Cuando un profesional de la salud habla de las actividades de la vida diaria (AVDs), se refiere a las acciones necesarias para el normal desenvolvimiento cotidiano. Realizarlas es fundamental no solo para vivir, sino también para tener una mejor calidad de vida, tanto física como mental. Estas actividades comprenden todas aquellas que tienen un valor y significado concreto para una persona y, además, un propósito individual. El nivel de autonomía para realizarlas es un medidor clave para conocer la calidad de vida de un adulto mayor.

Clasificación de las Actividades de la Vida Diaria
Las AVDs se clasifican en tres categorías principales, que se ven afectadas de manera jerárquica durante el envejecimiento, perdiéndose primero las avanzadas, luego las instrumentales y finalmente las básicas.
Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD)
Las Actividades Básicas de la Vida Diaria son tareas orientadas al cuidado del propio cuerpo, esenciales y más rutinarias. Son fundamentales para satisfacer las necesidades más básicas del individuo. Estas suelen ser relativamente sencillas y, en condiciones normales, se realizan de manera automática.
- Comer.
- Bañarse o ducharse.
- Vestirse.
- Ir al baño y poder limpiarse (higiene personal).
- Cuidado de la vejiga y de los intestinos (continencia).
- Movilidad funcional (sentarse, pararse y moverse de un lado a otro).
- Cuidado de las ayudas técnicas personales.
Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD)
Las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria son acciones orientadas hacia la interacción con el medio ambiente. Son más complejas que las básicas y permiten a una persona desarrollar su vida de modo independiente. A menudo, son opcionales y pueden ser delegadas en otros, por lo que su afectación no compromete la autonomía de la misma manera que las ABVD.
- Gestionar las finanzas del hogar y pagar las facturas.
- Ir al supermercado y preparar la comida.
- Limpieza del hogar y lavandería.
- Uso del teléfono u otros medios de comunicación.
- Transportarse.
- Administración de medicación.
Para la realización de estas AIVD se necesitan habilidades perceptivas y motrices, de procesamiento o elaboración para actuar en el ambiente, así como también para planificar y resolver problemas. Su funcionalidad tiene relevancia para un envejecimiento satisfactorio, al posibilitar las relaciones sociales y la red de contactos de las personas, donde su ausencia total o parcial se constituye en un factor de riesgo de morbimortalidad.
Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD)
Las Actividades Avanzadas de la Vida Diaria son aquellas que posibilitan el desarrollo personal del sujeto dentro de la sociedad. Son las más complejas y requieren un mayor grado de organización, pero no comprometen la independencia del individuo ni necesitan cuidados médicos. Si bien una persona puede vivir sin realizarlas, su ausencia puede impedir la realización personal y el bienestar integral.
Estas AAVD están relacionadas con los valores, los intereses, las capacidades, las habilidades y las destrezas intrínsecas de las personas y del contexto que las rodea. Para realizarlas con éxito, es primordial un buen funcionamiento de las capacidades cognitivas más complejas, como las funciones ejecutivas, además de equilibrar éstas con los aspectos conductuales y emocionales más importantes del usuario.

Ejemplos de AAVD incluyen:
- Actividades necesarias para conseguir un empleo, ya sea remunerado o actividades de voluntariado.
- Actividades espontáneas u organizadas que provean disfrute, entretenimiento, pasatiempo o diversión.
- Acciones realizadas de manera voluntaria durante el tiempo libre que no esté ocupado por actividades obligatorias como trabajar o el cuidado personal.
- Participación en el sistema educativo y estudiantil.
- Sentirse parte de un conjunto social a través de la participación en grupos comunitarios o sociales.
Cuando las capacidades para realizar AAVD se ven mermadas, esto puede resultar en problemas para mantener amistades, tendencia al aislamiento social y a realizar tareas solitarias y sedentarias. Las estrategias sociales se reducen y pueden aparecer conductas inadecuadas como apatía, labilidad emocional, irritabilidad o frustración. En actividades lúdicas o laborales, si no se alcanza el objetivo previsto, puede surgir una sensación de vacío y desinterés generalizado.
