7 Aspectos Clave de la Salud en Adultos Mayores

La atención y el cuidado de los adultos mayores es una responsabilidad que puede recaer en familiares o cuidadores. Es fundamental considerar ciertos aspectos para asegurar el bienestar de la persona, ya sea que el cuidado sea a tiempo completo o esporádico.

1. Planificación de los Cuidados

La planificación es el primer paso esencial. Es crucial hablar con el ser querido sobre el tipo de ayuda que necesita y cómo desea recibirla. A veces, la planificación es difícil debido a la incertidumbre sobre cómo cambiarán las necesidades, pero es vital tener una estrategia para brindar los cuidados necesarios.

Involucramiento Médico y Evaluación de Necesidades

Se debe pedir al médico del adulto mayor que participe activamente en el plan de cuidados. Es importante asegurarse de conocer todas sus afecciones de salud y el grado de atención que requiere. Algunas preguntas clave a plantearse incluyen si el ser querido puede quedarse solo en casa ocasionalmente con supervisión, o si sería mejor que se mudara a un hogar de cuidado o a una institución especializada. Es fundamental establecer un plan detallado de las necesidades de salud.

2. Tipos de Apoyo y Cuidados Necesarios

Las necesidades de apoyo pueden variar ampliamente, abarcando desde la higiene personal hasta el apoyo emocional y los cuidados médicos. Aquí se detallan los principales:

Cuidados de Higiene Personal

Es posible que el adulto mayor necesite ayuda para bañarse, vestirse, peinarse, afeitarse y otros cuidados. También puede requerir asistencia para usar el inodoro y limpiarse. Para los hijos que cuidan de sus padres, esto representa un cambio de roles significativo. Si el cuidador se siente incómodo ayudando con estas tareas, es recomendable contratar a un auxiliar para cuidados de salud en el hogar.

Limpieza y Mantenimiento del Hogar

La persona cuidada podría necesitar asistencia con la limpieza de la casa, el lavado de ropa y el mantenimiento del jardín. Una de las responsabilidades clave es la alimentación, que puede implicar ayudar con las compras en el supermercado y la preparación de comidas saludables. Se pueden cocinar las comidas o pedir servicios de entrega a domicilio. Llevar al ser querido a un restaurante o invitarlo a casa ofrece la oportunidad de participar en actividades sociales y compartir con otras personas.

Apoyo Emocional y Compañía

Es fundamental pasar tiempo con el adulto mayor, conversar y brindarle apoyo emocional. Pueden llegar a depender del cuidador para tener compañía y evitar la soledad. Es importante ser tranquilo y paciente, ya que las personas mayores a veces olvidan cosas o pueden estar de mal humor. Mantener los vínculos sociales es crucial, ya que las amistades y familiares pueden ayudarles a sentirse menos solos.

Cuidados de Salud y Gestión de Medicamentos

El cuidador puede necesitar ayudar con las necesidades médicas, como el seguimiento de los medicamentos y las citas con los médicos. Para facilitar la toma de medicamentos, se pueden usar pastilleros semanales. Al asistir a las citas médicas, es importante hacer preguntas y tomar notas.

3. Conocimiento sobre Condiciones de Salud

Es probable que el adulto mayor tenga varias inquietudes de salud, como enfermedades cardíacas, Alzheimer y depresión. Es importante informarse sobre estas afecciones para reconocer los síntomas de empeoramiento y estar mejor preparado para compartir novedades en las citas médicas.

4. Medidas de Protección en el Hogar

Infografía sobre prevención de caídas en el hogar para adultos mayores

La seguridad personal del ser querido es una prioridad en su hogar o en el del cuidador. Se deben tomar precauciones para reducir el riesgo de caídas y otras medidas de protección básicas:

  • Retirar tapetes o alfombras decorativas.
  • Poner tiras antideslizantes en los pisos de madera y losa.
  • Instalar pasamanos en las duchas, tinas y cerca del inodoro.
  • Reducir la temperatura del agua a menos de 120 °F (48.9 °C).
  • Mover muebles y organizar áreas desordenadas para crear espacios amplios y seguros para caminar.
  • Instalar lámparas nocturnas en áreas comunes de la casa.
  • Recubrir los escalones de las escaleras con tiras antideslizantes o alfombra e instalar lámparas nocturnas en las mesetas.

5. Adaptabilidad y Planes de Contingencia

Aunque se establezca una rutina funcional, las necesidades del ser querido pueden cambiar. Es fundamental estar atento a su estado de salud y bienestar general para asegurar que los cuidados satisfacen sus necesidades. Puede llegar un momento en que el cuidador no pueda brindar el cuidado necesario o no esté disponible el tiempo requerido. Si el cuidador se enferma (por ejemplo, con COVID-19) o se lesiona, necesitará un plan de contingencia e identificar a alguien que pueda asumir el cuidado para evitar riesgos de transmisión de enfermedades. En ese momento, será necesario hablar con el adulto mayor y su médico sobre las mejores opciones, manteniendo una comunicación abierta para tomar decisiones adecuadas para todos.

