Lesiones Musculoesqueléticas en el Adulto Mayor

Introducción al Envejecimiento y el Sistema Musculoesquelético

El proceso de envejecimiento conlleva una serie de cambios que afectan directamente el sistema musculoesquelético, impactando la funcionalidad y calidad de vida de los adultos mayores. En el contexto actual de un acelerado envejecimiento poblacional, la pérdida de funcionalidad es uno de los problemas claves asociados, definida por la capacidad de realizar actividades cotidianas.

A menudo, ha existido una separación en el estudio y tratamiento de las diferentes partes del cuerpo, lo que dificulta una aproximación holística. Sin embargo, es sabido que el cuerpo cursa un proceso de envejecimiento generalizado. El Dr. Patricio Salinas y la Dra. Viviana Toro Ibacache, especialistas en patología oral y maxilofacial, han enfatizado la importancia del sistema musculoesquelético en su totalidad, incluyendo estructuras rígidas como los dientes y las estructuras activas como músculos y tendones.

La ausencia de dientes, por ejemplo, puede alterar la biomecánica del sistema, afectando no solo la actividad física sino también la coordinación y la retroalimentación al sistema nervioso. La prevalencia de caries y enfermedades periodontales a menudo conduce a la pérdida dental temprana, iniciando alteraciones en la función del sistema musculoesquelético.

Esquema del sistema musculoesquelético humano

Cambios Musculoesqueléticos Asociados al Envejecimiento

Con el paso de los años, el sistema musculoesquelético experimenta transformaciones significativas que lo hacen más vulnerable a lesiones y patologías.

Pérdida de Densidad Ósea y Articular

  • A partir de los 30 años, la densidad de los huesos comienza a disminuir tanto en hombres como en mujeres. Esta pérdida se acelera en las mujeres tras la menopausia, haciendo que los huesos se vuelvan más frágiles y propensos a las fracturas, especialmente en la vejez (véase Osteoporosis).
  • Las articulaciones también experimentan cambios en el cartílago y el tejido conjuntivo. El cartílago interior se vuelve más fino y sus componentes (proteoglicanos) se alteran, disminuyendo la resiliencia articular y aumentando la propensión a las lesiones. Este proceso puede derivar en artrosis.
  • El tejido conjuntivo de ligamentos y tendones se vuelve más duro y quebradizo, lo que incrementa la rigidez articular y limita la amplitud de movimiento.

Sarcopenia y Osteoporosis

La sarcopenia es un proceso de pérdida muscular que se inicia alrededor de los 30 años y progresa a lo largo de la vida, disminuyendo la cantidad de tejido muscular, así como el número y tamaño de las fibras musculares. Esta pérdida gradual de masa y fuerza muscular aumenta la carga sobre ciertas articulaciones (como las rodillas) y predispone a la persona a sufrir artropatías y caídas. Afortunadamente, un programa de ejercicio regular puede prevenir o retrasar considerablemente la sarcopenia. Los tipos de fibras musculares que se contraen rápidamente disminuyen mucho más que las que se contraen lentamente.

La osteoporosis es una enfermedad metabólica ósea caracterizada por una baja masa ósea y afectación de la microarquitectura corporal. Su consecuencia más grave es la fragilidad ósea y el aumento del riesgo de fracturas en cadera, muñeca, hombro, pelvis y cuerpos vertebrales.

Debido a la estrecha relación entre músculos y huesos (la contracción muscular origina la fuerza sobre el hueso), la sarcopenia y la osteoporosis a menudo coexisten. El término osteosarcopenia se propone para identificar a los adultos mayores con una mayor predisposición a lesiones por fragilidad ósea y riesgo de caídas.

Ambas enfermedades comparten vías fisiopatológicas y aspectos genéticos, y aunque están directamente relacionadas con el envejecimiento biológico, pueden prevenirse, retrasarse e incluso revertirse. Se recomienda corregir los niveles de calcio y vitamina D, promover una correcta exposición solar para la síntesis de vitamina D, y llevar una vida activa con ejercicios de fuerza y cardio para mejorar la densidad ósea y mantener la masa muscular.

Infografía: Relación entre sarcopenia, osteoporosis y osteosarcopenia en el adulto mayor

Epidemiología y Impacto de las Lesiones Musculoesqueléticas

Las enfermedades musculoesqueléticas tienen una elevada prevalencia y un alto impacto socioeconómico en el bienestar de la población y la productividad económica.

