Estadísticas de Dependencia en el Adulto Mayor

El envejecimiento es un proceso natural que conlleva numerosos cambios biopsicosociales. Uno de los cambios demográficos más significativos de las últimas décadas es el incremento en la proporción de adultos mayores respecto a la población general, relacionado con el aumento en la expectativa de vida y el descenso en la tasa de natalidad. Mientras la población general crece un 1.7% anual, la población de adultos mayores crece un 2.5%.

En este periodo, los adultos mayores experimentan cambios que dependen del estilo de vida, del sistema social y familiar, influyendo continuamente en diversas áreas de funcionamiento y favoreciendo la pérdida de autonomía, lo que se traduce en la necesidad de depender de otros y deriva en un impacto familiar y social. La funcionalidad del adulto mayor alude a las facultades para realizar las actividades de la vida diaria para enfrentar las demandas del ambiente y vivir de manera independiente.

Definición de Dependencia y Discapacidad

Se entiende la dependencia funcional como una situación específica de discapacidad en la que se presentan dos elementos de manera conjunta: una limitación del individuo para realizar una determinada actividad (más o menos severa) y la interacción con los factores del contexto ambiental, relacionados con la ayuda personal. La discapacidad, según De la Fuente et al., se define como un estado en el que se encuentran las personas que, por razones ligadas a la pérdida de capacidad física o intelectual, requieren asistencia o ayuda para realizar las actividades de la vida diaria.

Se consideró dependencia el estado en que se encuentra el adulto mayor que por razones ligadas a la falta o pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual necesita asistencia y/o ayudas importantes para realizar los actos cotidianos de la vida diaria.

Esquema conceptual de la relación entre envejecimiento, discapacidad y dependencia

Estudios Nacionales sobre Discapacidad y Dependencia en Chile

El Tercer Estudio Nacional de la Discapacidad (Endisc) es una continuación de los estudios realizados en 2004 y 2015, enfocados en el análisis y comprensión de las problemáticas que enfrentan las personas con discapacidad en Chile. Este tercer Endisc presenta una visión actualizada sobre la discapacidad en el país, basándose en la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia (Endide), realizada en 2022.

La Endide fue desarrollada conjuntamente por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, el Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis), el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) y contó con el apoyo técnico de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta encuesta levantó por primera vez de manera simultánea información respecto de situaciones de discapacidad y dependencia en el país, con el objetivo de caracterizar las condiciones de salud y calidad de vida de las personas.

Resultados Principales de la Endide 2022

  • El 17,6% de las personas adultas del país presenta algún grado de discapacidad, lo que equivale a 2.703.893 personas.
  • La prevalencia de la discapacidad es mayor entre las mujeres (21,9%) que entre los hombres (13,1%).
  • La probabilidad de presentar una discapacidad aumenta con la edad.
  • La probabilidad de presentar discapacidad disminuye a medida que aumenta el ingreso del hogar de las personas.
  • El 9,8% de la población adulta del país, equivalente a casi 1,5 millones de personas, se encuentra en situación de dependencia.
  • La mayoría de las personas en situación de dependencia son mujeres, con un 12,4%.
  • La dependencia aumenta con la edad, especialmente al llegar al tramo de 60 años o más, grupo donde la proporción es del 22,2%.
  • El nivel de ingresos de los hogares donde viven las personas con discapacidad también influye en su situación de dependencia.

Tipos de Dependencia en la Población Adulta con Discapacidad

Entre la población adulta con discapacidad en situación de dependencia, se identifican diversos tipos de dependencia:

  • El 46,9% tiene dependencia en el aprendizaje (mirar, escuchar, recordar o concentrarse).
  • El 49,9% tiene dependencia en el autocuidado (asearse, vestirse, alimentarse, usar el baño, manejar medicamentos, conciliar o mantener el sueño).
  • El 65,6% tiene dependencia en la vida doméstica (tareas del hogar, cuidado o apoyo a otros, compras o ir al médico).
  • El 31,9% tiene dependencia en la vida comunitaria (participar en fiestas, eventos religiosos, reuniones vecinales u otras actividades).
  • El 11,9% tiene dependencia en interacciones y relaciones interpersonales (relacionarse con gente cercana, incluyendo familia y amigos).
  • El 46,7% tiene dependencia en tareas y demandas generales (manejar o controlar emociones y/o sensaciones de malestar o dolor físico).
  • El 20,6% tiene dependencia en comunicación (hacer o recibir llamadas o utilizar otro medio para comunicarse).
  • El 22,5% tiene dependencia en áreas principales de la vida (manejar dinero).
  • El 59,6% tiene dependencia en movilidad (caminar o subir peldaños, moverse o desplazarse dentro de la casa, salir a la calle, acostarse o levantarse de la cama).
Gráfico de barras mostrando los porcentajes de diferentes tipos de dependencia en adultos con discapacidad

Cuidadores y Apoyo

La Endide también permite identificar a las personas que son responsables principales del cuidado de otro integrante del hogar. Los resultados muestran que el 41,3% de las personas con dependencia declara no tener un(a) cuidador(a) que le preste asistencia de manera permanente, mientras que el 41,5% declara tener uno(a) o más cuidadores(as) que residen en el hogar. La caracterización de las personas que ejercen labores de cuidados dentro de los hogares del país estará disponible en una nueva ronda de presentación de resultados.

Un factor relevante para el cuidado de la salud, que no todos los adultos mayores del país poseen, es el hecho de contar con alguien que los pueda apoyar, como esposo(a) o hijos.

