El Adulto Mayor Institucionalizado: Autonomía y Deterioro Cognitivo

El proceso de envejecimiento puede conllevar un deterioro de las capacidades físicas y mentales, lo que a menudo resulta en dependencia y minusvalía. Esta situación es particularmente prevalente en el adulto mayor institucionalizado. Diversas universidades, como la Universidad Cooperativa de Colombia en sus sedes de Santa Marta y Bucaramanga, han abordado el estudio de esta población.

Esquema de los factores que influyen en el envejecimiento y la dependencia

El Envejecimiento en el Contexto Global y Colombiano

Según proyecciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), entre los años 2000 y 2030, la población urbana de América Latina y el Caribe experimentará un aumento significativo, pasando de 394 millones a 609 millones. Dentro de este crecimiento, el porcentaje de personas de 60 años y más superará en promedio del 8,00 % al 14,00 % del total. Colombia, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2010, se encuentra en una fase de transición demográfica caracterizada por tasas moderadas de natalidad y mortalidad.

Debido al aumento en la expectativa de vida, los adultos mayores alcanzan edades avanzadas, lo que los hace más vulnerables a diversas condiciones de salud. Esto incluye enfermedades, discapacidades físicas y cognitivas que pueden dificultar a las familias la provisión de cuidados específicos y continuos. Además, existe una proporción de adultos mayores que viven solos o sin apoyo familiar, enfrentando las mismas necesidades.

El envejecimiento es una etapa del ciclo evolutivo donde se evidencian cambios cognitivos, físicos y psicosociales propios del deterioro. Las personas mayores institucionalizadas, en particular, sufren lo que se conoce como "las pérdidas asociadas a su envejecimiento". Esto se traduce en una disminución de la capacidad funcional, manifestada en la incapacidad para realizar actividades de la vida diaria (AVD) relacionadas con el autocuidado (como vestirse, comer, bañarse, movilizarse, entre otras) y actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD), esenciales para la vida independiente (como comprar, usar transporte público, subir escaleras, cocinar, etc.). En Santa Marta, capital del departamento del Magdalena en la región Caribe Colombiana, la población se encuentra en un proceso leve de envejecimiento.

Metodología de Estudio en Adultos Mayores Institucionalizados

Un estudio descriptivo cuantitativo de corte transversal, realizado en el Asilo Sagrado Corazón de Jesús entre septiembre y noviembre de 2015, tuvo como objetivo evaluar el estado de los adultos mayores institucionalizados. El universo de estudio estuvo constituido por 62 adultos mayores, de los cuales 37 cumplieron con los criterios de inclusión para formar parte de la muestra.

Instrumentos de Evaluación

Para la valoración de los participantes se utilizaron los siguientes instrumentos:

  • Minimental State Examination (MMSE): Este test valora la función cognitiva, identifica déficits cognitivos y evalúa la orientación temporo-espacial, memoria, atención, cálculo, producción y repetición de lenguaje, lectura y habilidad visual y espacial. Se puntúa entre 0 y 24, con un punto de corte para geriátricos de 20. La interpretación de los resultados es la siguiente:
    • > 24: probablemente sin deterioro
    • < 23: probablemente con deterioro
    • Entre 23 y 18: deterioro moderado
    • < 18: deterioro grave
    Este instrumento fue adaptado a la población colombiana por Aguirre-Acevedo y cols. en 2007.
  • Escala de Valoración de la Autonomía para el Autocuidado (EVA): Esta escala evalúa la autonomía funcional del adulto mayor, valorando 12 necesidades funcionales básicas agrupadas en nutrición, cumplimiento, sintomatología, actividad-descanso, higiene, eliminación vesical e intestinal, y ocio-tiempo libre. También incluye cinco funciones mentales: sentido, memoria, comprensión, orientación y comportamiento. Se asigna una puntuación en una escala Likert de 0 a 3, donde:
    • 0: Autonomía completa
    • 1: Estímulo/supervisión
    • 2: Ayuda
    • 3: Dependencia/suplencia
    Los grados de autonomía oscilan entre 1 y 10; a mayor puntuación, menor grado de autonomía.
  • Escala de Autonomía para las Actividades Básicas de la Vida Diaria - Índice de Barthel: Valora la autonomía para realizar actividades básicas de la vida diaria. Puede realizarse de manera autoadministrada, por observación directa o preguntando al paciente o cuidador, como se hizo en este estudio. La valoración se realiza según una puntuación de 0 a 100 con intervalos de 5 puntos. Si la persona usa silla de ruedas, 90 es la puntuación máxima. Para las actividades se asignan 0, 1, 2 o 3 puntos, resultando un rango global entre 0 y 20. Los puntos de corte sugeridos para facilitar la interpretación son:
    • 0-20: dependencia total
    • 21-60: dependencia severa
    • 61-90: dependencia moderada
    • 91-99: dependencia escasa
    • 100: independencia

