Academía y Jubilación: Académicos Universitarios Pensionados que Continúan Trabajando en Chile

Una Tendencia Creciente: La Prolongación de la Vida Activa en Chile

La discusión sobre la edad de jubilación y la continuidad laboral en etapas tardías de la vida ha cobrado relevancia. Recientemente, la presidenta de la Asociación de AFP, Alejandra Cox, aludió a personalidades que se mantuvieron activas a edad avanzada, como el poeta Nicanor Parra, quien "trabajó hasta los 103 años". Estos ejemplos fueron utilizados para ilustrar la propuesta de subir la edad de jubilación (actualmente 60 años para mujeres y 65 para hombres) con el fin de elevar los montos de las pensiones.

Los datos en Chile muestran que, al igual que a nivel mundial, una creciente proporción de personas extiende su vida activa más allá de la edad legal de jubilación. Una investigación, realizada en el marco del proyecto Fondecyt Nº 11180360 sobre vulnerabilidad financiera y de salud en personas mayores, reconstruyó las historias de vida de 802 individuos entre 65 y 75 años residentes en Santiago.

Procesando esta información, investigadores del Núcleo Milenio para el Estudio del Curso de Vida y la Vulnerabilidad (MLIV) y del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), detectaron que del total de encuestados, el 55,2% siguió trabajando tras cumplir la edad legal para jubilar. De este porcentaje, un 28,1% lo hace como trabajador dependiente y un 27,1% en forma independiente. La mayoría opta por combinar ingresos por pensión y por actividad laboral.

La investigación revela que las historias laborales y familiares de las personas determinan si continúan trabajando en edades tardías y en qué condiciones. En este sentido, vale la pena reflexionar sobre cómo se mantienen financieramente aquellas mujeres en su vejez, si casi no trabajaron remuneradamente durante sus vidas. Además, las estrategias de corresidencia intergeneracional son frecuentes en países como Chile, lo que cuestiona en alguna medida la idea de que el trabajo en etapas tardías es exclusivamente motivado por razones financieras.

El empleo en etapas tardías exige condiciones diferentes de horarios, transporte, movilidad y remuneraciones, para que logre tener un impacto positivo y no se transforme en una fuente de estrés que pueda conducir a problemas en la salud física y mental de las personas mayores.

Infografía: Porcentaje de personas mayores que continúan trabajando en Chile y sus modalidades

La Jubilación en el Ámbito Académico: Un Proceso Particular

En el mundo académico, hablar de la jubilación suele ser un tema tabú. Las universidades tienen rituales claros para celebrar hitos como el ingreso y la titulación, pero la jubilación se ha vuelto un proceso solitario, sin planificación ni acompañamiento institucional. A diferencia de otros oficios, el trabajo académico está profundamente ligado a la identidad personal, lo que se refleja en frases comunes como "haré clases hasta que no pueda más" o "no me imagino haciendo otra cosa". Estas expresiones reflejan una cultura institucional que, cada vez más, privilegia la productividad por sobre el bienestar.

En Chile, distintas investigaciones muestran que uno de los principales factores que retrasa la jubilación en el mundo académico es la inseguridad económica. Además, las experiencias de jubilación no son iguales para todas las personas, ya que las desigualdades se acumulan a lo largo del curso de vida, influyendo en aspectos como el acceso a la educación, las oportunidades laborales y las trayectorias profesionales.

Nudos Críticos y Propuestas para una Transición Satisfactoria

Lograr que la jubilación sea una etapa satisfactoria no es sencillo; requiere un enfoque multisectorial que reconozca la diversidad de trayectorias laborales y entienda la jubilación como un proceso, no como un evento aislado. Una mirada integral sobre la seguridad social en la vejez es lo que proponen tres profesores del Instituto de Sociología en su publicación “Llegar a la edad de jubilación: nudos críticos y régimen de bienestar en Chile”. Ellos plantean que se contemplen otros recursos y oportunidades que tienen las personas para disminuir esta dependencia monetaria.

