Sentir un cosquilleo en las piernas, un hormigueo en las manos o incluso notar cómo parte del cuerpo se “duerme” son sensaciones más comunes de lo que pensamos, especialmente en las personas mayores. Estas percepciones anormales se conocen como parestesia o entumecimiento, y pueden variar desde molestias leves hasta síntomas intensos que afectan la calidad de vida.
¿Qué es la Parestesia y el Entumecimiento?
La parestesia es una alteración de la sensibilidad que se manifiesta como hormigueo, entumecimiento, pinchazos, ardor en la piel o una sensación de "corriente", sin que exista una causa externa aparente. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede indicar diversas condiciones subyacentes. Puede afectar a personas de todas las edades, pero es más común en adultos mayores debido a los cambios relacionados con la edad en el sistema nervioso y otros factores de riesgo asociados al envejecimiento.
El entumecimiento, por su parte, se refiere a la pérdida parcial o completa de la sensibilidad. Una persona con entumecimiento puede ser incapaz de sentir el tacto ligero, el dolor, la temperatura o la vibración, o desconocer en qué posición están partes de su cuerpo (sentido de la posición). Es importante destacar que muchas personas utilizan erróneamente el término "entumecimiento" cuando en realidad experimentan parestesia, o cuando un miembro se siente débil o paralizado.
En la tercera edad, la aparición de estas sensaciones es más habitual debido a factores como el envejecimiento del sistema nervioso, enfermedades crónicas, una movilidad reducida o el uso de ciertos medicamentos. Aunque a menudo es temporal y reversible, puede llegar a ser bastante molesta e incluso dolorosa. Ocasionalmente, podrían aparecer otros síntomas como debilidad muscular, dolor, sensibilidad al frío o al calor, y cambios en la sensibilidad al tacto.

Impacto en la Calidad de Vida del Adulto Mayor
La parestesia puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas mayores. Las sensaciones de hormigueo y entumecimiento pueden interferir con el sueño, dificultar actividades diarias como caminar, escribir, vestirse o comer. En casos crónicos, puede generar tensiones emocionales como estrés, ansiedad y depresión debido al malestar físico persistente y la incertidumbre sobre su causa. Si el entumecimiento ha estado presente durante mucho tiempo, especialmente en los pies, puede ocasionar problemas de equilibrio y coordinación, aumentando el riesgo de caídas y dificultando acciones como conducir.
Tipos de Parestesia
Existen varios tipos de parestesia, cada uno con características y causas específicas:
- Parestesia transitoria: Es temporal y suele estar causada por presión sobre los nervios debido a la posición del cuerpo. Por ejemplo, al permanecer mucho tiempo sentado en una posición incómoda, puede causar parestesia en las piernas o los pies. Una vez que se cambia de posición, la sensación desaparece. Las parestesias que "van y vienen" son muy típicas en personas mayores, manifestándose al levantarse de la cama, después de estar mucho tiempo sentado o durante la noche.
- Parestesia crónica: Persiste durante un período prolongado, incluso de forma constante. Puede ser el resultado de una enfermedad subyacente, como la diabetes, la esclerosis múltiple o una lesión nerviosa crónica.
- Parestesia focal: Se presenta en una zona específica del cuerpo, como un brazo, una pierna o un lado del rostro. Puede ser causada por una lesión nerviosa localizada o una compresión nerviosa en esa área. Ejemplos incluyen la Parestesia de Bernhardt, que afecta el nervio femorocutáneo, o la Parestesia de Berger, que impacta principalmente las piernas con sensación de hormigueo, debilidad o entumecimiento.
- Parestesia generalizada: Involucra múltiples áreas del cuerpo de manera simultánea, habitualmente como consecuencia de afecciones sistémicas como la neuropatía periférica o la deficiencia de vitaminas.
- Parestesia cutánea: Es la forma más reconocible, donde la persona nota hormigueo, cosquilleo o "adormecimiento" en la piel, sin que se vea ninguna herida o alteración visible. En personas mayores, suele presentarse en pies, manos o antebrazos y se relaciona con pequeñas compresiones nerviosas, artrosis o alteraciones circulatorias leves.