Institucionalización y cuidado de adulto mayor: así lo hace Calucé

Resultados del Estudio

Los hallazgos del estudio revelaron características demográficas y de salud importantes en la población estudiada:

  • El 51,20 % de los participantes fueron mujeres y el 48,80 % hombres.
  • El 88,23 % de los adultos mayores se encontraban en el rango de edad de 71 a 90 años. La edad promedio fue de 80 años, con una desviación estándar de 7,77 y un rango entre 54 y 96 años.
  • En cuanto al tiempo de institucionalización, el 45,94 % tenía entre 1 y 12 meses, el 35,13 % más de 73 meses y el 18,93 % de 13 a 72 meses.
  • El 56,75 % conservaba contacto familiar, y el 100,00 % no tenía pareja.
  • Respecto a la salud, el 51,35 % manifestó no padecer ninguna enfermedad, el 24,32 % padecía hipertensión arterial y el 18,90 % recibía medicamentos para su manejo. La demencia tipo Alzheimer afectaba al 13,50 %, y la osteoporosis al 5,4 %. Otras enfermedades (diabetes, glaucoma, migraña, cirrosis y artritis) fueron reportadas por el 27,0 % de los participantes.

Deterioro Cognitivo y Autonomía

La evaluación del estado cognitivo y la autonomía funcional arrojó los siguientes resultados:

  • El 32,40 % de los adultos mayores presentaron deterioro cognitivo grave, el 24,20 % un deterioro moderado y el 27,00 % no mostró deterioro. Un 16,20 % adicional tenía algún grado de deterioro.
  • En la realización de actividades de la vida diaria, el 76,70 % tenía autonomía total, mientras que el 5,10 % eran dependientes.
  • Al analizar la autonomía para el autocuidado (Escala EVA), el 75,68 % mostró un grado 1 (autonomía completa). Se observó dependencia moderada (grado 3) en el 8,11 %, dependencia total (grados 5 y 6) en el 5,41 % y 8,11 % respectivamente, y dependencia leve (grado 2) en el 2,70 %.
  • En actividades más específicas, se evidenciaron grados variables de dependencia en la realización de actividades domésticas, la ocupación del tiempo libre y el uso de recursos. En el resto de las actividades, se registró autonomía completa.
  • La valoración individual de las funciones mentales, utilizando el MMSE, mostró que la orientación fue la función más afectada. La puntuación en la memoria diferida, concentración y cálculo, lectura, escritura y dibujo, también se vieron significativamente afectadas en los adultos mayores estudiados.
Gráfico de barras mostrando los porcentajes de deterioro cognitivo (grave, moderado, sin deterioro) en adultos mayores institucionalizados

Según Cabrera et al., la edad y la escolaridad son factores que influyen significativamente en la puntuación del MMSE. Aunque individualmente se evidencia dependencia en algunas actividades, como bajar y subir escaleras, existe un predominio de independencia funcional en las actividades básicas de la vida diaria para el 75,70 % de los adultos mayores, especialmente en el autocuidado. Sin embargo, en tareas domésticas, el uso del tiempo libre y el manejo de recursos, existe una clara dependencia de un cuidador.

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