Salvados - "Esa es la vida de un cuidador con un dependiente. Media vida"

Estudio sobre Dependencia, Autocuidado y Calidad de Vida en Adultos Mayores

Una investigación reciente se centró en la medición de la dependencia, el autocuidado y la calidad de vida del adulto mayor. Fue un estudio de tipo transversal, descriptivo y correlacional, llevado a cabo en adultos mayores que acudieron a consulta en una unidad de medicina familiar del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en Querétaro.

Metodología del Estudio

El muestreo fue de tipo probabilístico simple, incluyendo adultos mayores entre 60 y 70 años, debido a que en esta edad la literatura refiere menor daño neurológico (demencias). El tamaño de la muestra fue de 116 adultos mayores, quienes firmaron un consentimiento informado.

Las variables estudiadas fueron: dependencia, autocuidado y calidad de vida. Para medirlas, se utilizaron los siguientes instrumentos:

  • Dependencia: Índice de Barthel de actividades de la vida diaria, una escala ordinal que incluye 10 áreas de actividades básicas (vestido, baño, aseo personal, uso del retrete, continencia urinaria y fecal, alimentación, deambulación, traslado y uso de escaleras). El puntaje de 0-100, donde 100 es máxima independencia.
  • Autocuidado: Escala de capacidades de autocuidado (instrumento no publicado). Se asignaron valores de 3 a "siempre", 2 a "frecuentemente", 1 a "a veces" y 0 a "nunca".
  • Calidad de vida: Cuestionario SF-36, uno de los instrumentos de calidad de vida relacionada con la salud, que incluye 9 dimensiones.

Se realizó un análisis descriptivo de las variables y pruebas de correlación de Pearson y Spearman. Una prueba piloto de los instrumentos se llevó a cabo en una clínica de medicina familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) con diez adultos mayores.

Características de los Participantes

De los 116 adultos mayores encuestados:

  • El 54.3% eran mujeres.
  • El 67.2% estaban casados y el 24.1% eran viudos.
  • En cuanto a la escolaridad, el 32.8% tenían primaria incompleta y el 23.3% completa; el 20.7% tenían nivel de estudios profesionales.
  • El 86.2% profesaban la religión católica.
  • El 64% vivían con su esposa y el 23.3% con sus hijos.

Resultados del Estudio

Nivel de Dependencia y Autocuidado

  • El 80.2% de los adultos mayores encuestados presentaron independencia para realizar las actividades de la vida diaria y el 19.8% presentaron dependencia leve.
  • Los resultados sobre el nivel de dependencia mostraron que el 25% necesitaban apoyo para subir o bajar escalones, el 24.1% necesitaban ayuda física o supervisión para caminar 50 m y el 18.1% requerían ayuda física o supervisión para el traslado.
  • En la calificación global de las actividades de autocuidado, el 22.4% tuvieron buena capacidad y el 76.6%, muy buena capacidad.
  • En cuanto a los requisitos de autocuidado universales, el 82.8% evitaban consumir alcohol, tabaco y drogas. El 62.1% estaban habituados a consumir agua.
  • En comunicación, el 83.7% manifestaron facilidad para comunicarse con las personas; el 93.1% siempre tuvieron con quien recurrir en caso necesario.
  • En la percepción de calidad de vida en la dimensión física, el 24% de los entrevistados consideran que su salud es buena y el 56%, regular.

Calidad de Vida

En lo que respecta a la percepción de calidad de vida en función de su salud, se encontró que el 29.3% de los entrevistados consideraban que esta era buena y el 56%, regular. Globalmente, el 44% de los encuestados pueden clasificarse con alta calidad de vida y el 56% con baja calidad de vida.

En las pruebas de correlación, se encontró una mínima relación entre las variables de autocuidado y dependencia, y una baja relación entre el autocuidado y los niveles escolares. Se realizaron pruebas de correlación entre autocuidado y nivel de dependencia, así como calidad de vida y dependencia (Spearman), y entre nivel de dependencia y edad, así como calidad de vida y edad (Pearson).

Conclusiones e Implicaciones

La investigación arroja datos relevantes de un grupo poblacional que amerita investigación constante, con la finalidad de mejorar la calidad de la atención al interior de las instituciones de salud, ya que se reconoce el hecho de que no solo las personas con una patología crónica o incapacitante requieren atención. Los resultados evidencian que adultos mayores que transitan entre los 60 y los 70 años, con condiciones básicas de subsistencia aseguradas, no presentan aún patologías incapacitantes o niveles altos o moderados de dependencia.

En este sentido, resulta relevante continuar investigando en el tema del adulto mayor en otros grupos de mayor edad, es decir, arriba de los 70 años. Es importante reconocer claramente qué condiciones de vida prevalecieron en aquellos que no son independientes, tienen patologías incapacitantes o no tuvieron adecuados estilos de vida.

Es necesario fortalecer y fomentar en el adulto mayor, mediante la educación e intervenciones, las herramientas necesarias para afrontar y vivir un envejecimiento exitoso. El hecho de que los participantes hayan sido derechohabientes de una institución de salud muestra los beneficios de contar con servicios que garanticen el acceso a información valiosa sobre prácticas saludables, monitorización médica, educación de enfermería, orientación en el cuidado, entre otros.

La información recolectada muestra a un grupo del que más del 50% poseen un apoyo económico que definitivamente impacta en la calidad de vida y repercute en el autocuidado.

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