La vulnerabilidad social es una condición compleja que afecta a individuos y grupos, limitando su capacidad para enfrentar y recuperarse de situaciones adversas. Esta situación no se explica únicamente por carencias materiales, sino que obedece a una posición de desventaja estructural generada por la interacción de múltiples dimensiones: económicas, culturales, sociales, políticas, de género, étnicas y territoriales.
Según Acción Contra el Hambre, el concepto de vulnerabilidad hace referencia a “múltiples factores de riesgo que impiden que una persona o grupo de personas mantenga o mejore su bienestar”. Así, la vulnerabilidad social se refiere a la situación de aquellas personas, grupos o familias que han visto deteriorada su condición de vida social y personal, y donde las redes sociales son débiles y hay un acceso irregular a los servicios públicos.
Karlos Pérez de Armiño, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) e investigador principal del Grupo de Investigación sobre Seguridad Humana, Desarrollo Humano Local y Cooperación Internacional del Instituto Hegoa, explica que la vulnerabilidad es "el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades y su sistema de sustento, es decir, su medio de vida, ante una posible catástrofe". Esta definición, referida al ámbito humanitario, puede ampliarse bajo otros enfoques.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) define la vulnerabilidad social como “el resultado de los impactos provocados por el patrón de desarrollo vigente” y de “la incapacidad de los grupos más débiles de la sociedad para enfrentarlos”. Desde este punto de vista, la vulnerabilidad se relaciona con la pobreza, pero también con la inseguridad y la indefensión.
Identificación de la Vulnerabilidad Social
El deterioro que implica la vulnerabilidad social está relacionado con la disminución o pérdida de recursos económicos, la dificultad para acceder a una vivienda, a los servicios de salud, a un empleo o a la participación social.
Una persona o familia se considera vulnerable cuando se encuentra en un ambiente personal o familiar debilitado y tiene un riesgo alto de perder sus bienes, propiedades o su sistema de sustento. En este contexto, se considera persona vulnerable a quien, por razones estructurales, económicas o sociales, se encuentra en una situación de desventaja que compromete su bienestar y su integración plena en la sociedad.

Factores Clave que Originan la Vulnerabilidad Social
Existen diversas causas que pueden llevar a una persona o colectivo a una situación de vulnerabilidad social:
- Desempleo o desigualdad de oportunidades: Es una de las causas principales.
- Desastres naturales: Eventos como sequías, terremotos, inundaciones, huracanes.
- Enfermedades: Afecciones graves o crónicas que limitan la capacidad de sustento.
- Cambio climático: Sus efectos agravan la situación de poblaciones vulnerables, especialmente aquellas que dependen de actividades agrícolas, como se observa en el Corredor Seco de Centroamérica.
- Accidentes graves: Eventos inesperados que impactan la economía familiar.
- Hambrunas: Situaciones de escasez extrema de alimentos.
- Violencia y desplazamiento forzado: En regiones como Colombia, estos factores son un elemento de mucho peso en la vulnerabilidad de millones de personas.
Estas casuísticas pueden llevar a la cronificación de la vulnerabilidad y conducir a la pobreza o la exclusión social. La relación entre vulnerabilidad y cambio climático es estrecha, pero la vulnerabilidad, en realidad, tiene que ver con muchos otros factores.
Vulnerabilidad ante el cambio climático: impactos por género, edad, clase, origen | Miriam C.Leirós
Colectivos en Situación de Vulnerabilidad
Aunque cualquier persona puede experimentar vulnerabilidad, ciertos colectivos son particularmente susceptibles:
- Niños, niñas y adolescentes: Son considerados universalmente como personas en situación de vulnerabilidad.
- Mujeres: A menudo enfrentan mayores riesgos de discriminación y desventaja.
- Ancianos: Por su edad y posibles dependencias.
- Migrantes: Dada su condición de no encontrarse en su país de origen, pueden enfrentar dificultades con el idioma, la incorporación al ámbito laboral y la carencia de una red de apoyo, lo que los sitúa como un colectivo vulnerable.
- Personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros o intersexuales (LGBTI): Por la discriminación y estigma social.
- Personas con algún tipo de discapacidad física o mental: Requieren atención y protección adicional.
- Personas extranjeras: Similar a los migrantes, por barreras de idioma, cultura y acceso a servicios.
- Personas pertenecientes a minorías étnicas o pueblos indígenas: Que a menudo sufren discriminación y acceso limitado a recursos.
La condición de vulnerabilidad ha de trabajarse desde la discreción y el respeto por parte de los profesionales del trabajo social, quienes deben mantener la confidencialidad de la información sensible a la que acceden.