- Parestesia psicosomática: También conocida como parestesia por ansiedad, su origen principal no es físico, sino emocional. Aparece en personas mayores que viven con alto nivel de estrés, ansiedad, miedo a enfermar, soledad o preocupación constante.
- Parestesia nocturna: Es frecuente, sobre todo en extremidades que permanecen en la misma posición durante el sueño.
Síntomas Asociados al Adormecimiento
Los signos de parestesia pueden abarcar desde sensaciones leves hasta molestias intensas, y su duración puede ser breve o prolongada. Entender la enfermedad y saber reconocer los síntomas puede ayudar a determinar si es necesario buscar asistencia médica. Los síntomas más comunes incluyen:
- Sensación de hormigueo o entumecimiento.
- Sensación de ardor o pinchazos.
- Sensación de electricidad en la piel.
- Debilidad muscular.
- Sensación de "piel de gallina".
- Dificultad para caminar y coordinar movimientos.
Cuándo buscar atención médica urgente (Signos de Alarma)
Aunque no todas las parestesias son motivo de alarma, es crucial buscar asistencia médica inmediata si el hormigueo dura más de unos minutos, se repite con frecuencia o viene acompañado de otros síntomas. Debe acudir al hospital o llamar a emergencias si:
- El entumecimiento comienza repentinamente (en cuestión de minutos u horas).
- Hay debilidad que acompaña al entumecimiento y que comienza de forma repentina o rápida (en cuestión de horas o días).
- El adormecimiento o la debilidad se extiende rápidamente hacia arriba o hacia abajo, afectando progresivamente más partes del cuerpo.
- Se presenta dificultad respiratoria.
- Hay adormecimiento en los muslos, las nalgas, los genitales y el área situada entre ellos (silla de montar), junto con pérdida de control de la vejiga y del intestino (incontinencia).
- El entumecimiento afecta ambos lados del cuerpo por debajo de un nivel específico (como, por ejemplo, por debajo de la parte media del tórax).
- Hay entumecimiento de todo el brazo o de toda la pierna.
- Se produce pérdida de la sensibilidad en la cara y el torso.
- Tiene dificultades para hablar, sufrió cambios en la visión, tiene dificultad para caminar o debilidad.
- Está confundido o perdió el conocimiento, aun si sucedió por un período breve.
- Tiene dolor en el pecho que se irradia al brazo, acompañado de mareos, malestar general, náuseas, sudoración fría o palidez.
También es recomendable comunicarse con el médico si el entumecimiento u hormigueo no tiene una causa obvia, tiene dolor en el cuello, el antebrazo o los dedos, orina con mayor frecuencia, empeora al caminar, presenta una erupción cutánea o tiene mareo, espasmos musculares u otros síntomas inusuales.

Causas del Adormecimiento en Adultos Mayores
La parestesia en personas mayores puede tener múltiples orígenes, desde afecciones físicas diagnosticables hasta factores emocionales como el estrés. Identificar su causa es fundamental para establecer un tratamiento adecuado y prevenir posibles complicaciones. Las causas más comunes incluyen:
1. Envejecimiento y Problemas del Sistema Nervioso
- Envejecimiento del sistema nervioso: Con la edad, el sistema nervioso puede experimentar cambios que lo hacen más susceptible a alteraciones.
- Neuropatía periférica: Daño en los nervios periféricos, que son los que transmiten información entre el cerebro y la médula espinal y el resto del cuerpo.
- Compresión nerviosa: La presión sobre un nervio puede reducir la irrigación sanguínea e interferir con la capacidad del nervio de enviar señales al cerebro. Ejemplos son el síndrome del túnel carpiano, donde hay compresión del nervio mediano en la muñeca, o una hernia discal en la zona lumbar que puede irradiarse hacia las piernas y los dedos de los pies.
- Lesiones nerviosas: Las lesiones traumáticas o quirúrgicas pueden dañar los nervios.
- Accidente cerebrovascular (ACV) o Ataque Isquémico Transitorio (AIT): Un ictus es una de las causas más graves de parestesia, provocando entumecimiento o parestesias, generalmente en un solo lado del cuerpo, tras un derrame cerebral.
- Esclerosis múltiple: Enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso central, causando daños en los nervios y dificultad para coordinar movimientos.
- Migrañas y convulsiones: Pueden desencadenar hormigueo, a menudo en la cabeza.
