El envejecimiento poblacional plantea uno de los mayores desafíos sociales y sanitarios de las próximas décadas. Chile no está ajeno al acelerado cambio demográfico que vive Latinoamérica, como destaca Rodrigo Melo, académico de la Carrera de Kinesiología de Universidad de Las Américas. A medida que pasan los años, nuestras necesidades de salud cambian, y es natural que el cuidado personal se vuelva una prioridad. Aunque no podemos detener el paso del tiempo, sí podemos tomar decisiones que nos ayuden a vivir mejor mientras envejecemos. En este artículo, exploraremos qué significa envejecer con salud, cómo prevenir problemas comunes y qué exámenes y decisiones en tu estilo de vida pueden ayudarte a sentirte bien durante más tiempo.

El Desafío del Envejecimiento y sus Impactos
Rodrigo Melo aclara que la disminución de la actividad física, la pérdida de fuerza muscular y el aislamiento social, son factores que impactan tanto el cuerpo como la mente. El sedentarismo, junto con la soledad y la reducción de las redes de apoyo, puede derivar en un deterioro progresivo de la autonomía y en un aumento de los síntomas depresivos y ansiosos. A ello se suman las enfermedades crónicas más prevalentes en nuestro país, como la artrosis, la diabetes o la hipertensión, que afectan la movilidad y autonomía. Estas condiciones no solo generan limitaciones físicas, sino también un fuerte impacto psicológico, ya que la pérdida de independencia muchas veces produce frustración y sensación de ser una carga para la familia.
Las personas que transitan esta etapa, no solo deben enfrentar el tomar conciencia de que sus condiciones biológicas, físicas, intelectuales y psicoemocionales ya no son óptimas. Es a partir de ese planteamiento que el entorno social aparece en la escena como factor fundamental para potenciar, desde el estímulo externo, las condiciones necesarias para promover la motivación que puede encontrar en la edad adulta tardía potencialidades para hacer de esa etapa una adecuada y plena. Así lo destaca Meléndez, Tomás y Navarro (2009: 91).
El académico destaca la importancia de un enfoque integral que combine ejercicio, estimulación cognitiva y acompañamiento comunitario. El movimiento es salud. Actividades como caminar, nadar o realizar ejercicios de equilibrio y fuerza ayudan a prevenir caídas, mejorar el ánimo y mantener las conexiones sociales. Finalmente, Rodrigo Melo subraya la necesidad de fortalecer las políticas públicas en torno al envejecimiento saludable. Garantizar espacios seguros y accesibles para la actividad física, fomentar la educación en autocuidado y ofrecer servicios con enfoque gerontológico, deben ser prioridades.
Comprendiendo el Envejecimiento Saludable
¿Qué significa envejecer con salud?
Envejecer con salud significa cuidar tu bienestar físico, mental y social a lo largo del tiempo. No se trata solo de evitar enfermedades, sino de vivir con buena calidad de vida. Envejecer bien incluye:
- Mantener tu cuerpo activo y fuerte.
- Estimular tu mente para conservar la memoria y el enfoque.
- Mantener conexiones sociales.
- Ir al médico con regularidad para chequeos preventivos.
Al respecto Papalia, et al. (2009, 4), se debe asumir una visión positiva de la vejez, y considerarla como un proceso natural de desarrollo que incluye tanto pérdidas como ganancias. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece requerimientos desde el entorno para hacer del envejecimiento una etapa de bienestar emocional, satisfacción y exploración de nuevas oportunidades de toda índole.
Características de la Adultez Tardía
Es menester aclarar que indistintamente a adultez mayor, adultez tardía o vejez, los términos dan cuenta de un mismo fenómeno, una etapa de la vida del ser humano. Para Rodríguez (2011), “la etapa de vejez el ser humano ha sido el resultado del desarrollo del proceso del ciclo vital, el cual ha estado enmarcado por las características de lo que ha vivido a lo largo de sus etapas a nivel individual, social, desde su historia de salud y de los determinantes de esta (estilos de vida, biología, sistemas de salud, ambiente)”.