Contexto Global y la OMS

Los trastornos musculoesqueléticos (TME) comprenden más de 150 afecciones que afectan el sistema locomotor, desde fracturas repentinas hasta enfermedades crónicas. Estos trastornos suelen cursar con dolor (a menudo persistente) y limitación de la movilidad, destreza y nivel general de funcionamiento, lo que reduce la capacidad de las personas para trabajar. Pueden afectar articulaciones (artrosis, artritis reumatoide), huesos (osteoporosis, fracturas), músculos (sarcopenia), la columna vertebral (dolor de espalda y cuello), y varios sistemas o regiones del cuerpo (dolor regional/generalizado, enfermedades inflamatorias).

Los TME son la principal causa de necesidad de rehabilitación a nivel mundial, representando aproximadamente dos tercios de las necesidades de rehabilitación en adultos. Según un análisis reciente de la carga mundial de morbilidad, aproximadamente 1.710 millones de personas en todo el mundo tienen TME, siendo los países de ingresos altos los más afectados en número de personas. Los TME son también los que más contribuyen a los años vividos con discapacidad (AVD), con aproximadamente 149 millones de AVD globalmente.

El dolor lumbar es el principal contribuyente a la carga general de TME, seguido de fracturas, artrosis, otros traumatismos, dolor de cuello y artritis reumatoide. Aunque la prevalencia de los trastornos musculoesqueléticos aumenta con la edad, los jóvenes también pueden presentarlos, lo que resulta en una salida prematura de la fuerza laboral y un enorme impacto social y económico.

En respuesta a esta problemática, la OMS lanzó en 2017 la iniciativa Rehabilitación 2030, buscando fortalecer los sistemas de salud para proporcionar servicios de rehabilitación accesibles en todas las etapas de la vida. La OMS está desarrollando un conjunto de intervenciones de rehabilitación prioritarias y basadas en la evidencia para fracturas, artrosis, artritis reumatoide, lumbalgia y amputación.

Impacto en Chile

En Chile, las patologías musculoesqueléticas constituyen la principal causa de enfermedades profesionales y presentan las tasas anuales más altas de licencias médicas laborales, a pesar de que se considera que están subnotificadas. Independientemente de su origen, el dolor y la impotencia funcional son los síntomas principales de estas patologías, guiando el diagnóstico, tratamiento y la indicación de reposo laboral.

En su fisiopatología, interactúan una serie de riesgos personales y ambientales, incluyendo factores de riesgo laborales, reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo. Los principales factores de riesgo encontrados son la exposición a vibraciones y a movimientos y trabajos repetitivos e intensos.

La Ley 16.744, promulgada en Chile en 1968, instauró el seguro social contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. Durante 2014, se declararon 4.411 casos de enfermedades profesionales, una cifra que se ha mantenido en torno a los 5.000 casos anuales en la última década. Las patologías osteomusculares son el tipo más prevalente de enfermedades profesionales, destacando las Sinovitis, Tenosinovitis y Bursitis.

Estas enfermedades tienen un alto impacto en el ausentismo laboral. En 2004, las mutuales reportaron incidencias para Lumbago, Tendinitis y Síndrome del Túnel Carpiano de 41, 16 y 3 por cada 10.000 trabajadores, respectivamente. Entre 2006 y 2010, se observó un aumento sostenido en la tasa anual de licencias por enfermedades profesionales osteomusculares de extremidad superior, proyectándose una tasa de 17,8 para el 2020.

La 6ª Encuesta Laboral del 2008 en Chile indicó que un alto porcentaje de la población laboralmente activa está expuesta a factores de riesgo que podrían dañar su sistema musculoesquelético: 33,1% refiere levantar/trasladar cargas, 25% realiza movimientos repetitivos y 18,9% percibe trabajar en posturas incómodas. Además, un estudio de Hoffmeister L et al. estimó un exceso de riesgo de enfermedad laboral en mayores de 60 años (OR ajustado de 19,18 respecto a menores de 30) y en trabajadores sedentarios (OR ajustado de 1,75).

