Cuidados de Enfermería Esenciales para Adultos Mayores en Situación de Fragilidad y Dependencia

El entorno de los Servicios de Urgencias puede presentar desafíos significativos para las personas mayores, no siempre siendo óptimo para satisfacer sus necesidades fundamentales de atención, como hidratación, nutrición, eliminación, termorregulación y manejo del dolor. La desorientación que pueden experimentar los adultos mayores con problemas cognitivos o sensoriales en un ambiente de urgencias, sumada a largos periodos de espera, mobiliario inadecuado para estancias prolongadas, altos niveles de ruido y la separación de sus cuidadores, puede tener un impacto negativo considerable en su salud y bienestar.

Garantizar un entorno físico seguro y confortable, junto con la prevención del deterioro de la salud y la calidad de vida, se ha destacado como un aspecto crucial en el desarrollo de cuidados de calidad para este grupo poblacional. Por ello, los Servicios de Urgencias demandan profesionales formados e informados sobre las intervenciones y modelos de atención más beneficiosos para los pacientes mayores.

Infografía comparativa de las necesidades de atención de adultos mayores en servicios de urgencias frente a cuidados domiciliarios.

Intervenciones de Enfermería Adaptadas a Personas Mayores en Urgencias

Las intervenciones de enfermería dirigidas a mejorar la comodidad, nutrición, hidratación, vigilancia de zonas de presión, control del dolor y la comunicación de las personas mayores durante su estancia en los Servicios de Urgencias (SU) son de vital importancia. Estas intervenciones buscan paliar las dificultades específicas que enfrentan al ser atendidos en entornos de atención aguda.

Calidad de la Investigación y Hallazgos Relevantes

La evidencia disponible para la formulación de estas intervenciones proviene de una variedad de estudios, incluyendo ensayos controlados aleatorizados, estudios cuasiexperimentales, artículos de opinión de expertos y análisis de políticas sanitarias. Un estudio cuasiexperimental con 49 adultos mayores (edad media de 81,2 años) con signos de malestar (frío, dolor, insomnio, ansiedad o inquietud) demostró resultados positivos al proporcionar mantas para mejorar su comodidad.

Por otro lado, un ensayo controlado aleatorizado en mayores de 65 años comparó la permanencia en camilla frente a una silla reclinable, evidenciando una reducción significativa del dolor y un aumento del nivel de satisfacción en el grupo que utilizó la silla reclinable. A partir de la revisión de artículos de opinión, se identificaron conclusiones clave:

  • Los Servicios de Urgencias pueden ser un entorno extraño y desafiante para las personas mayores.
  • Las personas mayores requieren atención de enfermería especializada para satisfacer sus complejas necesidades físicas y psicosociales.

Recomendaciones para Mejorar la Atención en Servicios de Urgencias

Para optimizar la atención de las personas mayores durante su estancia en los SU, se proponen las siguientes recomendaciones, basadas en la evidencia disponible:

Entorno Físico y Comodidad

  • Proporcionar áreas separadas y tranquilas que respeten la dignidad y privacidad.
  • Disponer de sillas reclinables y camas con colchones antiescaras.
  • Incluir grandes relojes de pared y calendarios, iluminación suave y cortinas para mantener la privacidad.
  • Facilitar el acceso a ayudas visuales/auditivas para personas con discapacidad.
  • Asegurar la disponibilidad de un botón de llamada, bandejas de fácil manejo y carros para bebidas calientes y frías.
  • Ofrecer material de lectura, música o estimulación táctil.
  • Proporcionar inodoros elevados y teléfonos móviles.
  • Mantener una temperatura ambiental confortable y habitaciones con olor fresco y aromático.
Diseño de una sala de espera en urgencias adaptada para adultos mayores, con mobiliario ergonómico y elementos de confort.