La Vulnerabilidad en Contextos Específicos: La Detención
Cualquier persona detenida, sean cuales sean las razones que la llevaron a su privación de libertad, se encuentra en una situación de vulnerabilidad. Los siguientes factores sitúan a las personas en esta situación:
- Un desequilibrio de poder entre las personas detenidas y aquellas que están a cargo de ellas.
- Una dependencia casi absoluta de la institución que les ha privado de su libertad o que limita sus movimientos.
- El debilitamiento de sus lazos sociales.
- El estigma derivado de la detención.
Factores que Refuerzan la Vulnerabilidad de las Personas Detenidas
La vulnerabilidad en detención no es estática; las categorías pueden fluctuar según el contexto, la cultura y el tiempo. Los factores que refuerzan esta vulnerabilidad pueden ser personales, ambientales o socioculturales:
- Factores personales: Edad, género, nivel de educación, nacionalidad, etnia, salud mental y física, situación legal, situación económica, falta de información, baja autoestima, traumas del pasado o del presente (incluyendo tortura y violencia doméstica y sexual), experiencias vitales.
- Factores ambientales: La actitud del personal penitenciario, la proporción entre personal y personas detenidas, la actitud de otras personas detenidas, el acceso y la competencia de la asistencia sanitaria, los servicios sociales y legales, sistemas informales de privilegios, la disposición de la prisión, la posibilidad de rediseñar/adaptar el espacio, la ausencia de lazos familiares, el hacinamiento.
- Factores socioculturales: La actitud de la sociedad y los medios de comunicación hacia las personas privadas de libertad, la estigmatización y la exclusión social, la invisibilidad social, la actitud hacia las minorías, la corrupción.
Tal como se establece en las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos (las "Reglas Nelson Mandela"), las administraciones penitenciarias deben tener en cuenta las necesidades individuales de las personas detenidas, en particular, en el caso de las categorías más vulnerables que se encuentran en los establecimientos penitenciarios. Tomar medidas para proteger y promover los derechos de personas privadas de libertad con necesidades especiales es necesario y no deberá ser considerado como discriminatorio.

Grupos Específicos en Situación de Vulnerabilidad en Detención
Basándose en los factores mencionados, las personas en situación de vulnerabilidad en detención pueden agruparse en distintas categorías. Aunque ciertos grupos, como los niños y las niñas y los y las adolescentes, siempre deben ser considerados personas en situación de vulnerabilidad independientemente del contexto, la lista puede incluir:
- Mujeres
- Niños, niñas y adolescentes
- Personas lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros o intersexuales (LGBTI)
- Personas con algún tipo de discapacidad física o mental
- Personas extranjeras
- Personas pertenecientes a minorías étnicas o pueblos indígenas
Otros grupos y personas también pueden encontrarse en situación de vulnerabilidad debido a su edad, estado de salud (personas enfermas, con enfermedades terminales, ancianos, personas con VIH, toxicómanos) o su estatus dentro del sistema de justicia penal (personas en detención preventiva, sospechosas de terrorismo, condenadas a muerte o a cadena perpetua, delincuentes sexuales).
La combinación de los factores personales, ambientales y socioculturales nos lleva al concepto de vulnerabilidades múltiples. Estas situaciones, que están lejos de ser excepciones en lugares en los que se encuentren personas privadas de su libertad, requieren que las autoridades protejan y presten una atención especial a las personas afectadas, teniendo en cuenta los múltiples riesgos a los que se encuentran expuestas. Todas las personas privadas de libertad tienen derechos, y sus situaciones de vulnerabilidad no deberían ser nunca un obstáculo para el disfrute de estos derechos.
Medición e Implicaciones de la Vulnerabilidad Social
La vulnerabilidad social se mide analizando y basándose en los denominados indicadores de vulnerabilidad. Cada variable establece los criterios por los que se mide el índice de vulnerabilidad de las personas o familias evaluadas. Algunos ejemplos incluyen:
- Índice de vulnerabilidad de paro: Mide la situación laboral.
- Índice de vulnerabilidad de estudios: Evalúa el nivel educativo.
- Índice de vulnerabilidad de vivienda: Analiza el tipo de hogar en el que viven.
- Indicador de pobreza: Mide los ingresos per cápita y la situación económica.
- Indicador de salud: Pone el foco en los accesos a los servicios de salud.
- Indicadores de identificación: Reflejan rasgos personales como la edad, el género, la nacionalidad.
Según datos recogidos en 2022, el informe de vulnerabilidad social de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN) refleja que España ocupa el cuarto puesto en países de la UE con mayor tasa de población en riesgo de pobreza, con un 26 %. Rumanía encabeza la lista con un 34,4 %, seguido de Bulgaria (32,2 %) y Grecia (26,3 %). En la Unión Europea, más de 95 millones de personas (un 22% de la población) están en riesgo de pobreza o exclusión social, de acuerdo con el informe ‘Living conditions in Europe - poverty and social exclusion’ de Eurostat.
Marco Legal y Diferencia con Exclusión Social
El Estado español, por ejemplo, ofrece un plan de ayudas destinadas a solucionar la situación de las personas vulnerables. Para acceder a ellas es necesario solicitar un certificado de vulnerabilidad, un documento que ratifica su situación económica precaria. Por otra parte, el Real Decreto-ley 16/2021 recoge una serie de medidas en materia de vivienda, pobreza y salud para hacer frente a situaciones de vulnerabilidad social y económica, incorporando adaptaciones por circunstancias excepcionales como la crisis del COVID-19. Ejemplos recientes son el bono social y la garantización de suministros básicos de agua, luz y gas natural para consumidores vulnerables.
Es fundamental diferenciar la vulnerabilidad de la exclusión social. Mientras la vulnerabilidad social incluye múltiples factores de riesgo que pueden llevar a las personas a situaciones de exclusión social, esta última es una consecuencia del agravamiento de la primera.
La exclusión social se produce cuando una persona, grupo o colectivo presenta múltiples vulnerabilidades y se le impide acceder a un nivel de calidad de vida decente o participar plenamente en los procesos de desarrollo, según la definición de la OMS. Por ejemplo, una persona desempleada de larga duración que agota sus recursos y prestaciones, sin poder hacer frente a gastos básicos, puede caer en una situación de exclusión social, representando un aislamiento completo del sistema social.