La participación de los adultos mayores es un tema de creciente relevancia en Chile, tanto en el ámbito político-electoral como en la esfera social y comunitaria. Diversas encuestas y estudios han arrojado luz sobre los niveles y las formas de integración de este segmento de la población, evidenciando desafíos específicos y la necesidad de políticas públicas adaptadas al rápido envejecimiento del país.
Contexto Electoral en Los Ángeles, Chile
En la comuna de Los Ángeles, Chile, el proceso de segunda vuelta presidencial se desarrolló con normalidad en los distintos locales de votación, caracterizado por un flujo constante de electores y escasas aglomeraciones. La jornada fue calificada como expedita por las autoridades electorales. En la Escuela Nieves Vázquez, un recinto con una alta concurrencia histórica de personas mayores, el voto asistido fue un componente clave durante la mañana, facilitando la participación de este grupo.
Vicente Quesada, delegado de la junta electoral del local, señaló que el proceso transcurrió sin inconvenientes relevantes. Detalló que, como es habitual en este establecimiento, una parte importante de los votantes corresponde a adultos mayores, personas con discapacidad o con dificultades de alfabetización, lo que incrementa la necesidad de asistencia durante el sufragio. Sin embargo, recalcó que aún era temprano para proyectar cifras definitivas de participación o niveles de voto asistido.

Respecto al desarrollo de la jornada, el delegado se mostró optimista en cuanto a los tiempos de cierre del local. "Al ser una papeleta única, esperamos terminar relativamente temprano. De todas formas, el local estará abierto hasta las 18:00 horas", indicó, recomendando a quienes tuvieran mayor flexibilidad horaria acudir durante la tarde para distribuir mejor la afluencia y evitar esperas innecesarias.
Participación Política de Adultos Mayores en Chile
Alta participación en el voto, baja en candidaturas
Chile se encamina a convertirse en el país más envejecido de América Latina. Actualmente, 1 de cada 5 habitantes tiene 60 años o más, y se proyecta que para 2050 esta proporción alcanzará 1 de cada 3. Ante este panorama, el reporte más reciente del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, titulado "Población Mayor: Fuerza votante", ha analizado la participación de las personas mayores en los procesos eleccionarios del país. Este estudio abarca tanto su ejercicio del derecho a voto como su presencia en candidaturas y cargos de representación política.
Los resultados del estudio demuestran que, en el contexto de la diversidad territorial y etaria de Chile, las personas entre los 60 y 74 años son las que presentan los niveles más altos de participación electoral. Un claro ejemplo de esto se observó en las elecciones municipales del año 2021, donde la mayor proporción de votantes se concentró en los grupos etarios de entre 60 y 74 años, alcanzando un pico en el grupo de 65 a 69 años. Específicamente, en la primera vuelta, el 56,4% de las personas en este rango de edad ejerció su derecho a voto, cifra que aumentó al 64,1% en la segunda vuelta.
Académica por envejecimiento de la población chilena: "Tenemos un escenario que es complejo"
No obstante, las estadísticas muestran que los adultos mayores no mantienen esta misma proporción de participación cuando se trata de ocupar espacios de debate formal. Observando las próximas elecciones de octubre de 2024, la representación de personas mayores como candidatos es significativamente baja:
- Para el cargo de alcaldes, solo un 17% de los candidatos tiene entre 60 y 69 años, mientras que el 4,8% corresponde a personas mayores de 70 años, y esta cifra se reduce a un 0,3% en el tramo de 80 años o más.
- Para candidatos a concejal, un 14,3% tiene entre 60 y 69 años, y un 4,3% se encuentra en el grupo entre 70 y 79 años.
- En cuanto a Gobernaciones Regionales, el 14,9% de los candidatos son mayores de 60 años, y tan solo un 2% tiene entre 70 y 79 años.
En términos comparativos, por cada 100.000 habitantes pertenecientes al segmento de personas mayores, solo hay 90,2 candidatos, mientras que en el segmento de 18 a 59 años esta cifra se incrementa a 123,7 candidaturas.
Envejecimiento poblacional y sus implicancias
Christian Abello, gerente general de Compañía de Seguros Confuturo, subraya la importancia de este segmento poblacional, que crecerá considerablemente en los próximos años debido al cambio demográfico del país. Por ello, considera fundamental el compromiso de las municipalidades y los gobiernos locales para implementar programas y políticas públicas que reconozcan las necesidades de las personas mayores y mejoren su bienestar y calidad de vida.
