Discapacidad Visual en Adultos Mayores: Desafíos, Cuidado y Prevención

La visión es un sentido fundamental en todos los aspectos y las etapas de nuestra vida. Cuando un trastorno ocular reduce la capacidad de ver con claridad, se habla de discapacidad visual. A medida que envejecemos, la probabilidad de experimentar alguna afección ocular que requiera atención aumenta. El envejecimiento demográfico es una realidad global, especialmente en los países desarrollados, lo que da lugar a nuevas necesidades sociales y sanitarias, particularmente en el grupo de población mayor de 65 años.

Panorama General de la Discapacidad Visual Global

Actualmente, al menos 2200 millones de personas presentan deterioro de la visión, ya sea cercana o lejana. En aproximadamente 1000 millones de estos casos, la discapacidad visual podría haberse evitado o todavía no se ha tratado. Las principales causas globales de la discapacidad visual y la ceguera son los errores de refracción y la catarata.

La discapacidad visual representa una carga económica mundial muy elevada, con un costo anual estimado en términos de pérdidas de productividad que asciende a USD 411 000 millones. Aunque la pérdida de visión puede afectar a personas de todas las edades, la mayoría de las personas con discapacidad visual y ceguera tienen más de 50 años.

Causas y Prevalencia de la Discapacidad Visual en la Vejez

Principales Causas

Las principales causas de discapacidad visual y ceguera en el mundo incluyen:

  • Errores de refracción no corregidos
  • Cataratas
  • Retinopatía diabética
  • Glaucoma
  • Degeneración macular relacionada con la edad (DMAE)

Las causas varían significativamente entre países, dependiendo de factores como la disponibilidad y el costo de los servicios de atención oftalmológica, así como el nivel de conocimiento de la población sobre prevención y tratamiento. Por ejemplo, en países de ingresos bajos y medianos, las cataratas no operadas son una causa más frecuente de discapacidad visual, mientras que en países de ingresos altos predominan enfermedades como el glaucoma o la DMAE. La catarata es la primera causa de pérdida de visión en personas mayores de 60 años y, en la mayoría de las ocasiones, es susceptible de ser tratada con éxito.

infografía sobre las principales causas de discapacidad visual en adultos mayores

Prevalencia y Factores Demográficos

De los 1000 millones de personas con discapacidad visual evitable o no tratada, las afecciones que causan deterioro de la visión de lejos o ceguera son la catarata (94 millones), los errores de refracción (88,4 millones), la degeneración macular relacionada con la edad (8 millones), el glaucoma (7,7 millones) y la retinopatía diabética (3,9 millones) (1). La presbicia es la afección que causa deterioro de la visión cercana con mayor frecuencia (826 millones) (2).

Se estima que la prevalencia de discapacidad visual que afecta a la visión de lejos es cuatro veces superior en las regiones de ingreso bajo y mediano. El crecimiento y el envejecimiento de la población están aumentando el riesgo de que la discapacidad visual afecte a un número cada vez mayor de personas.

Consecuencias de la Discapacidad Visual en Adultos Mayores

En los adultos, la discapacidad visual afecta gravemente a la calidad de vida. Puede aumentar el desempleo y la prevalencia de depresión y ansiedad. Entre las personas de mayor edad, la discapacidad visual puede favorecer el aislamiento social, dificultar la movilidad al caminar, aumentar el riesgo de caídas y fracturas, y provocar el ingreso prematuro en una residencia.

Estudios han relacionado la pérdida de visión con discapacidad para las actividades de la vida diaria. Algunos estudios realizados en residencias de ancianos encuentran que los residentes con baja visión son dependientes en actividades como trasladarse de un lugar a otro y el aseo corporal (20, 21). Otras investigaciones señalan que las áreas más afectadas por el déficit visual son la lectura, la movilidad fuera del hogar, las actividades de diversión y el ir de compras (22, 23). Las alteraciones de la conducta y las caídas también se han relacionado con el déficit visual en residencias de ancianos (24, 25), así como un descenso de la calidad de vida (26).

fotografía de una persona mayor con discapacidad visual siendo asistida

Estrategias y Consideraciones para la Convivencia y Cuidado

Las personas mayores que han perdido la visión a menudo tienen dificultades para adaptarse a su nueva situación. Es crucial recordar que las personas con déficits visuales o ciegas son personas con los mismos deseos y derechos que cualquiera.