Papalia (2012) denomina la edad de los adultos mayores como Adultez Tardía, caracterizándola por los rasgos generales más comunes que enfrenta este momento de la vida del ser humano. En el ámbito biológico se observa la degeneración progresiva de las facultades físicas debido a la alteración producida por el paso del tiempo en los tejidos; al disminuir las capacidades físicas, se incrementan la vulnerabilidad ante las enfermedades y accidentes, así como la tendencia natural del anciano a descompensarse con facilidad.
Las alteraciones psicológicas propias de esta etapa influyen de manera determinante en la forma de establecer sus vínculos con su entorno familiar y social. Específicamente, Erikson citado por Papalia (2012) hace mención desde su enfoque psicodinámico al conflicto de la “integridad del yo vs desesperanza”. La virtud que es posible desarrollar durante esta etapa es la sabiduría, “una preocupación informada y desapegada por la vida al enfrentar la muerte”.
En el ámbito social, la persona que llega a la llamada tercera edad y se jubila, se ve de pronto retirada de sus actividades laborales y responsabilidades anteriores. De un día para otro experimenta que disminuye su relación con los demás, su movilidad se hace más difícil, la comunicación y la participación social bajan de intensidad, razón por la cual el entorno de la persona mayor se va reduciendo luego de la jubilación.
Estereotipos y Prejuicios sobre la Vejez
Según Sánchez citado por Rodríguez (2011), las sociedades se encuentran atravesadas por una serie de prejuicios con respecto a la vejez como etapa que terminan estereotipando la minusvalía que supone llegar a ese momento de la vida. De acuerdo a lo planteado por Serdio (2015), el envejecimiento de la población no es solo una cuestión biológica. Desde la visión social, este proceso ha sido interpretado según cómo se proyecta en el entorno y todo lo que acarrea vivir en este. Estos son algunos de los estereotipos comunes:
- Los ancianos son percibidos como enfermos y con grandes dosis de discapacidad. Asociado directamente con el término de fragilidad y dependencia, este estereotipo deja de lado la población de personas mayores capaces de realizar las tareas de la vida diaria de forma autónoma e independiente, que viven solos y que a pesar de la variedad de enfermedades crónicas que puedan presentar, refieren un estado de bienestar satisfactorio.
- Los ancianos son percibidos como carentes de recursos sociales, lo que los hace estar solos y deprimidos.
- Los ancianos son percibidos con deterioro cognitivo y trastornos mentales. Es importante no confundir el deterioro patológico con el declive intelectual propio del envejecimiento.
- Los ancianos aparecen como psicológicamente rígidos e incapaces de adaptarse a los cambios.
Superar los estereotipos negativos a nivel social permitirá un grado de sensibilización mayor en todos los actores sociales y así, por efecto espiral, las propuestas dirigidas a los adultos mayores, estarán cada vez menos contaminadas con la visión tradicional hegemónica sobre la vejez (Ferrari, 2015:25). Todo apunta a reflexionar la trascendencia del papel tan importante que juegan “los abuelos”, así como la necesidad irrenunciable en cuanto a brindarles respeto y apoyo para potenciar sus capacidades y generar un entorno social adecuado con trato y condiciones de vida que promuevan su independencia.
Problemas de Salud Comunes en la Edad Avanzada
Algunas condiciones como la demencia, la osteoporosis, la artritis, las enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer se vuelven más comunes con la edad. Conocerlos te ayudará a tomar medidas para prevenirlos o tratarlos a tiempo.
- Demencia y Alzheimer: La pérdida de memoria y otros cambios en la mente son más frecuentes con la edad. Mantener tu mente activa y seguir socialmente conectado puede ayudar a retrasar el avance de estos problemas.
- Osteoporosis y Artritis: La osteoporosis debilita los huesos, mientras que la artritis afecta las articulaciones con dolor y rigidez. Hacer ejercicio con regularidad y consumir suficiente calcio puede ayudarte a fortalecer tus huesos y reducir el malestar.
