La infancia es un período crucial en el desarrollo de todo individuo, un tiempo lleno de exploración, aprendizaje y descubrimiento. Para los niños y las niñas con discapacidad visual, esta etapa también debe estar llena de oportunidades enriquecedoras que les permitan participar activamente en el mundo que los rodea. La atención a escolares con Necesidades Educativas Especiales constituye una preocupación tanto de gobiernos como de docentes, y dentro de las áreas a trabajar con estos escolares se encuentra la motricidad a través de la clase de Educación Física. En escolares con discapacidad visual, estimular capacidades físicas coordinativas desde la Educación Física es de vital importancia en el logro de la independencia y la seguridad.

¿Qué es la Discapacidad Visual?
La educación visual en un niño con discapacidad visual supone un asunto de primer orden, pues el 80% de la información del exterior que recibimos es por la vista. Desde el punto de vista oftalmológico, la ceguera se entiende como la ausencia total de visión y, por consiguiente, de percepción de la luz. Sin embargo, desde el punto de vista práctico, se definen como personas ciegas aquellas que cuentan con restos visuales funcionales dentro de unos estándares establecidos. Según la OMS, una persona ciega es la que presenta una baja visión, contando con una agudeza visual inferior a 1/3 y/o su campo de visión no alcanza los 30 grados. En el lado opuesto se encuentran los problemas de campo visual, siendo en este caso afectada la movilidad de la persona y el reconocimiento de objetos de mayor tamaño. En este caso, la lectura no se verá afectada.
Baja Visión y Ceguera Total
La discapacidad visual limita al sujeto en sus quehaceres diarios, para lo que necesita de ciertas adaptaciones o métodos específicos. En el caso de la ceguera total, se deberá favorecer el desarrollo perceptivo de los demás sentidos; para lo cual es vital la percepción háptica (tacto intencional) por medio de la manipulación de objetos. Es oportuno tener en cuenta el momento de aparición de la deficiencia visual, ya que la información que nos llega gracias a la vista es primordial a edades tempranas para el desarrollo evolutivo del niño.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2014), la función visual se subdivide en cuatro niveles: visión normal, discapacidad visual moderada, discapacidad visual grave y ceguera.
Habilidades Visoespaciales y su Desarrollo
Las habilidades visoespaciales se utilizan continuamente en el día a día. Para el niño, el espacio es lo que ve. En esta fase, el niño entiende el espacio concreto de su casa, de la de familiares a los que visita frecuentemente y del colegio al que asiste. Son espacios con los que tiene relaciones afectivas. Su noción de distancia es muy singular y no comprende el concepto de barrio, de ciudad ni de país. En esta fase, se observa un progreso: el niño ya puede percibir un lugar a pesar de que antes no haya estado en contacto con él. Poco a poco, adquiere el concepto de medio local y nacional. A medida que crece, su concepto de espacio se consolida. El pensamiento adolescente se mueve con abstracciones y ya no con imágenes de cosas palpables. La noción espacial completa su desarrollo y permite representaciones mentales de dimensiones no comprobables con los órganos de los sentidos.
Estrategias y Actividades para Niños con Discapacidad Visual
En cuanto a las acciones llevadas a cabo en los centros educativos respecto al alumnado con discapacidad visual, señalar que este alumnado acude a los mismos centros que cualquier otro niño sin discapacidad, pues el centro le proporciona los recursos, humanos y materiales, que necesita para dar respuesta a sus necesidades educativas. Por ello es preciso hablar de inclusión educativa en todos los centros educativos.
Para facilitar la inclusión y el desarrollo, se pueden implementar diversas estrategias y actividades:
Estimulación Visual y Adaptación
- Estimulación visual: Entrenamiento específico para optimizar al máximo el resto de visión.
- Código de lectoescritura: Establecimiento de un código, ya sea en tinta o en braille. Los niños con discapacidad visual pueden aprender a leer y escribir en braille. Enséñales el alfabeto y hacer actividades de lectura y escritura en braille para practicar.
- Adaptación del entorno: Adaptación en función de las necesidades educativas del alumno/a.

Desarrollo de Habilidades Sensoriales y Cognitivas
1. Actividades Sensoriales
Las actividades sensoriales son excelentes para los niños con discapacidad visual. En ellas se emplean diferentes texturas, olores y sonidos para estimular sus sentidos. Además, les permiten a los niños experimentar y aprender sobre el mundo que les rodea de una manera más completa y enriquecedora.
- Exploración táctil y sensorial: Proporciona juguetes y objetos con diferentes texturas: pelotas suaves, peluches de diferentes tamaños y formas, y materiales con superficies variadas.
