Trastorno por Déficit de Atención en Adultos

Hasta hace algunos años se pensaba que el déficit atencional solo afectaba a los niños. Sin embargo, este trastorno, conocido formalmente como Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es una afección del neurodesarrollo que se presenta durante la niñez y suele persistir hasta la edad adulta, afectando a personas de todas las edades. En algunos casos, el TDAH no se reconoce ni se diagnostica hasta que la persona es adulta.

¿Qué es el TDAH en adultos?

El TDAH es un trastorno mental que comprende una combinación de problemas persistentes, como dificultad para prestar atención, hiperactividad y conducta impulsiva. La característica esencial de este síndrome es un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad-impulsividad. Además, existe un fuerte componente genético en la predisposición a desarrollarlo.

El TDAH tiene relación con cómo funciona el cerebro y cómo las personas se adaptan a las diferentes demandas cognitivas. Es un problema central que no radica en la ausencia de atención, sino en la incapacidad para regularla y dirigirla de manera eficaz. Desde esta perspectiva, el TDAH se entiende como un trastorno multifactorial que afecta a las funciones ejecutivas, al procesamiento motivacional y a la regulación del comportamiento.

Los síntomas del TDAH pueden cambiar con el tiempo y manifestarse de manera diferente en edades más avanzadas. Para muchos adultos con TDAH, la pérdida de la estructura y el apoyo que tenían en casa y en la escuela cuando eran más jóvenes puede dificultar el manejo de los síntomas en la vida adulta.

Algunas personas con TDAH tienen menos síntomas a medida que envejecen, pero muchos adultos siguen experimentando síntomas significativos que interfieren en su vida diaria. Los adultos con TDAH pueden luchar con las tareas diarias, las relaciones y el trabajo, lo que puede crear sentimientos de frustración y de rendimiento insuficiente.

Causas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Infografía sobre los factores que contribuyen al TDAH.

Aunque la causa exacta del TDAH no está clara, las investigaciones continúan. Se cree que es probable que se deba a una combinación de factores:

  • La genética: Existe un fuerte componente hereditario.
  • El entorno: Factores ambientales pueden influir.
  • Problemas durante el desarrollo: Ciertas complicaciones en el desarrollo cerebral.

Basado en investigaciones recientes, se plantea la presencia de un desbalance de los neurotransmisores a nivel cerebral. Una de las teorías más importantes es que habría un déficit de dopamina y de noradrenalina, que son los principales neurotransmisores o sustancias con las cuales se comunican las neuronas y son las encargadas de mantener un buen estado de vigilia, pero también de tener la capacidad de concentrarse en un punto específico.

Síntomas del TDAH en adultos

TDAH: definición, síntomas y tratamiento

Los síntomas del TDAH en adultos pueden no ser tan claros como los síntomas del TDAH en niños y varían según la persona. Algunas de las características principales pueden ser dificultad para prestar atención, impulsividad e inquietud. Los síntomas pueden volverse más graves cuando aumentan las demandas de la adultez. Si te cuesta concentrarte en una actividad, mantienes una especie de “inquietud interna”, sientes una fuerte desorganización en tu vida, tienes dificultad para establecer prioridades, falta de habilidad para manejar el tiempo, problemas para completar los trabajos en las fechas adecuadas, y si constantemente cometes errores por descuido, es probable que sufras de déficit atencional.

Falta de atención

Este es uno de los motivos por los que la gente consulta más, y se manifiesta como la incapacidad para mantener la atención en un asunto específico, bajo rendimiento en el colegio, universidades, trabajo o muchas veces referido como problemas de memoria. Los adultos con TDAH pueden tener problemas para prestar atención a tareas, conversaciones o actividades prolongadas. Pueden distraerse fácilmente con imágenes y sonidos irrelevantes, saltar de una actividad a otra o aburrirse rápidamente. Esta dificultad para concentrarse y establecer prioridades suele ocasionar que no cumplan con fechas límite y se olviden de reuniones o eventos sociales.

Parte del TDAH en adultos consiste en ser muy sensible ante situaciones externas tales como sonidos, texturas o colores que para otros pueden ser insignificantes. Aunque las personas con TDAH pueden concentrarse en actividades que les gustan, tienen problemas para mantener la concentración cuando la tarea es aburrida o repetitiva.

