A medida que nuestros seres queridos envejecen, a menudo se enfrentan a estereotipos y falsas creencias que pueden afectar la forma en que los percibimos y cómo nos relacionamos con ellos. La sociedad suele asumir una serie de suposiciones que no siempre son acertadas. El proceso de envejecer y las personas mayores han estado rodeados de mitos relacionados, entre otras cosas, con la enfermedad, la pérdida de autonomía, el deterioro intelectual, el mal carácter, la infantilización, la pérdida de la sexualidad, el aislamiento social, la lentitud o la improductividad. Tener miedo o pensar negativamente sobre la tercera edad se debe, en muchas ocasiones, a estereotipos culturales que crean una imagen falsa sobre la vejez. En este artículo explicamos por qué son falsos algunos de los principales estereotipos y mitos, siendo fundamental acabar con estas ideas para construir una imagen positiva y precisa del envejecimiento.

Mitos Comunes sobre la Salud y Capacidad Física
La Vejez es Sinónimo de Enfermedad y Fragilidad
Es común asociar la vejez con la fragilidad, pero la realidad es que las personas mayores son sorprendentemente resilientes. Si bien algunas pueden enfrentar ciertas limitaciones físicas, muchas personas mayores disfrutan de una salud sólida y mantienen un nivel de independencia. La enfermedad no es sinónimo de vejez; de hecho, la mayoría de las personas mayores (75,9 %) son autónomas y capaces de aprender.
Es Peligroso Practicar Deporte después de los 60 Años
Esta afirmación es parcialmente correcta. Va a depender del tipo de deporte. Por ejemplo, el fútbol o la "pichanga de domingo" pueden ser muy exigentes si hay sobrepeso o artrosis en las rodillas o caderas. La recomendación es mantenerse activo físicamente, y si se es sedentario, tratar de incorporar la actividad física de forma gradual. La salud y el bienestar están en gran medida en manos de cada individuo, más allá del papel de la genética.
Rutina de Ejercicios de CALENTAMIENTO para Adultos Mayores Activos (10 minutos)
La Incontinencia Urinaria es Normal en la Vejez
Esta creencia es falsa. La incontinencia de orina es un problema bastante frecuente en las personas mayores, pero no es parte normal del envejecimiento. Hay muchos factores que influyen en esto: en el caso de las mujeres, los embarazos y partos vaginales aumentan el riesgo de desarrollar incontinencia en etapas medias y avanzadas de la vida; y en los hombres, los problemas de próstata. Si una persona presenta incontinencia, esto no es atribuible solo a la edad, sino que algo puede estar pasando que requiere control y seguimiento. También es importante destacar que existen alternativas terapéuticas que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida, no es necesario ocupar pañales.
Mitos sobre la Cognición y el Aprendizaje
Todos los Adultos Mayores Presentarán Algún Tipo de Demencia
Esta es una creencia falsa y uno de los mitos que está más presente en la sociedad, ya que se piensa que es normal que las personas olviden cosas o pierdan la memoria con el envejecimiento. La verdad es que esto no es así. La demencia es una enfermedad en sí misma, que si bien es más frecuente en el envejecimiento, no es una parte de envejecer. Es decir, uno puede envejecer y conservar la memoria y la cognición de forma funcional. Los fallos de memoria son la queja subjetiva más frecuente entre las personas mayores, lo que provoca un mayor temor al posible padecimiento de la demencia y la percepción de deterioro que no se evidencia mediante pruebas diagnósticas. Es importante diferenciar entre tener olvidos en un determinado momento y sufrir una enfermedad neurodegenerativa o una demencia.
Los Mayores Pierden su Capacidad de Aprendizaje e Interés por la Tecnología
La capacidad de aprendizaje no se limita a una edad específica. Las personas mayores tienen una rica experiencia de vida y una mente receptiva que les permite aprender y desarrollar nuevas habilidades. Es decir, las personas mayores ni son incompetentes, ni son incapaces de aprender. Eso es un mito del envejecimiento, ya que en la tercera edad podemos seguir perfectamente desafiando el cerebro, ejercitando el cuerpo y alimentando la creatividad. Contrario a la creencia popular, muchas personas mayores tienen un gran interés por la tecnología y están dispuestas a aprender sobre ella. La tecnología puede facilitar su vida diaria, mantener conexiones con seres queridos y brindarles acceso a información y entretenimiento.
