El concepto de envejecimiento activo, acuñado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de los años 90, va más allá de la mera ausencia de enfermedad para enfocarse en la optimización de oportunidades de bienestar físico, social y mental a lo largo de toda la vida. Su objetivo primordial es prolongar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez, con la mínima prevalencia de discapacidad.
En las últimas décadas, la esperanza de vida al nacer ha aumentado considerablemente. Sin embargo, el incremento del tiempo de vida en buena salud no ha sido tan significativo. Esto plantea un desafío global, ya que todos los países se enfrentan a la necesidad de preparar sus sistemas de salud y asistencia social para este cambio demográfico.
El Envejecimiento Global: Panorama y Desafíos
El envejecimiento de la población es uno de los mayores triunfos de la humanidad y, al mismo tiempo, uno de sus mayores desafíos. Entrar en el siglo XXI impone mayores exigencias económicas y sociales a todos los países debido a este fenómeno. Sin embargo, las personas de edad avanzada también representan un valioso recurso, a menudo ignorado, que contribuye significativamente a la estructura de nuestras sociedades.
La Revolución Demográfica y sus Implicaciones
En todo el mundo, la proporción de personas de 60 años y más está creciendo más rápidamente que cualquier otro grupo de edad. Entre 1970 y 2025, se prevé que la población con más edad aumente en un 223%, alcanzando cerca de 1.2 mil millones de personas. Para el año 2050, habrá 2 mil millones, con el 80% de ellas viviendo en países en vías de desarrollo.

Este envejecimiento de la población se refiere a una disminución en la proporción de niños y jóvenes y un aumento en la proporción de personas de 60 años y más. La pirámide de población triangular de 2002 será reemplazada en 2025 por una estructura más cilíndrica. Las tasas de fertilidad decrecientes y el aumento de la longevidad son factores clave que aseguran el envejecimiento continuo de la población mundial.
Aunque históricamente el envejecimiento de la población se ha asociado con las regiones más desarrolladas (actualmente nueve de los diez países con mayor proporción de personas mayores están en Europa), el rápido envejecimiento en los países en vías de desarrollo es un fenómeno cada vez más relevante. Para 2025, aproximadamente 840 millones de personas mayores de 60 años vivirán en el mundo en desarrollo, lo que representa el 70% del total mundial. Casi la mitad de los ancianos del mundo residen en Asia, y este porcentaje seguirá siendo el de mayor crecimiento.
La propia población anciana también está envejeciendo, especialmente las personas mayores de 80 años, que constituyen el sector de más rápido crecimiento. Este hecho suscita preocupación sobre si una mano de obra menguante será capaz de sostener a la población que comúnmente se cree que depende de otros.
La tasa de dependencia de la ancianidad (población de 60 años y más dividida por la población de 15 a 60 años) es un indicador utilizado por economistas y actuarios. Sin embargo, la mayoría de las personas mayores siguen siendo un recurso vital para sus familias y comunidades, y muchos continúan trabajando en los sectores formales e informales. Por lo tanto, se necesitan índices más sofisticados para reflejar con mayor exactitud la "dependencia", evitando categorizar erróneamente a individuos que siguen siendo completamente capaces e independientes.
Cuestiones Fundamentales para los Responsables Políticos
El envejecimiento de la población plantea diversas preguntas fundamentales a los responsables políticos, como:
- ¿Cómo ayudar a las personas a seguir siendo independientes y activas?
- ¿Cómo reforzar las políticas de promoción y prevención de la salud dirigidas a las personas mayores?
- ¿Cómo mejorar la calidad de vida en la edad avanzada ante una población que vive más años?
- ¿El aumento de personas mayores colapsará los sistemas sanitarios y sociales?
- ¿Cómo equilibrar el cuidado de las personas que necesitan asistencia entre la familia y el estado?
- ¿Cómo reconocer y apoyar el papel de las personas mayores en el cuidado de otros?
La OMS sostiene que los países pueden afrontar el envejecimiento si los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil promulgan políticas y programas de envejecimiento activo que mejoren la salud, la participación y la seguridad de los ciudadanos de mayor edad. Es crucial que estas políticas se basen en los derechos, las necesidades, las preferencias y las capacidades de las personas mayores, considerando una perspectiva del ciclo vital que reconozca la influencia de las experiencias vitales anteriores en la forma de envejecer.
Definición y Fundamentos del Envejecimiento Activo
Según la OMS, el envejecimiento activo es el proceso a través del cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez. Este concepto es multidimensional, multidisciplinar y multinivel, abarcando condiciones biológicas, psicológicas y sociales con repercusiones individuales y poblacionales importantes.
