La preservación de las capacidades funcionales en los adultos mayores es fundamental para su calidad de vida, un aspecto que cobra aún mayor relevancia en aquellos afectados por el deterioro cognitivo o la demencia. Mantener el movimiento en personas con demencia no solo es posible, sino crucial para su bienestar general. A pesar del deterioro cognitivo, muchas personas con demencia conservan habilidades motoras automáticas, lo que se conoce como "memoria procedimental", un tipo de memoria que suele preservarse durante más tiempo. Esto significa que, aunque no recuerden el nombre del ejercicio, su cuerpo sí recuerda cómo hacerlo.

La Psicomotricidad Fina: Un Pilar Fundamental en el Cuidado Geriátrico
Las actividades de psicomotricidad fina son muy beneficiosas para que las personas mayores disfruten de una mejor calidad de vida. Su mayor poder estriba en favorecer el mantenimiento de las capacidades funcionales, motoras, cognitivas y sociales en aquellos mayores afectados por el deterioro cognitivo. Estas actividades pretenden reforzar las habilidades motoras individuales para que puedan seguir ejecutando las actividades básicas de la vida diaria y, con dichas capacidades, mantener su independencia. Esto es necesario para todos los adultos mayores, pero aún más para aquellos que sufren alguna enfermedad neurodegenerativa o deterioro cognitivo.
En este sentido, la terapia ocupacional, donde se incluyen las intervenciones de psicomotricidad fina, presenta un peso contundente en la dinámica diaria de muchos centros. Su objetivo geriátrico consiste en mantener y mejorar las condiciones de salud de las personas mayores, es decir, su calidad de vida. En los centros residenciales de Colisée, por ejemplo, los talleres o intervenciones basados en actividades de psicomotricidad fina se realizan de forma diaria, dada su importancia. En casos de usuarios con algún grado de dependencia, los ejercicios de psicomotricidad pueden ralentizar el avance de su discapacidad, para lo cual se diseñan programas de atención personalizada según las capacidades y necesidades de cada persona mayor.
Impacto de la Psicomotricidad Fina en Diversas Áreas
Diversas investigaciones médicas confirman que las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer muestran una gran prevalencia en pacientes mayores de 65 años, aunque su mayor foco se encuentra en las personas de edad avanzada (más de 80 años). Este tipo de pacientes geriátricos muestra una involución progresiva en el funcionamiento motor, cognitivo y conductual. Además, pueden presentar cambios del estado de ánimo, irritabilidad, baja autoestima, conductas erráticas o agresivas, o dificultades para conservar información y reconocer objetos. Por todo ello, la persona mayor con deterioro cognitivo leve o demencia va perdiendo autonomía personal, memoria y precisión. Es aquí donde las actividades de psicomotricidad fina pueden mejorar su cuadro clínico y su calidad de vida.
Las actividades de psicomotricidad fina favorecen la recuperación o la conservación de las habilidades cognitivas y, con ello, aminoran la progresión del deterioro cognitivo. Generan un impacto positivo en las capacidades funcionales de la persona con demencia o en riesgo de padecerla. Además, como resultante de una ejercitación psicomotriz continua, se observa un aumento en la valoración autoperceptiva del mayor en cuanto a sus posibilidades psicomotrices reales.
- Áreas Motoras: Resultan claramente efectivas para fortalecer la tonicidad, flexibilidad, lateralidad, equilibrio físico y noción espacial. También pueden retrasar la aparición de problemas motores como temblores, rigidez o enlentecimiento del movimiento.
- Nivel Cognitivo: Favorecen el mantenimiento de la memoria, la concentración y la orientación espacio-temporal. También las funciones cognitivas superiores como la comprensión, el razonamiento o la ejecución.
- Factores Socioafectivos: La intervención psicomotriz favorece la asunción de una actitud positiva ante las limitaciones, lo que se observa en un mejor autoconcepto y una mayor autoestima.
