En este grupo etario existen factores de riesgo especiales: consultan en forma más tardía; presentan cuadros y síntomas atípicos, atenuados, muchas veces debido a la dificultad para caminar; sienten temor frente a la hospitalización y tienen alterada la capacidad para apreciar y expresar síntomas. Los cuadros son más graves, frecuentemente bacterémicos, en especial cuando el foco es urinario o respiratorio: según algunos trabajos, en 20% de los casos hay bacteremia primaria sin foco. A nivel nosocomial las infecciones son más frecuentes, en especial las infecciones del tracto urinario (ITU), las neumonías asociadas con ventilación mecánica y la neumonía nosocomial. Las infecciones más importantes en los adultos mayores, que los pueden llevar a la UTI, son: neumonía, infección del tracto urinario, sepsis intraabdominal, meningitis, endocarditis, diarrea nosocomial e infecciones fúngicas invasoras.
Neumonía en la tercera edad
La neumonía constituye una amenaza importante para la salud de los adultos mayores, grupo etario que va en aumento, lo cual se correlaciona con mayor incidencia, mortalidad y costos de esta patología. En Estados Unidos, la neumonía es la quinta causa de muerte en mayores de 65 años, originando 60.000 muertes anuales en ese grupo etario; en Canadá la cifra es de 44.000. Según datos finlandeses, la incidencia aumenta de 15,4 casos/1.000 en el grupo de 60 a 74 años, a 34,2 casos/1.000 en mayores de 75 años. Marston evaluó en Ohio una cohorte de 2.776 pacientes y encontró que la incidencia en el grupo de 18 a 44 años era de 92/100.000 versus 1.012/100.000 en mayores de 65 años, mientras que la mortalidad era de 4,5 versus 12,5% en los mismos grupos. También se ha demostrado que los adultos mayores residentes en casas de reposo tienen un riesgo 10 veces mayor de adquirir neumonía que los adultos mayores de la misma comunidad.
Con el envejecimiento se producen cambios fisiológicos a nivel pulmonar: menor capacidad para expectorar y eliminar las bacterias, reserva fisiológica disminuida, mayor rigidez de la pared torácica y mayor trabajo respiratorio, lo que lleva a mayor fatiga y necesidad de ventilación mecánica. El VEF1 está disminuido y esto es un factor de riesgo demostrado para neumonía grave. Existe mayor colonización bacteriana, con microorganismos más resistentes o virulentos, como Staphylococcus aureus, Klebsiella y Escherichia coli, asociado a inmovilización, incontinencia, comorbilidad cardiopulmonar, deterioro general e institucionalización. La aspiración es más frecuente en adultos mayores, especialmente en enfermos neurológicos.
Factores de riesgo de neumonía adquirida en la comunidad (NAC) en adultos mayores incluyen sospecha de aspiración, alteración de la deglución, desnutrición, tratamiento antibiótico previo, mala calidad de vida, postración, comorbilidad (EPOC, cardiopatía, diabetes, cáncer), tabaquismo, consumo de alcohol e institucionalización. Factores de mortalidad por neumonía incluyen compromiso de tres lóbulos, TA sistólica baja, shock, edad avanzada, ausencia de fiebre al ingreso, hipoxemia y leucocitosis alta. La etiología típica sigue siendo neumococo; pueden aparecer Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus, anaerobios ante aspiración y bacilos gramnegativos en pacientes con comorbilidad o mal estado dental. Las bacterias atípicas podrían representar 10-12% de los casos en adulto mayor.
En pacientes institucionalizados, Chlamydia pneumoniae es frecuente y Legionella se detecta en brotes; por ello se recomienda iniciar tratamiento empírico que cubra estas posibles etiologías en pacientes graves (betalactámico, macrólido o quinolona). Las neumonías que requieren UCI se asocian a neumococo, bacilos gramnegativos y Pseudomonas aeruginosa. El tratamiento suele ser similar al de otros pacientes; se sugiere cobertura para anaerobios ante sospecha de aspiración. Es fundamental tomar muestras para estudio microbiológico y buscar virus respiratorios; influenza y RSV pueden influir en la decisión de antibióticos. Vacunas antiinfluenza y antineumocócica han demostrado utilidad en prevención, especialmente en institucionalizados. En este grupo la etiología puede ser más difícil de precisar por la falta de expectoración en 50%-70% de residentes.
Infecciones del tracto urinario en adultos mayores
Las ITU son las infecciones más frecuentes de los adultos mayores: 25% de las infecciones adquiridas en la comunidad y 25-30% en pacientes institucionalizados. La mortalidad por ITU no estaría relacionada de forma independiente con la edad, pero el uso de sondas aumenta las tasas de mortalidad en algunos estudios. Los factores con mal pronóstico incluyen compromiso de conciencia, antecedentes de ITU, taquicardia, hipotensión, nitrógeno ureico alto, fiebre, leucocitosis e hiperglucemia. En los mayores, la bacteriemia es más frecuente cuando hay ITU. La etiología varía: Proteus, Klebsiella, Pseudomonas y Enterococcus, Staphylococcus; también infecciones polimicrobianas. La bacteriuria asintomática es frecuente (6-16% mujeres mayores de 65, casi 20% de mayores de 80, y hasta 50% en mujeres en hogares de ancianos) pero no se trata por no impactar en mortalidad.