Adaptación del Entorno y Orientación

  • No cambiar los objetos de posición: El orden es fundamental para una persona con dificultades visuales, ya que la memoria espacial es una gran ayuda para ellos.
  • Información clara sobre el entorno: En la mesa, se debe informar dónde están los utensilios, por ejemplo: “el vaso está a la izquierda, enfrente de ti” o “hay un cenicero cerca, a mano derecha”.
  • Servicio de bebidas: Si se sirve la bebida, es importante no llenar el vaso o copa demasiado, y además se ha de indicar el lugar donde se puso.
  • Exploración táctil: Permitir que las personas ciegas o con la visión muy deteriorada toquen los objetos, las caras, etc., para reconocerlos.

Interacción y Comunicación

  • Presentación verbal: Al interactuar con un invidente, es importante hacerle saber que estamos ahí. Nos hemos de presentar con el nombre, no debemos pretender que reconozcan nuestra voz a la primera.
  • Despedida verbal: Cuando nos vayamos, nos despediremos verbalmente, ya que los gestos de despedida no son útiles.
  • Normalidad en el lenguaje: Al hablar, no hemos de modificar la forma de expresarnos. No debemos sentirnos culpables por usar expresiones como “ya ves…” o “mira esto”.
  • Ofrecer ayuda, no imponerla: Si creemos, en una reunión o en la calle, que una persona ciega puede precisar nuestra ayuda, lo mejor es, antes de ayudar directamente, preguntar si es necesaria.

Asistencia en la Movilidad

  • Guía física: Para guiar a un invidente por un recorrido, colocaremos su mano en nuestro codo (el pliegue) o incluso el hombro, de forma que la mano irá informando de los movimientos de nuestro cuerpo a lo largo del recorrido.
  • Respeto a los perros guía: Nunca se debe distraer o acariciar a un perro guía mientras realiza su trabajo.

Apoyo en Actividades Diarias

Mientras se aprende el lenguaje Braille, o si no es posible su aprendizaje, tendremos que leer por ellos su correspondencia, periódicos, revistas, libros, etc.

Breves recomendaciones para interactuar con Personas con Discapacidad (PCD)

Investigación sobre Autonomía y Alteraciones Visuales en Ancianos Institucionalizados

Un estudio realizado por Lourdes Jiménez Navascués y Carlos A. Hijar Ordovas investigó la influencia de las alteraciones visuales en la autonomía de ancianos residentes en un centro sociosanitario en Soria.

Contexto del Estudio

El envejecimiento demográfico es una realidad que genera nuevas necesidades sociales y sanitarias. En España, la esperanza de vida al nacer es de 78,03 años, siendo superior en Soria (79,84 años). Este desarrollo demográfico, unido a cambios sociales como la incorporación de la mujer al mundo laboral, ha transformado el rol tradicional de cuidadora, dando lugar a la creación de instituciones gerontológicas sociosanitarias.

El declive físico asociado a la vejez suele generar un mayor grado de dependencia (7, 8), y la institucionalización de un anciano se relaciona con el aumento de esta dependencia (10, 11), lo que a su vez se asocia a una peor calidad de vida (12-15). Los profesionales de enfermería buscan conocer los factores que influyen en la pérdida de autonomía para programar intervenciones que disminuyan y retrasen la dependencia.

Se sabe que la pérdida de visión aumenta con el envejecimiento (17-19) y se ha relacionado con la discapacidad en las actividades de la vida diaria (20-23). También se han observado relaciones entre el déficit visual, las alteraciones de la conducta (24) y las caídas (25) en residencias de ancianos, así como un descenso de la calidad de vida (26).

Objetivos de la Investigación

  • General: Evaluar la influencia que ejercen las alteraciones visuales sobre la autonomía del anciano.
  • Específicos:
    • Conocer el grado de dependencia en el momento de la valoración.
    • Identificar los residentes con trastornos visuales susceptibles de tratamiento.
    • Identificar el conocimiento que tienen de las ayudas ópticas disponibles en el mercado.