Ejemplos de Actividades de Psicomotricidad Fina
Las actividades de psicomotricidad fina buscan trabajar con las manos y pequeños objetos para practicar la manipulación minuciosa y las capacidades funcionales, pero también ejercitar las funciones cognitivas y ejecutivas calculando espacios, organizando, y diferenciando objetos. Siempre es recomendable que estas actividades se desarrollen tanto de forma individual como en grupos.
- Ejercicios Sencillos y Cotidianos:
- Usar pinzas para colgar objetos o sujetar papeles.
- Manualidades con abalorios para crear pequeños complementos.
- Cortar con tijeras, rasgar papeles, pegar, pintar o dibujar.
- Cerrar o abrir objetos con cierres de seguridad, abrochar y desabrochar botones, subir y bajar cremalleras.
- Tareas Creativas o de Concentración:
- Insertar pajitas o palillos en un bote o lata con orificios.
- Crear bolas con plastilina de diversos colores y apoyarlas en papeles de esos mismos colores.
- Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD):
- Preparación de ciertas comidas (como partir judías verdes, desgranar maíz, mezclar).
- Guardar alimentos secos en botes y cerrarlos.
- Doblar la ropa o emparejar calcetines.
- Poner o quitar la mesa, ordenar un cajón o un bolso, limpiar el polvo.
- Aseo y vestir (cepillarse el pelo, abotonar prendas).
Estas tareas sirven para ejercitar la psicomotricidad y la estimulación cognitiva, y hacen que la persona se sienta útil, mejorando su autoestima y requiriendo atención para realizarlas bien. Es importante que sean sencillas y alcanzables para evitar frustraciones.
- Juegos Terapéuticos o Educativos:
- Juegos compuestos de múltiples piezas apilables con las que se deben construir estructuras o elaborar rompecabezas.
- Otras Manualidades: Tejer o bordar pueden ser también muy beneficiosas para trabajar la motricidad fina, cuando las condiciones de la persona lo permitan.

Comprender el Deterioro Cognitivo y la Demencia
El deterioro cognitivo se refiere a una disminución notable en las funciones cognitivas, como la memoria, el pensamiento, el juicio y la capacidad para aprender. Este fenómeno es particularmente relevante en el adulto mayor, donde puede ser un signo temprano de enfermedades más serias. El deterioro cognitivo puede manifestarse de diversas maneras, incluyendo la pérdida de memoria a corto plazo, dificultades con el lenguaje, la desorientación en tiempo y espacio, y una disminución en la capacidad para razonar o tomar decisiones. El reconocimiento de los síntomas del deterioro cognitivo en ancianos es fundamental para la intervención temprana y el manejo adecuado de esta condición.
El deterioro cognitivo puede avanzar de manera gradual o rápida, dependiendo de su causa subyacente y de factores individuales como la salud general, la edad y el estilo de vida. Puede presentarse en diferentes grados:
- Deterioro Cognitivo Leve: Etapa inicial, donde los síntomas son sutiles.
- Deterioro Cognitivo Moderado: Los síntomas son más evidentes y empiezan a interferir en la vida cotidiana.
- Deterioro Cognitivo Grave: Etapa avanzada donde la pérdida de funciones cognitivas es significativa.
La demencia es un trastorno neurodegenerativo que implica un deterioro progresivo y significativo de las capacidades cognitivas, llegando a dificultar actividades cotidianas como el habla, el reconocimiento de rostros o la toma de decisiones. Aunque el deterioro cognitivo puede ser un signo temprano de demencia, no siempre conduce a ella. La principal diferencia entre el deterioro cognitivo y la demencia (como el Alzheimer) es la severidad y el impacto en las actividades diarias. El Alzheimer, por ejemplo, es una forma de demencia caracterizada por una pérdida progresiva y grave de la memoria y otras funciones cognitivas, afectando significativamente la capacidad del individuo para llevar a cabo sus actividades diarias.
