Movilidad en el Adulto Mayor: Estrategias, Evaluación y un Lenguaje Respetuoso

La movilidad es un pilar fundamental para la calidad de vida y la autonomía en la adultez mayor. Con la edad, la capacidad de moverse puede convertirse en uno de los aspectos más desafiantes de mantener, afectando la participación en actividades diarias y la independencia personal. Comprender los factores que inciden en esta capacidad y adoptar un lenguaje inclusivo son claves para promover un envejecimiento activo y digno.

La Esencia de la Movilidad en la Tercera Edad

La importancia de la movilidad y la marcha en las personas mayores y dependientes es indiscutible. Mantenerse en movimiento es mantenerse con vida, y es esencial adaptar la forma de desplazarse a las condiciones individuales. La movilidad no implica solo caminar; es la habilidad de realizar actividades importantes, desde levantarse de la cama y subir escaleras hasta conducir o socializar. Los problemas de movilidad en los adultos mayores pueden afectar significativamente su calidad de vida, llevando a una sensación reducida de independencia, participación limitada y disminución del bienestar general.

Foto de persona mayor caminando con alegría al aire libre

Factores que Contribuyen a la Disminución de la Movilidad

La pérdida de movilidad es multifactorial y puede originarse tanto en cambios relacionados con la edad como en condiciones crónicas, como la artritis o un accidente cerebrovascular, así como por debilidad general. Entre los principales factores contribuyentes se encuentran:

  • Obesidad: Aumenta la carga sobre las articulaciones y dificulta el movimiento.
  • Afecciones de salud: Enfermedades como la artritis, diabetes, Parkinson o un accidente cerebrovascular pueden mermar la fuerza y la coordinación.
  • Poca actividad física: La inactividad prolongada conduce a la pérdida de resistencia y flexibilidad muscular.
  • Medicamentos: Algunos fármacos pueden causar mareos o cansancio, afectando el equilibrio.
  • Lesiones: Principalmente aquellas vinculadas a caídas, que pueden resultar en fracturas graves.
  • Disminución del equilibrio: Es un factor crucial en adultos mayores, aumentando el riesgo de caídas.

Asimismo, la vista, los reflejos y la audición pueden disminuir, lo que contribuye a una menor seguridad al estar de pie. El temor a caerse es una de las principales causas por las cuales los mayores restringen sus desplazamientos, lo que a su vez aumenta su inmovilidad.

Estrategias para Fomentar y Mejorar la Movilidad Segura

Mejorar la movilidad en la adultez mayor es un objetivo alcanzable a través de diversas intervenciones, que deben ser personalizadas.

Actividad Física y Ejercicios

Incorporar ejercicios de movilidad en la vida diaria de los mayores puede ayudarles a mantener la flexibilidad y la fuerza. La fisioterapia es uno de los tratamientos más efectivos, permitiendo diseñar programas de ejercicios individualizados que mejoren la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad. Caminar es un excelente ejercicio al alcance de todos, y se recomienda comenzar con trayectos cortos e ir aumentando la extensión gradualmente.

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Ayudas Técnicas y Manejo del Dolor

El uso de ayudas para la movilidad, como el bastón o el andador (o “burrito”), es muy útil, ya que disminuyen el temor a caerse, facilitando el desplazamiento y la sensación de seguridad. Repartir el peso corporal sobre estas ayudas mejora la calidad y extensión del movimiento. Es común que los mayores se resistan a usarlas, pero es fundamental entender su valor en la prevención de la inmovilidad. Otro aspecto clave es el buen manejo del dolor; mantenerlo a raya permite al adulto mayor moverse con confianza y recuperar actividades perdidas, por lo que se debe consultar al médico sobre la medicación más adecuada para su manejo crónico.

Adaptaciones del Hogar para una Movilidad Segura

La mayoría de los adultos mayores desean permanecer en sus hogares. Crear un entorno amigable con la movilidad es crucial para eliminar peligros y fomentar el movimiento. Se recomienda una evaluación integral por un terapista ocupacional, una enfermera o un fisioterapeuta. Las adaptaciones pueden ser:

Cambios Sencillos y Autónomos:

  • Escaleras y entradas: Instalar manillas de puerta estilo palanca, reparar escalones flojos y pasamanos, colocar interruptores de luz en el ámbito de las escaleras.
  • Pisos: Retirar o fijar tapetes y alfombras, poner alfombras o tiras antideslizantes en superficies resbalosas, organizar áreas desordenadas y recoger cables.
  • Dormitorios: Instalar bombillas brillantes, colocar lámparas cerca de la cama y lámparas nocturnas.
  • Cocina: Almacenar artículos de uso frecuente a la altura de la cintura, usar una escalerita maciza, invertir en ollas y sartenes ligeros.
  • Baños: Instalar pasamanos en la tina/ducha y cerca del inodoro, poner alfombras antideslizantes, usar un asiento elevado para el inodoro y una silla para duchas.
  • Iluminación: Usar bombillas más brillantes, interruptores que brillan en la oscuridad o activados por palmadas, y tener linternas a mano.