- Enfermedades del corazón: Incluyen presión alta, ataques cardíacos y otros problemas. Comer saludablemente, hacer ejercicio y manejar el estrés son claves para cuidar tu corazón.
- Condiciones relacionadas con el azúcar en la sangre: Cuando el cuerpo no puede controlar bien el azúcar, pueden surgir complicaciones. Una dieta balanceada y la actividad física son muy importantes.
- Ciertos tipos de cáncer: Con la edad aumenta el riesgo de contraer cáncer de colon, mama (en mujeres) y próstata (en hombres). Hacerse chequeos regulares puede ayudarte a detectar el cáncer a tiempo.
Pilares para la Prevención y el Bienestar
Con buenos hábitos y la información adecuada, puedes mantenerte saludable y disfrutar de una buena calidad de vida. Aquí te compartimos varias acciones que puedes tomar para cuidar tu salud a largo plazo:
Alimentación Balanceada
Comer bien es esencial para tener energía y sentirte bien. Incluye:
- Frutas y verduras frescas.
- Proteínas saludables como pollo, pescado y legumbres.
- Granos enteros como arroz integral y avena.
- Productos lácteos bajos en grasa o sus alternativas.
- Mucha agua.
Evita el exceso de azúcar, sal y alimentos procesados.
Actividad Física Frecuente
El movimiento mantiene tu cuerpo fuerte y tu equilibrio. Intenta moverte al menos 30 minutos al día, tres a cinco veces por semana. Caminar, nadar o bailar son buenas opciones. El ejercicio ayuda a prevenir caídas, mejorar el ánimo y mantener las conexiones sociales.
Estimulación Cognitiva
Mantén tu mente activa: leer, hacer crucigramas o aprender algo nuevo te ayuda a mantener la agilidad mental y prevenir problemas de memoria.
Seguimiento Médico y Vacunación
Visita a tu médico con regularidad: los chequeos de rutina permiten detectar problemas a tiempo y prevenir enfermedades. Comenta cualquier molestia o duda durante tus citas médicas. Estos son algunos de los más recomendados:
- Examen físico anual: Sirve para revisar tu salud en general. El médico puede medir tu presión arterial, colesterol y otros signos importantes.
- Vacunas:
- Gripa: cada año.
- COVID-19: según recomendación médica.
- Herpes zóster (culebrilla): una sola vez después de los 60 años.
- Neumonía: según indicación médica.
- Presión arterial: A partir de los 50 años, revísala cada dos años o según te indique el médico.
- Colesterol: Empieza a revisarlo desde los 45 años, al menos cada cinco años.
- Mamografías (para mujeres): Desde los 40 años, cada dos años para detectar cáncer de mama.
- Chequeo para cáncer de colon: Comienza a los 45 años con métodos como la colonoscopia.
- Examen de próstata (para hombres): A partir de los 50 años o antes si tienes antecedentes familiares. Tu médico te orientará según tu caso.
Entorno Seguro en el Hogar
Haz tu hogar más seguro: coloca barras de apoyo en el baño, retira alfombras o cables que puedan hacerte tropezar, y asegúrate de tener buena iluminación. Estos son algunos de los más recomendados para prevenir accidentes.
Gestión de las Actividades de la Vida Diaria (AVD)
Con el tiempo, algunas actividades cotidianas pueden volverse más difíciles. Estas se llaman Actividades de la Vida Diaria (AVD) e incluyen: comer, bañarse, vestirse, cocinar, cepillarse los dientes, acostarse o levantarse de una silla o cama, e ir al baño. Si notas dificultad con alguna de estas tareas, coméntalo con tu médico. Existen terapias y servicios que te pueden ayudar a mantener tu independencia.
