El Adulto Mayor en el Mercado Laboral Informal: Desafíos y Perspectivas

El envejecimiento de la población es un fenómeno global que redefine la dinámica del mercado laboral, impulsando a un número creciente de personas mayores a mantenerse activas, a menudo en condiciones de informalidad. Esta realidad, marcada por la necesidad económica y barreras estructurales, presenta complejos desafíos sociales y económicos.

Gráfico de pirámide poblacional mostrando el envejecimiento demográfico

Un Panorama Demográfico y Laboral Cambiante en Chile

En Chile, la población de 60 años o más ha experimentado un crecimiento significativo, alcanzando el 19,8% en 2024, casi un 50% más que en 1992, según el Censo 2024. Este panorama ha impulsado la participación de personas mayores en la fuerza laboral, llegando al 12,3% en 2024, un 4% más que una década atrás. Para el trimestre junio-julio-agosto de 2024, más de un millón de personas mayores de 60 años estaban laboralmente activas.

Cada vez más personas trabajan más allá de la edad legal de jubilación (65 años para los hombres y 60 para las mujeres). La extensión de la vida laboral responde a múltiples factores. Un 62% de las personas mayores declara seguir trabajando por necesidad económica, cifra que asciende al 71% en el caso de las mujeres. Las bajas pensiones son uno de los factores que más inciden en esta decisión, especialmente para quienes han pasado parte de su vida laboral en la informalidad, limitando sus cotizaciones previsionales.

Diferencias por Género y Factores Influyentes

Las tasas de ocupación en la vejez revelan diferencias significativas por género en Chile. En 2024, el 75,9% de los hombres entre 60 y 64 años se encontraba ocupado, frente al 40,9% de las mujeres. Esta brecha se acentúa en el tramo de 65 a 69 años, con una tasa de ocupación del 50,9% en hombres y solo del 19,8% en mujeres. Entre los 70 años o más, el 22,8% de los hombres seguía trabajando, en contraste con el 7,1% de las mujeres.

Según Valentina Jorquera, investigadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, influyen de manera significativa el nivel educativo y los ingresos del hogar. Un mayor nivel de escolaridad se asocia con una mayor permanencia laboral, especialmente entre los 60 y 69 años. Además, la salud autopercibida juega un rol clave: el 31,1% de las personas mayores que califican su salud como excelente, muy buena o buena se encuentra ocupada, mientras que solo el 18,6% de quienes perciben su salud como regular o mala continúa trabajando.

Las personas mayores que continúan trabajando después de la edad legal de jubilación se concentran principalmente en el comercio al por mayor y al por menor (19% de los hombres y 23% de las mujeres). Para los hombres en Chile, otros sectores relevantes incluyen la agricultura (14%) y el transporte y almacenamiento (11%).

Infografía mostrando la distribución por sectores económicos del empleo en adultos mayores

La Informalidad como Realidad Dominante

La informalidad es una característica persistente y significativa en la participación laboral de las personas mayores. El empleo informal corresponde a todo trabajo remunerado, tanto autoempleo como empleo asalariado, que no está registrado, regulado o protegido por marcos legales o normativos, incluyendo también el trabajo no remunerado en empresas generadoras de ingresos.

Tasas y Brechas de Informalidad

En Chile, las tasas de ocupación informal tienden a ser menores al 30% para la población entre 50 y 59 años. Sin embargo, para personas entre 60 y 64 años, esta aumenta a un 34%. Luego de los 65 años, este índice alcanza un 53%, y se eleva a 63% para los mayores de 70 años, según datos de la ENE entre 2019 y 2024. Datos de la OIT (2021) confirman que entre los mayores de 65 años, la tasa de informalidad alcanza un 51,8%, siendo superior en mujeres (58,7%) que en hombres (48,6%). La mayor proporción de personas ocupadas informalmente después de la edad legal de jubilación corresponde a mujeres, con un nivel educativo medio-bajo y que reside en zonas rurales.

En México, datos de la ENOE (II Trimestre 2022) indican que hay 5.7 millones de adultos de 60 o más años activos en el mercado laboral, es decir, poco más del 30% de este grupo etario. El Observatorio de Informalidad Laboral de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) también señala que la informalidad aumenta considerablemente en los rangos etarios extremos: los jóvenes de 15 a 19 años presentan tasas del 54% y entre mayores de 70 superan el 60%. En general, la ocupación informal prevalece en los tramos etarios extremos, afectando a las personas mayores y jóvenes, y explica más de la mitad de los puestos de trabajo creados recientemente.

