El estreñimiento, o constipación, es una de las quejas gastrointestinales más frecuentes, especialmente en adultos mayores. Se caracteriza por evacuaciones intestinales infrecuentes, dificultad al defecar, heces duras y pequeñas, o la sensación de vaciado incompleto del intestino. Aunque no es una enfermedad en sí misma, puede afectar significativamente la calidad de vida si no se aborda adecuadamente.

¿Qué se considera estreñimiento?
Muchas personas piensan que están estreñidas si no tienen una evacuación intestinal todos los días. Sin embargo, esto no es correcto, ya que una frecuencia de una deposición diaria no es lo habitual para todas las personas. Es normal tener desde 1 a 3 evacuaciones por día hasta 2 a 3 evacuaciones por semana. El Colegio Estadounidense de Gastroenterología lo define basándose en síntomas que incluyen la evacuación insatisfactoria ya sea con heces infrecuentes, paso difícil de las mismas o ambos. Para muchas personas, el estreñimiento significa demasiado esfuerzo con las evacuaciones, el paso de heces duras y pequeñas, o la sensación de que no han vaciado por completo el intestino.
El estreñimiento ocurre más comúnmente cuando los desechos (heces) se mueven muy lentamente (tránsito lento) al pasar por el tracto digestivo. Cuando las heces se mueven lentamente, se absorbe mucha agua de ellas y se vuelven duras y secas. Si el estreñimiento dura más de 3 meses, se habla de estreñimiento crónico «habitual» o «mantenido».
Causas del estreñimiento en el adulto mayor
Son varias las posibles causas de estreñimiento en personas mayores, y este puede tener más de una causa a la vez.
Factores dietéticos y de estilo de vida
- Dieta baja en fibra y líquidos: La deshidratación y la falta de fibra (parte de los alimentos que no se digiere) en la dieta son causas muy frecuentes, ya que la fibra ayuda a retener agua en las heces y aumentar su volumen.
- Inactividad física: Cuando las personas mayores permanecen inactivas por largos periodos, pueden debilitarse los músculos abdominales y reducirse los movimientos del colon. La actividad física ayuda a que los intestinos muevan las heces para su evacuación.
- Cambios en los hábitos: El estreñimiento puede presentarse cuando la persona cambia su estilo de vida o sus hábitos diarios, como ignorar el reflejo rectal (necesidad de evacuar).
Uso de medicamentos
Determinados medicamentos son con frecuencia los causantes del tránsito lento de las heces, ya que pueden ralentizar la evacuación. Algunos de ellos incluyen:
- Analgésicos opioides: Como metadona, codeína y oxicodona, bloquean sus efectos en el intestino.
- Anticolinérgicos: Afectan la interacción entre ciertos nervios y los músculos, como muchos antihistamínicos y antidepresivos tricíclicos.
- Sales de hierro y bismuto.
- Hidróxido de aluminio (antiácido).
- Determinados medicamentos que disminuyen la presión arterial (antihipertensores) y muchos sedantes.
- Uso excesivo de laxantes: Si las personas mayores han tomado laxantes de manera crónica, estos pierden efectividad porque el cuerpo pierde la capacidad de saber cuándo siente la necesidad de evacuar, creando un círculo vicioso.

Problemas fisiológicos y enfermedades
- Tránsito lento: El estreñimiento ocurre más comúnmente cuando los desechos se mueven muy lentamente al pasar por el tracto digestivo.
- Deshidratación: El organismo intenta conservar el agua en la sangre mediante la absorción de agua de las heces, haciendo que la materia fecal sea más difícil de evacuar.
- Defecación desordenada (disquecia): Aparece cuando los intestinos no generan la fuerza suficiente para propulsar las heces a través del recto y/o existe dificultad para relajar las fibras musculares alrededor del recto y del esfínter anal externo durante la defecación.
- Síndrome del intestino irritable (SII) con predominio del estreñimiento.