El Rol Crucial del Entorno Social
El entorno social, también denominado contexto social o ambiente social, es el lugar donde los individuos se desarrollan en determinadas condiciones económicas, sociales y culturales; está relacionado con los grupos a los que pertenece. El entorno social de un individuo es la cultura en la que el individuo fue educado y cómo vive, y abarca a las personas e instituciones con las que el individuo interactúa en forma regular. En el mismo sentido, el entorno social es el espacio constituido por todos los elementos creados por el ser humano, que rodean a los individuos e interactúan con ellos, tales como la infraestructura, las relaciones sociales y el universo cultural que los rodea.
El entorno social abarca dos aspectos: el material y el inmaterial. La dimensión material comprende la infraestructura, servicios públicos, remuneración del individuo, nivel educativo, entre otros. El hogar, los espacios de formación y trabajo constituyen los principales sitios donde se generan las interrelaciones del entorno social; de estos depende gran parte la salud física y mental de las personas.
Según Sánchez-González (2007: 48), el aumento del envejecimiento demográfico es un fenómeno universal e implicará adecuaciones ambientales para atender las crecientes necesidades y demandas de servicios, equipamientos e infraestructuras destinados a los millones de adultos mayores vulnerables. Los elementos que conforman el entorno social pueden variar de acuerdo al lugar donde se encuentre el individuo, y el peso o la importancia de estos cambia según la cultura o valores de cada grupo humano.
La Familia y la Comunidad
La familia es la primera instancia donde el ser humano socializa, primer grupo social de interacción y relaciones y se vuelve un eje transversal e irrenunciable a lo largo de la existencia humana. En el ámbito familiar, el rol de abuelo suele ser uno de los más satisfactorios en la vejez, estableciéndose relaciones sólidas y de confianza con los nietos (Craig y Baucum, 2009: 590) (Labarca, 2012: 405). Generalmente en las familias en la que ambos progenitores trabajan, los abuelos suelen ser los cuidadores principales durante la mayor parte del tiempo (Craig y Baucum, 2009: 185). En el ámbito familiar, el hogar como espacio donde se asienta la familia, la posibilidad de desempeño de actividades son clave para elevar el ánimo de los adultos mayores.
La escuela es el segundo contexto natural de socialización. La educación en la escuela tiene un papel fundamental en el desafío de romper con un imaginario social que segrega y excluye de las relaciones sociales a la vejez dejando de lado viejos prejuicios, teniendo capacidad de tolerancia y comprensión hacia el adulto mayor.
La sociedad es el contexto social macro donde crece un individuo y se desarrolla de manera integral asumiendo los distintos roles que, a medida que el ser humano se desarrolla, va ocupando. Por supuesto, está formada por millones de otros individuos que comparten e interactúan desde determinados valores sociales y culturales.
Los organismos internacionales han fijado posición sobre este tema desde el siglo pasado. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) citado por Rodríguez (2011), el desarrollo humano se fundamenta en la “creación de un entorno en el que las personas puedan desarrollar su máximo potencial y llevar adelante una vida productiva y creativa de acuerdo con sus necesidades e intereses”.

Bienestar Emocional en la Vejez
Tener bienestar emocional puede parecer algo sencillo, pero no lo es. El bienestar emocional se relaciona con las emociones, las cuales son la base que impulsa la conducta, las actitudes y las relaciones con el entorno. Goleman (1995) define a las emociones como impulsos para la acción, razón por la cual el bienestar en el estado emocional determina la disposición anímica para transitar los procesos de la vida y, aún más, para desarrollar la capacidad humana natural para enfrentar situaciones adversas o complejas hoy conocida como resiliencia. Goleman (1995) señala “Todas las emociones son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida que la evolución nos ha inculcado”.
Goleman (1995) ha determinado que existen seis emociones básicas que mueven la dinámica del ser humano dentro de su contexto socioemocional, a saber: miedo, aversión, sorpresa, alegría, ira y tristeza. Sin embargo, no podemos dividirlas entre emociones buenas y malas, ya que dependen de nuestras experiencias anteriores y el momento presente. Además de las emociones básicas, Goleman (1995) señala que existen emociones secundarias. Las emociones secundarias, a diferencia de las básicas, son aprendidas a lo largo de la vida y generalmente son la mezcla de dos emociones. Por ejemplo, la vergüenza puede surgir de la culpa y el miedo; los celos, del amor y el miedo. Las emociones secundarias son sociales, es decir, que estas son aprendidas a partir de una interacción con la sociedad en la que vivimos.
