Oxigenoterapia en Adultos Mayores: Guía Completa

La oxigenoterapia para adultos mayores es un tratamiento esencial cuando la respiración ya no es suficiente para llevar el oxígeno que el cuerpo necesita. Consiste en administrar oxígeno suplementario a concentraciones mayores que las del aire ambiente para aliviar la hipoxia, una condición caracterizada por la disminución de la concentración de oxígeno en la sangre, lo que lleva a la probreza de este gas a nivel tisular.

El oxígeno es un gas fundamental que constituye aproximadamente el 21% del aire que respiramos. Los pulmones lo captan y lo transfieren al torrente sanguíneo, donde es vital para "quemar el combustible" y liberar la energía necesaria para el funcionamiento de todos los tejidos vivos. Sin suficiente oxígeno, las células funcionan mal y, eventualmente, mueren.

Muchas enfermedades, en particular las enfermedades pulmonares, pueden reducir la cantidad de oxígeno en el torrente sanguíneo. En tales casos, la administración de oxígeno adicional puede ser eficaz. Sin embargo, es importante destacar que las pruebas científicas han demostrado que el oxígeno no es útil a menos que la concentración de oxígeno de una persona sea realmente baja. De hecho, respirar demasiado oxígeno puede dañar los pulmones a largo plazo.

infografía detallando el proceso de intercambio de oxígeno en los pulmones

Indicaciones y Objetivos de la Oxigenoterapia en Adultos Mayores

En adultos entre 60 y 80 años, la oxigenoterapia suele recomendarse en casos de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), insuficiencia cardíaca, fibrosis pulmonar, apnea del sueño, o anemia severa. La oxigenoterapia para adultos mayores ofrece ventajas claras en varios frentes, reduciendo la poliglobulia secundaria y aliviando la sobrecarga del ventrículo derecho del corazón, lo que puede retardar el desarrollo de cor pulmonale.

Para determinar si la oxigenoterapia es adecuada, el médico evalúa la presión arterial de oxígeno en reposo (PaO2). Si un familiar tiene EPOC, insuficiencia cardíaca congénita o anemia severa, el especialista también considerará su saturación de hemoglobina y los síntomas diarios.

El objetivo principal de la oxigenoterapia es satisfacer las necesidades de oxígeno de los tejidos. Esto se logra aumentando la fracción inspirada de oxígeno (FiO2) y, consecuentemente, el contenido arterial de oxígeno (pO2, SaO2), para mejorar el transporte de este gas y evitar la hipoxia tisular.

Las condiciones patológicas que alteran los factores del transporte de oxígeno (saturación de oxígeno de la hemoglobina, concentración de hemoglobina y volumen minuto) son indicaciones de oxigenoterapia:

  • Disminución de la saturación de oxígeno: Insuficiencia respiratoria aguda.
  • Disminución de la hemoglobina: Anemia severa o intoxicación por monóxido de carbono (la formación de carboxihemoglobina reduce la disponibilidad de hemoglobina para el transporte de oxígeno).
  • Disminución del volumen minuto: Insuficiencia cardíaca o shock.
  • Enfermos en situación crítica.

El objetivo específico de la oxigenoterapia urgente dependerá de la patología:

  • En insuficiencia respiratoria aguda no hipercápnica, se busca una pO2 ≥ 60 mmHg (saturación ≥ 90%). Si hay retención de carbónico, se conforma con una pO2 de 55-60 mmHg (saturación 85%-90%).
  • En intoxicación por monóxido de carbono, se administra la mayor concentración de oxígeno posible (idealmente 100%) para desplazar el monóxido de carbono al competir con él.
  • En pacientes críticos, se administra oxígeno incluso si la pO2 no está en rango de insuficiencia respiratoria, buscando que la saturación de hemoglobina se acerque al 100% para compensar deficiencias en la concentración de hemoglobina y el volumen minuto.