- Afecciones congénitas que afectan los nervios.
2. Enfermedades Crónicas
- Diabetes: La diabetes puede dañar los nervios periféricos (neuropatía diabética) debido a la exposición prolongada a niveles elevados de azúcar en la sangre, lo que aumenta el riesgo de parestesia en manos y pies y puede ser una señal temprana del desarrollo de heridas o úlceras.
- Artrosis avanzada: Especialmente la artrosis cervical, que puede afectar a las articulaciones por las que pasan los nervios.
- Insuficiencia renal.
- Hipotiroidismo.
- Hipertensión.
- Fenómeno de Raynaud: Estrechamiento de los vasos sanguíneos, por lo regular en las manos y los pies.
3. Problemas Circulatorios
- Mala circulación sanguínea: Común en personas mayores, puede privar a los nervios de oxígeno y nutrientes, lo que puede provocar parestesia. La diabetes y el endurecimiento de las arterias (aterosclerosis) son causas frecuentes.
4. Deficiencias Nutricionales
- Deficiencia de vitamina B12: Puede causar daños en los nervios o dificultad para transmitir los impulsos nerviosos, causando hormigueo o sensación de adormecimiento, principalmente en las manos, pies o piernas.
- Deficiencias de otros minerales o vitaminas: Como calcio, potasio, sodio, B1 o B6.
5. Factores Externos y Tóxicos
- Medicamentos: Algunos fármacos, especialmente los utilizados para tratar el cáncer (quimioterapia) o ciertas infecciones, pueden provocar neuropatías que derivan en parestesias.
- Drogas ilícitas, alcohol y tabaco.
- Radioterapia.
- Exposición a toxinas: En mariscos, mordeduras de animales, picaduras de insectos, garrapatas o arañas.
6. Factores Mecánicos o Posturales
- Permanecer mucho tiempo en una misma posición: Ya sea sentado, de pie o durante el sueño (parestesia nocturna), puede comprimir o ejercer presión constante sobre un nervio. Realizar pequeñas caminatas cada 2 horas durante el trabajo o viajes largos en avión puede prevenirlo.
7. Factores Psicológicos
- Estrés, ansiedad y ataques de pánico: Pueden desencadenar sensaciones físicas como el hormigueo, especialmente en las extremidades o en el rostro, debido a la hiperventilación o a la respuesta de lucha o huida del sistema nervioso autónomo, que altera el flujo sanguíneo y los niveles de dióxido de carbono.
8. Infecciones y Enfermedades Autoinmunes
- Infecciones: Virales (herpes zóster, virus de Epstein-Barr), bacterianas (enfermedad de Lyme).
- Síndrome de Guillain-Barré: Una condición donde el propio sistema inmunológico ataca y destruye nervios, a menudo después de una gripe, dengue o Zika.
- Otras enfermedades autoinmunes: Donde el sistema inmunológico ataca erróneamente los propios tejidos del cuerpo, incluyendo los nervios.
🧐ENTUMECIMIENTO, HORMIGUEO y CALAMBRES en PIES y MANOS: Te ALERTAN de estos Problemas (parestesias)
Diagnóstico del Adormecimiento
Identificar la causa subyacente del adormecimiento es crucial para un tratamiento eficaz. El diagnóstico debe empezar por una evaluación médica completa, donde el profesional valorará antecedentes médicos, medicación, posibles deficiencias nutricionales y estado neurológico. El médico hará preguntas detalladas sobre los síntomas (cuándo comenzaron, rapidez, otros síntomas asociados), el historial médico y cualquier evento que pudiera haberlos desencadenado.
Para diferenciar la parestesia de otras condiciones con síntomas similares (como neuropatía diabética, síndrome del túnel carpiano, esclerosis múltiple, hernia discal o accidente cerebrovascular), se utilizan diversas pruebas diagnósticas:
- Exploración física y neurológica: Evalúa la sensibilidad al tacto, temperatura, vibración, así como los reflejos y la funcionalidad muscular.
- Análisis de sangre: Para comprobar deficiencias vitamínicas (como B12), niveles de azúcar (diabetes), función renal o signos de infección e inflamación.