Las brechas según nivel de ingresos son significativas. En Chile, entre los hombres de 65 a 69 años, el 79% del quintil de menores ingresos continúa trabajando informalmente, mientras que en el quintil de mayores ingresos lo hace solo el 36%. Esta diferencia de 43 puntos porcentuales refleja una fuerte desigualdad. Asimismo, el 49,7% de las personas mayores que trabajan informalmente lo hace por cuenta propia, mientras que un 31,9% son asalariados informales del sector privado. Las mujeres informales se concentran en el trabajo doméstico remunerado puertas afuera (10,7% del total de mujeres ocupadas).

Tabla comparativa de ingresos entre empleo formal e informal para adultos mayores

En cuanto a los ingresos, quienes trabajan en el sector informal en Chile ganan en promedio 208.450 pesos, en contraste con los ocupados formales que perciben 526.000 pesos en promedio.

Regiones y Sectores de Ocupación Informal

En Chile, la región con la mayor tasa de ocupación entre los adultos en edad de jubilación es Aysén, con un 41%, mientras que en Los Lagos se encuentra la menor tasa de ocupados con apenas 17%. Para ocupados informales, La Araucanía mantiene la mayor tasa de ocupación informal luego de la edad legal de jubilación con un 60%, mientras que Magallanes presenta solo 33%. Los Ríos y Metropolitana cuentan con las tasas más altas de desempleo, con 7% y 6% respectivamente.

Los trabajadores informales se encuentran mayoritariamente en sectores como servicios administrativos y de apoyo, construcción y ganadería. Los empleos formales, por su parte, se concentran en áreas como la administración pública, la defensa, y las actividades de alojamiento y servicios de comidas.

Desafíos y Barreras para el Adulto Mayor Trabajador

Precariedad Laboral y Seguridad Social

Una de las expresiones más crudas del abandono institucional hacia las personas mayores es la precariedad laboral que enfrentan. Quienes aún pueden y quieren seguir trabajando lo hacen, en su mayoría, bajo condiciones informales o sin remuneración alguna. En Chile, las personas mayores de 65 años son el grupo etario con mayor tasa de informalidad laboral, alcanzando un 56,9%. Trabajan sin contrato, sin cotizaciones ni protección social, muchas veces en sectores como el comercio o la agricultura.

La ausencia de oportunidades laborales condiciona a las personas a emplearse en trabajos precarios, lo que se traduce a largo plazo en la ausencia de una pensión que garantice un ingreso en la vejez. Incluso quienes trabajan en el sector formal afrontan situaciones precarias debido a una pensión insuficiente para cubrir sus necesidades básicas, sobre todo si tuvieron bajos ingresos durante su vida productiva.

En México, muchos adultos mayores no tienen acceso a una pensión contributiva por no haber laborado en el sector formal, o no completaron las semanas cotizadas necesarias (1,250 semanas, equivalentes a 24 años de trabajo). Aunque la seguridad social busca elevar la calidad de vida de trabajadores y sus familias, la precaria situación laboral limita el acceso a pensiones, servicios de salud y otras prestaciones. Esto no solo afecta sus condiciones actuales, sino que no prevé una mejora futura, pues no hay posibilidad de ahorro para afrontar gastos catastróficos como la enfermedad.

REPORTAJE | Vejez sin descanso: personas mayores en el trabajo informal

Desempleo y Dificultad de Inserción

El reporte advierte un aumento sostenido en el porcentaje de personas mayores que buscan empleo: entre los 60 y 64 años, el porcentaje de población desempleada en Chile pasó de 2,1% en 2010 a 4% en 2024, superando los niveles prepandemia y duplicando las tasas de desempleo respecto a 2019. Aunque el desempleo en las personas mayores parece bajo en las cifras oficiales, esto no necesariamente refleja una buena inserción laboral, pues muchas veces no pueden declararse desempleadas y continúan en trabajos informales o por cuenta propia.

En paralelo, existe una barrera estructural silenciosa pero poderosa: el viejismo laboral. Esta forma de discriminación se basa en estereotipos y prejuicios que asumen que las personas mayores son menos productivas, más lentas, tecnológicamente incapaces o "una carga" para las organizaciones.

Trabajo No Remunerado de Cuidados

Una forma de trabajo aún más invisibilizada es el trabajo no remunerado de cuidados, especialmente realizado por mujeres mayores. En Chile, el 87,6% del cuidado de personas dependientes en hogares con personas mayores recae en una mujer, y en el 98,6% de los casos es una única cuidadora. Muchas de ellas son mujeres mayores que cuidan a cónyuges, hermanas, nietos o incluso otras personas mayores. Este trabajo, aunque no paga un salario, equivale al 22% del PIB nacional, superando sectores como la minería o el comercio, pero no se reconoce en las estadísticas oficiales ni en las políticas públicas.

