Las actividades de la vida diaria (AVD) contemplan aquellas acciones que las personas realizamos en nuestro día a día. Cuando un profesional de la salud habla de este concepto, se refiere a algo muy preciso: son las acciones necesarias para el normal desenvolvimiento cotidiano. Realizarlas es fundamental para vivir, pero también para tener una mejor calidad de vida, tanto física como mental.

Categorías de las actividades de la vida diaria
Para comprender mejor este concepto, las actividades se dividen en tres categorías principales según su complejidad y el nivel de independencia que requieren.
1. Actividades básicas de la vida diaria (ABVD)
Se trata de las actividades más rutinarias, vinculadas al cuidado del propio cuerpo. Son fundamentales para la supervivencia y la autonomía básica:
- Comer: Alimentación y manejo de utensilios.
- Bañarse: Higiene personal.
- Vestirse: Capacidad de elegir y colocarse prendas.
- Higiene en el baño: Ir al sanitario y poder limpiarse.
- Movilidad funcional: Sentarse, pararse y desplazarse.
- Continencia: Capacidad de controlar la vejiga y el intestino.
2. Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD)
Aunque no son vitales, permiten que una persona desarrolle su vida de modo independiente en su hogar y comunidad. Requieren un mayor compromiso cognitivo y organizativo:
- Gestionar las finanzas del hogar y pagar facturas.
- Ir al supermercado y preparar la comida.
- Gestionar la medicación.
- Uso del teléfono o dispositivos electrónicos.
- Tareas de limpieza y lavandería.
3. Actividades avanzadas de la vida diaria (AAVD)
Son aquellas que permiten un mayor desarrollo personal y social. Si bien no comprometen la independencia básica, son esenciales para la realización personal:
- Integración en el sistema educativo o laboral.
Actividades de la Vida Diaria en el Adulto Mayor: Fomentando la Autonomía y el Bienestar
Las actividades de la vida diaria (AVD) engloban aquellas acciones que las personas realizamos cotidianamente y son fundamentales para un desenvolvimiento normal. Realizarlas es esencial no solo para vivir, sino también para mantener una óptima calidad de vida, tanto a nivel físico como mental. A veces, incluso las tareas más rutinarias pueden volverse difíciles, lo cual ocurre en adultos mayores con demencia, pero también en personas jóvenes que han sufrido una fractura o cualquier otro problema de salud que los limite. Cuando se habla de la calidad de vida de un paciente y su autonomía, pocos conceptos son tan importantes como este.

¿Qué son las Actividades de la Vida Diaria (AVD)?
Para los profesionales de la salud, las AVD son acciones precisas y necesarias para el desenvolvimiento cotidiano. Tienen un valor y significado concreto para cada persona, además de un propósito individual.
Categorías de las Actividades de la Vida Diaria
Existen dos categorías principales de AVD, que se detallan a continuación:
Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD)
Las ABVD son las actividades más rutinarias y vinculadas al cuidado personal (cuidado del propio cuerpo). Son fundamentales para satisfacer las necesidades más esenciales y, en condiciones normales, se realizan de manera automática. Estas seis actividades incluyen:
- Comer y beber.
- Bañarse o ducharse.
- Vestirse.
- Ir al baño y poder limpiarse (control de la vejiga y los intestinos).
- Sentarse, pararse y moverse de un lado a otro (movilidad funcional).
- El cuidado de ayudas técnicas personales.
Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD)
Las AIVD, si bien no son vitales, permiten que una persona desarrolle su vida de forma independiente. Son actividades orientadas hacia la interacción con el entorno, a menudo complejas y generalmente opcionales, ya que pueden ser delegadas. Requieren un mayor compromiso cognitivo y son esenciales para mantener una vida independiente y activa. Este grupo de actividades avanzadas incluye:
- Gestionar las finanzas del hogar y pagar las facturas.
- Ir al supermercado y preparar la comida.
- Gestionar la medicación.
- Usar el teléfono o dispositivos electrónicos.
- Desplazarse fuera del hogar (utilizar transporte público, por ejemplo).
- Cuidar del hogar (limpieza, lavandería).
- Cuidar de otras personas o mascotas.
Una evaluación de la capacidad de una persona para gestionar las AIVD se utiliza a menudo como uno de varios factores para determinar si un individuo puede continuar residiendo de forma segura en su propio hogar sin asistencia externa. Las AIVD no son tan elementales y no necesitan cuidados médicos, pero sí son necesarias para la vida independiente en la comunidad.
Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD)
Las AAVD son aquellas que permiten un mayor desarrollo personal y requieren una mayor dedicación y organización. Son actividades más complejas que posibilitan el desarrollo personal del sujeto dentro de la sociedad, pero no comprometen la independencia del individuo ni necesitan cuidados médicos. Realmente se puede vivir sin ellas, sin embargo, la persona no alcanzará la realización personal.