Mitos sobre la Vida Social y Emocional
Sobre los 60 Años, las Personas Mayores se Vuelven Asexuales
Esta creencia es falsa. Este mito tiene que ver con varios factores, incluyendo sesgos religiosos, donde tradicionalmente se pensaba que las relaciones sexuales tenían un fin reproductivo, y en esta etapa de la vida ya no lo es. Sin embargo, hoy en día está cada vez más aceptado que las relaciones sexuales no son solo para la reproducción, sino que tienen que ver con el placer, con la capacidad de sentirse realizados en pareja, entre otras razones. Después de los 60 años, la libido no necesariamente disminuye. Las relaciones sexuales se mantienen a lo largo de la vida, no se pierde en ningún momento el interés sexual (a no ser que venga influido por distintos factores como enfermedades incapacitantes, fármacos que influyan en el deseo sexual o viudedad). A pesar de que socialmente extendemos la idea de que durante la vejez el deseo sexual decrece, la sexualidad y el interés por el sexo es una condición que permanece durante toda la vida.
Los Mayores Están Solos y Aislados
Esta es una creencia errónea. Aunque algunos adultos mayores pueden experimentar sentimientos de soledad, esto no es una regla general. Muchas personas mayores tienen relaciones sociales sólidas, participan en actividades comunitarias y disfrutan de la compañía de amigos y familiares. En general, mantienen buenas relaciones y apoyos sociales, con una red social menos extensa que en la juventud (dado que fallecen muchas de sus amistades e incluso la pareja), pero más gratificante y más leal, principalmente con sus familias y sus hijos. Ya sea por elección o por circunstancias de la vida, es cierto que muchos ancianos, sobre todo mujeres, viven solos. Sin embargo, tener una vida social activa es una forma de prevenir la soledad, la cual está más relacionada con el aislamiento debido a problemas de salud, la exclusión social o la forma de ser de cada uno, que con la edad. Los entornos afectuosos de las comunidades de retiro y las instalaciones de vivienda asistida tienen la intención de hacer que sus residentes se sientan como en casa y ofrecer un vasto calendario social de actividades para que las personas mayores interactúen con sus vecinos.

Los Adultos Mayores Suelen Estar Tristes o de Mal Humor
Esta afirmación es falsa. La depresión es una enfermedad real y muy difícil de diagnosticar, no un sentimiento que se pueda usar como una declaración general. No hay evidencia que muestre que las personas mayores sean mal humoradas; las personas que generalmente siempre están "de mal humor" en sus años más jóvenes pueden continuar de esa manera, y las personas que eligen ser felices, generalmente continúan con esa mentalidad en sus años dorados. Las investigaciones, de hecho, afirman lo contrario: los estudios muestran que en la tercera edad los estados de ánimo positivos duran más y los negativos menos. El mal humor puede aparecer a cualquier edad y, en personas mayores, puede deberse a causas específicas; estudios nacionales dicen que el 60 % de los mayores se siente satisfecho con su vida. La salud emocional y el bienestar son fundamentales para las personas mayores, quienes necesitan amor, comprensión y apoyo emocional tanto como cualquier otra persona.
Mitos sobre Estilo de Vida y Productividad
Las Personas No Necesitan Dormir Tantas Horas Como Antes
Esta afirmación es parcialmente correcta. Es cierto que con la edad el ciclo del sueño se va haciendo cada vez más corto, y efectivamente puede disminuir la cantidad de horas que una persona duerme, generalmente entre seis a siete horas. Sin embargo, conforme envejecemos, es frecuente tener más problemas para conciliar el sueño y/o despertarnos en mitad de la noche. Aunque esto se debe a que los patrones de sueño suelen cambiar a medida que envejecemos, no significa que estas alteraciones sean las causantes de trastornos como el insomnio o la apnea del sueño. De hecho, los trastornos del sueño comunes en la tercera edad suelen deberse a factores como ciertos medicamentos, problemas de esfínteres o alteraciones psicológicas, entre otros, y no directamente a los cambios en nuestro ciclo del sueño.