Salud ósea y envejecimiento

Estudio de Caso: Patologías Musculoesqueléticas en Adultos Mayores en México

Un estudio realizado en un hospital privado de la Ciudad de México proporciona información epidemiológica relevante sobre la frecuencia y el tratamiento de las patologías musculoesqueléticas en pacientes de 65 años y más. Este estudio contribuye a comprender las características de estas afecciones en un sector de la población adulta mayor hospitalizada.

Antecedentes y Objetivos del Estudio

En México, la población de adultos mayores está en aumento, y se estima que en los próximos años superará a la población joven. Las afecciones al sistema musculoesquelético son la causa de discapacidad en los ancianos hasta en un 80% de los casos. El objetivo del estudio fue analizar la frecuencia de las patologías musculoesqueléticas y su tratamiento intrahospitalario en pacientes de 65 años y más ingresados en un hospital privado.

Metodología

Se diseñó un estudio retrospectivo, descriptivo y transversal, utilizando la base de datos de pacientes hospitalizados en el Hospital Ángeles Mocel de la Ciudad de México entre mayo de 2012 y noviembre de 2014. Se analizaron variables como edad, género, diagnóstico de ingreso, tiempo de evolución (agudo/crónico) y tratamiento (médico/quirúrgico) en pacientes de 65 años o más con un diagnóstico principal de patología musculoesquelética.

Resultados Clave

Se identificaron un total de 390 pacientes de 65 años o más, lo que representó el 21,3% del total de hospitalizaciones por patologías musculoesqueléticas. Las principales observaciones fueron:

  • Edad: El grupo de edad predominante fue el de 65 a 69 años (110 pacientes), seguido por el de 70 a 74 años (90 pacientes). La edad media fue de 75 años, con un rango de 65 a 97 años.
  • Género: Se observó una clara predominancia del género femenino, con 70,8% (276) frente a 29,2% (114) de hombres.
  • Tipo de patología: Predominaron las patologías crónico-degenerativas en el 63% de los casos (246 pacientes), mientras que las agudas representaron el 37% (144 pacientes).
  • Diagnósticos más frecuentes:
    • Fracturas: 29,4% (115 pacientes). En los padecimientos agudos, fueron el diagnóstico más común (76,4%), siendo la fractura de cadera la más frecuente (40,9% de las fracturas).
    • Gonartrosis: 23,3% (91 pacientes). En los padecimientos crónicos, fue el diagnóstico más frecuente (34,55%).
    • Patología degenerativa de columna: 9,2% (36 pacientes).
    • Coxartrosis: 8,9% (35 pacientes).
    • Patología degenerativa del hombro: 6,4% (25 pacientes).
  • Tratamiento: El 91,02% de los pacientes (355) recibieron tratamiento quirúrgico. Las artroplastías endoprotésicas (cadera y rodilla) fueron el procedimiento quirúrgico más frecuente (43,3% de los quirúrgicos y 39,48% del total). El tratamiento conservador se utilizó en el 8,98% de los casos.
  • Complicaciones: Se registraron tres defunciones intrahospitalarias (0,76%), asociadas a complicaciones postquirúrgicas o sepsis en pacientes con patologías graves.

Discusión y Limitaciones

Los hallazgos del estudio refuerzan la idea de que la fragilidad orgánica generalizada, incluyendo la ósea, y el proceso degenerativo propio de la edad son factores determinantes en las patologías musculoesqueléticas del adulto mayor. La osteoartrosis (38,7%) y las fracturas (29,49%) fueron los padecimientos más detectados.

Es importante señalar que el estudio se limitó a pacientes hospitalizados debido a la gravedad de su diagnóstico principal, y no incluyó a pacientes de consulta externa. Esto significa que los resultados documentan la frecuencia con la que un adulto mayor hospitalizado es tratado, pero no necesariamente la prevalencia general en la población.

Gráfico de barras: Prevalencia de diferentes lesiones musculoesqueléticas en adultos mayores

Lesiones Musculoesqueléticas en Cuidadores de Adultos Mayores

La atención de adultos mayores dependientes puede generar una sobrecarga significativa en sus cuidadores, lo que a su vez los predispone a desarrollar lesiones musculoesqueléticas (LME). La edad junto con la enfermedad crónica del receptor del cuidado fomenta la dependencia, requiriendo apoyo para las actividades básicas de la vida diaria.