- Obstrucciones en el colon o el recto: Daños o alteraciones de los tejidos del colon o del recto pueden obstruir el paso de las heces, como un tumor canceroso o bridas fibrosas después de una cirugía abdominal.
- Enfermedades subyacentes: Como hipotiroidismo (disminución de la actividad de la glándula tiroidea), hipercalcemia (concentraciones altas de calcio en la sangre), enfermedad de Parkinson, diabetes (lesión nerviosa que ralentiza el tránsito intestinal) o lesión de la médula espinal.
- Ampliación gradual del recto y falta de coordinación de la musculatura pélvica y anal.
Complicaciones del estreñimiento prolongado
La complicación más frecuente y grave del estreñimiento es el fecaloma o impactación fecal, que consiste en una gran masa de heces duras y secas retenida en el colon o el recto que bloquea completamente el paso de otras heces. Es un problema grave que afecta a un 50% de las personas mayores ingresadas en instituciones geriátricas en España.
Síntomas de la retención fecal
Los síntomas comunes incluyen:
- Distensión y cólicos abdominales.
- Escape de líquido o episodios repentinos de diarrea acuosa (diarrea por rebosamiento) en alguien que presente estreñimiento crónico, porque las heces más duras se sitúan en la parte superior, filtrándose a través de ella las heces más líquidas.
- Sangrado rectal.
- Heces pequeñas y semiformadas.
- Esfuerzo al tratar de evacuar las heces.
- Presión en la vejiga o pérdida del control vesical.
- Dolor en la parte baja de la espalda.
- Frecuencia cardíaca rápida o mareo a raíz del esfuerzo para evacuar las heces.
Otras complicaciones
Un esfuerzo excesivo durante la defecación aumenta la presión sobre las venas que circundan el ano y puede dar lugar a la aparición de hemorroides o, en muy contadas ocasiones, la protrusión del recto a través del ano (prolapso rectal). El paso de heces duras puede causar una rotura en la piel del ano (fisura anal). La presión requerida para el movimiento de las heces, duras y pequeñas, puede dañar las paredes del intestino grueso, dando lugar a la enfermedad diverticular.
Síndrome del intestino irritable (SII)
Diagnóstico del estreñimiento
Lo más importante si se sospecha de estreñimiento o impactación fecal será acudir al médico. Un médico generalmente se basa en el relato de estreñimiento de la persona al hacer el diagnóstico. También examina el recto con un dedo enguantado y, si hay heces, determina su cantidad y consistencia. Las heces se analizan en busca de sangre oculta. El examen rectal revelará una masa dura de heces en el recto.
Pruebas complementarias
Cuando la causa sigue siendo imprecisa, pueden hacerse análisis. La necesidad de realizar pruebas complementarias depende de los antecedentes clínicos y la exploración física, en particular si hay signos de alarma:
- Abdomen hinchado o distendido.
- Vómitos.
- Sangre en las heces.
- Pérdida de peso.
- Estreñimiento grave de nueva aparición o que empeora en ancianos.
Si se presentan estos signos de alarma, es crucial ver a un médico de inmediato. El médico puede recomendar:
- Sigmoidoscopia o colonoscopia: Un examen con un tubo de observación flexible, ya sea sólo de la parte inferior del intestino grueso (sigmoidoscopia) o de todo el intestino grueso (colonoscopia), para buscar cáncer en el colon o en el recto.
- Radiografía abdominal: Puede mostrar evidencia de obstrucción intestinal o sugerir otra causa.
- Pruebas de tránsito colónico: Miden el tránsito por el colon a lo largo de varios días mediante la ingestión de cápsulas que contienen pequeños anillos que se pueden ver en las radiografías o mediante la ingestión de una cápsula de telemetría.
- Manometría anorrectal: La sensación rectal y la coordinación muscular se pueden evaluar mediante la colocación de un delgado catéter en el recto.
- Análisis de sangre: Para verificar si hay hipotiroidismo o niveles altos de calcio en sangre (hipercalcemia).