Evaluación Cognitiva
La evaluación cognitiva en personas mayores permite detectar de forma temprana posibles alteraciones en funciones como la memoria, la orientación o la atención. El Test de Pfeiffer (SPMSQ) es una prueba breve utilizada para una valoración orientativa del estado cognitivo. Evalúa orientación temporal y espacial, memoria, atención y cálculos sencillos. No proporciona un diagnóstico definitivo, pero ofrece una orientación y permite hacer un seguimiento de la evolución cognitiva, ajustando así los ejercicios de estimulación.
Neuroplasticidad y Rehabilitación
La estimulación cognitiva se refiere al conjunto de técnicas y estrategias para mejorar la eficacia de capacidades cognitivas y funciones ejecutivas como la memoria, atención, lenguaje, razonamiento o la planificación. En el caso de enfermedades como el Alzheimer, la finalidad es el enlentecimiento del deterioro cognitivo y el mantenimiento de las capacidades preservadas, aplicándose como complemento a los fármacos específicos para la demencia. Este tratamiento requiere una valoración profesional de las capacidades cognitivas de la persona, para decidir qué actividades, duración y dificultad son las adecuadas.
La estimulación cognitiva parte de la premisa de la neuroplasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro de modificarse y adaptarse en respuesta a los estímulos. Esta capacidad de reorganizarse, creando y fortaleciendo conexiones neuronales, es clave para la recuperación. El cerebro es capaz de activar sistemas neuroplásticos, pero es preciso estimularlos y modularlos mediante una adecuada intervención terapéutica para optimizar los resultados. La rehabilitación neuropsicológica, cuyo objetivo es el restablecimiento del sujeto al grado de funcionamiento más alto posible a nivel físico, psicológico y de adaptación social, se beneficia de este principio.
Actividades Físicas y Recreativas Generales
Además de la psicomotricidad fina, un estilo de vida físico y mentalmente activo es clave para mantener la capacidad funcional. La inactividad física es un factor determinante en el deterioro de la función muscular, la marcha y el equilibrio.
Ejercicio Físico
La actividad física tiene muchos beneficios para las personas con demencia. Puede mejorar la memoria y el estado de ánimo, favorecer un sueño reparador, ayudar a mantener las habilidades motoras y fortalecer los músculos que reducen el riesgo de caídas. Trabajar el movimiento en este contexto no busca la perfección técnica, sino estimular el cuerpo, mantener la funcionalidad y generar sensaciones positivas.
Mejor Ejercicio que salir a Caminar: 🥵 Cardio + Abdomen para Adultos Mayores | Mariana Quevedo
Algunos beneficios del ejercicio incluyen:
- Reducción del riesgo de caídas: Fortaleciendo músculos y mejorando el equilibrio.
- Mejora del estado de ánimo: El ejercicio libera endorfinas y ayuda a reducir la ansiedad y la apatía.
- Mantenimiento de la autonomía: Conservar la capacidad de caminar, levantarse o agarrar objetos repercute directamente en la independencia personal.
- Fomento del vínculo social: Las actividades en grupo crean oportunidades para la interacción y el afecto.
Actividades recomendadas:
- Caminar.
- Aeróbic acuático.
- Ejercicios en silla.
- Bailar (suavemente, actividad placentera que mejora el equilibrio y la coordinación).
- Tai chi y yoga en silla.
- Juegos de tipo visuomotor: Implican coordinación entre los ojos, las manos y los dedos, como juegos de adivinanzas, mímica o con pelotas pequeñas (lanzar y atrapar).
Arteterapia y Manualidades
Las manualidades pueden ayudar a las personas con demencia a expresarse y experimentar estímulos táctiles. Pintar, dibujar, colorear o trabajar con arcilla son formas estupendas de estimular la creatividad. Los colores, olores y sensaciones de los materiales artísticos también pueden crear una experiencia multisensorial. Estas actividades, como la artesanía o la costura, impulsan la estimulación cognitiva y la psicomotricidad, y fomentan la socialización.