Valoración de la Dependencia y la Funcionalidad
El deterioro de las funciones físicas y cognitivas es el principal causante de la pérdida de estas habilidades. Por ejemplo, es común tener limitaciones en un periodo postoperatorio o a causa de enfermedades crónicas, como el Alzheimer y la artritis en adultos mayores.
Para determinar el grado de dependencia de las personas, existen diferentes escalas para la valoración. Las más utilizadas para evaluar las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria son el Índice de Barthel y la Escala de Incapacidad de la Cruz Roja.
Al envejecer, es frecuente comenzar a necesitar asistencia para realizar algunas tareas, a raíz de la pérdida de capacidades físicas y cognitivas. Cuando se pierde la habilidad en una de estas tareas, a menudo se desencadena un "efecto dominó" que afecta a otras. Para frenar o desacelerar el avance de estas limitaciones, se recomienda un cuidado integral de la salud, por ejemplo, a través de prácticas wellness.
¿Qué es un terapeuta ocupacional? | Unidad de daño cerebral y recuperación funcional Ribera Polusa
Existen distintas estrategias y procedimientos de seguridad y respuesta que se pueden abordar para facilitar la realización de las AVDs, promoviendo la independencia funcional:
- Quitar muebles innecesarios para facilitar la circulación en el hogar.
- Pegar las alfombras al piso para evitar tropiezos.
- Eliminar escaleras o adaptar accesos.
- Incorporar agarraderas en las paredes y utilizar bastones o andadores.
- Cerrar la llave del gas cuando no se necesite.
- No ubicar objetos en lugares difíciles de alcanzar.
- Utilizar antideslizantes en la ducha o bañera.
- Usar una silla para bañarse cómodamente.
Para mejorar el grado de independencia y fomentar la participación social, es fundamental trabajar en el desempeño ocupacional a través de estrategias adaptadas a cada persona. Un terapeuta ocupacional puede guiar este proceso, ofreciendo herramientas y recursos que optimicen la autonomía en las actividades diarias, ayudando a las personas a ser capaces de iniciar, ejecutar y finalizar acciones, lo que aumenta la seguridad en sí mismos, mejora el bienestar y fomenta la participación activa y autónoma en la sociedad.
Estudio sobre Actividades Instrumentales de la Vida Diaria en Personas Mayores: Un Análisis en Atención Primaria
Estadísticas nacionales e internacionales demuestran que los equipos de salud tendrán que responder a la necesidad de cuidado de las personas mayores, reconociendo la trascendencia de la capacidad funcional como variable de evaluación de su estado de salud.
Justificación y Contexto del Envejecimiento Poblacional
El fenómeno de envejecimiento global responde a cambios socioculturales, políticos y económicos que han repercutido en las tasas de natalidad y fecundidad poblacional. En América Latina y el Caribe, se espera que la población mayor de 60 años se incremente sostenidamente en las próximas décadas, proyectándose un aumento significativo.
En Chile, el proceso de envejecimiento demográfico ha sido acelerado. Es posible visualizar que las estadísticas demuestran que los equipos de salud, y en particular la profesión de enfermería, deberán responder a la necesidad de cuidado de este grupo etario, asociado a cambios físicos, sicológicos y sociales que presentan durante su envejecimiento.
En este contexto, la "capacidad funcional" reviste trascendencia como parámetro de evaluación del estado de salud y la calidad de vida de las personas mayores, definiéndose como la habilidad de una persona para realizar las Actividades de la Vida Diaria (AVD). De esta manera, surge el concepto de autonomía, que incluye la capacidad de decidir por sí solo, asumir consecuencias y realizar los cambios necesarios. Por el contrario, la dependencia se concibe como la incapacidad de realizar actividades cotidianas por sí mismo de manera parcial o total.
Las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD), las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) y las Actividades Avanzadas de la Vida Diaria (AAVD) presentan una relación jerárquica en cómo se ven afectadas en el envejecimiento: primero se pierden las avanzadas, luego las instrumentales y finalmente las básicas.