Es importante recordar que el aporte adecuado de oxígeno no solo depende del transporte, sino también de la demanda. Estrategias que reducen el consumo de oxígeno, como el tratamiento de la fiebre, son cruciales, especialmente en pacientes con insuficiencia respiratoria.

tabla resumen de las principales indicaciones clínicas para la oxigenoterapia

Tipos de Sistemas de Suministro de Oxígeno

La oxigenoterapia de larga duración dispone de tres sistemas de aplicación principales:

1. Concentradores de Oxígeno

Son dispositivos impulsados eléctricamente que separan el oxígeno del nitrógeno en el aire, proporcionando oxígeno purificado. No requieren suministros externos de oxígeno, ya que extraen oxígeno del aire ambiental. Aunque muchos funcionan con pilas, se debe disponer de un suministro de oxígeno de respaldo en caso de fallo eléctrico o de batería.

Los concentradores de oxígeno son económicos para uso prolongado y pueden ser fijos (para el hogar) o portátiles, permitiendo movilidad. Requieren una fuente de electricidad constante y deben mantenerse alejados de fuentes de ignición.

imagen de un concentrador de oxígeno doméstico y uno portátil

2. Sistemas de Oxígeno Líquido

El oxígeno se almacena en forma de líquido muy frío. Un recipiente de un tamaño determinado puede contener significativamente más oxígeno en estado líquido que gaseoso. A medida que se libera, el oxígeno líquido se convierte en gas para ser respirado. Estos sistemas son compactos y permiten mayores caudales que los tanques pequeños, pero requieren recarga regular desde unidades base.

3. Sistemas de Gas Comprimido

El oxígeno se almacena en un tanque metálico bajo presión y se libera a medida que la persona respira. Requieren recargas o cambios de tanque regulares. Los tanques portátiles más pequeños permiten movilidad a corto plazo, con una duración que depende del caudal y el tamaño del tanque.

Sistemas de Administración de Oxígeno en el Hogar

Los sistemas de oxígeno líquido y de gas comprimido instalados en el hogar requieren grandes recipientes que son rellenados periódicamente por una empresa de atención domiciliaria. Para uso fuera del hogar, se emplean tanques pequeños y portátiles de oxígeno comprimido o líquido, o un concentrador de oxígeno portátil. Cada sistema tiene sus ventajas e inconvenientes.

Consideraciones de Seguridad: Las fuentes de oxígeno deben quedar bien cerradas cuando no estén en uso. El oxígeno es un gas inflamable y puede causar una explosión. Es crucial mantener los tanques lejos de cualquier fuente de ignición, como cerillas, calentadores o secadores de pelo. Nadie debe fumar en la casa cuando se está utilizando oxígeno.

diagrama comparativo de los tres sistemas de suministro de oxígeno (concentrador, líquido, gas comprimido)

Sistemas de Administración de Oxígeno

Los sistemas de administración de oxígeno se clasifican principalmente en sistemas de bajo flujo y alto flujo, basándose en la cantidad de flujo de la mezcla gaseosa que llega al paciente. Es importante notar que el flujo se refiere al que hay a la salida del sistema, delante de la vía aérea del enfermo, no al marcado en el caudalímetro.

Sistemas de Bajo Flujo

Estos sistemas proporcionan un flujo de oxígeno insuficiente para satisfacer completamente los requerimientos inspiratorios del paciente, quien también toma aire ambiente. La cantidad de oxígeno mezclado con el aire es variable, dependiendo del flujo de oxígeno, el patrón respiratorio y las características anatómicas del paciente, así como del tipo de dispositivo. Esto hace que la FiO2 sea impredecible.

Gafas Nasales (Cánula BinasaI)

Son el sistema más económico y cómodo para el paciente. Permiten comer, expectorar y hablar sin interrupción. Requieren que el paciente pueda respirar por la nariz. La FiO2 será mayor cuando se respira tranquilo que cuando se hiperventila. El enriquecimiento de oxígeno se debe tanto al oxígeno proporcionado como al relleno del reservorio nasofaríngeo natural durante la espiración. Con un flujo de 6 L/min, se consigue una FiO2 en la tráquea en torno a 0.35-0.45. No se deben administrar flujos superiores a 6 L/min, ya que el exceso se pierde.