Macarena Rojas, directora de gestión del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, resalta la necesidad de "visibilizar el envejecimiento a nivel comunal". Actualmente, el 23,1% de las comunas chilenas (unas 80) tienen una población mayor que representa al menos el 25% de su comunidad total.
Un estudio de la Universidad de Chile y SENAMA indica que el 84,0% de las personas encuestadas evalúa que Chile está "Poco" o "Nada o casi nada" preparado para las necesidades de las personas mayores; las percepciones positivas alcanzan solo el 16,0%. La co-directora del estudio, Daniela Thumala Dockendorff, enfatiza que esta investigación ofrece una visión integral sobre la inclusión y exclusión social de las personas mayores en el país. El estudio aborda la preparación nacional para el envejecimiento, los apoyos institucionales frente a pérdidas de funcionalidad o enfermedades, la valoración social, las redes de apoyo, las representaciones culturales de la vejez, y las emociones y expectativas personales ante el propio envejecimiento, configurando una imagen global de cómo la ciudadanía percibe este proceso.
Integración Social y Apoyo Comunitario
Factores que influyen en el bienestar
El interés científico se ha orientado a conocer los elementos que promueven el bienestar en la vejez, destacando la integración social de las personas mayores como un ámbito ampliamente investigado por su potencial. El bienestar se relaciona positivamente con disponer de mejores relaciones sociales. Sin embargo, los análisis suelen centrarse en la integración en redes familiares o vínculos íntimos, y no se profundiza en la integración social en la comunidad.
Entendiendo que la comunidad, como fuente de apoyo social, tiene un rol trascendental en el bienestar de las personas mayores chilenas, surge la relevancia de contar con instrumentos reconocidos internacionalmente para evaluar la integración social comunitaria. En Chile, la participación comunitaria (en diversos tipos de agrupaciones) en personas mayores de 60 años equivale a un 32%, y los hallazgos muestran una vinculación significativa con el bienestar.
El potencial de la comunidad como un recurso psicosocial radica en su carácter de red amplia y heterogénea, compuesta por miembros de agrupaciones, organizaciones o grupos religiosos, deportivos, culturales o de vecinos. La integración en la comunidad se caracteriza por la participación voluntaria, un menor grado de compromiso (el individuo puede entrar y salir), y un espacio de menor intimidad. El aislamiento social o la falta de redes sociales repercute negativamente en la salud física y mental, siendo un factor de riesgo que debe evaluarse en edades avanzadas.
El Cuestionario de Apoyo Social Comunitario
En Chile, no se ha diseñado ni validado un cuestionario que valore específicamente el apoyo social de la comunidad. Las encuestas más representativas de personas mayores, como la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (CASEN, 2015) y la Encuesta Nacional de Calidad de Vida (2013), incluyen preguntas sobre participación en grupos sociales, pero no sobre los aspectos funcionales de estas redes. Aunque la Escala Multidimensional de Apoyo Social de Zimet ha sido validada en personas mayores chilenas, su análisis se centra en el apoyo social percibido de las redes íntimas.
Para abordar esta brecha, un estudio tuvo como objetivo validar el Cuestionario de Apoyo Social Comunitario de Gracia, Herrero y Musitu (2002) en una muestra representativa de personas mayores chilenas. Este instrumento evalúa el grado de integración y participación comunitaria, así como el apoyo percibido en organizaciones formales de la comunidad. Se constituye como una medida útil para la evaluación psicosocial en el ámbito de la salud pública y para la evaluación de intervenciones comunitarias.

En términos de estructura factorial, la escala de apoyo social comunitario posee tres factores:
- Integración en la comunidad: evalúa la percepción de pertenencia y conexión con el entorno, por ejemplo, "me siento bien con mi barrio".
- Participación en la comunidad: mide la involucración en actividades y eventos locales, como "participo en las actividades sociales de mi barrio o comunidad".
- Apoyo social de los sistemas formales comunitarios: se refiere a la ayuda percibida de instituciones como servicios públicos comunales o ministeriales, por ejemplo, "sus servicios son una importante fuente de apoyo".
Estudios psicométricos han entregado evidencia suficiente para avalar la presencia de estos tres factores correlacionados, explicando una alta varianza del constructo. Los resultados de esta investigación confirman la estructura de tres factores correlacionados, con una varianza total explicada del 82%, superior a la obtenida originalmente por los autores del cuestionario. La estabilidad de esta solución fue ratificada mediante modelamiento de ecuaciones estructurales, y el análisis de fiabilidad arrojó valores adecuados.