Hiperconcentración

Existe la tendencia a quedarse absorto en tareas que son estimulantes y gratificantes. La hiperconcentración es una estrategia de afrontamiento para la distracción, una forma de desconectarse del caos. Puede ser tan fuerte que se olvida de todo lo que ocurre a su alrededor, descuidando responsabilidades.

Desorganización y Problemas de Manejo del Tiempo

Los adultos con TDAH pueden tener dificultad para organizar actividades diarias, establecer metas, administrar el tiempo y seguir una rutina. Mantenerse organizado y tener todo bajo control puede ser un reto enorme, como lo es clasificar la información relevante, priorizar tareas pendientes, hacer un seguimiento de responsabilidades y administrar el tiempo. Estas dificultades pueden llevar a:

  • Paralización a la hora de trabajar: Debido a la dificultad para priorizar tareas, cuesta saber por dónde empezar, lo que puede resultar abrumador y paralizar a la persona.
  • Olvidos frecuentes: Dificultad para recordar citas, fechas importantes, tareas pendientes o información relevante.
  • Pérdida constante de objetos cotidianos: Llaves, audífonos, teléfono y billetera son algunas de las víctimas más comunes, ya que pueden ser poco conscientes de su entorno.
  • Problemas en la vida laboral y académica: Dificultad para completar tareas, seguir instrucciones, mantenerse organizados y cumplir con plazos.

Impulsividad e Hiperactividad

Los adultos con déficit de atención pueden actuar impulsivamente sin considerar las consecuencias. Pueden tener problemas para reprimir sus conductas, comentarios y respuestas, actuando antes de pensar o reaccionando sin tener en cuenta las consecuencias. Esto puede manifestarse en:

  • Interrumpir a los demás.
  • Cometer errores por descuido.
  • Apresurarse a realizar tareas sin leer las instrucciones.
  • Tener dificultades para controlar los sentimientos, especialmente la ira o la frustración.
  • Precipitarse en situaciones y encontrarse en circunstancias potencialmente arriesgadas.

La hiperactividad, en adultos, puede disminuir o aparecer como inquietud extrema, siendo más sutil e interna. Pueden sentir mucha energía y estar siempre "en marcha", como si les impulsara un motor. Sin embargo, los adultos con TDAH son mucho menos propensos a mostrar hiperactividad notoria que sus contrapartes más jóvenes; de hecho, solo una pequeña parte de los adultos con TDAH presentan síntomas notables de hiperactividad.

Desregulación Emocional

En adultos, la desregulación emocional es uno de los elementos con mayor impacto funcional. Incluye labilidad afectiva, respuestas desproporcionadas al estrés, irritabilidad, dificultades para modular emociones negativas y vulnerabilidad ante la frustración. Se relaciona con conflictos interpersonales, bajo rendimiento laboral y elevada comorbilidad psiquiátrica.

Consideraciones específicas en mujeres

Con frecuencia, las mujeres no son diagnosticadas o reciben diagnósticos erróneos debido a las diferencias en los síntomas con los hombres. Es más probable que los síntomas del TDAH en mujeres se manifiesten como falta de atención, en lugar de hiperactividad o impulsividad. Las mujeres también tienden a ocultar mejor que los hombres los síntomas del TDAH, lo que puede dificultar el diagnóstico. Esto puede llevar a problemas de baja autoestima y confianza, ya que se preguntan por qué les resulta tan difícil organizarse y concentrarse.

Diagnóstico del TDAH en adultos

Diagrama de flujo del proceso de diagnóstico del TDAH en adultos.

El diagnóstico del TDAH en adultos es clínico, es decir, basado en los síntomas y signos de cada paciente. Debe ser realizado por profesionales de la salud mental, como psicólogos o psiquiatras. Es importante acudir a ellos para que evalúen la situación y trabajen en un plan personalizado.

