Ictericia en adultos: causas, síntomas y tratamiento

La ictericia, caracterizada por la coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos (escleróticas), es un síntoma que, aunque común en recién nacidos, no debe pasarse por alto en adultos, ya que puede indicar una patología importante. Esta coloración proviene del exceso de bilirrubina en la sangre, un pigmento amarillo resultante de la descomposición de los glóbulos rojos viejos o dañados. Normalmente, el hígado procesa y elimina la bilirrubina a través de la bilis hacia el tubo digestivo para su excreción.

Cuando la bilirrubina no se excreta con la suficiente rapidez, se acumula en la sangre y se deposita en los tejidos, tiñéndolos de amarillo. En los adultos, la ictericia es a menudo un signo de un problema en el hígado, la vesícula biliar o el páncreas.

Causas de la ictericia en adultos

La ictericia en los adultos tiene múltiples causas, desde condiciones benignas hasta enfermedades graves que requieren atención médica urgente. La doctora Lorena Castro, gastroenteróloga de Clínica Las Condes, explica que las causas pueden variar "desde condiciones benignas como el síndrome de Gilbert, a enfermedades agudas como distintas causas de hepatitis, así como patologías crónicas como la cirrosis".

Problemas en el metabolismo de la bilirrubina

  • Síndrome de Gilbert: Esta es una afección leve y muy frecuente (afecta del 5 al 10% de la población) en la que el hígado no procesa correctamente la bilirrubina. Las personas afectadas no necesitan preocuparse, ya que es una condición benigna que no tiene tratamiento específico y puede causar periodos breves de altos niveles de bilirrubina y, a veces, ictericia. Se detecta con más frecuencia en adultos jóvenes durante un análisis de rutina.
  • Destrucción excesiva de glóbulos rojos (hemólisis): Cuando hay demasiados glóbulos rojos muriendo o descomponiéndose, el hígado puede verse sobrecargado, produciendo más bilirrubina de la que puede manejar. Esto puede ser un signo de anemias hemolíticas.

Enfermedades hepáticas

Una de las causas más frecuentes de ictericia es la enfermedad hepática, que puede dañar el hígado y reducir su capacidad para excretar la bilirrubina.

  • Hepatitis: Es una inflamación del hígado que suele ser causada por un virus (hepatitis vírica aguda o crónica), pero también puede originarse por trastornos autoinmunitarios o el uso de ciertos medicamentos o drogas. La hepatitis lesiona el hígado, haciendo que sea menos capaz de excretar la bilirrubina hacia las vías biliares.
  • Enfermedad hepática alcohólica: El consumo excesivo de alcohol durante un largo periodo de tiempo (generalmente más de 8 a 10 años) puede causar lesiones hepáticas significativas, llevando a la ictericia.
  • Hígado graso (esteatosis hepática): El aumento de células de grasa en el hígado puede reducir su funcionamiento normal, dificultando la capacidad del hígado para filtrar toxinas y procesar la bilirrubina. Las personas con hígado graso deben abstenerse de consumir alcohol.
  • Cirrosis: Si una enfermedad hepática se vuelve crónica y dura mucho tiempo, puede provocar la cicatrización del hígado, conocida como cirrosis. Esta condición deteriora gravemente la función hepática.

Obstrucción de las vías biliares

Cálculos biliares obstruyendo un conducto biliar

Si las vías biliares, que drenan la bilirrubina del hígado a los intestinos, están bloqueadas, la bilirrubina se acumula en la sangre. Las obstrucciones pueden ser causadas por:

  • Cálculos biliares: Son trozos de material duro, en forma de piedrecitas, que se forman en la vesícula biliar, compuestos generalmente de bilirrubina o colesterol. Son la causa más común de obstrucción.
  • Tumores: Cáncer de páncreas o de las vías biliares pueden bloquear el flujo de la bilis.
  • Enfermedades hepáticas raras: Como la colangitis biliar primaria o la colangitis esclerosante primaria.
  • Toma de medicamentos o sustancias: Algunos medicamentos, fármacos, toxinas y productos a base de hierbas pueden inflamar el hígado o interferir en el flujo correcto de la bilis. El abuso de ciertos medicamentos, como el paracetamol, puede dañar el hígado y provocar ictericia. Es probable que el médico evalúe el funcionamiento del hígado y determine si el medicamento debe ser suspendido o sustituido.

