcional en adultos mayores

El Síndrome de Decaimiento o Fragilidad

A veces, sin una causa aparente, se observa que una persona mayor se va apagando poco a poco. Deja de caminar, ya no muestra interés por lo que le rodea y parece estar más desconectada. Se trata del síndrome de la decaída, un conjunto de síntomas físicos, cognitivos y emocionales que aparecen en muchas personas mayores y que indican una pérdida general de reservas funcionales. Este síndrome no es una enfermedad concreta, pero sí un estado clínico reconocido que aumenta el riesgo de caídas, dependencia y hospitalizaciones.

La cuarta edad, que hace referencia a los adultos mayores de 85 años, implica un aumento del riesgo de debilidad, dependencia y decaimiento. La fragilidad en este contexto implica una pérdida de capacidad para adaptarse a situaciones adversas.

Reconocer los primeros signos del síndrome de la decaída es clave para intervenir a tiempo:

  • Un síntoma visible es la persona decaída, que se queja de cansancio continuo, duerme más de lo habitual y pierde peso sin razón clara.
  • Cuando un anciano deja de caminar o empieza a evitar actividades cotidianas como salir a pasear o hablar con los demás, es una señal de alerta.
  • La mirada perdida en ancianos, el desinterés por el entorno o la desconexión durante las conversaciones son indicadores de que el estado emocional y cognitivo está cambiando.

Patologías como la insuficiencia cardíaca, la EPOC o la diabetes pueden reducir la energía y afectar al ánimo. El paso del tiempo provoca una pérdida natural de masa muscular, conocida como sarcopenia.

Estrategias de Promoción, Prevención y Tratamiento

Manejo del Estrés y Bienestar Emocional

Las personas pueden protegerse para evitar el estrés o adaptarse a vivir con los estímulos estresores sin que estos afecten significativamente a su salud. Es importante afrontar los problemas de uno en uno, mantener una nutrición adecuada y practicar ejercicio físico adaptado a la edad.

Hablar con la familia y amigos, y compartir lo que nos acontece, ayuda a descargarse. Ocupar y planificar nuestro tiempo también son estrategias beneficiosas. Es crucial no manejar el estrés de manera insana, como aumentando de forma desproporcionada la ingesta de alcohol, el consumo de tabaco o comiendo más de lo habitual.

Promoción y Prevención de la Salud Mental

Las estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental dirigidas a los adultos mayores se centran en apoyar el envejecimiento saludable. Ello implica promover entornos físicos y sociales que faciliten el bienestar y permitan a las personas llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades.

Entre las principales estrategias de promoción y prevención en materia de salud mental para un envejecimiento saludable figuran:

  • Medidas para reducir la inseguridad financiera y la desigualdad en los ingresos.
  • Programas para garantizar viviendas, edificios públicos y transportes seguros y accesibles.
  • Apoyo social a los adultos mayores y a las personas que los cuidan.
  • Apoyo a los comportamientos saludables, especialmente a seguir un régimen alimentario equilibrado, mantenerse físicamente activo, abstenerse del tabaco y disminuir el consumo de alcohol.
  • Programas de salud y sociales dirigidos a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que tienen una afección crónica.

Para los adultos mayores, la conexión social es particularmente importante para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. En esta etapa de la vida, las actividades sociales satisfactorias pueden mejorar considerablemente la salud mental positiva, la satisfacción con la vida y la calidad de vida; también pueden reducir los síntomas depresivos. Algunos ejemplos de intervenciones son las iniciativas de amistad, los grupos comunitarios y de apoyo, la formación en habilidades sociales, los grupos de artes creativas, los servicios de ocio y educación y los programas de voluntariado (3).

La protección contra el edadismo y el maltrato también es fundamental. Entre las principales intervenciones se incluyen políticas y leyes contra la discriminación, intervenciones educativas y actividades intergeneracionales. Existen diversas intervenciones dirigidas a los cuidadores -entre ellas, cuidado de relevo, asesoramiento, educación, ayuda económica, psicoterapia- que pueden ayudarles a mantener una relación de cuidado buena y saludable que evite el maltrato de las personas mayores.