- Actividades destinadas a integrar al usuario en el sistema educativo y estudiantil.
- Actividades capaces de otorgar entretenimiento y diversión al individuo, realizadas de manera voluntaria durante el tiempo libre que no esté ocupado por actividades obligatorias como trabajar y el cuidado personal (ocio).
- Actividades asociadas con la organización de patrones de comportamiento característicos y esperados en una interacción individual o colectiva con otros dentro de un sistema social dado.
Causas del Deterioro en las AVD y Recomendaciones para Adultos Mayores
El deterioro de las funciones físicas y cognitivas es la principal causa de la pérdida de estas habilidades básicas. Por ejemplo, es común tener limitaciones en un periodo postoperatorio. Otros casos frecuentes ocurren por enfermedades crónicas, siendo el Alzheimer y la artritis algunas de las enfermedades del adulto mayor más comunes.
La mayoría de los médicos considera que no poder completar estas funciones básicas es un tema importante que no puede pasar desapercibido. El nivel de autonomía para realizar las AVD es un medidor clave para conocer la calidad de vida de un adulto mayor. Al envejecer, es frecuente comenzar a necesitar asistencia para realizar algunas de estas tareas, a raíz de la pérdida de capacidades físicas y cognitivas. Es más, cuando se pierde la habilidad en una de estas tareas, es frecuente que se desencadene un efecto "dominó" que afecte a las demás.
LA IMPORTANCIA DEL EJERCICIO FÍSICO EN PERSONAS MAYORES
Estrategias para Fomentar la Autonomía
Para frenar o desacelerar el avance de estas limitaciones, es recomendable que los adultos mayores hagan un cuidado integral de su salud, por ejemplo, a través de prácticas de bienestar (wellness). Una vez que comienzan las limitaciones, existen distintas estrategias y procedimientos de seguridad y respuesta que se pueden abordar para facilitar la realización de las AVD:
- Quitar de la casa los muebles innecesarios para facilitar la circulación.
- Pegar las alfombras al piso.
- Eliminar escaleras.
- Incorporar agarraderas a las paredes y utilizar bastones o andadores.
- Cerrar la llave del gas cuando no se la necesite.
- No ubicar objetos en lugares difíciles de alcanzar.
- Utilizar antideslizantes en la ducha o bañera.
- Usar una silla para bañarse cómodamente.
Todas estas estrategias colaboran en que el adulto mayor conserve la independencia funcional. Fomentar la autonomía no solo contribuye al bienestar físico, sino también al emocional y social. Para mejorar el grado de independencia y fomentar la participación social, es fundamental trabajar en el desempeño ocupacional a través de estrategias adaptadas a cada persona. Un terapeuta ocupacional puede guiar este proceso, ofreciendo herramientas y recursos que optimicen la autonomía en las actividades diarias.

Evaluación de la Dependencia en el Adulto Mayor
En la actualidad, existen diferentes escalas para la valoración del grado de dependencia y los cuidados médicos necesarios para la realización de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Las más utilizadas son:
- El Índice de Barthel.
- La Escala de Incapacidad de la Cruz Roja.
- La Escala de Lawton y Brody, que valora ocho funciones instrumentales, calificando cada actividad según si la persona es independiente, necesita ayuda o es dependiente.
- La Escala de Recursos y Servicios para Estadounidenses Mayores (OARS, por sus siglas en inglés).
- La Escala AVD/AIVD.
- La Escala AVD de Katz.
- La Escala de actividades de la vida diaria de Bristol.
Estos cuestionarios suelen ser utilizados por servicios de atención médica, profesionales de la salud y miembros de la familia para medir y realizar un seguimiento de la competencia de un individuo con estas habilidades. Se utilizan en evaluaciones para determinar si los adultos mayores pueden vivir de forma segura en casa de forma independiente o, alternativamente, como indicador para determinar el nivel de servicios requeridos. Las puntuaciones IADL también pueden ser una medida importante de las capacidades cognitivas y, como tales, son una medida temprana significativa.

Ejercicios y Actividades para Estimular las AVD
Es importante proporcionar a las personas con demencia ejercicios que les permitan mantener o mejorar las habilidades necesarias para la vida diaria. Estas actividades mejoran las competencias requeridas para tareas básicas como el aseo, preparar platos sencillos o vestirse. En general, los ejercicios de AVD permiten que personas con trastornos neurológicos como el Alzheimer trabajen la atención y la memoria.