Para el estudio se utilizaron las últimas cinco encuestas Casen disponibles y la encuesta “De la decepción de los pensionados al temor de los ocupados” de CLAPES y la Dirección de Estudios Sociales UC (2018). Así, encontraron que un nudo crítico es que existen "coyunturas donde lo que acostumbrábamos a hacer cambia o desaparece". También observaron que los 10-15 años antes de jubilar, los sueldos tienden a bajar. Otro nudo crítico es la falta de planificación de largo plazo respecto de la pensión, que se cambia por inversiones como la casa propia o la educación universitaria de los hijos.

Aunque muchas personas se proyectan trabajando, "sólo el 30% sigue efectivamente después de la edad de jubilación". Una de las disonancias detectadas es que "los ahorros son sobreestimados respecto de los declarados por las personas de 65 años o más".

Entre las propuestas de los académicos se encuentra mejorar la articulación entre las familias y los sistemas de previsión, promoviendo el apoyo del cuidado familiar. Se sugirió que "las políticas deberían tender a flexibilizar el trabajo sin precarizarlo". La abogada Clark comentó que "la capacidad de ahorro no la tenemos en un mercado laboral como el que tenemos". Por su parte, la subsecretaria discrepó con esta postura, afirmando que "mi realidad previsional es el reflejo de mi historia laboral. Creo que se puede hacer mucho al intervenir directamente en el mercado laboral actual" y añadió que "es necesario reformar el sistema que tenemos actualmente. Creemos que como sociedad y Estado estamos en deuda."

Infografía: Factores que influyen en la decisión de continuar trabajando tras la jubilación

Experiencias Individuales y el Sistema de Pensiones Chileno

El Caso del Dr. Benito Rodríguez: AFP y Continuidad Laboral

El Dr. Benito Rodríguez, quien jubiló recientemente a través de las AFP, continúa trabajando un cuarto de jornada en la Universidad de Concepción (UDEC). Antes de jubilarse, intentó volver al Instituto Previsional Social (IPS) porque "tenía entendido que había impuesto en el sistema anterior, cuando era ayudante en la Universidad de Chile". Sin embargo, cada vez que preguntó "me dijeron que no había cotizaciones a mi nombre". Eventualmente, "dejé de tratar de volver y me quedé en la AFP porque no había otra alternativa", explica. A finales de diciembre de 2015, se jubiló, pero sigue activo en la UDEC.

Ya jubilado, "hablando con un compañero de mi misma generación en la Universidad de Chile, me dijo que sí era cierto que nos impusieron". El Dr. Rodríguez trabajó otros 10 años de su vida laboral en Suecia y, curiosamente, "esos años allá me significaron una jubilación mayor que la de acá", ya que por sus imposiciones por la mitad del tiempo en este país, recibe un monto de alrededor de 500 mil pesos mensuales. Otra medida que lo ayudó fue la indemnización que recibió de la Universidad de Concepción al retirarse, una suma que se percibe una vez, "no importando cómo uno se vaya".

De su experiencia con las AFP, Rodríguez concluye que este sistema "no ofrece mucho, aunque hayas trabajado harto y cotizando harto, porque entregan jubilaciones que ni siquiera alcanzan el 50% del sueldo (20% en su caso)".

La Odisea del Dr. Eduardo Tarifeño Silva: Un Traspaso Victorioso

La historia del Doctor en Biología, Eduardo Tarifeño Silva, parece sacada de un libro de Kafka, pero la vivió entre las oficinas de la AFP Cuprum y el Instituto de Previsión Social. "Fui funcionario público hasta el 75, cuando trabajaba en la Universidad de Chile. Luego, me fui a hacer mi doctorado a Estados Unidos y durante esos 5 años, no impuse. Regresé a Chile en la década del 80 y ahí empecé a imponer como empleado particular, ya que trabajaba para la sede de Talcahuano de la Pontificia Universidad Católica, hoy UCSC", relata. Un par de años después, apareció el sistema de AFP.

