Actividades Cotidianas para Personas con Discapacidad: Fomentando la Autonomía y la Inclusión

Establecer hábitos y rutinas diarias en el hogar es fundamental para las personas con discapacidad cognitiva, ya que les brinda estructura, predictibilidad y seguridad en su vida cotidiana. Estas rutinas no solo facilitan la autonomía, sino que también promueven el desarrollo de habilidades y mejoran la calidad de vida tanto de la persona como de sus cuidadores.

Infografía detallando la importancia de las rutinas para personas con discapacidad cognitiva.

Rutinas de Autocuidado y Organización

Uno de los aspectos clave es la creación de una rutina de autocuidado, que incluya actividades como vestirse, lavarse los dientes y bañarse. Para las personas con discapacidad cognitiva, estas tareas pueden ser un desafío, pero dividirlas en pasos más pequeños y claros facilita su ejecución. El uso de apoyos visuales, como pictogramas o gráficos, puede ser muy útil para recordar el orden de las actividades.

Otro componente importante es la organización del tiempo y las actividades. Planificar el día con horarios específicos para las comidas, el tiempo de descanso, actividades recreativas y responsabilidades ligeras ayuda a crear una sensación de normalidad y control. Es útil incluir actividades estimulantes, como juegos que promuevan el desarrollo cognitivo, manualidades o ejercicios físicos adaptados.

Ejemplos de pictogramas para rutinas de autocuidado.

Clasificación de las Actividades de la Vida Diaria (AVD)

Las Actividades de la Vida Diaria (AVD) son todas aquellas tareas que el ser humano realiza de una forma cotidiana, y cuya no realización genera en mayor o menor medida un grado de dependencia. Son las referentes al autocuidado y movilidad, así como las que realizamos para interaccionar con nuestro entorno más inmediato.

Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD)

Las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD) son aquellas tareas fundamentales orientadas al autocuidado corporal que satisfacen las necesidades básicas de los adultos de manera autónoma, llevándose a cabo diariamente. Estas tareas, como alimentarse, asearse o vestirse, suelen ser relativamente sencillas y, en condiciones normales, se realizan de manera automática.

  • Bañarse o ducharse.
  • Vestirse adecuadamente.
  • Alimentarse de manera saludable.
  • Mantener un adecuado patrón de sueño.
  • Cuidado de la higiene personal.
  • Manejo de la vejiga y los intestinos.
  • Movilidad funcional.
  • Uso de ayudas técnicas personales.

Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD)

Las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) tienen como objetivo la interacción con el entorno. Hablamos de acciones que suelen ser un poco más complejas que las actividades básicas y que, en este caso, pueden ser delegadas a terceros para recibir su apoyo. Se puede decir que las AIVD no son tan elementales y no necesitan cuidados médicos, pero sí son necesarias para la vida independiente en la comunidad.

Estas actividades incluyen tareas como:

  • Realizar tareas domésticas básicas.
  • Manejar el dinero.
  • Usar el transporte.
  • Preparar comidas.
  • Ir de compras.
  • Manejar la medicación.
  • Usar el teléfono.

Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD)

Las Actividades Avanzadas de la Vida Diaria son por definición, aquellas que posibilitan el desarrollo personal del sujeto dentro de la sociedad. Son actividades más complejas y requieren un mayor grado de organización, pero no comprometen la independencia del individuo ni necesitan cuidados médicos. Realmente se puede vivir sin ellas, sin embargo, la persona no alcanzará la realización personal.

Estas actividades se pueden clasificar en:

  • Educación y estudios: Actividades capaces de otorgar entretenimiento y diversión al individuo, integrando al usuario en el sistema educativo y estudiantil.
  • Ocio y recreación: Acciones realizadas de manera voluntaria durante el tiempo libre que no esté ocupado por actividades obligatorias como trabajar y el cuidado personal.
  • Participación social: Sentirse dentro de un conjunto social es lo que persigue este tipo de actividades avanzadas.
Diagrama que compara las ABVD, AIVD y AAVD.

Determinación del Grado de Dependencia y Apoyos

Para determinar el grado de dependencia de las personas con discapacidad, existen diferentes escalas para la valoración de su grado de dependencia y los cuidados médicos necesarios. Las más utilizadas son el Índice de Barthel y la Escala de Incapacidad de la Cruz Roja.