Diagrama de flujo: Intervenciones para un envejecimiento saludable

Tratamiento y Atención Integral

Es esencial reconocer y tratar con prontitud las afecciones de salud mental (y las consiguientes afecciones neurológicas y por uso indebido de sustancias) en los adultos mayores. A tal efecto, deben seguirse las normas para la atención integrada de las personas mayores, de base comunitaria y centradas tanto en los cuidados a largo plazo de adultos mayores con afecciones de salud mental y deterioro de la capacidad intrínseca, como en la educación, la formación y el apoyo a los cuidadores. Suele recomendarse una combinación de intervenciones de salud mental, junto con otros apoyos, a fin de abordar las necesidades de salud, los cuidados personales y las necesidades sociales de las personas.

La demencia es a menudo una preocupación importante, ya que afecta a la salud mental de las personas (por ejemplo, desencadenando síntomas de psicosis y depresión) y requiere acceso a una atención de salud mental de calidad.

Para el dolor muscular, mantener una adecuada hidratación y hábitos alimenticios saludables son imprescindibles. Una dieta rica en calcio y vitamina D, que contenga leche, huevos, verduras de hoja oscura, jengibre o salmón, fomentará la salud músculo-esquelética. Los estiramientos nos ayudan a cuidar de nuestros huesos, músculos y articulaciones, y son especialmente recomendados en edades avanzadas.

Sentir que nuestros seres queridos nos apoyan es fundamental. Además de la ayuda psicológica, existen grupos de apoyo específicos de cada dolencia, donde poder compartir experiencias similares. En los casos más graves de espasmos musculares en ancianos, pueden aplicarse opioides para calmar el dolor o inyectar ácido hialurónico para reducir la pérdida del cartílago. A nivel no farmacológico, se acude a la fisioterapia para relajar la tensión y los espasmos musculares, aplicando diversas técnicas, que van desde los masajes, las manipulaciones articulares o la estimulación vibratoria.

Si el deterioro es evidente o se mantiene en el tiempo, con síntomas como pérdida de peso, caídas frecuentes, cambios en el estado de ánimo o aislamiento progresivo, conviene consultar con el médico de cabecera o un especialista en geriatría. Combinar el trabajo de fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales con el apoyo emocional de la familia es esencial. El objetivo es estimular al anciano a recuperar rutinas, moverse cada día un poco más y sentirse acompañado.

La vacunación es fundamental para la prevención de infecciones en adultos mayores, dadas sus respuestas inmunitarias atípicas. Además, otras medidas como dormir lo suficiente, mantenerse hidratado, llevar una dieta saludable y hacer ejercicio son clave para el bienestar general.

El Rol de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La OMS colabora con diversos asociados en estrategias, programas y herramientas con el fin de ayudar a que los gobiernos respondan a las necesidades de los adultos mayores en materia de salud mental.

  • La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa de colaboración mundial liderada por la OMS para mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.
  • Los Estados Miembros de la OMS han respaldado el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, que promueve la mejora de la salud mental y la atención de salud mental para todos los grupos de población, incluidos los adultos mayores.
  • El Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS proporciona protocolos clínicos basados en la evidencia para la evaluación, gestión y seguimiento de un conjunto prioritario de afecciones mentales, neurológicas y por consumo de sustancias en entornos no especializados, entre ellos la depresión y la demencia. La guía de intervención mhGAP incluye consejos clínicos para trabajar con adultos mayores.
  • Durante la pandemia de COVID-19, la OMS y sus asociados del Comité Permanente entre Organismos elaboraron el conjunto de herramientas Adaptarse a los tiempos, consistente en carteles ilustrados para ayudar a los adultos mayores a mantener buena salud mental y bienestar.
  • Otras actividades de la OMS destinadas a favorecer la salud mental de los adultos mayores son la elaboración de intervenciones psicológicas ampliables para tratar la depresión y la ansiedad, la investigación y orientación sobre intervenciones encaminadas a reducir el aislamiento social y la soledad, y soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato de los adultos mayores.

Referencias

  1. World Population Prospects 2024. Report of the WHO Commission on Social Connection. Geneva: World Health Organization; 2025.
  2. Estimaciones mundiales de salud 2021.
  3. Report of the WHO Commission on Social Connection.
  4. Yon YY, Mikton CR, Gassoumis ZD, Wilber KH. Elder abuse prevalence in community settings: a systematic review and meta-analysis. Lancet Glob Health.

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