Renovaciones Significativas:

Si la movilidad se dificulta considerablemente, pueden ser necesarios cambios estructurales como ampliar entradas para sillas de ruedas, instalar pasamanos en ambos lados de las gradas o un elevador de sillas, gabinetes y encimeras a menor altura, inodoros más altos, o reemplazar tinas por duchas. Estos cambios, aunque costosos, pueden ser más económicos que mudarse y pueden calificar para subvenciones gubernamentales.

Comunidades para Adultos Mayores

Si se considera una mudanza a una comunidad para adultos mayores, existen opciones según el nivel de cuidado necesario:

  • Residencias para vida independiente: Apartamentos o condominios con servicios de limpieza y cocina, sin asistencia.
  • Residencias de asistencia: Cuartos privados o apartamentos con personal que ayuda en actividades como vestirse o bañarse.
  • Residencias con servicios de enfermería especializada: Entornos para adultos mayores que requieren asistencia o cuidado de enfermería 24 horas al día.

Es fundamental investigar el historial de seguridad de estos establecimientos, visitar las instalaciones, entrevistar a administradores y residentes, y hacer preguntas clave sobre certificaciones, referencias, proporción de personal, seguridad, servicios médicos, comidas, actividades y costos.

La Interconexión entre Movilidad y Estimulación Cognitiva

Aunque la movilidad se asocia principalmente con lo físico, la salud cognitiva juega un papel crucial. La estimulación cognitiva se refiere a un conjunto de actividades y ejercicios diseñados para mantener o mejorar funciones cognitivas como la memoria, la atención y la capacidad para resolver problemas. Retrasar el deterioro de las capacidades y habilidades cognitivas contribuye a un envejecimiento activo.

Actividades de Estimulación Cognitiva

Incorporar ejercicios de estimulación cognitiva en la rutina diaria, especialmente para adultos mayores, es muy beneficioso. Ayudan a mantener la memoria activa, mejorar la concentración y fortalecer el razonamiento, el lenguaje y la resolución de problemas. Algunas actividades incluyen:

  • Juegos cognitivos: Como el juego de la memoria (encontrar pares de tarjetas), que mejora la memoria a corto plazo y la concentración.
  • Lectura y escritura: Métodos clásicos que estimulan la mente.
  • Cuadernos de ejercicios: Incluyen lectoescritura, aritmética, cálculo y dibujo, adaptados a diferentes niveles de deterioro cognitivo.
  • Juegos físicos divertidos: Combinan movimiento corporal y estimulación cognitiva, mejorando la atención, coordinación y velocidad de reacción.
  • Juegos sensoriales: Actividades que trabajan con los sentidos, como escuchar y reconocer sonidos.
  • Manualidades y arte: Fomentan la creatividad, estimulación cognitiva y motricidad fina, mejorando la autoestima y liberando del estrés.
  • Tareas domésticas sencillas: Preparar la mesa u ordenar la ropa hace que la persona se sienta útil y requiere atención.
  • Acertijos y adivinanzas: Estimulan la lógica, la atención, el razonamiento verbal y la memoria.
  • Juegos de mesa: Como el ajedrez o las damas, trabajan el razonamiento y fomentan la socialización, mejorando la autoestima y la calidad de vida.

La implicación de los cuidadores y familiares es de vital importancia en estas actividades, adaptándose al grado de deterioro cognitivo.

Deterioro Cognitivo y Demencia

El deterioro cognitivo es una disminución notable en funciones como la memoria, el pensamiento y el juicio, relevante en el adulto mayor y puede ser un signo temprano de enfermedades más serias. Se manifiesta en pérdida de memoria a corto plazo, dificultades con el lenguaje o desorientación. El reconocimiento temprano de los síntomas es crucial. La demencia, en cambio, es un trastorno neurodegenerativo que implica un deterioro progresivo y significativo de las capacidades cognitivas, dificultando actividades cotidianas. El deterioro cognitivo puede presentarse con síntomas leves y no siempre progresa a demencia, mientras que la demencia, como el Alzheimer, implica una pérdida progresiva y grave que afecta significativamente la vida diaria.

Evaluación Cognitiva

La evaluación cognitiva en personas mayores permite detectar alteraciones tempranas. El Test de Pfeiffer (SPMSQ) es una prueba breve utilizada como cribado inicial para detectar signos de deterioro cognitivo, evaluando orientación temporal y espacial, memoria, atención y cálculo. Sus resultados deben interpretarse considerando factores como el nivel educativo y el estado emocional. Utilizar estas evaluaciones periódicamente permite ajustar los ejercicios y detectar cambios precoces.