Proceso diagnóstico

  1. Entrevista clínica: El profesional realizará una entrevista detallada para recopilar información sobre los síntomas actuales, la historia clínica, los antecedentes familiares y el impacto de los síntomas en diferentes áreas de la vida (hogar, escuela/universidad, trabajo). Es fundamental investigar cómo ha sido la historia del paciente y si los síntomas estaban presentes antes de los 12 años, ya que el diagnóstico en adultos depende en gran medida de informes de conductas anteriores.
  2. Pruebas neuropsicológicas: Se deben realizar pruebas que examinen los procesos cognitivos, como la memoria, la planificación, la toma de decisiones, el razonamiento y el pensamiento, para detallar el perfil de funcionamiento cognitivo del paciente e identificar fortalezas y desafíos, así como posibles problemas de aprendizaje.
  3. Descarte de otras condiciones: Es importante descartar otras patologías que pueden confundirse con TDAH, como la depresión, la ansiedad, las obsesiones compulsivas y la demencia. También se debe considerar el estado de ánimo y las afecciones médicas pasadas y actuales para descartar diagnósticos alternativos y establecer un plan de tratamiento general.
  4. Información de terceros: Un médico o profesional de la salud mental puede pedir hablar con personas que conozcan bien al paciente (pareja, familiares, amigos) para conocer sobre su comportamiento en diferentes situaciones y durante la infancia. También pueden consultar informes escolares u otros registros de la infancia.

La principal diferencia entre diagnosticar el TDAH en niños y adultos es la cantidad de síntomas. Los adultos o adolescentes mayores de 16 años deben mostrar cinco (en lugar de seis) síntomas de falta de atención o hiperactividad e impulsividad.

¿Por qué no se diagnostica antes?

Existen muchas razones por las que a una persona no se le diagnosticó el TDAH hasta la edad adulta. Por ejemplo, es posible que sus maestros y padres no hayan reconocido el trastorno o tal vez le ofrecieron entornos de apoyo que le ayudaron a prosperar a pesar de este trastorno. O bien, podría tener una forma más leve del TDAH que pudo controlarse bien hasta que se tuvo que enfrentar al estrés y a las exigencias de la vida adulta, sobre todo en el trabajo. Especialmente, es probable que los síntomas del TDAH entre las niñas y las mujeres no se hayan detectado en la infancia.

Complicaciones y Trastornos Coexistentes

Tabla de comorbilidades comunes del TDAH en adultos.

El TDAH puede dificultar la vida diaria y a menudo coexiste con otros trastornos mentales y condiciones médicas, lo que puede dificultar su tratamiento. Entre las complicaciones y afecciones coexistentes se destacan:

  • Problemas de salud físicos y mentales: Los síntomas del TDAH pueden contribuir a problemas como alimentación compulsiva, abuso de sustancias, ansiedad, estrés y tensión crónicos, y baja autoestima. El TDAH adulto se asocia a mayor prevalencia de condiciones médicas como trastornos del sueño (afectan hasta el 70% de los adultos con TDAH), obesidad, migrañas, síndrome metabólico, asma y enfermedad cardiovascular.
  • Trastornos del estado de ánimo: Muchos adultos con TDAH también tienen depresión, trastorno bipolar u otro trastorno del estado de ánimo.
  • Trastornos de ansiedad: Son frecuentes en adultos con TDAH y pueden causar preocupación abrumadora, nerviosismo y otros síntomas.
  • Otros trastornos psiquiátricos: Una persona con TDAH tiene seis veces más probabilidades de tener otro trastorno psiquiátrico o del aprendizaje que la mayoría de las demás personas.
  • Impedimentos para el aprendizaje: Los adultos con TDAH pueden obtener una puntuación más baja en las pruebas académicas de lo que cabría esperar para su edad, inteligencia y educación.
  • Dificultades laborales y financieras: A menudo experimentan dificultades profesionales, tienen una fuerte sensación de bajo rendimiento, pueden tener problemas para mantener un trabajo, seguir las reglas de la empresa, cumplir las fechas límite y ajustarse a una rutina.
  • Problemas en las relaciones: Los síntomas del TDAH pueden poner a prueba las relaciones laborales, amorosas y familiares, generando vergüenza, frustración, desesperanza, decepción y pérdida de confianza.

Tratamiento del TDAH en adultos

TDAH: definición, síntomas y tratamiento

El TDAH siempre se debe tratar; si no se hace, cada vez se hará más evidente y, por lo tanto, acarreará más problemas en la vida diaria. Nunca es tarde para buscar un diagnóstico y tratamiento. Un tratamiento eficaz puede facilitar la vida diaria de muchos adultos y de sus familias. Los tratamientos son indefinidos, ya que dependen de la exigencia cognitiva de cada persona.

Lo más importante es que tanto el paciente como su familia entiendan qué es lo que está pasando y sepan de qué se trata el TDAH. La primera etapa del tratamiento es reconocer los síntomas y entender por qué ocurren. De esa manera, los pacientes y sus familias podrán hacer cambios en las rutinas diarias para funcionar mejor.