La cocina terapéutica, por ejemplo, favorece la estimulación cognitiva y el desarrollo personal. La alimentación es una actividad orientada a que la persona mayor se maneje con mayor autonomía en su alimentación y en el manejo de los utensilios propios del día a día en la cocina.
Ejercicios de Autocuidado
El objetivo final del entrenamiento en habilidades de la vida diaria es que la persona mejore su independencia mediante la repetición y el trabajo de actividades cotidianas. Una vez evaluadas sus capacidades y limitaciones, el siguiente paso es pasar a un entrenamiento ecológico y experiencial.
- Vestirse: Si el trabajo con las prendas resulta complicado, se pueden utilizar pañuelos o trapos para entrenar. Si la persona realiza la actividad correctamente, se puede plantear pasar a doblar la ropa.
Ejercicios con el Entorno
Una vez que la persona está capacitada para realizar actividades cotidianas, el siguiente paso es el ejercicio experiencial a partir de análogos o ensayos de tareas habituales.
- Poner la mesa: Una modificación avanzada del ejercicio consistiría en hacer cortes al mantel que coincidan con la forma de los cubiertos. Si los cubiertos de metal son pesados o existe riesgo de lastimarse, se pueden usar utensilios de plástico. Si el paciente tiene limitaciones motoras, puede hacer la actividad de manera verbal (colocando el monitor la cubertería) para ejercitar el reconocimiento y disposición de objetos cotidianos.
- Identificación de sonidos: Consiste en identificar los sonidos escuchados en el contexto de una cocina.
Ejercicios de Psicomotricidad Fina y Coordinación
La utilización de herramientas y acciones como rasgar, oprimir y verter son procesos básicos para un correcto desenvolvimiento diario, y su entrenamiento es crucial, especialmente en personas con demencia.
- Rasgar papel: Se recomienda comenzar rasgando papel libremente para luego hacerlo según indicaciones, generando trozos de menor tamaño o formas específicas. Se pueden utilizar distintos tipos de papel (folios, cocina, periódico, metálico) para evaluar la destreza.
- Oprimir (con plastilina): La prensión es una acción presente en muchas AVD. Al usar plastilina, hay que tener cuidado de que los usuarios no la confundan con comida. Si no pueden mezclar colores por limitaciones motoras, pueden moldear un color simple. Si no identifican colores, se pueden usar etiquetas identificativas.
- Verter líquidos: Incluso los ejercicios más sencillos pueden ser un buen entrenamiento. La preservación de las capacidades más básicas se asocia fuertemente con el mantenimiento de la autoestima y la calidad de vida. Se pueden usar vasos de diversos tamaños y formas, teteras o jarras. Un embudo puede ayudar si hay dificultades. Usar arroz o maíz en vez de agua reduce la exigencia. Para complejizar, se pueden marcar niveles en el vaso.
- Agarrar: Se busca promover el desarrollo de la psicomotricidad fina, la coordinación viso-motora o la atención sostenida, con vistas a un uso generalizado y práctico de estas capacidades, como seguir siendo capaz de comer solo. Pueden utilizarse legumbres, pasta, azúcar o similar, y cucharas de diferentes medidas.
Actividades de Ocio y Estimulación Cognitiva
Pasar de la vida laboral activa a la jubilación no siempre resulta fácil y, a menudo, requiere un periodo de adaptación y reajuste de las rutinas. Es crucial evitar la apatía o el sedentarismo, el aislamiento y procurar mantenerse activo realizando actividades divertidas y gratificantes. Mantenerse mentalmente activo durante toda la vida es importante para fortalecer la salud cerebral. La reserva cognitiva contribuye a retrasar el posible deterioro cognitivo, promoviendo una red neuronal más resistente. Aunque es frecuente que las personas mayores tiendan al aislamiento social, es precisamente en estas etapas cuando más beneficioso es cultivar las relaciones con otras personas.
- Ejercicio físico regular: Caminar a un buen ritmo es uno de los ejercicios más recomendados. La intensidad del ritmo y la duración de los trayectos deben adaptarse a las condiciones de cada uno. La natación es uno de los deportes más completos y saludables. Otras técnicas como el yoga o el tai chi proporcionan beneficios en el bienestar general y el estado de ánimo.
- Lectura: Es una actividad altamente beneficiosa para estimular el cerebro, aportando nuevos conocimientos, favoreciendo la atención y la concentración, y ejercitando la memoria y la imaginación.
- Programas de voluntariado: Una gran oportunidad de dedicar tiempo a colaborar con proyectos que mejoran la vida de otras personas.
- Viajes y descubrimiento: Descubrir lugares desconocidos o emprender un largo viaje son actividades muy enriquecedoras que ayudan a abrir la mente a nuevos conocimientos, perspectivas y otras culturas.