- Contacto con la naturaleza: Explora parques, jardines y áreas naturales, animando a los niños a tocar, oler y escuchar su entorno. Una actividad adaptable es que los niños manipulen y reconozcan elementos naturales según su textura, olor y temperatura: piedras, barro, tierra, musgo, hojas, arena, agua, humedad, sombra, pasto, asfalto, etc.
2. Desarrollo Auditivo
Para ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades auditivas, puedes crear actividades que involucren la discriminación auditiva. Por ejemplo, pídeles que identifiquen sonidos específicos o que distingan entre sonidos similares. Puedes ponerle música tradicional local o algunas canciones infantiles con diferentes melodías e instrumentos. Los juegos de memoria auditiva y de sonido pueden ser educativos; utiliza instrumentos musicales o graba diferentes sonidos para que los identifiquen y asocien. A partir de distintos audios, los alumnos deberán ser capaces de ejercitarse y repetir, hasta poder decir sin trabarse, trabalenguas sencillos o recordar el estribillo de una canción.
Niños con discapacidad visual recibieron material educativo creado por estudiantes de la UTalca
3. Arte y Creatividad
La creatividad no conoce límites, y el arte es una forma poderosa de expresión durante la infancia. Las actividades de arte táctil son una excelente manera de fomentar la creatividad y la expresión artística en los niños con discapacidad visual. Puedes incorporar materiales como arcilla, pintura con relieve, tela y otros materiales táctiles para que los niños creen y experimenten con patrones y diseños de diferentes texturas y materiales, dotándolos de efecto relieve mediante el pegamento. Ofrece papel en relieve, plastilina y otros materiales que permitan a los niños crear obras de arte táctiles.
4. Lectura y Narración
Los cuentacuentos son una puerta de entrada a mundos imaginarios. Utiliza libros con texto en braille o libros con ilustraciones táctiles para que los niños puedan sentir y explorar las imágenes mientras escuchan la historia. Para esta actividad se deberán conseguir los denominados libros táctiles, en braille, ilustrados en 3D, o con combinaciones.
5. Matemáticas Táctiles
Las matemáticas táctiles son un método de enseñanza de las matemáticas que emplea materiales táctiles y manipulativos para ayudar a los niños con discapacidad visual a comprender conceptos matemáticos abstractos.
6. Juegos de Roles y Habilidades Sociales
Las actividades de juego de roles son fantásticas para ayudar a los niños a desarrollar sus habilidades sociales y emocionales. Puedes crear situaciones de juego de roles que involucren la comunicación y la interacción con los demás. Un ejemplo de juego de roles adaptado a niños con discapacidad visual es el "supermercado", en el que los niños juegan a ser clientes y vendedores. También, a partir de elementos como: trozo de madera y clavo (carpintero), periódicos y libros (escritor), tablet y ordenador (informático), manzana y cebolla (cocinero), gasa y jeringuilla (enfermera/o), pinceles y témperas (pintor/a), los alumnos previa manipulación y reconocimiento de los materiales identificarán los oficios y profesiones correspondientes.
7. Juegos de Construcción
Los juegos de construcción son ideales para el desarrollo de habilidades motoras y cognitivas. Proporciona bloques grandes con diferentes texturas y formas, y permite que los niños creen estructuras y formas únicas.
8. Actividades Culinarias
La cocina puede ser un espacio de aprendizaje y diversión. Ayuda a los niños y las niñas a preparar alimentos simples, como mezclar ingredientes o cortar frutas. En uno o dos días previos a esta actividad, el maestro indagará sobre cuáles son aquellas comidas (elaboradas, o frutas y verduras, etc.) preferidas de los alumnos.

9. Exploración Cultural Adaptada
Muchos museos y centros culturales ofrecen experiencias táctiles y sensoriales diseñadas para involucrar a niños y niñas con discapacidad visual.
10. Actividad Física Adaptada
La actividad física es esencial para el bienestar de todos los niños, y los niños con discapacidad visual pueden disfrutar de deportes y actividades adaptadas. Explora opciones como goalball, un deporte de equipo específicamente diseñado para personas con discapacidad visual, o actividades como yoga y natación adaptadas. Dentro de las actividades para rehabilitar las habilidades visoespaciales se encuentran:
- El juego Para la bola: Consiste en calcular el momento exacto en que la bola pasa por un punto concreto.
- Parada en boxes: Consiste en calcular el momento exacto en el que el coche debe hacer la parada en boxes.
- Movimiento de cubos: Consiste en calcular cómo quedarían una serie de cubos tras mover algunos de ellos.
- Conquista espacial: Este ejercicio infantil ambientado en el espacio consiste en saltar entre diferentes planetas en movimiento hasta llegar al destino final.