Todos los Mayores son Iguales y No Desean el Cambio
Pensar que las personas mayores son todas iguales está relacionado con la edad cronológica y es un mito que puede conducir al edadismo, es decir, a discriminar o estereotipar a una persona por su edad. La psicóloga clínica María José Galvez señala que “las personas mayores son muy diferentes entre sí y existen muchas maneras de envejecer, influenciadas por factores personales, sociales y culturales. Por tanto, es razonable pensar que estereotipos tan afianzados como la dependencia, el aislamiento social o la mala memoria pueden afectar muy negativamente a la propia vivencia del envejecimiento». La adaptabilidad y la forma de afrontar los cambios son diferentes según el individuo y no dependen de la edad. De hecho, decir que sí a las ocasiones, en lugar de dejarnos vencer por la incertidumbre o el miedo al cambio, es una de las muchas cosas que podemos aprender de las personas mayores.
La Jubilación Significa el Fin de la Vida Productiva
Está muy arraigada la creencia de que las personas mayores de 65 años no deben seguir trabajando, considerando que sus capacidades físicas y/o mentales están más limitadas. Sin embargo, la jubilación significa el final de nuestra etapa laboral, pero no el de nuestra vida productiva. Los estudios han demostrado que, al contrario de lo que dice el mito, las personas mayores son perfectamente capaces de ser creativas, igual o incluso más que cuando eran jóvenes. De hecho, en muchos casos, la tercera edad es cuando más tiempo dedicamos a desarrollar nuestra creatividad u otras actividades artísticas. Muchas personas realizan pasatiempos o manualidades en su último año de vida que en realidad llevan a una segunda carrera y/o ingresos. Además, hay muchas personas mayores que han esperado toda su vida por la oportunidad de jubilarse para poder viajar por el mundo y ver cosas nuevas, y disfrutan de una vida activa.
La Religión y Espiritualidad en la Vejez
La religión y la espiritualidad son conceptos relacionados pero no idénticos. La religión suele ser más institucional, estructurada y ligada a rituales y prácticas tradicionales. La espiritualidad, por otro lado, se refiere a lo intangible e inmaterial, abarcando sentimientos, pensamientos, experiencias y comportamientos relacionados con el alma o la búsqueda de lo sagrado, sin asociarse con un grupo u organización particular.

Participación y Creencias
El nivel de participación religiosa es mayor entre las personas de la tercera edad que en cualquier otro grupo. Más de la mitad de los adultos mayores asisten a servicios religiosos semanalmente o con mayor frecuencia. Para este grupo, la comunidad religiosa es la fuente más común de apoyo social aparte de la familia, y la implicación en organizaciones religiosas es el tipo de actividad de voluntariado social más frecuente, superando a todas las demás formas de voluntariado social juntas. Sin embargo, en Estados Unidos, el 18% de los adultos de 65 años o más no tienen afiliación religiosa, en comparación con el 27% de todos los adultos. Entre el 6 y el 10% de los adultos mayores son ateos y no dependen de prácticas ni tradiciones religiosas o espirituales para proporcionarles sentido.
Beneficios de la Religión y la Espiritualidad
Las personas que son religiosas tienden a tener una mejor salud física y mental que las personas no religiosas. Aunque los expertos no pueden determinar si la participación en la religión organizada contribuye a la salud o si las personas física y psicológicamente más sanas son atraídas por los grupos religiosos, se han propuesto muchos factores que explican tales beneficios, como la promoción de prácticas saludables y el apoyo social.
Beneficios para la Salud Mental
La religión puede proporcionar los siguientes beneficios a la salud mental:
- Una actitud positiva y de esperanza sobre la vida y la enfermedad, lo que tiende a conducir a mejores resultados de salud.
- Un significado y propósito en la vida, que afecta a las conductas relacionadas con la salud y las relaciones sociales y familiares.
- Una mayor capacidad para adaptarse a las enfermedades y las discapacidades.
Muchas personas mayores afirman que la religión es el factor más importante que les permite hacer frente a los problemas de salud física y tensiones de la vida (como la disminución de los recursos económicos o la pérdida de un cónyuge o pareja). Por ejemplo, tener una actitud esperanzada y positiva sobre el futuro ayuda a las personas con problemas físicos a mantener la motivación para recuperarse. Algunos estudios han encontrado que las personas mayores que son muy religiosas y utilizan mecanismos de defensa religiosos son menos propensas a desarrollar depresión y ansiedad y tienen una mayor sensación de bienestar psicológico que las que no lo hacen. Incluso la percepción de discapacidad parece verse alterada según el grado de religiosidad; un estudio sobre mujeres mayores con fractura de cadera mostró que las más religiosas tenían tasas más bajas de depresión y que eran capaces de caminar mucho más lejos cuando les daban de alta del hospital que las que eran menos religiosas.