Indicaciones: Pacientes con buena respiración nasal que no están en insuficiencia respiratoria aguda o estado crítico.

imagen de un adulto mayor usando gafas nasales para oxigenoterapia

Mascarillas con Reservorio

Son sistemas de bajo flujo con alta capacidad que pueden alcanzar FiO2 muy altas, próximas al 90% en condiciones óptimas. Cuentan con un reservorio (bolsa) de al menos 1 litro de capacidad y válvulas unidireccionales para impedir la entrada de aire espirado y la rerrespiración. Se deben marcar flujos altos en el caudalímetro (al menos 7-8 L/min) para asegurar que la bolsa reservorio esté siempre llena.

Indicaciones: Insuficiencia respiratoria grave e intoxicación por monóxido de carbono. El sellado imperfecto de la mascarilla y la pérdida de las válvulas unidireccionales son causas comunes de fallo.

ilustración detallada de una mascarilla con reservorio, mostrando la bolsa y las válvulas

Sistemas de Alto Flujo

Estos sistemas logran las necesidades de oxígeno mezclando aire y oxígeno mediante el efecto Venturi. El principio de Bernoulli se aplica al pasar un flujo de oxígeno a gran velocidad por un orificio central, arrastrando gas ambiental. El flujo de salida es la suma del flujo marcado y el aire ambiente arrastrado.

Mascarillas tipo Venturi

Son los artilugios más comunes para sistemas de alto flujo. Proporcionan una FiO2 conocida, fija e independiente del patrón respiratorio del paciente. La FiO2 se selecciona mediante la elección de un orificio específico y el ajuste del flujo de oxígeno en el caudalímetro, según las indicaciones grabadas en la mascarilla.

Indicaciones: Insuficiencias respiratorias en las que las gafas nasales no logran una FiO2 suficiente, o cuando se requiere una FiO2 ideal y mantenida, y no es necesaria una mascarilla con reservorio.

diagrama explicando el efecto Venturi en una mascarilla de oxígeno

Pautando la Oxigenoterapia

La selección de la FiO2 se realiza por ensayo y error, iniciando con una cantidad estimada y comprobando su eficacia clínica, mediante gasometría o pulsioximetría. Se deben tener en cuenta varios factores:

  • Edad: La pO2 normal cambia con la edad (ej. a los 80 años, una pO2 de 60 mmHg puede ser normal).
  • Antecedentes: Presencia de EPOC, cardiopatías, anemia, necesidad de oxigenoterapia domiciliaria.
  • Esfuerzo respiratorio: Evaluar signos como frecuencia respiratoria, tiraje, dificultad para hablar, etc. Un paciente con pO2 aceptable pero alto esfuerzo respiratorio puede requerir oxigenoterapia agresiva.
  • Estado mental: Evaluar nivel de conciencia, confusión o agitación, que pueden indicar gravedad.
  • Otros signos de insuficiencia respiratoria: Cianosis, diaforesis, taquicardia, hipertensión, asterixis.
  • Estado hemodinámico: Presión arterial, perfusión periférica.
  • Anemia: Considerar transfusión y administrar oxígeno agresivamente.
  • Estado cardíaco: Si hay fallo cardíaco o es un coadyuvante, aplicar oxigenoterapia agresiva.
  • Criterios de sepsis.

La oxigenoterapia aguda es una medida de soporte temporal ("muleta") que ayuda a superar una situación patológica, pero no es un tratamiento curativo o etiológico en la mayoría de los casos. Es fundamental tratar el problema subyacente de forma global.