Juegos Sencillos y Recreativos
Los juegos requieren concentración y memoria a corto plazo, por lo que pueden ayudar a promover el estado de alerta. Si la persona se siente abrumada o frustrada, es recomendable simplificar las reglas o probar un juego diferente. La plasticidad cerebral permite que el cerebro humano sea capaz de seguir generando conexiones neuronales hasta pasados los 80 años. La actividad mental continuada y los nuevos aprendizajes repercuten positivamente en la mejora de la capacidad cognitiva.
- Juegos de Cartas: Como go fish, blackjack, o simplemente ordenar las cartas por palo (tute, brisca, escoba o cinquillo potencian habilidades, estrategias y retentiva).
- Puzles y Rompecabezas: Perfectos para cualquier edad, se pueden adaptar en dificultad.
- Dominó.
- Juegos de Mesa: Como Chutes & Ladders, Candyland, juegos familiares o aquellos con los que estén muy familiarizados. Los juegos de mesa, al trabajar el razonamiento, fomentan la neuropsicología y la socialización, mejorando la autoestima y el sentido de pertenencia. Jugar en equipo promueve la cooperación y la toma de decisiones conjuntas.
- Clasificación de objetos.
- Acertijos y Adivinanzas: Estimulan la lógica, la atención, el razonamiento verbal y la memoria.
- Juego de Parejas o Memotest: Excelente para mejorar la memoria a corto plazo, la concentración y la agilidad mental.
- "Simón dice" o "¿Quién soy?": Juegos clásicos, sencillos y versátiles, adaptables a diferentes temáticas y niveles.
Actividades de Recuerdo
La memoria a largo plazo suele mantenerse fuerte en la mayoría de las personas con demencia. Preguntar sobre su vida, mirar fotos y ver videos familiares juntos puede ser una forma estupenda de implicarles mental y emocionalmente. Talleres de poemas, clubes de lectura y escritura, y juegos con palabras son otros ejemplos que se pueden proponer.
Estimulación Cognitiva Específica
La estimulación cognitiva, como se mencionó, tiene por objetivo enlentecer el deterioro y mantener las capacidades preservadas. Implica el desarrollo del lenguaje y la aritmética, claves para mantener activas las funciones cognitivas.
Tipos de Materiales y Actividades de Estimulación
Existe un amplio abanico de actividades para entrenar el cerebro:
- Cuadernos de Ejercicios: De gran utilidad para trabajar funciones ejecutivas y capacidades cognitivas (memoria, atención, orientación, razonamiento, resolución de problemas). Son accesibles y pueden descargarse o adquirirse. Se adaptan a diferentes niveles:
- Nivel Alto: Para personas con alta reserva cognitiva o etapas iniciales de deterioro (ejercicios de lenguaje, memoria, funciones ejecutivas, praxia visoconstructiva).
- Nivel Medio: Para personas con demencia en fases leve a moderada o daño cerebral adquirido (DCA) con afectaciones cognitivas moderadas.
- Nivel Bajo: Para personas con demencia en fases moderada o avanzada o DCA con afectaciones cognitivas moderadas a severas.
Estos cuadernos suelen incluir ejercicios de lectoescritura, aritmética, cálculo y dibujo.
- Juegos de Entrenamiento Cerebral / Apps: Plataformas como NeuronUP ofrecen actividades de estimulación cognitiva basadas en la vida diaria y un marco teórico sólido, con resultados probados en investigaciones. Aplicaciones móviles como Memorado o "Entrena tu cerebro" de Google también proporcionan juegos para estimular y ejercitar la memoria, la atención y la agilidad mental.
- Organizar imágenes de objetos en las habitaciones correspondientes de una casa.
- Vestir una silueta de manera adecuada, considerando el lugar, orden de colocación de cada prenda y el tipo de situación.