Sistemas de Salud Amigables con las Personas Mayores: El Marco 4Ms

Ser un sistema de salud amigable con las personas mayores implica brindar un conjunto de cuatro elementos de atención de alta calidad basados en evidencia, conocidos como las “4Ms”:

  • What Matters (Lo que importa): Ayudar a los adultos mayores a continuar con las actividades que disfrutan y que les dan independencia, como pasear a su perro o ir de compras.
  • Medications (Medicamentos): Gestionar los fármacos para que no interfieran con sus objetivos de salud.
  • Mentality (Mentalidad): Prevenir y tratar la depresión, la demencia y el delirio.
  • Mobility (Movilidad): Asegurar que las personas mayores puedan moverse con seguridad para lograr lo que les importa.
Esquema de las 4Ms para un sistema de salud amigable con el adulto mayor

La movilidad, en este contexto, es una actividad que debe ocurrir al nivel que la persona sea capaz de hacer, incluso si implica moverse en la cama o impulsarse en una silla de ruedas. La evaluación de la movilidad es crucial y debe ser realizada por un médico, no solo por autoinforme del paciente, ya que pueden no percibir la importancia de mareos o caídas. Es fundamental diferenciar la evaluación del riesgo de caídas de la evaluación de la movilidad, ya que centrarse exclusivamente en la prevención de caídas puede limitar inapropiadamente la actividad de los adultos mayores. El enfoque debe ser promover la movilidad segura, eliminando riesgos en el hogar y evaluando la fuerza física.

El Uso Adecuado del Lenguaje y la Terminología Respetuosa

La forma en que nos expresamos define y difunde maneras de ver el mundo y de entender a las personas. Es fundamental utilizar un lenguaje inclusivo y respetuoso, especialmente al referirnos a adultos mayores y personas con discapacidad, y particularmente cuando se habla de su movilidad o sus condiciones.

Referencia a las Personas Mayores

Los términos correctos para referirse a este grupo de personas son «persona mayor» o «adulto/a mayor». También son aceptables «tercera edad» o «cuarta edad». Es importante erradicar términos inadecuados, peyorativos o paternalistas, que perpetúan la discriminación por edad, también conocida como viejismo, ancianismo o etarismo.

Términos que se deben evitar:

  • Adjetivos despectivos como «viejos/as», «viejitos/as».
  • Adjetivos que sugieren deterioro o incapacidad: «seniles», «decrépitos».
  • Diminutivos o expresiones paternalistas: «tatas», «abuelos» (cuando no hay relación de parentesco).
  • Términos que reducen a la persona a su estatus laboral: «jubilados/as», «pensionados/as».

En los medios de comunicación, es habitual ver el uso de términos inadecuados. La invitación es a evitar imágenes estereotipadas (usando bastón, enfermas, tristes, solas) y contribuir a eliminar prejuicios, mostrando sus distintas relaciones, acciones cotidianas y sentimientos.

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Referencia a Personas con Discapacidad y Restricciones de Movilidad

Al referirnos a personas con discapacidad, es crucial poner el énfasis en la persona y no en la condición. El término correcto es «persona con discapacidad». La discapacidad es una característica más de la persona, no su núcleo.

Términos y adjetivos que se deben evitar:

  • Adjetivos que adjetivizan sustantivos o que son peyorativos: «discapacitado», «minusválido», «subnormal», «retrasado», «psicópata».
  • Expresiones que presuponen sufrimiento o limitación: Evitar verbos o términos negativos como «sufre esquizofrenia», «padece sordera», «afectado por polio», «víctima de». Es mejor decir «persona con esquizofrenia», «persona sorda».
  • Frases que asocian la discapacidad con la condena o la limitación a la movilidad: No usar «condenado a una silla de ruedas» o «limitado a una silla de ruedas». Es más apropiado decir «persona que utiliza silla de ruedas».
  • Eufemismos o diminutivos que infantilizan o restan seriedad: «personas diferentes», «con problemas físicos», «físicamente limitados», «invidentes», «sillita» o «carrito» para referirse a la silla de ruedas.
  • Descripción de éxito como excepcionalidad: No retratar a las personas con discapacidad que han tenido éxito como «superhéroes», «llenas de coraje» o «especiales», ya que esto distorsiona la verdad e implica que es insólito tener talento o habilidades en este colectivo.
  • Comparaciones con la «normalidad»: No usar el término «normal» para describir a las personas sin discapacidad o para comparar. Es mejor decir «personas sin discapacidad».

Lo más importante es mostrar respeto por la persona y ver más allá de su discapacidad o sus desafíos de movilidad. La movilidad es la base para vivir una vida sana e independiente, y apoyarla con empatía y un lenguaje adecuado es una parte crucial de la atención adaptada a las personas mayores.

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