Para este estudio en particular, las AIVD se definieron como aquellas tareas más complejas que desarrolla la persona en su diario vivir, que necesitan de un funcionamiento acorde a los estilos y formas de vida, requiriendo conciencia del propio ser, de su propio cuerpo y conocimiento del mundo que los rodea.
Al situarse en el contexto de la enfermería gerontológica, esta cumple distintas funciones: como proveedor de cuidados directos, educador en la modificación de factores de riesgo y defensor, favoreciendo la protección social y la autonomía en la toma de decisiones de las personas mayores. La gestión del cuidado en este grupo etario debe ser sustentada con sólidos conocimientos teóricos y respaldo científico.
Objetivos del Estudio
El objetivo del trabajo fue determinar factores que pudiesen influir en las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD) de personas mayores, un área que responde a la política nacional para el adulto mayor en Chile, que incluye como eje central los principios de "autovalencia y envejecimiento activo", orientados a velar por la plena integración de las personas mayores a la sociedad.
Metodología
Se realizó un estudio con enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo-correlacional transversal. La investigación se llevó a cabo en personas mayores inscritas en un Centro de Salud Familiar (CESFAM) de la comuna de Chillán Viejo, Chile. De una población de 2118 personas mayores de 64 años, de zonas urbanas y no postradas, se calculó una muestra aleatoria de 132 personas, reclutándose finalmente una muestra de 136 personas.
La recolección de información se realizó mediante visita domiciliaria, utilizando un instrumento de recolección de datos desarrollado por las autoras de la investigación, que consta de 25 preguntas cerradas, así como la aplicación de la Escala de Depresión Geriátrica de 5 ítems (5-GDS) y el Índice de Lawton y Brody para evaluar el grado de funcionalidad.
El análisis estadístico se realizó en el programa SPSS 17, utilizando pruebas de X2 de Pearson o su alternativa Asociación lineal por lineal, aceptando una asociación significativa con un nivel de significación de 0,05.
Resultados Clave
De las 136 personas mayores estudiadas, el 61% (n=83) fueron mujeres, con una edad promedio de 73,28 ± 6,77 años.
- Según la Escala de Lawton y Brody, el 65% de los encuestados no presentó alteraciones, es decir, tenían "independencia total para las AIVD" (puntuación de 8 puntos). El 35% restante sí presentó algún grado de dependencia.
- Las actividades instrumentales que presentaron mayor dificultad en su realización fueron:
- Consumo de fármacos (15%).
- Ir de compras (12%).
- Transportarse (11%).
- La alfabetización se asoció significativamente con la alteración en las AIVD (p<0,005). El 54% de los adultos que saben leer no presenta alteración, mientras que el 9,6% de quienes no saben leer sí presentan alteraciones.
- El nivel de instrucción también mostró una asociación significativa con las AIVD (p<0,05). Las personas con alteraciones en las AIVD tendían a tener estudios formales ausentes o básicos, mientras que aquellos con al menos educación media incompleta o superior se asociaron con AIVD inalteradas.
- Las AIVD dependen significativamente de la presencia o ausencia de posibles rasgos depresivos (p<0,05). El 68,7% de las personas mayores sin alteración en sus actividades instrumentales no presentaron rasgos de depresión, mientras que casi el 51% que presentan alteraciones de las AIVD se clasificaron dentro del grupo con posible cuadro depresivo.
- La participación en grupos comunitarios también se asoció significativamente con las AIVD (p<0,01). Las personas que no participan se asociaron principalmente con alteraciones de las AIVD, a diferencia de quienes sí participan, que fueron identificados sin alteraciones.
Conclusión del Estudio
Los resultados de este estudio demuestran que factores sociales, físicos y mentales están estrechamente relacionados con la funcionalidad de las personas mayores. Es fundamental la generación de políticas públicas de protección para este grupo de la población, con un enfoque multidisciplinario y sistémico, que promueva su autovalencia y envejecimiento activo.