- Estudios de conducción nerviosa y electromiografía: Miden la rapidez con la que los nervios transmiten las señales eléctricas y la actividad eléctrica de los músculos, ayudando a localizar el daño nervioso.
- Estudios de imagen: Como resonancia magnética nuclear (RMN) o tomografía computarizada (TC) del cerebro o la médula espinal, para detectar tumores, lesiones, compresiones o esclerosis.
Tratamiento del Adormecimiento en Adultos Mayores
El tratamiento de la parestesia en personas mayores suele centrarse en abordar la causa subyacente y aliviar los síntomas, adaptándose al estado general de salud del paciente, su medicación actual y nivel de autonomía.
1. Abordaje de la Causa Subyacente
- Control de enfermedades crónicas: Regular los niveles de azúcar en sangre para la diabetes, gestionar la hipertensión o tratar la artrosis puede prevenir o reducir los síntomas.
- Suplementación vitamínica: Si la causa son deficiencias nutricionales, especialmente de vitamina B12, se prescriben suplementos. La recuperación puede ser gradual, y a menudo se revisa la dieta para reforzar la ingesta de nutrientes esenciales para el sistema nervioso.
- Manejo de infecciones: Para infecciones como el herpes zóster, se utilizan antivirales (aciclovir, valaciclovir, famciclovir) junto con analgésicos o anestésicos tópicos para aliviar el dolor.
- Reajuste de medicación: Si ciertos fármacos son la causa, el médico puede cambiar o ajustar la dosis. Es fundamental no realizar cambios sin consulta médica.
- Tratamiento de afecciones neurológicas específicas: Para la esclerosis múltiple, un reumatólogo puede indicar medicamentos anticonvulsivos, corticoides, inmunosupresores, analgésicos y relajantes musculares. En casos de ACV, es fundamental la atención de urgencia y una rehabilitación especializada.
- Intervención quirúrgica o fisioterapia: Para condiciones como el síndrome del túnel carpiano o una hernia discal severa, puede ser necesaria la fisioterapia o incluso la cirugía.
2. Medidas Generales y Cambios en el Estilo de Vida
- Corrección postural: En casos leves o transitorios, basta con corregir la postura, levantarse y moverse con frecuencia (al menos cada 2 horas durante períodos prolongados de trabajo o viaje), cambiar de posición regularmente y evitar cruzar las piernas.
- Ejercicio suave: Realizar ejercicios suaves de manos, tobillos y pies puede mejorar la movilidad. Actividades como yoga o pilates pueden ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad.
- Dieta equilibrada e hidratación: Adoptar hábitos saludables, que incluyan una dieta equilibrada, contribuye a mejorar los síntomas. La alimentación influye, y una buena hidratación es fundamental.
- Regulación emocional: Para las parestesias psicosomáticas relacionadas con el estrés y la ansiedad, se requiere un abordaje centrado en la regulación emocional.
- Calzado cómodo: Usar calzado cómodo que no comprima es importante, especialmente si la parestesia afecta los pies.
3. Otras Terapias
- Medicamentos para aliviar síntomas: Se pueden recetar analgésicos o antidepresivos para aliviar el dolor y mejorar la función nerviosa en casos de parestesia crónica.
- Terapia física: Puede ayudar a mejorar la movilidad y fortalecer los músculos afectados.
- Apoyo en el hogar: En situaciones de dependencia, el cuidado de personas mayores a domicilio puede facilitar una atención personalizada, ayudando con ejercicios pautados, observando cambios en los síntomas y facilitando las tareas diarias.

Consejos y Prevención
No todas las parestesias son motivo de alarma, pero tampoco conviene dejarlas pasar sin más cuando se repiten. Ante hormigueo persistente o asociado a otros síntomas, se recomienda consultar a un médico general, reumatólogo u ortopedista.
Si se sufre de entumecimiento crónico, es fundamental tomar precauciones para proteger la zona de cortaduras, golpes, hematomas, quemaduras u otro tipo de lesiones, ya que la disminución de la sensibilidad aumenta la probabilidad de lesionarse accidentalmente. Si el entumecimiento afecta los pies (como en casos de diabetes), es aconsejable ver a un podiatra de forma regular para evitar complicaciones y revisar los pies con frecuencia en busca de úlceras o signos de infección.