Los trastornos de la marcha son anomalías en la forma de caminar de las personas, como la pérdida de velocidad, suavidad, simetría o equilibrio. La capacidad de moverse con independencia se basa en factores importantes como caminar, levantarse de una silla, girar e inclinarse.
La velocidad de la marcha, el tiempo que lleva levantarse de una silla y la capacidad de pararse con un pie delante del otro (apoyo en tándem) son indicadores que ayudan a predecir la capacidad de una persona mayor para realizar actividades diarias y otras actividades como ir de compras, viajar y cocinar.
Caminar sin ayuda requiere una coordinación precisa de las áreas del cerebro que controlan la atención, la fuerza, la sensibilidad y la coordinación de las percepciones de los sentidos y la contracción muscular para asegurar una marcha segura y constante. Es importante destacar que la demencia y otros trastornos neurológicos pueden afectar significativamente la marcha al impactar estas áreas cerebrales.
Alteraciones Normales de la Marcha Relacionadas con la Edad
Algunos elementos de la marcha cambian de forma natural con el envejecimiento, mientras que otros permanecen inalterados.
Velocidad de la Marcha
La velocidad al caminar (velocidad de la marcha) se mantiene igual hasta aproximadamente los 70 años, para luego disminuir. Esta velocidad es un poderoso predictor de la esperanza de vida de una persona, comparable a la cantidad de afecciones médicas crónicas y hospitalizaciones. A los 75 años, los caminantes más rápidos mostraban una mejor probabilidad de vivir otros 5 a 10 años en comparación con los caminantes más lentos.

La disminución de la velocidad de la marcha se debe a que las personas mayores dan pasos más cortos. La razón más probable para acortar la longitud del paso (la distancia desde un golpe del talón hasta el siguiente) es la debilidad de los músculos de la pantorrilla, los cuales impulsan el cuerpo hacia adelante y cuya fuerza disminuye con la edad. No obstante, las personas mayores parecen compensar esta disminución de fuerza empleando sus músculos flexores y extensores de la cadera más que los adultos jóvenes.
Cadencia
La cadencia, es decir, el número de pasos que se dan en un minuto, no disminuye con la edad. Cada persona tiene una cadencia preferida, que está relacionada con la longitud de la pierna: las personas altas dan pasos más largos a una cadencia más lenta, mientras que las personas bajas dan pasos más cortos a una cadencia más rápida.
Tiempo de Doble Apoyo
El tiempo de doble apoyo se refiere al momento en que ambos pies están en el suelo durante un paso. Esta fase es una posición más estable para desplazarse hacia adelante que cuando un solo pie está en el suelo (apoyo simple). El porcentaje de tiempo que se pasa en doble apoyo aumenta con la edad. Las personas mayores pueden aumentar aún más este tiempo cuando caminan sobre superficies irregulares o resbaladizas, cuando sienten que pierden el equilibrio o cuando tienen miedo de caerse, lo que puede dar la impresión de que caminan sobre hielo resbaladizo.
Postura al Caminar
La postura al caminar cambia solo ligeramente con el envejecimiento. Las personas mayores caminan erguidas, sin inclinarse hacia adelante. Sin embargo, lo hacen con más rotación hacia abajo de la pelvis y con una curva aumentada de la zona lumbar (llamada lordosis lumbar). Por lo general, la debilidad de los músculos abdominales, la tensión de los músculos flexores de la cadera y el aumento de la grasa abdominal contribuyen a este cambio postural. Además, las personas mayores caminan con las piernas giradas lateralmente (dedos de los pies hacia afuera) unos 5 grados, posiblemente debido a una menor capacidad de rotación interna de las caderas o para aumentar la estabilidad. La separación del pie en el balanceo no cambia con la edad.
Cambios Anormales en la Marcha
Diversos trastornos pueden contribuir a una marcha disfuncional o insegura. Las causas frecuentes incluyen:
- Trastornos neurológicos, como la demencia y la enfermedad de Parkinson.
- Trastornos musculares u óseos, incluyendo la estenosis espinal.
Una marcha puede ser anormal en varios sentidos, y ciertos tipos de anomalías ayudan a los médicos a determinar la causa del problema.
Tipos de Anomalías en la Marcha
- Asimetría: En personas sanas, el cuerpo se mueve de forma simétrica al caminar. Una falta sistemática de simetría suele indicar un problema en los nervios, huesos o articulaciones de un lado del cuerpo (por ejemplo, cojera por dolor en la cadera o el tobillo). Si la causa no es evidente, puede deberse a disfunción cerebral o el consumo de ciertos fármacos.