6. Autocuidado del Cuidador

Foto de una persona realizando actividades de autocuidado, como yoga o lectura

Cuidar de alguien más a menudo dificulta satisfacer las propias necesidades. Es posible sentir culpa al dedicar tiempo al bienestar personal, pero cuidarse permite concentrarse mejor y ofrecer una atención de mayor calidad. Algunas acciones para el autocuidado incluyen:

  • Hacer tiempo para dormir: Una rutina diaria puede ayudar al cuerpo y la mente a reconocer la hora de descansar.
  • Practicar ejercicios de conciencia plena: Yoga o tai chi pueden ayudar a relajarse.
  • No omitir comidas: Saltarse comidas puede generar irritación y cansancio. Es importante comer alimentos saludables y reducir el consumo de alcohol.
  • Mantener vínculos sociales: Las amistades y familiares pueden ayudar a reducir la sensación de soledad.

7. Envejecimiento Saludable y Perspectivas Futuras

La longevidad humana ha experimentado un aumento significativo. En el siglo XX, gracias a los avances médicos y tecnológicos, la esperanza de vida al nacer ha aumentado globalmente en unos 20 años, llegando a los 66 años. Generalmente, los 60 años es la edad que gobiernos y organizaciones internacionales definen como "adulto mayor", aunque las expectativas de vida varían y muchos factores afectan el proceso de envejecimiento. Algunas personas pueden ser consideradas "viejas" a los 35 años, mientras otras viven de forma plena y productiva después de los 100.

Demografía del Envejecimiento

El segmento de más rápido crecimiento de la población adulta mayor es el de las personas de 80 años o más, cuya cifra actual es de 70 millones y se espera que se quintuplique en los próximos 50 años. El número de mujeres mayores supera al de hombres, especialmente en edades avanzadas (81 hombres por cada 100 mujeres mayores de 60, y 53 por cada 100 mujeres de 80 o más). Este crecimiento demográfico presenta desafíos complejos y multifacéticos que van más allá de la simple adición de años.

Hacia el año 2020, la población mundial superó los 1000 millones de personas de edad superior a 60 años, y se proyecta que en 2050 se duplique a 2100 millones, con más de 700 millones viviendo en países en desarrollo. El número de personas de 80 años o más se triplicará entre 2020 y 2050, alcanzando los 426 millones.

El Concepto de Envejecimiento Saludable

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) enfatizan que el envejecimiento saludable es más que evitar enfermedades. Si se adoptan comportamientos y estilos de vida saludables desde la niñez, se puede esperar una edad adulta y años posteriores estimulantes y productivos. El "envejecimiento satisfactorio" es una condición de salud que permite a las personas mayores satisfacer sus expectativas personales y las exigencias de su entorno social.

La salud en la tercera edad es el resultado del estilo de vida previo: una vida sedentaria, nutrición deficiente o hábitos nocivos conducirán a problemas en la vejez. De ahí la importancia de los programas de promoción y prevención en salud. La funcionalidad -la capacidad de realizar las actividades diarias para subsistir de forma independiente- y la promoción de la salud son pilares del envejecimiento activo.

Atención Geriátrica y Gerontológica

Aunque la mayoría de los adultos mayores pueden satisfacer sus necesidades con servicios de salud habituales, un grupo de ellos, especialmente los frágiles y en estado de necesidad, demandan atención geriátrica especializada. Estos casos deben ser evaluados por un médico geriatra y un equipo multidisciplinario con formación en gerontología, que complemente los servicios habituales.

Desafíos y Respuestas Institucionales

Muchos gobiernos han impulsado un enfoque global reconociendo a los adultos mayores como personas valiosas en el desarrollo, promoviendo la solidaridad intergeneracional y un envejecimiento activo y saludable. Sin embargo, a pesar de las recomendaciones de organismos internacionales, la mayoría de los países latinoamericanos priorizan la inversión en salud pública para adolescentes y niños, lo que presenta un desafío único para la región, ya que se espera un rápido envejecimiento en un contexto de pobreza.

La "salud" de un adulto mayor se mide en términos de función más que de patología, definida por la capacidad de funcionar de manera autónoma en un contexto social determinado. La atención de salud para ellos consiste en ayudarles a mantener un comportamiento saludable, promover su bienestar general, brindar cuidados continuos para enfermedades agudas y crónicas, y reconfortarlos al final de la vida.

Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades para las personas mayores y la sociedad. La capacidad de disfrutar de estos años adicionales con buena salud depende en gran medida del entorno físico y social, así como de características personales como el sexo, la etnia o el nivel socioeconómico. Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida (dieta equilibrada, actividad física regular, abstinencia de tabaco) contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles y a retrasar la dependencia. Los entornos propicios, como edificios y transportes accesibles, facilitan que las personas continúen realizando actividades importantes para ellas.

Modelos de Educación y Promoción de Salud

Existen modelos para transmitir conocimientos y cambiar conductas. El modelo racional, donde los profesionales de salud entregan información, no es tan efectivo como el modelo relacional, en el que el proveedor de salud es un agente reconocido por la comunidad que incorpora las redes sociales de los adultos mayores en los cuidados y promueve estilos de vida saludables. El modelo de autocuidado de Dorothea Orem reconoce la capacidad del individuo para realizar actividades de autocuidado, enfatizando la importancia de conocer el proceso normal de envejecimiento y las redes de apoyo. Los profesionales de la salud tienen un rol de guía, acompañamiento y refuerzo de estas prácticas.

La OMS ha declarado el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, buscando abordar las profundas transformaciones del proceso de envejecimiento a nivel global.

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