Uso Seguro y Cuidado del Equipo de Oxigenoterapia

El oxígeno favorece la combustión, por lo que la seguridad contra incendios es primordial. Nunca se debe fumar mientras se usa oxígeno ni permitir que otros fumen cerca. Mantener el oxígeno alejado de llamas abiertas, estufas de gas, velas y dispositivos que produzcan chispas. No utilizar productos derivados del petróleo, como vaselina, cerca del equipo de oxígeno.

Almacenamiento y Ventilación: Almacenar los tanques en posición vertical y asegurados para evitar caídas. Mantener el equipo alejado de fuentes de calor y asegurar una ventilación adecuada. Seguir todas las instrucciones de seguridad del fabricante.

Cuidado del Equipo: Limpiar las cánulas nasales y las mascarillas con regularidad para prevenir infecciones. Reemplazar los suministros según las recomendaciones del fabricante. Mantener limpios los filtros del concentrador. Informar al proveedor de oxígeno sobre cualquier mal funcionamiento del equipo. Tener planes de respaldo para cortes de energía si se utiliza un concentrador (tanques portátiles o baterías de respaldo).

Viajar con Oxígeno: Las aerolíneas permiten concentradores de oxígeno portátiles aprobados por la FAA, pero generalmente no tanques. Es necesario notificar a las aerolíneas con anticipación y llevar la documentación necesaria. Organizar el oxígeno en los destinos con anticipación.

imagen representando precauciones de seguridad con oxígeno, como no fumar y mantener alejado de llamas

Efectos Secundarios Comunes y su Manejo

Aunque beneficiosa, la oxigenoterapia puede causar ciertos efectos secundarios en adultos mayores:

  • Sequedad nasal y congestión: Si el aire no se humidifica adecuadamente. Para evitarlo, se recomienda instalar un humidificador en el sistema y limpiar diariamente la cánula nasal.
  • Irritación y úlceras cutáneas: El uso prolongado de mascarillas o cánulas nasales puede causar irritación en la piel alrededor de la nariz, orejas y otras áreas de contacto debido a la fricción y presión constante. El reposicionamiento frecuente y la atención a la comodidad del paciente pueden ayudar.
  • Toxicidad pulmonar: Un control cuidadoso del caudal evita la toxicidad pulmonar por exceso de oxígeno, que puede derivar en inflamación o fibrosis a largo plazo. La exposición prolongada a altos niveles de oxígeno puede causar daño a los tejidos pulmonares.
  • Retinopatía: En casos raros, el uso prolongado de oxígeno puede causar daños en la retina, especialmente en personas mayores con condiciones preexistentes.
  • Fatiga y debilidad muscular: Aunque el oxígeno suplementario generalmente mejora la energía, algunos pacientes pueden experimentar fatiga.
  • Mareos y confusión: Algunos ancianos pueden experimentar mareos al iniciar la terapia, especialmente con cambios bruscos en los niveles de oxígeno.
  • Aumento de la presión arterial: El oxígeno puede afectar la presión arterial en personas con enfermedades cardiovasculares.
  • Riesgo de infecciones: El uso de dispositivos de oxígeno puede aumentar el riesgo de infecciones respiratorias si no se mantienen limpios.

Prevención y Manejo de Efectos Secundarios:

  • Humidificación del oxígeno: Es uno de los métodos más efectivos para prevenir la sequedad nasal y la congestión.
  • Monitoreo continuo: Utilizar oxímetros de pulso para medir la saturación de oxígeno en sangre regularmente y ajustar la dosis para prevenir la toxicidad.
  • Educación: Proporcionar información clara a pacientes y cuidadores sobre el uso seguro y los posibles efectos secundarios.
  • Nutrición e hidratación: Mantener una buena nutrición e hidratación es esencial para la salud general.
  • Rehabilitación pulmonar: Participar en programas de rehabilitación puede mejorar la función respiratoria y reducir la dependencia del oxígeno.

La oxigenoterapia adecuada mejora la calidad de vida de las personas con problemas respiratorios, pero es fundamental estar al tanto de los posibles efectos secundarios y manejarlos adecuadamente.

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