- Pérdida de sincronía: La sincronía normal implica un movimiento regular y rítmico de las extremidades superiores e inferiores, y una coordinación suave que permite el avance. Los trastornos neurológicos o musculoesqueléticos que afectan aspectos específicos de la marcha provocan una pérdida de sincronía.
- Dificultad para comenzar o seguir caminando: Las personas mayores pueden sentir que sus pies se pegan al suelo al intentar caminar, generalmente por no desplazar su peso a un pie para permitir el avance del otro. Los médicos pueden buscar un trastorno del movimiento, como la enfermedad de Parkinson o la hidrocefalia normotensiva. Una vez iniciada, la marcha debe ser continua con poca variabilidad en el ritmo; las paradas o casi paradas indican una marcha cautelosa, miedo a caerse o un problema en el lóbulo frontal del cerebro. Arrastrar los pies no es normal y es un factor de riesgo de tropiezos, siendo causas comunes la enfermedad de Parkinson y la debilidad o entumecimiento de los pies por daño neurológico.
- Retropulsión: Se produce cuando una persona retrocede involuntariamente al intentar comenzar a caminar o cae hacia atrás mientras camina. Las posibles causas incluyen problemas en los lóbulos frontales del cerebro, parkinsonismo, sífilis, pequeños accidentes cardiovasculares o parálisis supranuclear progresiva.
- Caída del pie: Es la dificultad para levantar la parte delantera del pie debido a la debilidad o parálisis de los músculos afectados, lo que provoca que el dedo se arrastre. Para evitar tropezar, estas personas pueden levantar la pierna más de lo normal durante un paso. Puede ser causada por daño nervioso o debilidad muscular.
- Longitud corta del paso: Puede ser causada por el miedo a caerse o por un problema nervioso o muscular. La pierna con el paso corto suele ser la sana, y ocurre cuando se pasa menos tiempo sobre la pierna problemática que sobre la pierna normal al caminar.
- Anchura del paso aumentada: A medida que disminuye la velocidad de la marcha, la anchura del paso normalmente aumenta ligeramente. Una marcha de base ancha puede ser consecuencia de un problema en las rodillas o las caderas o el cerebelo. Un ancho de paso variable (tambaleándose hacia uno o ambos lados) puede deberse a un control muscular deficiente a causa de un problema cerebral.
- Circunducción: Consiste en mover el pie en forma de arco en lugar de en línea recta al dar un paso adelante. Puede ser causada por debilidad del músculo pélvico o dificultad para flexionar la rodilla.
- Inclinación hacia adelante: Puede ocurrir en personas con cifosis, enfermedad de Parkinson o ciertos tipos de demencia (particularmente la demencia vascular y la demencia con cuerpos de Lewy).
- Festinación: Es una aceleración progresiva de los pasos (generalmente con inclinación hacia adelante) que puede hacer que una persona se eche a correr para evitar caerse. Puede ocurrir en personas con enfermedad de Parkinson y, rara vez, como efecto adverso de medicamentos que bloquean la dopamina (como ciertos antipsicóticos).
- Inclinación del tronco: Una persona cuyo tronco se inclina hacia un lado puede estar compensando el dolor articular debido a artritis o a la caída del pie.
- Cambios en el balanceo del brazo: Las personas con enfermedad de Parkinson o demencia vascular pueden balancear menos los brazos al caminar o no balancearlos en absoluto. Los efectos adversos de los medicamentos que bloquean la dopamina también pueden causar estos cambios.
Evaluación de la Marcha
Los médicos buscan determinar tantos factores contribuyentes potenciales a los trastornos de la marcha como sea posible mediante:
- El análisis de las quejas, los temores y los objetivos de la persona relacionados con la movilidad.
- La observación de la marcha de la persona con y sin un dispositivo de asistencia, como un bastón o un andador (si es seguro).
- La evaluación de todos los componentes de la marcha: iniciación, longitud y altura de los pasos derecho e izquierdo, cadencia y simetría.
Los médicos realizan una exploración física y formulan preguntas abiertas sobre cualquier dificultad para caminar, mantener el equilibrio o ambas cosas, incluyendo si la persona se ha caído (o si tiene miedo de caerse). También preguntan sobre capacidades específicas, como si la persona puede subir y bajar escaleras, sentarse y levantarse de una silla, entrar y salir de una ducha o bañera, y caminar para comprar, preparar alimentos y realizar tareas domésticas. Además, evalúan la fuerza muscular, especialmente en las pantorrillas y los muslos.
Trastornos de la marcha evaluación y diagnóstico
En ocasiones, los médicos solicitan pruebas como una tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética nuclear (RMN) para determinar si la marcha anormal se debe a un trastorno del encéfalo, la columna vertebral u otra parte del cuerpo.