Intervenciones de Enfermería Específicas

  • Manejo de la Temperatura: Proveer mantas para personas que sientan frío o incomodidad, salvo contraindicación.
  • Nutrición e Hidratación: Realizar evaluación nutricional en casos de desnutrición y remitir al Servicio de Nutrición si es necesario. Proveer y asistir con alimentos y bebidas, salvo contraindicación.
  • Control del Dolor: Evaluar el dolor en distintas etapas (al llegar, a las 6 horas y antes del alta). Comunicar al paciente y cuidadores la importancia de expresar el dolor y recibir alivio efectivo. Iniciar tratamiento para dolor moderado a grave (puntación >= 4 en escala 0-10) o registrar el motivo de no iniciarlo. Proveer dieta que facilite el tránsito intestinal a pacientes con analgesia opioide.
  • Prevención de Úlceras por Presión: Evaluar el riesgo e implementar estrategias de gestión.
  • Movilidad y Posicionamiento: Facilitar la movilización al aseo. Asegurar cambios posturales cada 2 horas en pacientes encamados. Mantener la cabecera elevada a 30 grados o más y movilizar miembros inferiores, salvo contraindicación.
  • Cuidado de la Piel: Aplicar cremas hidratantes y eliminar el exceso de ropa de cama debajo del paciente.
  • Comunicación e Información: Comunicar abiertamente y proporcionar información de manera sencilla y coherente. Optimizar la información para facilitar el acceso a servicios sanitarios y proveer información oportuna a profesionales de la salud.

Consideraciones Adicionales y Desafíos

Los resultados de estos estudios deben interpretarse con precaución, ya que algunas recomendaciones se basan en prácticas sugeridas y no en investigaciones rigurosas. Los pacientes de edad avanzada presentan desafíos particulares en los Servicios de Urgencias, incluyendo presentaciones atípicas de enfermedades, comorbilidades, fragilidad y deterioro funcional. El deterioro cognitivo, a menudo infradiagnosticado, puede minimizar síntomas y ocultar situaciones de riesgo vital.

El delirio es un síndrome geriátrico que puede surgir durante estancias prolongadas en urgencias debido a deshidratación, dolor no controlado o la propia enfermedad aguda. Su aparición se asocia con mayores tasas de mortalidad, hospitalización prolongada, aumento de costos y deterioro funcional y cognitivo. Por ello, su prevención mediante intervenciones de enfermería específicas es fundamental.

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Es importante que los profesionales se interesen por la situación social del paciente y, si es necesario, deriven a otros profesionales como trabajadores sociales. La continuidad de cuidados con Atención Primaria antes del alta también debe ser considerada. A pesar de la alta frecuencia de visitas de personas mayores a urgencias, existe una brecha entre la atención prestada y sus necesidades reales.

La atención centrada en la persona es un pilar de la asistencia sanitaria de calidad. Para implementarla en urgencias, es necesario comprender la perspectiva de las personas mayores sobre la atención que reciben. Los cambios culturales, de actitud y de práctica del personal son tan importantes como la adición de recursos físicos adaptados a la edad geriátrica.

Se hace necesaria más investigación de calidad para identificar las intervenciones más eficaces para abordar las complejas necesidades de las personas mayores en los Servicios de Urgencias, como paso fundamental para alcanzar la excelencia en el cuidado de la población geriátrica en estos entornos.

Cuidados Generales y de Enfermería para Adultos Mayores

El cuidado de personas mayores, especialmente aquellas con dependencia, requiere una atención especial y constante en diversas áreas de su vida:

  1. Rutina Establecida: Ayuda a las personas mayores a sentirse seguras, organizadas y tranquilas con horarios fijos para levantarse, comer, descansar y realizar actividades.
  2. Buena Alimentación: Ofrecer una dieta variada y equilibrada, rica en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Controlar la hidratación es clave, ya que muchas personas mayores no sienten tanta sed. Adaptar la textura de los alimentos si hay dificultad para masticar.
  3. Higiene Personal: Mantener una higiene diaria, prestando atención a la piel, el cabello, las uñas y la salud bucal. En caso de incontinencia, es fundamental aprender a realizar el cambio de pañal y usar ropa interior adecuada.
  4. Ejercicio Físico: Realizar ejercicios suaves y adaptados a sus capacidades para mantener la movilidad, fortalecer músculos y prevenir caídas.
  5. Estimulación Cognitiva: Mantener la mente activa con juegos de memoria, lectura, música o actividades manuales para preservar las funciones cognitivas.
  6. Entorno Seguro: Revisar la vivienda para evitar obstáculos, instalar pasamanos, barras en el baño y asegurar una buena iluminación.
  7. Control de Medicación: Llevar un control preciso de la medicación utilizando pastilleros organizadores y siguiendo siempre las indicaciones médicas.
  8. Salud Emocional: Acompañar, conversar, compartir tiempo y mantener el contacto social para mejorar el estado de ánimo y reducir la soledad.
  9. Autocuidado del Cuidador: Organizar descansos, pedir ayuda y establecer límites para evitar el agotamiento físico y emocional.
  10. Intervención Profesional: Considerar atención personalizada en el hogar o centros especializados cuando la dependencia sea moderada o alta, o si los cuidados superan las posibilidades del cuidador.