Sus quebraderos de cabeza comenzaron cuando quiso hacer los trámites para recibir una pensión contributiva que se entregaba a los exonerados políticos. Este académico hizo todas las gestiones sin abogado, yendo de caja en caja: "Cuando comencé mi trámite para tener mi pensión no contributiva, me dijeron que tenía que renunciar a mi bono de reconocimiento. Como era un requisito, lo acepté y firmé el documento para renunciar al bono". Ahí comenzó otra guerra de papeleo: "Al principio me decían que no se podía. Finalmente aceptaron mi solicitud, pero me advirtieron que lo revisarían internamente, luego pasaría a la Superintendencia y en fin, que el trámite podía tardar 8 a 10 meses". Tuvo que llenar unos formularios larguísimos, anotando a mano todo lo que había impuesto desde su primer sueldo -tenía 30 años de trabajo en ese entonces-.

Sus esfuerzos tuvieron su recompensa, ya que meses después le llegó una carta formal de la Superintendencia de AFP aceptando su solicitud. "Debo dejar claro que el informe de la AFP decía que la rechazaban, pero el Superintendente estaba por encima y dijo que era a lugar, porque había otros casos de funcionarios de la UDEC que habían sido transferidos al sistema anterior con antecedentes similares a los míos. Y también, porque hay una ley del año 40".

Cuando ya iba a materializar el traspaso -en el 2005-, muy en contra de los deseos de su AFP, estos le advirtieron que, como en Cuprum imponía el 10% y en el IPS se solicitaba el 19%, "iba a haber una diferencia de plata que no impuse y que al momento que jubile, me la iban a descontar". Tarifeño tomó el riesgo y al traspasarse, descubrió que el dinero que tenía en la AFP "era suficiente para cubrir todo lo que teóricamente debí haber impuesto -en el IPS- y además, recibí un cheque por excedentes; no diré de cuánto, pero un monto que jamás pensé que iba a recibir", detalla. Además, al regresar al sistema antiguo, aceptaron su solicitud para recibir la pensión no contributiva, por lo que el traspaso fue todo un triunfo.

De la experiencia, concluye que la ley que lo ayudó, la n° 6755 "debe ser analizada, porque me parece que es un elemento importante, para saber si abre la opción para que los funcionarios de la UDEC, hayan impuesto o no en las cajas antiguas, puedan volver al IPS. No me cabe duda que quienes sí impusieron".

Hoy, puede sonar extraño que una ley previsional haya considerado a los funcionarios de la UDEC como empleados públicos, considerando que esta casa de estudios es una corporación y que se ampara en incisos como "necesidades de la empresa" para justificar los despidos de sus académicos. Eso sí, en teoría no está totalmente vigente, ya que como explica el abogado y docente de la UDEC, Marcelo Troncoso Romero, "los DL 3500 y 3501 que establecieron el nuevo régimen de pensiones eliminaron todas las cajas antiguas y las reunieron en lo que fue el INP o Instituto de Normalización Previsional, hoy IPS".

El director del Departamento de Historia y Filosofía del Derecho detalla que "algunos trabajadores pueden volver al antiguo sistema siempre y cuando reúnan algunos requisitos. Primero, tienen que haber sido trabajadores al momento del inicio del nuevo sistema, tener derecho a bono de reconocimiento y 60 cotizaciones. También, quienes sin tener este bono hayan cotizado por lo menos 12 veces en el sistema antiguo", como fue el caso del Dr. Tarifeño. Pero "en ningún caso se puede aplicar a los que nunca cotizaron el sistema antiguo, porque una vez que entró en vigencia, salvo excepciones, el sistema de AFP era el único y obligatorio. No significa que los trabajadores de la Universidad de Concepción sean empleados públicos: sólo se les asimiló a esa categoría para efectos previsionales".