Tratamiento de los Trastornos de la Marcha
Un trastorno de la marcha no siempre necesita ser tratado o modificado. Una marcha lenta y anormal puede, de hecho, ayudar a una persona mayor a caminar de manera segura y sin ayuda. Sin embargo, los médicos pueden ofrecer tratamientos para mejorar la calidad de vida. Estos tratamientos consisten en ejercicio, entrenamiento del equilibrio y dispositivos de asistencia.
Entrenamiento de Fuerza
Las personas mayores frágiles con problemas de movilidad pueden mejorar con un programa de ejercicios. Caminar o el entrenamiento de fuerza (resistencia) puede reducir el dolor de rodilla y mejorar la marcha en personas con artritis. Los ejercicios de resistencia pueden aumentar la fuerza, especialmente si la persona es frágil y tiene una marcha lenta. Se suelen necesitar dos o tres sesiones de entrenamiento por semana hasta alcanzar el objetivo de fuerza.
El entrenamiento puede incluir bastones de longitud ajustable. En comparación con la marcha tradicional, el movimiento de marcha nórdica utiliza los músculos de los hombros y los brazos y requiere una mayor rotación de la pelvis, lo que aumenta la longitud del paso y la velocidad de la marcha. Al comenzar un programa de marcha nórdica, los caminantes frágiles necesitan supervisión y entrenamiento para usar los bastones con seguridad.
Ejercicios de Equilibrio
Muchas personas con problemas de equilibrio mejoran con los ejercicios (entrenamiento) de equilibrio. Primero, los profesionales de la salud enseñan a mantener una buena postura y equilibrio en reposo. Luego, se les enseña a ser conscientes de la ubicación de la presión sobre sus pies y cómo se mueve al inclinarse o girar lentamente para mirar hacia la izquierda o hacia la derecha.
Las personas practican la inclinación hacia adelante (usando una pared o un mostrador como apoyo), hacia atrás (con una pared directamente detrás) y hacia cada lado. Para estos ejercicios, una barra adherida a la pared puede ser un excelente punto de apoyo seguro, permitiendo al adulto mayor practicar movimientos y mejorar su equilibrio con confianza. El objetivo es poder permanecer erguido sobre una pierna durante 10 segundos.

El entrenamiento del equilibrio también puede ser más dinámico, incluyendo movimientos lentos con un solo apoyo, movimientos simples de tai chi, caminar en tándem (del talón a los pies), girar mientras se camina, caminar hacia atrás, caminar sobre un objeto virtual (por ejemplo, una franja en el suelo), avanzar lentamente dando zancadas y movimientos de baile lentos.
Dispositivos de Asistencia
Los dispositivos de asistencia, como bastones y andadores, pueden ayudar a las personas a mantener la movilidad y la calidad de vida. Los fisioterapeutas ayudan a seleccionar el dispositivo adecuado y enseñan a las personas cómo usarlo.
Bastones
Los bastones son particularmente útiles para personas con dolor causado por artritis de rodilla o cadera, o con neuropatía periférica de los pies, ya que transmiten información sobre el tipo de superficie al usuario. Un bastón cuadrípode (con cuatro pequeños pies en la parte inferior) puede estabilizar a la persona, aunque generalmente ralentiza la marcha. Los bastones se usan comúnmente en el lado opuesto a la pierna dolorida o débil. Es importante que el bastón tenga la altura correcta, ya que uno demasiado largo o corto puede causar dolor de espalda, mala postura e inestabilidad. Muchos bastones comprados en tiendas son demasiado largos, pero se pueden ajustar a la altura correcta.
Andadores
Los andadores pueden reducir la fuerza y el dolor en una articulación artrítica más que un bastón, en personas con suficiente fuerza en brazos y hombros para usarlos. Proporcionan buena estabilidad y protección moderada contra las caídas hacia adelante, pero son poco o nada eficaces para prevenir caídas hacia atrás en personas con problemas de equilibrio. Al prescribir un andador, el fisioterapeuta considera las necesidades de ofrecer estabilidad y maximizar la eficiencia al caminar. Los andadores de cuatro ruedas con ruedas y frenos más grandes maximizan la eficiencia pero proporcionan menos estabilidad.
Trastornos de la marcha evaluación y diagnóstico
Prevención de los Trastornos de la Marcha
La actividad física, realizada a los niveles recomendados, ayuda a las personas mayores a mantener la movilidad, incluso en el caso de personas con enfermedades. Caminar regularmente o mantener un estilo de vida físicamente activo es fundamental para conservar una marcha saludable.