Enfoques de tratamiento

Por lo general, un tratamiento eficaz combina varios elementos. A veces, las personas deben probar varios tratamientos antes de encontrar el que les funcione. Las principales formas de tratar el TDAH en adultos incluyen:

  1. Medicamentos: Generalmente estimulantes. El tratamiento farmacológico solo se debe indicar en casos necesarios y se hace considerando el rendimiento y la calidad de vida que tenga el paciente al momento de consultar. Es clave que los medicamentos sean recetados por un especialista, ya que muchos pueden ser contraproducentes con patologías preexistentes. Jamás se debe tomar lo que aconseja un amigo o lo que se le indicó a otra persona.
  2. Psicoterapia: Como la terapia conductual y la terapia cognitivo-conductual. Un profesional adiestrado puede ayudar a las personas que tienen dificultad para manejar sus síntomas del TDAH.
  3. Entrenamiento o Coaching de vida: Algunos adultos pueden encontrar útil recibir el apoyo de un entrenador o coach de vida profesional que les enseñe habilidades de funciones ejecutivas para mejorar su desempeño diario.
  4. Manejo de factores agravantes: Es importante tratar de controlar las cosas que agravan el TDAH, siendo uno de los más importantes los trastornos del sueño. Una buena higiene del sueño es fundamental, ya que la privación de sueño disminuye la capacidad de enfocarse.

Estrategias de autoayuda y manejo diario

Aunque el diagnóstico y su tratamiento oficial deben consultarse con un profesional, existen consejos que pueden usarse en la vida diaria para mejorar ante la sospecha de esta condición:

  • Reconoce tus patrones: Conocerse a sí mismo es fundamental. Presta mucha atención a las causas de tus inconvenientes para reconocerlos y anticipar tus acciones.
  • Sé paciente contigo mismo: Si notas que tus problemas de concentración escapan de tu control, no te atormentes. Investiga distintas herramientas y trabaja cada día en tus habilidades.
  • Disminuir la carga y priorizar: Es importante disminuir la carga de trabajo y no realizar demasiadas cosas sin priorizar ni asumir que el tiempo es limitado. Organizar, planificar y evitar el exceso de estímulos ayuda a mantenerse concentrado y a terminar lo que se empieza.
  • Salud física y mental: Cuida tu salud física y mental. El ejercicio vigoroso y regular ayuda a liberar el exceso de energía y agresividad de forma positiva, a la vez que relaja y calma el cuerpo. Duerme lo suficiente; cuando estás cansado, es aún más difícil concentrarse, controlar el estrés y ser productivo.
  • Establece estructura y rutina: Una rutina regular puede ayudar a los adultos con TDAH a mantenerse bien encaminados y a manejar su tiempo de manera más efectiva.
  • Controla la "ceguera del tiempo": El TDAH afecta la forma en que la gente percibe y maneja el tiempo. Utiliza calendarios, agendas, cronómetros que llamen la atención con sonidos o imágenes de colores, y aplicaciones o alarmas.
  • Mejora tu administración del tiempo: Establece fechas límite para todo, incluso para tareas pequeñas. Toma descansos a intervalos regulares. Evita los montones de papeles o la procrastinación al ocuparte de cada asunto conforme llega.
  • Trabaja en tus relaciones: Programa actividades con amigos y mantén tus compromisos. Mantente atento en las conversaciones, escucha cuando hablan los demás e intenta no interrumpir.
  • Crea un entorno de trabajo solidario: Utiliza con frecuencia listas, códigos de colores, recordatorios, notas, rituales y archivos. Si es posible, elige un trabajo que te motive e interese. Observa cómo y cuándo trabajas mejor e implementa estas condiciones en tu entorno laboral.
  • Practica la atención plena: La meditación de atención plena regular puede ayudar a calmar la mente ocupada y a controlar mejor las emociones.
  • Culpa al TDAH, no a ti mismo: Entender que el TDAH no es un indicador de inteligencia o capacidad puede ser un gran alivio y una fuente de esperanza. El TDAH puede venir con una creatividad increíble, pasión, energía, pensamiento fuera de lo común y un flujo constante de ideas originales.
  • Acércate a otras personas: La conexión con amigos, familiares o colegas puede ayudar a encontrar apoyo, asesoramiento y un sentido de comunidad.

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