Un cambio demográfico importante que se comenzó a generar desde el siglo XX y se acentúa en el siglo XXI es el envejecimiento de la población (Poblete, Bravo, Villegas & Cruzat, 2016). El envejecimiento es un proceso que está presente a lo largo del ciclo vital que experimentan todos los individuos y se estima que para el año 2050 la cantidad de adultos mayores (AM) triplicará con respecto a la actualidad alcanzando el 22,1% de la población mundial lo que sumado a un descenso de la natalidad, de la mortalidad y reducción de la fertilidad, está generando un cambio en la pirámide demográfica (Vaca, Gómez, Cosme, Mena, Yandún & Realpe, 2017).
En la medida que la persona avanza en edad no sólo se observa una pérdida de capacidades cognitivas, sino también sensoriales, funcionales y física, como la sarcopenia, definida como la pérdida de la masa muscular y rendimiento físico asociada con la edad (Segovia & Torres, 2011). Se proyecta que en 2050 el 22% de la población mundial sufrirá sarcopenia, que comienza poco después de los 30-35 años y se vuelve progresiva tras los 60 (Almeida, Porto Sabino, Santos & Oliveira, 2016; Serra, 2006). Sin embargo, el concepto ha evolucionado hacia la dinapenia, que enfatiza no solo la cantidad de masa muscular sino la fuerza y potencia que decrecen con el tiempo (Marques, Ferreira, Freitas, Goulart, Aquino & Previdelli, 2019).
La caída es la ida no intencional de la persona al suelo o a un nivel inferior, provocando 20-30% de lesiones graves. Un tercio de las personas mayores caen cada año, y la recurrencia de caídas es común, afectando sobre todo a mujeres (78%) frente a hombres (22%) (Silva, Porras, Guevara, Canales, Fabricio & Partezani, 2014; Petronila, Aragón & Calvo, 2017).
Nuestro país, Chile, tiene un porcentaje de AM del 15,6%, es decir 2,6 millones de personas mayores de 60 años, y se espera una subida de la tasa de AM a 4% anual en las próximas décadas (Barahona, 2011). En Chillán, 52 AM fueron evaluados con pruebas de función física y salud; se realizaron entrevistas iniciales, mediciones de presión arterial, peso, talla e IMC, y se ejecutó un calentamiento previo para las pruebas (SFT, EMPAM; Chair Stand Test, Arm Curl, flexibilidad). El SFT permite evaluar de forma segura la capacidad física de los adultos mayores, incluyendo la fuerza del tren superior y la flexibilidad (información del estudio mencionado en el texto).
La población estudiada mostró diferencias por género en las pruebas físicas, con valores similares en algunas pruebas (Chair Stand, Arm Curl) pero variaciones en flexibilidad y equilibrio entre hombres y mujeres. Además, se identificó que el 26,9% de la muestra presentaba riesgo de caídas, con mayores proporciones en mujeres (30,3%) que en hombres (21,1%). La edad media de AM con riesgo de caídas fue de 73,43 años, frente a 68,05 años en quienes no presentan riesgo (tabla y análisis descritos en el texto).
Se encontró correlación entre riesgo de caídas y resultados del SFT, TUG y EU. Las pruebas Chair Stand y Arm Curl mostraron correlaciones positivas con el riesgo de caídas, mientras que las pruebas de equilibrio dinámico y unipodal mostraron correlaciones fuertes con el riesgo de caídas. Los minutos de actividad física semanales mostraron una correlación muy fuerte con menor riesgo de caídas, destacando el papel de la actividad física en la prevención (Taub; Riaño et al., 2018; Sousa et al., 2016; Vera & Campillo, 2003).
El envejecimiento en Chile se acompaña de iniciativas públicas que buscan sostener la autonomía de los AM y reducir la dependencia. El programa Más AMA, por ejemplo, promueve la autovalencia mediante talleres de estimulación funcional, cognitiva y autocuidado, con coordinación interinstitucional y alcance territorial en 248 comunas. Este programa, junto con Vínculos, se articula para fortalecer redes locales y facilitar el acceso de las personas mayores a servicios de salud y apoyo social.