Necesidades Específicas en Adultos Mayores Dependientes

Cuidar a una persona mayor dependiente implica atender a su movilidad, higiene asistida, alimentación especial y el uso de ayudas técnicas. Se requiere vigilancia constante y, en muchos casos, asistencia profesional cualificada. Es recomendable considerar servicios especializados ante cuidados permanentes, deterioro físico o cognitivo grave, o cuando el cuidador se sienta incapaz de ofrecer la atención requerida.

Rol de Enfermería en el Cuidado del Adulto Mayor

Los cuidados de enfermería en el adulto mayor son fundamentales para su bienestar físico y emocional. Las leyes locales a menudo no especifican actividades de enfermería para este grupo, por lo que se recurre a manuales internacionales. Las tareas cotidianas incluyen:

  • Ayuda para desplazarse.
  • Suministro y monitoreo de medicamentos.
  • Monitoreo general del estado de salud.
  • Asistencia para el aseo personal.
  • Apoyo en la alimentación.
  • Ayuda para adoptar una posición corporal adecuada.
  • Vigilancia ante posibles alteraciones en piel, uñas, ojos, etc.
  • Observación del estado de ánimo.
  • Reportes al médico de cabecera.

Alimentación e Hidratación

Los enfermeros evalúan la condición nutricional, asegurando una dieta variada, agradable y equilibrada, y promoviendo la ingesta de líquidos para prevenir la deshidratación.

Control de Medicación

Los enfermeros supervisan la administración de medicamentos, verifican la comprensión de las indicaciones y asisten en la ingesta si es necesario.

Monitoreo de Salud

Establecen protocolos de atención y monitoreo para trastornos de sueño, incontinencia, equilibrio, aislamiento, hipertensión, afecciones neurológicas, entre otros.

Supervisión de Factores Externos

Aseguran que el mobiliario, la iluminación y el ambiente general se adapten a las condiciones del paciente, eliminando obstáculos.

Detección de Síntomas de Alarma

Identifican signos de fragilidad física o cognitiva, prestando atención a enfermedades crónicas y sus efectos.

Apoyo Familiar y Comunitario

El núcleo familiar es el vínculo más importante para los adultos mayores. La participación de la familia y la comunidad es reconocida por el Ministerio de Salud, promoviendo la relación intergeneracional y ofreciendo una perspectiva más optimista. Las políticas públicas incluyen la educación gerontológica para fomentar el autocuidado, la independencia, la autonomía y la prevención.

Formación y Conocimientos Específicos

El cuidado de personas mayores, especialmente con dependencia, requiere conocimientos específicos para ser desarrollado con seguridad y adecuadamente. La formación en cuidados de enfermería en geriatría es imprescindible para garantizar un trato correcto con el enfermo. Esto incluye la comprensión del envejecimiento, los cambios físicos y mentales, y las necesidades psicológicas y funcionales.

Riesgos Asociados al Deterioro Cognitivo

Las personas con deterioro cognitivo avanzado o demencia presentan riesgos específicos:

  • Desnutrición o Mala Nutrición: Olvido de comer o alimentación inadecuada, agravando patologías como diabetes, hipercolesterolemia e hipertensión.
  • Deshidratación: Olvido de beber, falta de reconocimiento de la sed, manifestándose con mareos, confusión o piel reseca.
  • Problemas de Deglución (Disfagia): Riesgo de atragantamiento y muerte a medida que avanzan los mecanismos corporales alterados.
  • Riesgo de Caídas: Mayor en personas mayores por dificultades de movilidad, visión y agravado en casos de demencia.

Medidas Preventivas para el Deterioro Cognitivo

  • Facilitar la deambulación evitando obstáculos en el suelo.
  • Asegurar una buena iluminación, especialmente en zonas de paso.
  • Vigilar la higiene y prevenir úlceras por presión, utilizando cojines antiescaras y colchones adecuados en caso de inmovilidad.
  • Mantener la piel limpia, seca e hidratada, prestando atención a partes íntimas, pliegues cutáneos y mucosas.
  • Duchar a la persona una o dos veces por semana.
  • Cambiar pañales cada 3-4 horas y facilitar la evacuación en el inodoro.
  • Evitar la retención de orina y vigilar las deposiciones, procurando la evacuación fecal diaria o cada tres días como máximo.

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