En el mismo orden de ideas, la emoción es una compleja combinación entre lo que percibes, cómo reacciona tu cuerpo y lo que te motiva a actuar. El bienestar emocional es de especial particularidad y características cuando de adultos mayores se trata, pues, la tercera edad es una etapa en la que la emocionalidad cambia a partir de una serie de factores que determinan la sensación de bienestar. Según Carmona (2009) “el bienestar en la vejez se deriva de diversos factores -no solamente biológicos- sino también sociales y personales en su construcción”. Las emociones cumplen la función de adaptarnos a nuestro entorno, no son buenas ni malas, son señales e información acerca de lo que nos rodea y de nosotros mismos. Lo que sí es calificado como positivo o negativo es la valoración de las personas sobre lo vivido y las emociones ligadas a esas vivencias. A propósito de lo referido anteriormente, se considera pertinente aportar lo que Bisquerra (2006) ha llamado el decálogo del bienestar, que muestra indicadores de fácil observación para determinar un funcionamiento emocional adecuado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en una publicación presentada el 12 de diciembre de 2017 con respecto a la Salud Mental de los Adultos Mayores, asegura que la salud integral de los adultos mayores se puede mejorar mediante la promoción de hábitos activos y saludables. Ello supone crear condiciones de vida y entornos que acrecienten el bienestar y propicien que las personas adopten modos de vida sanos e integrados. Lo anteriormente expuesto son las condiciones objetivas e incluso sugiere la concepción que en cuanto a esta etapa evolutiva deben tener las políticas de Estado de cada país.
Cuidar tu salud mental y emocional
Envejecer con salud no se trata solo del cuerpo. También es importante cuidar tu mente y tus emociones. De modo que, al tomar conciencia clara de las condiciones y características propias de la adultez mayor, vejez o edad adulta tardía, es fácil enfocarse en cómo acompañar esta etapa logrando hacerla satisfactoria e, incluso, productiva. En términos subjetivos la calidad de vida es un término que también se halla vinculado al bienestar emocional. Según Glatzer y Zapf citado por Palomba (2003: 255-256), “el concepto de calidad de vida constituye un término multidimensional del bienestar que significa que las condiciones de vida <objetivas> son satisfactorias y que se tiene un alto grado de bienestar <subjetivo>; incluye, además de la satisfacción individual de las necesidades, el bienestar colectivo”.
- Salud mental: Conectarte con los demás y manejar el estrés es fundamental. Si te sientes triste o preocupado, habla con alguien de confianza o busca ayuda profesional.
- Mantente mentalmente activo: Leer, hacer juegos mentales o aprender cosas nuevas puede ayudarte a mantener una mente ágil y prevenir la pérdida de memoria.
- Duerme bien: Dormir entre 7 y 8 horas por noche te ayuda a tener más energía. Si tienes dificultades para dormir, consulta a tu médico.
- Atención a la depresión: Es común, pero tiene tratamiento. Si sientes tristeza constante, pierdes interés en las cosas o te cuesta concentrarte, no lo ignores. Pide ayuda.
Recomendaciones para Cuidadores de Adultos Mayores
Cuidar a un ser querido mayor puede ser desafiante. Aquí tienes algunas recomendaciones:
- Ayúdales a mantener buenos hábitos, como comer bien y hacer ejercicio.
- Acompáñalos a sus consultas médicas.
- Observa cambios en su estado de ánimo o salud.
- Cuida también de ti: el cuidado puede ser agotador, así que pide apoyo y tómate descansos cuando lo necesites.
Envejecer no significa renunciar a lo que disfrutas ni volverte dependiente. Con buenos hábitos, atención médica y relaciones sociales, puedes disfrutar esta etapa al máximo. Incluso pequeños cambios pueden mejorar mucho tu salud y bienestar.