Material y Métodos

El estudio descriptivo transversal se realizó en la Residencia mixta de Los Royales de Soria, analizando a 79 ancianos válidos entre septiembre y octubre de 2003. Se incluyeron ancianos que, según el Decreto 56/2001 (30), mantienen condiciones personales, físicas y psíquicas que les permiten realizar de forma autónoma las actividades básicas de la vida cotidiana.

Se analizaron variables sociodemográficas (sexo, edad, años en residencia, independencia previa al ingreso), variables de dependencia (grado de autonomía mediante el Índice de Barthel (31) e Índice de Lawton (32), con valoración del residente y del personal de enfermería), y variables de aspectos oftalmológicos (uso de ayudas ópticas, agudeza visual monocular y binocular, presencia de cataratas, DMAE, retinopatía diabética (RD) y presión intraocular (PIO)). Los datos se analizaron con el programa SPSS.11.

Resultados Clave del Estudio

Del total de la muestra (63,3% mujeres), la edad media fue de 81,69 años para mujeres y 80 años para varones. La media de años viviendo en la residencia fue de 3,37. El 94,7% de las mujeres y el 84,2% de los varones se consideraban autónomos antes del ingreso.

  • Capacidad Funcional: Existió una relación proporcional entre el aumento del índice de dependencia y el incremento de la edad (p< 0,05) en todas las escalas de valoración funcional. El 30% de los residentes se consideraron autónomos para actividades instrumentales de la vida diaria, mientras que el personal cuidador estimó un 16,5%.
  • Alteraciones Visuales: El 68,6% de los residentes con trastornos visuales afirmaron tener pequeños problemas para actividades habituales, y el 26% no sabían si su problema tenía tratamiento. El 70,9% usaban gafas como ayuda óptica. La baja visión aumentó progresivamente con la edad, del 0% en el grupo de 60-69 años al 57,1% en el grupo de mayor edad. Los dos únicos residentes ciegos eran mujeres de 70 y 89 años.
  • Patologías Oculares: La patología más frecuente fue la catarata (46,8% de los residentes), seguida de la DMAE (38%), la retinopatía diabética (5%) y la hipertensión ocular (3,8%). La prevalencia de cataratas aumentó con la edad, del 27,8% en el grupo de 70-79 años al 85,7% en el grupo de mayor edad (p= 0,02). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas por sexo en la DMAE, RD o hipertensión ocular.

Conclusiones del estudio: La alteración visual sí influye en la autonomía del individuo. A mayor edad, mayor es el grado de dependencia para las Actividades de la Vida Diaria (AVD). La patología ocular susceptible de ser tratada más frecuente es la catarata. Se observó que no se emplean ayudas ópticas específicas para el trastorno de baja visión.

gráfico de barras mostrando la prevalencia de cataratas por grupo de edad

Estrategias Globales y Respuesta de la OMS

Existen intervenciones eficaces de promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación para atender las necesidades asociadas a las afecciones oculares y a la discapacidad visual. Muchas pérdidas de visión pueden prevenirse, especialmente las causadas por infecciones, traumatismos, el uso de medicamentos tradicionales inseguros, enfermedades perinatales, enfermedades relacionadas con la nutrición o la administración de tratamientos tópicos de forma riesgosa o sin supervisión médica.

La detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para evitar una pérdida irreversible de la visión, como en el caso de la retinopatía diabética. La corrección de los errores de refracción mediante gafas y la cirugía de cataratas son dos de las intervenciones de salud más eficaces en relación con su costo. Sin embargo, dos de cada tres personas en países de ingresos bajos que necesitan gafas no las tienen, y una de cada dos personas que necesitan cirugía de cataratas no tienen acceso a ella.

La rehabilitación visual es un componente esencial que permite a las personas con una reducción irreversible de la visión aprovechar al máximo sus capacidades funcionales, mejorar su calidad de vida y participar plenamente en la sociedad. Es especialmente eficaz cuando la pérdida de visión se debe a afecciones como la retinopatía diabética, el glaucoma, las secuelas de traumatismos o la degeneración macular relacionada con la edad.

Acciones de la OMS

La labor de la OMS se guía por el Informe mundial sobre la visión (2019) y una resolución de la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud (2020), que proponen la atención oftálmica integrada y centrada en la persona como modelo de referencia para su aplicación universal.

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