La intervención a nivel funcional es uno de los pilares en el tratamiento no farmacológico de las enfermedades discapacitantes, ya que está ligada al grado de dependencia y la necesidad de apoyo de otras personas o equipos adaptados. Recordemos que la discapacidad o minusvalía es la incapacidad de realizar total o alguna actividad de la vida diaria sin el apoyo imprescindible de instrumental de apoyo. Mientras que la dependencia es el grado de discapacidad en que ya se requiere de otra/s persona/s para el desarrollo de todas o alguna actividad de la vida.

Por tanto, la labor del cuidador o familiar debe ir encaminada a disminuir la evolución en el deterioro de las AVD y mejorar la calidad de vida del enfermo y de su familia.

Fomentando la Independencia y Participación Social

Para mejorar el grado de independencia y fomentar la participación social, es fundamental trabajar en el desempeño ocupacional a través de estrategias adaptadas a cada persona. Un terapeuta ocupacional puede guiar este proceso, ofreciendo herramientas y recursos que optimicen la autonomía en las actividades diarias.

El objetivo último es mejorar la vida y satisfacción de las personas, trabajando tanto en cuidados médicos y terapia ocupacional como en la prevención, y además, adaptar las rutinas diarias del usuario a su estado físico actual, sin perder la sensación de autoeficacia ni la decisión a la hora de realizar sus tareas.

Mejorar la autonomía personal, mantener la mente activa, mejorar las relaciones y la calidad de vida de la persona son aspectos clave. Ayuda a controlar los sentimientos violentos, aporta habilidades de aprendizaje y calma a la persona. Los juegos de memoria son útiles para toda persona, mayor o joven, con o sin discapacidad. La creatividad artística, los juegos de mesa y la cocina son actividades recomendadas para fomentar la participación y el bienestar.

Imagen de personas participando en actividades recreativas adaptadas.

Inclusión y Accesibilidad

La inclusión de personas con discapacidades en las actividades cotidianas conlleva prácticas y políticas diseñadas para identificar y eliminar barreras, como obstáculos físicos, de comunicación y de actitud, que dificultan la capacidad de las personas de tener una participación plena en la sociedad. Leyes como la Sección 504 de la Ley de Rehabilitación de 1973 y la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADA) de 1990 prohíben la discriminación y exigen la eliminación de barreras.

El objetivo del diseño universal es simplificar la vida de todos al hacer productos, comunicaciones y entornos físicos más fáciles de usar por la mayor cantidad de personas posible. Hay accesibilidad cuando las necesidades de las personas con discapacidades se consideran específicamente y los productos, servicios y establecimientos se construyen o modifican de manera que puedan ser usados por personas con distintos tipos de capacidades.

Las modificaciones son alteraciones que se han hecho a las cosas, los procedimientos o sistemas para permitir que una persona con una discapacidad los use al máximo posible. Ejemplos de modificaciones incluyen el sistema Braille, letras grandes en textos impresos, audiolibros, intérpretes de lenguaje de señas o el intercambio de mensajes escritos.

Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA)

Tecnología de Asistencia y Vida Independiente

La tecnología de asistencia (TA) es el conjunto de dispositivos o equipos que se pueden utilizar para ayudar a que una persona con una discapacidad participe plenamente en las actividades de la vida diaria. La TA puede ayudar a mejorar la independencia funcional y facilitar las tareas cotidianas.

Ejemplos de esta tecnología pueden ser desde cualquier objeto sencillo, como una lupa, hasta un dispositivo de alta tecnología, como un computador que habla. También pueden ser sillas de ruedas, andaderas y escúteres (scooters) que ayudan a movilizarse y pueden ser utilizados por personas con discapacidades físicas.

La vida independiente se refiere a que las personas con discapacidades tengan voz, opción y control de su vida cotidiana. Las residencias con servicios de asistencia son para adultos que necesiten ayuda con las tareas de la vida cotidiana, pero no necesitan atención de enfermería de tiempo completo.

Servicios de Apoyo y Adaptaciones

Existen diferentes tipos de servicios de apoyo para personas con discapacidad:

  • Servicios de apoyo de cuidado y asistencia: Apoyos para realizar actividades de la vida diaria, como alimentarse, vestirse o asearse, de forma más autónoma.
  • Servicios de apoyo de intermediación: Apoyos para participar en el entorno social, laboral, educacional, entre otros.
  • Adaptaciones del entorno habitual en el que la persona desarrolla sus actividades.

El lenguaje “la persona primero” se usa para comunicarse de manera adecuada y respetuosa con las personas con discapacidades y acerca de ellas. Este tipo de lenguaje pone énfasis en la persona y no en la discapacidad.

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