Consideraciones y futuras líneas de investigación
Esta investigación presenta algunas limitaciones relacionadas con las características de la muestra, la cual consistió en personas mayores jóvenes (la mayoría menores de 70 años) con baja prevalencia de enfermedades funcionales, lo que les permite mantenerse activos y vinculados a redes comunitarias. Por tanto, sería necesario analizar el impacto del apoyo social comunitario en personas de mayor edad, que podrían vincularse menos con la comunidad de vecinos pero más con redes formales de apoyo (centros de salud y servicios geriátricos/gerontológicos).
Además, el hecho de ser una muestra joven y activamente participativa podría influir en respuestas sesgadas hacia la deseabilidad social. Como futuras líneas de investigación, se plantea aplicar este cuestionario a otros grupos de edad y colectivos en Chile, incluyendo jóvenes que se integran en iniciativas comunitarias y poblaciones migrantes (colombianos, haitianos y peruanos) para evaluar su integración social y comunitaria.
El cuestionario de apoyo social comunitario es una valiosa herramienta de intervención gerontológica que puede ser utilizada tanto en el diagnóstico como en la intervención para valorar la integración social de las personas mayores. Desde el modelo de intervención centrado en las redes sociales de apoyo, especialmente las comunitarias, el objetivo es "la creación de un proceso de interacción con el entorno social que sea capaz de satisfacer las necesidades psicosociales de las personas".
Adultos Mayores que Viven Solos: Un Desafío Social en Chile
Aumento de hogares unipersonales
Un estudio del Observatorio del Envejecimiento de la Universidad Católica y Confuturo reveló un dato preocupante basado en la última encuesta Casen: 460.000 personas mayores de 60 años en Chile viven solas, ya sea de forma independiente o en viviendas unipersonales. Esto equivale a un 13,4% de la población de 60 años o más, una cifra que ha ido en aumento desde el 8,8% en 1990 y el 11,2% en 2009.

Sara Caro, académica de Trabajo Social de la Universidad Católica, explica que la reforma previsional y el pilar solidario, al proporcionar un ingreso económico fijo mensual, fueron cruciales para los adultos mayores de esta generación, quienes en su juventud tuvieron poco acceso a la educación universitaria y a trabajos remunerados estables. "Ellos tienen menos años de escolaridad, por lo tanto, si desempeñaron trabajos remunerados en su vida, eran trabajos precarios. La gran mayoría no tenía acceso a la universidad, por lo tanto, no tenían una pensión. No habían cotizado durante su vida, entonces el pilar solidario fue un cambio de vida muy importante", afirma Caro.
Uno de los próximos desafíos para Chile y sus ciudadanos mayores es cómo se relacionan entre sí y las redes de apoyo de las que disponen, una cuestión que se vuelve más importante a medida que envejecen y permanecen solos. En términos globales, Chile se posiciona en el lugar 23 de 28 países de la OCDE en cuanto a adultos mayores que viven solos, por debajo de naciones europeas y norteamericanas con mayores proporciones de población sobre 60 años viviendo de forma independiente.
La académica destaca que, si bien la cifra de hogares unipersonales en Chile es baja en comparación con otros países de la OCDE, su aumento refleja la heterogeneidad del envejecimiento: mientras muchos viven con sus familias, un número importante reside solo. Se proyecta que el número total de personas mayores aumentará de 2,8 millones actuales a más de 4,5 millones en 2030, y a 6,9 millones en 2050. Este fenómeno, vinculado a la modernización de la sociedad, mayor expectativa de vida, menos hijos y mayores años de escolaridad e ingresos, sugiere que la vejez se vivirá cada vez más de forma autónoma e independiente.
Percepción de la soledad y género
Es fundamental diferenciar entre quienes eligen vivir solos por autonomía y privacidad, y quienes se sienten solos o enviudaron. "Vivir solo no es necesariamente algo negativo. El problema es si ese adulto mayor no recibe apoyo de alguna institución, no hace vida fuera de su casa, si tiene problemas de dependencia", aclara Sara Caro.
En cuanto al estado civil del grupo etario mayor de 60 años en Chile, el estudio revela una importante diferencia de género: el 73% de los hombres está casado, mientras que solo el 45% de las mujeres lo está. Esto evidencia cómo el envejecimiento es distinto para hombres y mujeres. Para los hombres de esta generación, el rol de la mujer como figura de soporte emocional y familiar era central. La emancipación de la mujer en las últimas décadas no ha sido acompañada necesariamente por un cambio en la forma de ser hombre, lo que contribuye a que haya más mujeres solteras, viudas o separadas en comparación con los hombres, y afecta la percepción de apoyo en la vejez.