Otras causas

  • Malaria: Esta enfermedad infecciosa puede afectar el funcionamiento del hígado y causar ictericia.

Síntomas asociados a la ictericia

La ictericia en sí misma causa, aparte de la coloración amarillenta de la piel y los ojos, muy pocos síntomas en adultos. Sin embargo, en los recién nacidos con ictericia, los niveles muy elevados de bilirrubina pueden causar un tipo de lesión cerebral denominada kernícterus.

Muchas enfermedades que causan ictericia, en particular la enfermedad hepática grave, producen otros síntomas o problemas graves. En las personas con enfermedad hepática, estos pueden incluir:

  • Náuseas y vómitos
  • Dolor abdominal
  • Pequeños vasos sanguíneos en forma de araña visibles en la piel (arañas vasculares o angiomas araña)
  • Ascitis (acumulación de líquido dentro del abdomen)
  • Coagulopatía (tendencia al sangrado y a la formación de hematomas)
  • Encefalopatía hepática (deterioro mental debido a disfunción del hígado, que provoca confusión y somnolencia)
  • Hipertensión portal (elevación de la presión en las venas que llevan la sangre al hígado, pudiendo causar sangrado en el esófago y estómago)
  • Picazón en todo el cuerpo (si las concentraciones de bilirrubina son elevadas)
  • Orina de color oscuro
  • Heces de color claro o blanquecinas

Es importante diferenciar la ictericia de la carotenemia, una condición en la que la piel puede adquirir un tono ligeramente amarillo por la ingesta de grandes cantidades de alimentos ricos en betacaroteno (como zanahorias o calabaza), pero las escleróticas no se pigmentan ni se vuelven amarillas.

Hombre con ojos amarillos buscando atención médica

¿Cuándo acudir al médico? Signos de alarma

Los especialistas insisten en la importancia de acudir al médico inmediatamente al notar cambios en el color de la piel o de la esclerótica. Los siguientes síntomas, si se presentan junto con la ictericia, son motivo de preocupación y requieren atención médica urgente:

  • Dolor abdominal intenso y sensibilidad
  • Cambios en la función mental, como somnolencia, agitación o confusión
  • Sangre en las heces o heces de color oscuro o alquitranado
  • Sangre en el vómito
  • Fiebre
  • Tendencia a presentar hematomas o a sangrar con facilidad
  • Erupción de color púrpura rojizo a base de pequeños puntos o manchas más grandes (indicando sangrado en la piel)

Incluso si no hay signos de alarma, se debe acudir al médico en el plazo de unos días para un diagnóstico y tratamiento oportunos.

Diagnóstico de la ictericia

El diagnóstico de la ictericia y la identificación de su causa requieren una evaluación médica rigurosa. El médico realizará los siguientes pasos:

Anamnesis y exploración física

El médico preguntará sobre los síntomas del paciente, su historial médico y realizará una exploración física. Se indagará sobre cuándo comenzó la ictericia, la duración, la aparición de orina oscura y otros síntomas asociados como prurito, fatiga, cambios en las heces y dolor abdominal. Es crucial informar sobre antecedentes de enfermedades hepáticas, cirugías de vías biliares, uso de medicamentos (incluyendo sin receta, plantas medicinales y alcohol), y antecedentes familiares de ictericia o enfermedades hepáticas.