El término se apoya en los principios de las Naciones Unidas de: independencia, participación, dignidad, cuidado y autorrealización, destacando el papel de la salud como predictor de un buen envejecimiento, la atención a las personas mayores en países en desarrollo y la importancia de fomentar políticas públicas con perspectiva de género.
OMS: Envejecimiento saludable, añadamos vida a los años
Pilares Estratégicos del Envejecimiento Activo
Los tres pilares estratégicos del envejecimiento activo, según la OMS, son:
- Participación: Las personas mayores tienen derecho a mantener un vínculo con la sociedad. Sus contribuciones en programas y actividades remuneradas o no son capitales para su desarrollo psicoemocional, y las actividades sociales se asocian con el bienestar personal debido a la integración y pertenencia. Los estados deben favorecer las oportunidades de participación en la vida política, cultural y laboral, de acuerdo con sus capacidades, necesidades y derechos.
- Salud: Se refiere a la prevención de enfermedades y la promoción de hábitos saludables para retardar la dependencia. Los avances científicos y las políticas públicas de salud influyen en el incremento de la esperanza de vida y en un envejecimiento saludable.
- Seguridad: Garantizar una protección adecuada frente a situaciones de riesgo o necesidad, seguridad en las prestaciones económicas y sanitarias, acceso a los servicios, seguridad como persona consumidora y participación en la vida pública.
Factores que Influyen en un Envejecimiento Saludable
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades significativas. En esos años de vida adicionales, se pueden emprender nuevas actividades, continuar estudios, iniciar una nueva profesión o retomar aficiones. Además, las personas mayores contribuyen de muchas maneras a sus familias y comunidades. Sin embargo, el alcance de estas oportunidades depende en gran medida de la salud.
La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales pueden estar marcados por la mala salud. Si estos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y la sociedad se vuelven más negativas.
Determinantes del Envejecimiento Activo
Aunque algunas variaciones en la salud de las personas mayores se deben a la genética, los factores más influyentes tienen que ver con el entorno físico y social (vivienda, vecindario, comunidad) y características personales (sexo, etnia, nivel socioeconómico). El entorno en la niñez, o incluso en la fase embrionaria, tiene efectos a largo plazo sobre el envejecimiento.
Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, facilitan que las personas realicen actividades importantes, a pesar de la pérdida de facultades. Ejemplos incluyen edificios y transportes públicos seguros y accesibles, y lugares por los que sea fácil caminar.
Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida es fundamental:
- Dieta equilibrada: Preferir la dieta mediterránea con frutas, verduras, pescado, legumbres y aceites vegetales. Comer poco pero bien, realizar tres comidas al día, cuidar la salud dental y comer acompañado, lento y sin distracciones. La obesidad aumenta el riesgo de fragilidad física.
- Actividad física regular: Realizar ejercicio (resistencia y aeróbico) incrementa el rendimiento funcional, la velocidad de marcha, el balance, reduce la depresión y el riesgo de caídas. La inactividad física acentúa la pérdida muscular propia del envejecimiento, pudiendo llevar a sarcopenia. En Chile, uno de cada dos adultos mayores no realiza ejercicio físico.
- Abstinencia de tabaco y consumo moderado de alcohol.
- Cuidar la salud y prevenir enfermedades.
- Evitar la soledad: Participar, asociarse y estar con otros es una contribución importante a la salud física y mental.

Afecciones Comunes y Síndromes Geriátricos
Entre las afecciones más comunes de la vejez se encuentran la pérdida de audición, cataratas, errores de refracción, dolores de espalda y cuello, osteoartritis, neumopatías obstructivas crónicas, diabetes, depresión y demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo.
La vejez también se caracteriza por la aparición de síndromes geriátricos, como la fragilidad, incontinencia urinaria, caídas, estados delirantes y úlceras por presión. Estos suelen ser consecuencia de múltiples factores subyacentes.
Fragilidad en Adultos Mayores
La fragilidad se refiere a los riesgos a los que está expuesta la población mayor. Los cambios del envejecimiento que predisponen a la fragilidad física incluyen la disminución de la fuerza muscular (hasta un 40% entre los 30 y 80 años) y alteraciones del funcionamiento articular.
Medidas preventivas y de tratamiento de la fragilidad:
- Ejercicio (resistencia y aeróbico): Incrementa el rendimiento funcional y reduce el riesgo de caídas.