Conversatorio exclusivo | Sistema de pensiones chileno: Aspectos claves para personas extranjeras

Marco Legal: La Controvertida Ley N° 21.724 sobre Límite de Edad

Para la comunidad universitaria, constituyó una sorpresa amarga la aplicación para los académicos y académicas de universidades estatales del país, de la ley que establece el retiro de funcionarios públicos mayores de 75 años. En la búsqueda de generar incentivos al retiro para los funcionarios públicos (incluyendo universidades estatales), surgió en la negociación del reajuste del sector público, año 2024, la Ley N° 21.724, que afecta a los funcionarios públicos que cumplan 75 años o más a partir del 1 de enero de 2027.

La norma surgió como resultado de un protocolo de acuerdo entre el gobierno y las organizaciones sindicales (CUT y ANEF) que consideraron factores principalmente económicos, asociados al incentivo al retiro y "renovación de la carrera funcionaria", desestimando efectos mucho más profundos. Esta ley consolida la vulneración de derechos fundamentales, consagrados en la Constitución Política al atentar contra la dignidad y el derecho al trabajo, así como convenios internacionales como el 111 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Convención Interamericana sobre Personas Mayores, ratificado por Chile, que prohíbe explícitamente la discriminación por edad.

Claramente, el acuerdo que sustenta dicha medida es parte de una decisión política de reducción del Estado. No obstante, en su concepción desatiende las diferencias sustantivas en la misión de los distintos estamentos funcionarios. En especial, olvida que la labor de un académico o académica no puede ser encasillada de la misma forma que otras profesiones. La experiencia, el conocimiento adquirido y la pasión por esta labor son cualidades que maduran y se fortalecen con los años, representando un valor insustituible para las nuevas generaciones y para el avance general del conocimiento. ¿Recibió la Comisión de Salud de las Cámaras testimonios de gerontólogos?

Es un hecho que, en nuestras y otras Casas de Estudio, académicos mayores de 75 años siguen siendo fundamentales en docencia, investigación, extensión y gestión; por lo que una desvinculación impuesta sería una pérdida grave para ellas y para el sistema educativo en su conjunto. Retirar a un académico productivo resulta incompatible con los valores de una universidad que se define como un espacio para el libre pensamiento y la crítica. Por lo tanto, se hace un llamamiento enérgico a las autoridades y, especialmente, al Congreso Nacional, para que modifiquen la normativa. Se debe permitir que los académicos de 75 años o más, que sigan siendo activos y lo deseen, continúen con su labor remunerada.

Gráfico: Proyección de la fuerza laboral en adultos mayores en Chile y el impacto de leyes de retiro

Reconocimiento y Transición: Experiencias de Retiro en la Universidad de Chile

Una función especial de la Orquesta Sinfónica en el Teatro de la Universidad de Chile, el viernes 23 de noviembre, fue el presente con que la comunidad homenajeó a quienes se acogieron a retiro voluntario y cesaron merecidamente sus funciones en la Casa de Estudios, tras décadas de trabajo. Luego de tres, e incluso cuatro décadas, de labor en la Universidad de Chile, para muchos fue difícil cortar el lazo y acostumbrarse al retiro.

"Imagino que muchas emociones y recuerdos deben haber surgido en sus mentes y corazones luego de haber escuchado el himno de la Universidad de Chile", dijo el Rector Víctor Pérez Vera a los asistentes que llegaron junto a su familia y amigos a este homenaje. Con emoción, el Rector expresó a los 184 funcionarios y académicos que se acogieron a retiro voluntario que este homenaje es una manera de expresar el profundo agradecimiento por su destacada labor. "Con este homenaje queremos decirles a ustedes 'muchas gracias'. Muchas gracias por una vida dedicada a la Universidad y a lo que ella representa: la esperanza para un futuro mejor para nuestro país. La Universidad de Chile, a través de su gente, quiere que este país sea más inclusivo, cohesionado, diverso, pluralista, respetuoso, libre intelectualmente y más justo".