- Seleccionar la cantidad de dinero solicitada de forma exacta.
- Relacionar diversos objetos con los lugares donde se obtienen y los profesionales que se encargan de ello.
- Secuenciación de imágenes (ej: ordenar los pasos para fregar los platos o memorizar el orden de animales).
- Juegos Sensoriales: Diseñados para trabajar con los sentidos, como la escucha y el reconocimiento de sonidos (ej: identificar melodías).
- Emparejamiento de Imágenes: Actividades que involucran emparejar imágenes o nombres con objetos, útiles para mantener la función cognitiva y la habilidad para reconocer objetos cotidianos.
Es importante señalar que, para que la estimulación cognitiva sea efectiva, debe adaptarse al nivel cognitivo y potencial de cada persona, y la intervención debe estar siempre supervisada por un profesional. Los ejercicios y actividades deben ser motivantes y suponer un reto para el usuario.
Principios para la Selección y Adaptación de Actividades
La demencia se vive de forma distinta en cada persona, por lo que la actividad física y cognitiva debe adaptarse a sus capacidades, necesidades y estado emocional en cada momento.
- Simplicidad: Las actividades deben ser lo bastante sencillas para que la persona pueda seguirlas fácilmente y sienta satisfacción con el resultado. El objetivo no es la perfección, sino fomentar sentimientos de independencia y satisfacción.
- Familiaridad: Es más probable que disfruten de actividades relacionadas con intereses y aficiones que han tenido a lo largo de su vida.
- Repetitividad: Las rutinas son importantes para el bienestar mental de las personas con demencia, por lo que las tareas procedimentales suelen funcionar muy bien.
- Individualización: No se buscan rutinas ni objetivos rígidos, sino un acompañamiento respetuoso y flexible. Hay días con más energía y otros donde un pequeño movimiento es un logro. Ambos escenarios son válidos.
- Fomentar la Motivación: Cualquier actividad seleccionada debe ser del agrado de la persona mayor. Cuanto más predispuesta esté, mayor será su concentración. Es primordial respetar las preferencias y expectativas de cada adulto mayor, lo que refuerza su dignidad y autoestima. Observar su nivel de desempeño en actividades cotidianas para identificar qué puede y qué no puede hacer.
- Celebrar Logros: Reconocer y celebrar cada pequeño avance.
Es fundamental crear un entorno cálido, estimulante y libre de presiones, en el que cada pequeño gesto sea valorado. Recursos como la música, materiales cotidianos (pelotas, aros) o juegos tradicionales pueden ser grandes aliados para despertar recuerdos, favorecer la participación y convertir el movimiento en una experiencia agradable. Siempre deben respetarse el ritmo de cada persona: algunas se sienten cómodas con actividades más dinámicas, mientras que otras prefieren estiramientos suaves o ejercicios desde la silla.
El Rol de Familiares y Cuidadores
La implicación de las familias y cuidadores es clave para fomentar la actividad motora y cognitiva también en casa. No es necesario disponer de un gimnasio ni seguir rutinas complejas. Pequeños gestos como dar un paseo, poner música y bailar, o hacer partícipe a la persona en las tareas del hogar (doblar la ropa, poner la mesa) son formas de mantener el cuerpo en movimiento y, al mismo tiempo, reforzar el vínculo afectivo. El papel de la cuidadora va más allá de la asistencia diaria; también implica fomentar el bienestar integral, incluyendo la salud cognitiva.
La demencia no debe ser sinónimo de inmovilidad. Al contrario: el movimiento y la estimulación son herramientas valiosas para mejorar la calidad de vida y conectar con uno mismo y con los demás. La terapia basada en la estimulación cognitiva está especialmente indicada para personas mayores que atraviesan un proceso de envejecimiento normal, incluso sin demencia o pérdida de memoria, para mantener un ritmo de vida activo, acompañado de un óptimo descanso y una buena alimentación.
Bibliografía y Referencias
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