La historia natural de ITU en ancianos suele complicarse por comorbilidades y deterioro funcional; el manejo es similar al de pacientes más jóvenes, con atención especial a la elección de antibióticos y duración adecuada. En cuanto a prevención, higiene, hidratación y control de comorbilidades son claves para reducir recurrencias.
Abdomen agudo y otras infecciones intraabdominales
Las infecciones intraabdominales en mayores de 65 años son más graves y el pronóstico es peor que en jóvenes, por menor capacidad de localización, combate y reparación de infecciones. Presentan síntomas atenuados; la duración de los síntomas suele ser mayor y la estadía hospitalaria, mayor. Cuadros típicos en mayores incluyen apendicitis, diverticulitis, colecistitis, colangitis, cáncer de colon perforado, isquemia mesentérica y vólvulo de sigmoides. La apendicitis puede presentarse atípicamente y perforar con mayor frecuencia. La diverticulitis es común y tiene mayor mortalidad cuando hay perforación. En patología biliar, litiasis es frecuente y la colangitis clásica se presenta en solo 55-70% de los casos, aumentando el manejo de urgencia y mortalidad asociada a cirugía de urgencia.
Sepsis en el adulto mayor
La sepsis es una complicación grave de infecciones en personas mayores; el reconocimiento suele retrasarse y la disfunción orgánica puede progresar rápidamente. Las vías urinarias y la neumonía son causas comunes. La sepsis en mayores puede presentarse con deterioro del estado mental (confusión, delirium) sin fiebre marcada. La actuación ante sospecha de sepsis debe ser inmediata: llamar a emergencias, informar de antecedentes infecciosos recientes y administrar antibióticos intravenosos, fluidos y soporte vital lo antes posible. La educación y la prevención temprana de infecciones urinarias o respiratorias pueden reducir la incidencia de sepsis en este grupo.

Microbiota intestinal, disbiosis y envejecimiento
La microbiota intestinal es la comunidad de microorganismos que habitan nuestro tracto gastrointestinal y desempeña un papel crucial en la digestión, la síntesis de vitaminas y la protección contra patógenos. En adultos mayores se observa disbiosis, asociada al envejecimiento, que podría promover demencia y sarcopenia. Existen ejes intestino-cerebro y intestino-músculo que explican la bidireccionalidad entre microbiota, sistema nervioso y musculatura. La modulación de la microbiota mediante prebióticos, probióticos, postbióticos y trasplante de microbiota intestinal es un campo prometedor para prevenir o tratar enfermedades asociadas a la vejez, con posibles impactos en demencia y autonomía funcional.

Sepsis urinaria y evidencia clínica
La sepsis urinaria es una complicación grave que puede evolucionar desde ITU cuando bacterias entran al torrente sanguíneo. El manejo estandarizado de sepsis en mayores busca antibióticos adecuados, fluidos y soporte hemodinámico oportuno. Es fundamental la educación para reconocer signos precoces y consultar rápido ante síntomas como confusión, fiebre, escalofríos o dolor al orinar. Las guías señalan que, ante infección urinaria en ancianos, se debe monitorizar closely y ajustar tratamiento en función de la evolución clínica y pruebas de laboratorio.
SEPSIS en 3 minutos By Dr. Zamarrón
Prevención y hábitos para la vida diaria
- Bebe abundante agua para favorecer la eliminación de bacterias y evitar orina retenida.
- Practica buena higiene: limpiar de adelante hacia atrás y evitar jabones irritantes.
- Orina con frecuencia y vacía completamente la vejiga.
- Ropa transpirable y control de condiciones crónicas como diabetes o hiperglucemia.
- Tratamientos hormonales en mujeres posmenopáusicas pueden disminuir la recurrencia de ITU.
- Evita el estreñimiento con fibra, hidratación y actividad física; considera suplementos como arándano y D-manosa bajo supervisión médica.
Diagnóstico y manejo práctico de ITU en mayores
- Análisis de orina para detectar sangre, leucocitos y bacterias; cultivo para orientar tratamiento.
- Toma de decisiones en antibióticos: nitrofurantoína o trimetoprima-sulfametoxazol para ITU simple; en casos graves, tratamiento intravenoso y hospitalización.
- Importancia de terminar el esquema antibiótico y mantener buena hidratación; buscar ayuda médica si hay empeoramiento.
Notas sobre recomendaciones y advertencias
La bacteriemia, la sepsis y las infecciones intrabdominales requieren atención oportuna y manejo multidisciplinario. En residencias y con comorbilidades, la vigilancia de signos atípicos es clave para prevenir complicaciones graves y reducir mortalidad.