- Suplemento calórico y proteico: La baja de peso es un componente importante de la fragilidad; los suplementos son efectivos para recuperar el peso, incrementar la masa y mejorar la fuerza muscular, siendo sinérgicos con los ejercicios de resistencia.
- Vitamina D: En adultos mayores con déficit, su suplementación reduce caídas, fracturas de cadera y mortalidad, además de mejorar la función muscular.
- Reducción de la polifarmacia: La reducción de fármacos inapropiados disminuye los efectos secundarios y es clave para la fragilidad.
Actividades y Programas para el Envejecimiento Activo
El envejecimiento activo es fundamental para ralentizar el deterioro cognitivo y optimizar el estado físico, emocional, mental y social de las personas mayores. Es un buen momento para recuperar aficiones pasadas, descubrir otras nuevas y mantener la actividad y la independencia.
Algunos entornos, como las residencias de mayores o los centros de día, facilitan y promueven el envejecimiento activo mediante actividades lúdicas, deportivas, de mantenimiento cognitivo o terapia ocupacional. Estas actividades están orientadas a mantener la calidad de vida y el bienestar de las personas cuando envejecen, y es fundamental que sean de fácil acceso y estén disponibles para cualquier persona.
Ejemplos de Actividades para el Envejecimiento Activo
- Programas de intervención psicopedagógica: Con carácter preventivo, refuerzan conocimientos y trabajan la memoria.
- Fomento de vida y alimentación saludable: Dieta equilibrada, evitar fumar o consumir alcohol.
- Mantener un estado de tranquilidad y paz mental: Fundamental para eludir episodios de depresión, ansiedad o estrés.
- Actividades al aire libre: Rutas, paseos, excursiones que contribuyen al bienestar físico y mental.
- Actividades aeróbicas y rítmicas: Zumba, yoga, pilates, aeróbic, que mejoran la salud cardiovascular y fortalecen la musculatura.
- Talleres y manualidades: Fomentan la creatividad y mantienen una mente activa, retrasando el deterioro cognitivo.
Los beneficios del envejecimiento activo son múltiples y se relacionan con la mejora de la calidad de vida:
- Buen estado físico: Menos probabilidades de enfermedades cardiovasculares, disminución de la tensión arterial, mejora de la calidad del sueño, mejora de la salud ósea y reducción del riesgo de caídas.
- Calidad de vida: Contribuye al bienestar personal y social, permitiendo un desarrollo pleno.
- Salud mental: Reduce los niveles de estrés y previene episodios de depresión o ansiedad.
- Capacidades cognitivas: La actividad mental es vital para mantenerlas en un nivel óptimo, mejorando los procesos de aprendizaje y pensamiento.
- Socialización: Aumenta la participación e integración en la sociedad, evitando el aislamiento social.
La Respuesta de la OMS y el Marco Político

El marco político sobre envejecimiento activo, desarrollado por el Programa de Envejecimiento y Ciclo Vital de la OMS, fue una contribución a la Segunda Asamblea Mundial de las Naciones Unidas sobre el Envejecimiento, celebrada en abril de 2002 en Madrid, España. Este documento pretende aportar información para el debate y la formulación de planes de acción que promuevan la salud y el envejecimiento activo.
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el periodo 2021-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable, encargando a la OMS su liderazgo. La OMS se ha comprometido a trabajar en colaboración con otras organizaciones intergubernamentales, ONG y el sector académico para desarrollar un marco global de investigación sobre el envejecimiento.
Es responsabilidad de los países afrontar el envejecimiento activo mediante políticas y programas que mejoren la salud, la participación y la seguridad de las personas mayores. En España, por ejemplo, se promueve a través de iniciativas para detectar, prevenir y tratar la fragilidad en mayores, requiriendo coordinación sociosanitaria para garantizar una atención de calidad.
Desafíos Fundamentales para Gobiernos y Sociedades
Los desafíos relacionados con el envejecimiento de la población para gobiernos, sectores no gubernamentales, académicos y privados son diversos:
- La doble carga de la enfermedad.
- Mayor riesgo de discapacidad.
- Proporcionar atención a las poblaciones que envejecen.
- La feminización del envejecimiento.
- La ética y las desigualdades.
- La economía de una población que envejece.
- La forja de un nuevo paradigma.
Para fomentar el movimiento del envejecimiento activo, todas las partes interesadas deben acreditar el término a través del diálogo y el debate en el mundo político, educativo, foros públicos y medios de comunicación.
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