Prácticas que Promueven la Salud
Las personas que participan activamente en una comunidad religiosa tienden a mantener el funcionamiento físico y la salud mejor que las que no lo hacen. Algunos grupos religiosos (como los mormones y los Adventistas del Séptimo Día) proponen comportamientos que mejoran la salud, como evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Los miembros de estos grupos son menos propensos a desarrollar trastornos relacionados con el consumo de sustancias y viven más tiempo que la población general.
Beneficios Sociales
Las creencias y prácticas religiosas a menudo fomentan el desarrollo de extensas redes comunitarias de apoyo social. El aumento del contacto social en personas mayores aumenta la probabilidad de que la enfermedad se detecte a tiempo y de que las personas cumplan con los tratamientos, porque los miembros de la comunidad interactúan con ellas y les hacen preguntas sobre la salud y la atención médica. Las personas mayores que forman parte de este tipo de redes comunitarias son menos propensas a descuidarse.
Apoyo a Cuidadores
La fe religiosa también beneficia a los cuidadores. En muchos estudios, los mecanismos de afrontamiento religiosos mejoraron la salud mental de los cuidadores de adultos mayores con demencia, cáncer u otras enfermedades graves y/o terminales.
Efectos Nocivos de la Religión y la Espiritualidad
A pesar de sus beneficios, la religión no siempre es provechosa. La devoción religiosa puede promover una culpa excesiva, estrechez de miras, inflexibilidad y ansiedad. En personas con trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno bipolar, esquizofrenia o psicosis, se pueden desarrollar delirios y obsesiones religiosas. Algunas personas experimentan intensos sentimientos de rechazo y crisis existenciales cuando no son aceptadas por las comunidades religiosas, por ejemplo, debido a su identidad sexual o de género.
Ciertos grupos religiosos desalientan la atención de salud mental y física necesaria, incluidas las terapias que salvan vidas (por ejemplo, transfusiones de sangre, tratamiento de las infecciones que amenazan la vida o la terapia con insulina) y la sustituyen por rituales religiosos (tales como la oración, el canto o el encender velas). Algunos grupos religiosos más rígidos pueden alienar y aislar a las personas mayores de los miembros de la familia y del resto de la comunidad.
El Papel de los Profesionales de la Salud
Los profesionales de la salud pueden hablar con las personas mayores acerca de sus creencias religiosas, porque estas creencias pueden afectar a la salud física y mental de la persona. Conocer sus creencias religiosas puede ayudar al médico a proporcionar una mejor atención en algunas circunstancias, especialmente cuando las personas están muy enfermas, bajo estrés considerable o cerca de la muerte y piden o sugieren hablar sobre temas religiosos. También es relevante cuando comentan que la religión les ayuda a sobrellevar la enfermedad, o cuando las necesidades religiosas son evidentes y pueden estar afectando su salud o comportamiento.
Cuando los médicos u otros profesionales de la salud comprenden las necesidades espirituales de la persona, pueden ayudar a que obtenga la ayuda necesaria (por ejemplo, asesoramiento espiritual, contacto con grupos de apoyo, participación en actividades religiosas o contacto social con los miembros de una comunidad religiosa). Los médicos pueden preguntar si las creencias espirituales son una parte importante de su vida y de cómo estas creencias influyen en la forma en que cuidan de sí mismos. También pueden pedir que describan sus mecanismos de supervivencia más importantes. Si la persona expresa un interés en los recursos espirituales o religiosos, los médicos pueden preguntar si hay algún obstáculo para acceder a esos recursos y recomendar alternativas. Por ejemplo, se puede sugerir un servicio de transporte para aquellas personas mayores que no pueden asistir por sí solas a los servicios religiosos.
A veces, las personas mayores se sienten más cómodas si el asesoramiento proviene de un miembro del clero y no de un profesional de la salud mental. Los miembros del clero que están capacitados para el asesoramiento y saben reconocer cuándo las personas necesitan atención profesional de la salud mental pueden ser muy útiles. Los miembros del clero también pueden ayudar a que la persona obtenga el apoyo de la comunidad que necesita (por ejemplo, que reciba visitas después de que le hayan dado de alta del hospital, que le traigan comida o que tenga solucionado el transporte).