Perspectivas y Propuestas para un Trabajo Decente

La situación de las personas mayores en el mercado laboral informal es el resultado de políticas públicas que por décadas han tratado la vejez como un problema individual y no como una responsabilidad social. En Chile, el Ministerio del Trabajo presentó un proyecto de ley que crea el Subsidio Unificado al Empleo, que aportará en la creación de empleo formal para grupos que enfrentan mayores dificultades, incluyendo a mayores de 55 años. Además, el gobierno ha impulsado una reforma previsional y ha sentado las bases para un Sistema Nacional de Cuidados, reconociendo que cuidar también es trabajar.

La Oficina de la OIT para el Cono Sur de América Latina destaca que la inclusión laboral y la extensión del trabajo decente a las personas mayores amerita una atención especial. Esto se traduce en un conjunto de medidas como la mejora de la protección social, el combate de estereotipos, políticas de activación y retención de personas mayores en sus empleos, la promoción del retiro parcial y la formación profesional y capacitación continua. Existe preocupación de que, a partir de los 55 años, cualquier transición desde el empleo formal suele ser a situaciones más precarias como la informalidad, el desempleo o la salida definitiva del mercado laboral.

Expertos como Christian Abello de Compañía de Seguros Confuturo, y Macarena Rojas del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, enfatizan la importancia de promover espacios para que el talento senior siga presente en las organizaciones, dado el valor que brindan en términos de experiencias y conocimientos. Recomiendan mayores y mejores alternativas en el mundo público y privado. Se urge a realizar reformas con perspectiva gerofeminista que reconozca y remunere el trabajo que sostiene la vida, especialmente considerando que Chile será el país más envejecido del Cono Sur hacia el 2050.

Imagen de personas mayores participando en actividades laborales diversas

Enfoques Teóricos sobre la Vejez y el Trabajo

El análisis de la tercera edad y su rol laboral ha sido abordado por diversas teorías sociales, que buscan comprender su posición dentro de las estructuras sociales, económicas, políticas y culturales.

  • Las teorías funcionalistas incluyen la Teoría de la Desvinculación o del Desenganche (Cumming y Henry), que propone que el adulto mayor debe retirarse del trabajo para dar paso a las nuevas generaciones, y la Teoría de la Actividad (Havighurst), que plantea que el adulto mayor debería continuar activo, negando de cierta forma la vejez.
  • La Teoría de la Economía Política, basada en el marxismo, ve la tercera edad como "una categoría socialmente construida, producto de las estructuras sociales del capitalismo avanzado". Esto implica que el rol del adulto mayor se conforma en función de las necesidades del sistema económico, relacionándose con la idea de desvinculación.
  • Dentro del paradigma del interaccionismo simbólico, la Teoría del Etiquetado se refiere a las etiquetas negativas impuestas socialmente al adulto mayor, como una persona dependiente o "desviación" en una sociedad que sobrevalora la juventud y la productividad. La Teoría de la Subcultura de la Vejez, en contraste, analiza cómo la vejez puede formar una subcultura a partir de la identificación con otros que comparten afinidades y dificultades, permitiendo una interacción positiva y la reafirmación de sus requerimientos sociovitales.

Estas perspectivas resaltan cómo el sentido negativo atribuido a la vejez, a menudo equiparado con el reposo o la inactividad, desvaloriza o desconoce el rol activo que las personas mayores siguen desempeñando en las estructuras socioeconómicas de subsistencia.

Metodologías de Investigación sobre el Empleo en Adultos Mayores

La comprensión de la situación laboral de las personas mayores se apoya en estrategias metodológicas mixtas, combinando enfoques cuantitativos y cualitativos para capturar la complejidad del fenómeno.

Un estudio realizado en Metepec, Estado de México, durante la pandemia de SARS-CoV-2, es un ejemplo de esta aproximación. El objetivo fue analizar las consecuencias del cese de actividades económicas en adultos mayores, sus estrategias de subsistencia y su contexto actual. La metodología incluyó:

  • Método cualitativo: Uso del método etnográfico a través de trabajo de campo, aplicando entrevistas semiestructuradas a adultos de 60 años o más que se encontraban activos en el mercado laboral informal remunerado durante la pandemia.
  • Método cuantitativo: Caracterización de la situación laboral a partir del análisis de información estadística de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) y la Encuesta Nacional de Salud y Envejecimiento en México (ENASEM). Se recopilaron datos sobre tipo de trabajo, acceso a seguridad social, sector económico, nivel salarial y jornada laboral.

Este estudio identificó tres categorías de situación laboral para adultos mayores durante la pandemia: trabajadores subordinados a un empleador, pensionados que se autoemplean para complementar gastos, y personas que trabajan por cuenta propia y dependen completamente de su ingreso. Este tipo de investigaciones subraya cómo la ausencia de pensiones suficientes o el acceso limitado a la seguridad social obliga a muchos adultos mayores a permanecer activos en el mercado laboral.

REPORTAJE | Vejez sin descanso: personas mayores en el trabajo informal

tags: #adulto #mayor #trabajador #informal