La sobrecarga experimentada por los cuidadores aumenta la comorbilidad y desencadena comportamientos peligrosos para la salud, como mala alimentación, sedentarismo y abuso de sustancias, contribuyendo a enfermedades cardiovasculares, metabólicas, inmunológicas y depresión. Todo esto genera una mayor predisposición a sufrir una LME. A menudo, los cuidadores ocultan el daño que les produce el cuidado de un familiar.

Estudio sobre LME en Cuidadores

Un proyecto (número de registro R-2017-1303-93) se orientó a estudiar a los cuidadores adultos mayores que acompañaban a sus dependientes en un hospital en Guadalajara, México. El estudio se basó en la definición de adultos mayores de la OMS (60-74 años como edad avanzada, 75-90 como viejos/ancianos, y más de 90 como grandes viejos/longevos).

Metodología del Estudio en Cuidadores

Se seleccionaron 283 cuidadores mediante muestreo de casos consecutivos. Los instrumentos incluyeron cuestionarios cerrados (datos personales) y preguntas abiertas (aspectos ambientales, tipo de atención). Se realizó estadística descriptiva para analizar las variables.

Resultados y Factores Asociados

Se entrevistó a 283 cuidadores, de los cuales 73,5% eran mujeres (208) y 26,5% hombres (75), con una edad promedio de 66,7 años. El 70% eran cuidadores primarios.

  • Prevalencia de LME: Se encontraron 98 cuidadores con LME (34,6%), de los cuales 87 las presentaron al momento de la entrevista.
  • Tareas que causaron lesión:
    • 20,4% al realizar tareas indirectas (aseo, cambio de ropa de cama).
    • 19,3% al cargar al dependiente sin ayuda.
    • 13,2% al movilizarlo en la cama.
    • 12,4% al cambiar el pañal del paciente.
    • 11,2% al asistir en la deambulación.
    • 5,1% al movilizar al receptor del cuidado dentro del cuarto.
    • 4,08% al bañar a su dependiente.
  • Lugar de la lesión:
    • 57,1% (56) dentro de la recámara del domicilio.
    • 18,1% (18) en el hospital.
    • 8,1% (8) en la vía pública.
    • 4% en la sala y 4% en el baño de su domicilio.
  • Secuelas percibidas: El 36,7% de los cuidadores con LME percibieron secuelas, principalmente dolor (26,5%), desgaste articular (5,1%) y fractura (3%).

Entre los factores personales asociados a LME, se identificaron:

  • Ser mujer (RM 2.17).
  • Ser cuidador primario (RM 1.93).
  • Tener sobrecarga por el cuidado (RM 4.20).
  • Percibir un avance o incremento de comorbilidades a consecuencia del cuidado (RM 4.42).
  • Percibir que se sabe mover al dependiente (RM 1.82), lo cual sugiere una sobrevaloración del conocimiento que podría llevar a errores.

Factores como la edad del cuidador o el tiempo de convivencia independiente al cuidado no mostraron significación estadística.

Factores inherentes al cuidado asociados a LME:

  • Dedicar 13 o más horas diarias al cuidado (RM 2).
  • Estar al cuidado por más de 13 meses (RM 2.59).
  • Que el dependiente tenga 70 o más años de edad (RM 2.22).
  • Que el dependiente sea hombre (RM 1.79).

La dependencia total (RM 7.91) o severa (RM 2.68) del familiar receptor del cuidado también se asoció con la producción de LME.

Entre los factores ambientales, el baño (RM 2.57) y la cocina (RM 5.96) mostraron ser áreas de mayor riesgo, posiblemente debido a la estrechez del espacio.

Consideraciones y Limitaciones

Es pertinente considerar el género y la complexión física en el riesgo de LME. A mayor edad, la proporción de mujeres que enferman supera a los hombres, y casi un tercio de las personas mayores declara problemas osteoarticulares. La sobrevaloración en el conocimiento del manejo del dependiente y la aceptación tácita del deterioro de la salud por el cuidado pueden aumentar el riesgo. La investigación mostró que la intensidad y duración del cuidado (más de 13 horas/día y más de 13 meses) duplican la probabilidad de desarrollar LME.

Una limitación del estudio es su naturaleza descriptiva, que establece relaciones entre variables sin precisar causalidad o estimar el riesgo de un factor determinado, y no consideró el antecedente de LME previas.

Salud ósea y envejecimiento

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