Tratamiento y soluciones para el estreñimiento
El tratamiento comienza con la extracción de las heces retenidas (desimpactación) si es necesario, y luego se siguen pasos para prevenir retenciones fecales futuras.
Desimpactación fecal
Cuando las heces se ven retenidas, es común usar lavativas de agua del grifo o enemas preempaquetados de venta libre. Si los enemas no funcionan, un médico puede tener que eliminar las heces manualmente usando un dedo enguantado (extracción manual), rompiendo la masa en trozos pequeños para que pueda salir. Rara vez, se requiere cirugía para tratar una retención fecal.
Dieta y estilo de vida
La mejor manera de prevenir y tratar el estreñimiento consiste en la combinación de actividad física, dieta rica en fibra y consumo suficiente de líquidos. Es con frecuencia el primer paso, incluso si las heces no están retenidas.
- Aumentar la ingesta de fibra: Se recomiendan entre 10 y 60 gramos diarios de fibra vegetal. Alimentos como verduras (especialmente de la familia del repollo), frutas (especialmente ciruelas, manzana, cítricos, fresas), panes de cereal integral, cereales ricos en fibra, trigo, judías secas y otras legumbres son excelentes fuentes. Incorporar prebióticos como el almidón resistente (plátanos verdes y patatas enfriadas después de cocerlas).
- Hidratación adecuada: Consumir entre 1 y 2 litros de agua al día.
- Ejercicio físico: Realizar ejercicio físico adaptado a la persona mayor puede favorecer los movimientos intestinales y fortalecer los músculos abdominales.
- Hábitos de evacuación regulares: Intentar evacuar a la misma hora cada día, preferiblemente de 15 a 45 minutos después del desayuno.
- Masajes abdominales específicos: Como el masaje de colon ascendente-descendente, que puede realizarse diariamente para estimular los movimientos peristálticos.
- Diario de evacuaciones y alimentación: Puede ayudar a identificar patrones y adaptar la dieta o rutinas de actividad física.

Laxantes y ablandadores de heces
A veces se necesitan laxantes y ablandadores de heces si los cambios en la dieta no son suficientes. Los médicos son cautelosos con su uso, ya que pueden causar diarrea, deshidratación, cólicos y/o dependencia.
- Agentes voluminizadores: Como el psyllium y metilcelulosa, ayudan a retener agua en las heces y agregarles volumen, estimulando las contracciones naturales del intestino. Actúan lenta y delicadamente.
- Agentes osmóticos: Mantienen grandes cantidades de agua en el intestino grueso, haciendo que las heces sean suaves y sueltas. Consisten en sales o azúcares que se absorben de modo deficiente.
- Laxantes estimulantes: Contienen sustancias que estimulan directamente las paredes del intestino grueso (como la senna y el bisacodilo), haciendo que se contraiga. Se utilizan mejor durante períodos cortos.
- Medicamentos más novedosos: Aumentan la secreción de líquidos hacia el intestino, disponibles solo con receta médica, si el estreñimiento no responde bien a los laxantes de venta libre.
- Supositorios: Los supositorios de glicerina pueden favorecer las evacuaciones intestinales regulares.
En el caso de estreñimiento causado por drogas opiáceas, a veces pueden ser útiles nuevos agentes que bloquean los efectos de los opiáceos en el intestino.
Programa de reentrenamiento intestinal
Casi cualquier persona que haya tenido una retención fecal necesitará seguir un programa de reentrenamiento intestinal. Un proveedor de atención médica, un terapeuta o personal de enfermería especializado:
- Tomarán una historia clínica detallada de la dieta, patrones intestinales, uso de laxantes, medicamentos y problemas médicos.
- Recomendarán cambios en la dieta, cómo usar laxantes y ablandadores de heces, ejercicios especiales, cambios en el estilo de vida y otras técnicas especiales para reentrenar los intestinos.
- Harán un seguimiento minucioso para garantizar que el programa funcione.