"Estos valores no se transmiten a través de papeles o documentos, sino que a través de su gente. Ustedes en algún momento tomaron esta posta y hoy la entregan. Deben estar seguros de que se la entregan a nuevas generaciones que seguirán su ejemplo". Este es el tercer año que la Dirección de Recursos Humanos de la Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Gestión Institucional organiza este homenaje. Junto a esto, invitó a los ahora exacadémicos y exfuncionarios a nunca olvidar lo que es "su alma mater". "Queremos que como jubilados sigan creciendo y practicando los valores de esta Universidad".

Voces y Reflexiones de Académicos y Funcionarios Jubilados

  • Juana Valenzuela, Funcionaria del Servicio Dental del Hospital Clínico (35 años en la U.): Sus mejores recuerdos fueron los primeros, entre 1973 y 1976, cuando se formó con grandes profesores. A pesar de momentos difíciles, prefiere quedarse con lo bueno: "Me voy contenta porque tuve muy buenos jefes, trabajamos en grandes proyectos y con grandes personas. Dejar mi trabajo fue un cambio muy brusco, pero uno se adapta". Añadió que se va satisfecha con la tarea cumplida: "En el último tiempo de trabajo, me di cuenta que no tenía la misma fuerza que tenía al principio". Con voz de experiencia, dedicó palabras a sus excompañeros: "Les digo que trabajen siempre con la camiseta puesta. En este trabajo, como en todos, hay momentos muy difíciles, pero debemos rescatar lo positivo. Siempre hay que tratar de ser el mejor en la Universidad, en su vida personal y en su casa. Estoy contenta y emocionada por retirarme, orgullosa por haber trabajado en esta Universidad".
  • Prof. Carmen Sepúlveda, Académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas, especialista en Agroindustrias y Tecnología de Alimentos (41 años en la U.): Exclamó "Yo doy todo por la Chile. Mi corazón es la Chile". Sus mejores años fueron los de estudiante de Agronomía, período que describe como "muy bello" y que aún la conecta con sus compañeros. Además de su facultad, dio clases en Ciencias Químicas y Farmacéuticas, y en Medicina. "Hacerle clases a los jóvenes de la Chile siempre fue espectacular", comentó, destacando una "muy buena relación con los estudiantes" y que ellos también le enseñaron mucho.
  • Jorge Recabarren, Funcionario de la Vicerrectoría de Asuntos Académicos y del INTA (39 años en la U.): "Hace solo un mes que cesé mis funciones en la Universidad y ha sido muy difícil. Son 39 años de trabajo, de actividades y de vida en esta Institución", comentó. Extraña el ambiente y la rutina. Llegó a trabajar como estudiante gracias a "dos grandes amigos", los doctores Emilio Morales y Fernando Mönckeberg. Como dirigente estudiantil, la nueva responsabilidad le significó cambiar hábitos, adoptando permanentemente el terno y la corbata. "Fue una experiencia muy linda, sobre todo porque aprendí muchas cosas. Lo más destacado de estos 39 años de trayectoria es el haber encontrado grandes amigos". Para el futuro de la Universidad, desea que "el Estado asuma de una vez por todas su rol", lamentando que los estudios ya no sean gratuitos. También dejó un mensaje interno: "Me gustaría que volvamos a ser comunidades, a trabajar en conjunto, de forma colectiva".
  • Inés Guzmán, Secretaria del Laboratorio Central del Hospital Clínico (41 años en la U.): "Nunca me quise ir de mi laboratorio, realmente amaba mi labor", recalcó. Llegó a los 18 años. "Lo más bonito de estos años fue la amistad que forjé con muchas de mis compañeras, era una amistad sincera. Teníamos un grupo muy bueno, salíamos después de trabajo a ver obras de teatro, al cine o a tomar once". La Universidad de Chile fue su único lugar de trabajo, donde conoció grandes personas, sus hijos la acompañaron y se llevó los mejores recuerdos: "A la Universidad yo la llevo en mi corazón". Al igual que muchos, enfatizó en la necesidad de retomar el trabajo en equipo: "Lo más importante es ponerse la camiseta".
Foto: Grupo de académicos y funcionarios jubilados en un homenaje de la Universidad

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