El médico también buscará factores de riesgo de hepatitis, como trabajar en centros de día, vivir o viajar a zonas endémicas, prácticas sexuales de riesgo, inyección de drogas, transfusiones antes de 1992, o haberse realizado tatuajes o piercings. Durante el examen físico, se buscarán signos de enfermedades graves y se palpará el abdomen para detectar masas, dolor, hinchazón o aumento del tamaño del hígado o del bazo.

Pruebas complementarias

Las pruebas son fundamentales para confirmar el diagnóstico y determinar la causa:

  • Análisis de sangre: Incluyen pruebas hepáticas (que miden enzimas y otras sustancias producidas por el hígado para evaluar su funcionamiento y posible daño), niveles de bilirrubina, pruebas de coagulación, detección de virus de hepatitis o anticuerpos anómalos, hemograma completo, hemocultivos y examen de sangre al microscopio para detectar destrucción excesiva de glóbulos rojos.
  • Pruebas de diagnóstico por imagen:
    • Ecografía abdominal: Es la primera prueba que se realiza a menudo y suele poner de manifiesto la obstrucción de las vías biliares.
    • Tomografía computarizada (TC) o Resonancia magnética (RM): Pueden realizarse como alternativa o complemento a la ecografía.
    • Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM): Es una RM especializada de los conductos biliares y pancreáticos, que proporciona imágenes detalladas.
    • Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): Se introduce un endoscopio por la boca hasta el intestino delgado para inyectar un medio de contraste y realizar radiografías. Permite también tomar muestras para biopsia, extraer cálculos biliares u otros procedimientos.
  • Biopsia hepática: En ocasiones, es necesaria cuando se sospechan ciertas causas (como hepatitis vírica o daño por fármacos) o cuando el diagnóstico no está claro después de otras pruebas.

Ictericia - Fisiopatología y Semiología

Tratamiento de la ictericia

El tratamiento de la ictericia depende directamente de la causa subyacente. La ictericia en sí no requiere tratamiento en adultos, a diferencia de los recién nacidos, pero es crucial abordar la enfermedad que la provoca.

  • Síndrome de Gilbert: Al ser una condición benigna, los individuos afectados no necesitan tratamiento. El manejo consiste en explicar la condición y descartar otras causas de ictericia.
  • Hepatitis vírica aguda: Puede desaparecer gradualmente sin tratamiento conforme mejora el estado del hígado, aunque la hepatitis puede cronificarse. En algunos casos, se pueden usar medicamentos antivirales como interferón, adefovir o entecavir.
  • Enfermedad hepática alcohólica: El tratamiento implica suspender el consumo de alcohol y seguir una dieta baja en grasas. En etapas más graves, puede ser necesario un trasplante de hígado.
  • Hígado graso: Se recomienda abstenerse de consumir alcohol y seguir una dieta saludable rica en vegetales.
  • Obstrucción de las vías biliares:
    • Cálculos biliares: Suelen tratarse con cirugía para extirpar la vesícula biliar. Si son grandes o causan fiebre y dolor abdominal severo, la cirugía es la opción recomendada.
    • Tumores: El tratamiento puede incluir cirugía para extirpar el tumor, quimioterapia, radioterapia, terapia dirigida, inmunoterapia o un trasplante de hígado.
    • Procedimientos endoscópicos: La CPRE, por ejemplo, puede utilizarse para abrir el conducto biliar obstruido.
  • Daño hepático por medicamentos: Suele curarse al dejar de tomar el medicamento que lo causa. El médico evaluará si el medicamento debe ser suspendido o sustituido.
  • Malaria: El tratamiento se realiza con antipalúdicos como cloroquina, primaquina o mefloquina.
  • Prurito (picazón): Si el picor es muy molesto, puede ser útil el tratamiento oral con colestiramina, aunque no es eficaz si la vía biliar está completamente bloqueada.
  • Destrucción excesiva de glóbulos rojos: En casos graves, puede ser necesaria una cirugía para remover una parte del bazo, órgano responsable de la destrucción de los glóbulos rojos.

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