- El jardín misterioso: Consiste en que los niños hagan una réplica exacta de un jardín lleno de animales y plantas, llenando su propio jardín pulsando exactamente en el mismo sitio en el que salen en el modelo.
- Ángulos: Para adultos, tiene como objetivo formar el ángulo indicado según la línea de referencia dada.
En parejas en las que uno de los niños sea quien tiene dificultades en la vista, irán tocando en el cuerpo del compañero hasta ir encontrando aquellas partes que sirven para practicar los deportes que el maestro les irá indicando. Se puede colocar una silla a una distancia de un metro aproximadamente del niño. El maestro intentará ser lo más preciso posible para ir indicándole los movimientos que debe hacer hasta llegar a la silla y sentarse. Como por ejemplo, caminar cuatro pasos hacia adelante, girar a la izquierda y caminar tres, darse la vuelta sobre sí mismo, etc. Los niños deberán ir obedeciendo las órdenes que su maestro les irá dando. Como por ejemplo levantar las manos y luego levantar un pie y mantenerse, elevar una pierna hacia adelante e intentar tocar la rodilla con el brazo contrario o colocarse en posición de banco y estirar una mano hacia el techo.
Niños con discapacidad visual recibieron material educativo creado por estudiantes de la UTalca
11. Aprendizaje de Colores
Una opción para aprender los colores es por medio de un Sistema denominado Constanz "Lenguaje del color para ciegos". En él se identifican los colores por medio de relieves y formas. De esta manera el color azul es una línea ondulada, el color rojo es una línea con picos, y el amarillo solo una línea recta.
Orientación para Docentes
La llegada de un niño con discapacidad visual al aula puede resultar desafiante para los docentes. No obstante, el paradigma en el que se encuentra la sociedad a nivel mundial promueve las integraciones de niños con diferentes discapacidades.
Pautas para la Inclusión en el Aula
- Habla con el resto de la clase: Presenta al niño y plantea la disminución visual que padece.
- Utiliza colores brillantes o contrastantes.
- Escribir en letra imprenta y en tamaño grande.
- Realizar ejercicios de integración para toda el aula.
- Adaptar cada actividad a la discapacidad del niño.
- Para que el niño comprenda mejor, adapta tu vocabulario y evita el verbalismo.

El Sistema Vestibular y la Percepción Visual
El sistema vestibular es el encargado de informar sobre la posición en la que se encuentra nuestro cuerpo en relación con la gravedad, el control postural y la estabilidad ocular. También influye sobre la orientación espacial e impacta directamente sobre la coordinación bimanual o la capacidad para realizar actos motores cruzando la línea media. Por tanto, cuando hay dificultades para procesar correctamente la información vestibular, la persona también puede presentar problemas de percepción visual. La percepción visual es el proceso por el cual se extrae información del entorno, haciendo referencia a tareas con componentes visuoespaciales, como la percepción de longitudes, formas o tamaños, entre otros. En ciertos casos, además de una evaluación a nivel sensorial, es recomendable una valoración oftalmológica.
Conductas Asociadas a Problemas de Percepción Visual
Algunas conductas que podemos observar ante un problema de percepción visual incluyen:
- Salir del renglón al escribir.
- Cansarse muy rápido al hacer los deberes.
- Parecer desordenado/a.
- Confusión entre palabras que puedan parecerse.
- Cambio del tamaño de las letras.
- Saltar renglones o palabras al leer.
- Costarle aprender a montar en bicicleta o en patinete.
- Cansarse con facilidad al copiar de la pizarra al papel.
- Dificultades para cambiar el foco de atención.
- No le gusta jugar a la pelota con otras personas.
- Inversión de letras o escritura en espejo.
- Desorientarse con facilidad en entornos que ya conoce.
Para una persona con Trastorno del Espectro Autista (TEA), enfrentarse a este tipo de actividades (recortar con tijeras, localizar objetos en una habitación, practicar deportes de pelota, cruzar un paso de cebra, organizar la mochila o escribir sin salirse de la pauta) le puede generar frustración o nerviosismo, provocando desregulación emocional, falta de confianza en sí mismo y observando conductas poco adaptadas o incluso disruptivas en el momento de realizarlas. Es importante que, cuando se aprecien problemas para llevar a cabo algunas de las actividades mencionadas anteriormente, se contacte con el profesional adecuado para realizar una evaluación acorde a las necesidades presentadas por la persona con TEA. De esta manera, se puede iniciar una intervención en la que se aborden correctamente los diferentes sistemas implicados. Si estos aspectos no se abordan de manera adecuada, pueden llegar a interferir en el aprendizaje y en el rendimiento académico, así como en el desarrollo e interacción social.
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