La Ley N°20.500, sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, ha permitido una mayor participación de las personas mayores a través de Consejos Comunales de la Sociedad Civil y federaciones regionales. SENAMA impulsa medidas para el cuidado y la autonomía, incluido el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Chile Cuida), con derechos como la independencia, la igualdad y la no discriminación, y un enfoque de cuidado como derecho humano universal. En 2024, se presentó un proyecto de ley para reconocer el derecho al cuidado y crear el sistema, orientado a promover la autonomía y prevenir la dependencia.
Los Centros Diurnos Comunitarios buscan mantener o mejorar la funcionalidad de AM con dependencia leve, mientras que los ELEAM proporcionan alojamiento y atención integral para mayores con mayor grado de dependencia. El Programa Habitacional y el Plan de Intervención psicosocial y sociocomunitaria apoyan la autonomía, la participación social y el acceso a redes de apoyo, promoviendo entornos más inclusivos para personas mayores en situación de vulnerabilidad.

La brecha digital entre generaciones es cada vez más evidente, y se ha implementado la inclusión digital de las personas mayores mediante talleres de alfabetización digital y uso de TIC. El programa Voluntariado País de Mayores, vigente desde 2004, promueve la inclusión social y relaciones intergeneracionales. En 2022, SENAMA publicó el Decálogo de Buen Trato a las Personas Mayores para orientar la atención y derechos de este grupo, y se avanza en el marco de derechos humanos y capacitación de funcionarios.
El objetivo central de estas políticas es garantizar la autonomía y la vida independiente, previniendo la dependencia. El sistema propone derechos y servicios para sostener la dignidad de las personas mayores, con un foco en la participación, la salud, la seguridad y la inclusión social. Todo ello se desarrolla en un contexto de evidentes beneficios y desafíos, considerando las diferencias de género, nivel de dependencia y el papel de las redes de apoyo familiar y comunitario.
- Evaluación de capacidades físicas y riesgos: pruebas como EMPAM, SFT, Chair Stand, Arm Curl, flexibilidad y pruebas de equilibrio.
- Programas de mantenimiento de autovalencia: Más AMA, Vínculos, talleres y acompañamiento profesional.
- Políticas públicas y derechos: Chile Cuida, Leyes de participación y derechos de las personas mayores, y proyectos de ley en curso para reconocer el cuidado y la autonomía.
- Servicios de apoyo domiciliario y residencial: Cuidados Domiciliarios, ELEAM, Centros Diurnos y apoyo sociocomunitario.
- Inclusión digital y voluntariado: alfabetización TIC, inclusión social y redes intergeneracionales.
Tabla resumen de hallazgos clave de la evaluación de AM autovalentes en Chillán y antecedentes relevantes a nivel país:
| Elemento | Hallazgos principales |
|---|---|
| Riesgo de caídas | 26,9% de la muestra; mayor en mujeres; correlaciones con pruebas de equilibrio y actividad física |
| Cuidados y autonomía | Programas dirigidos a autovalencia y apoyo para disminuir dependencia |
| Derechos y participación | Leyes y sistemas en desarrollo para garantizar independencia y cuidado |
El programa Más AMA, con componentes de estimulación, liderazgo comunitario y capacitación a equipos de salud, busca que las personas mayores continúen siendo autovalentes mediante intervención coordinada. Especifica que las personas de 60 años o más deben estar inscritas en centros de salud con EMPAM vigente y, para ciertos grupos, incluir exámenes preventivos y derivación desde servicios locales. El programa se desarrolla con cooperación entre Ministerio de Salud y Ministerio de Desarrollo Social y Familia, y se integra con Vínculos para fortalecer la red local y facilitar el envejecimiento activo.
< tagvideo>Video: Envejecimiento activo y autopreservación de la autonomía en ciudadestags: #adulto #mayor #autovalente #en #ciudades