Información Esencial sobre la Discapacidad Intelectual y su Abordaje

La discapacidad intelectual (DI) es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, las cuales se manifiestan durante el periodo del desarrollo, específicamente antes de los 22 años. Anteriormente conocido como "retraso mental", este término ha sido reemplazado por "discapacidad intelectual" debido a su estigma social. Es importante destacar que la DI no es una enfermedad, ni tampoco un trastorno de la salud mental como la depresión, y no se puede contraer de otras personas.

Las personas con discapacidad intelectual presentan diferencias en el ritmo de aprendizaje y desarrollo, y ven afectadas sus habilidades sociales y prácticas, es decir, las destrezas de la vida diaria que se necesitan para vivir, trabajar y participar en la comunidad.

Esquema de las áreas afectadas por la discapacidad intelectual

¿Qué son las Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (IDD)?

Las Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (IDD por sus siglas en inglés) son trastornos que suelen estar presentes al momento de nacer y afectan negativamente el proceso de desarrollo físico, intelectual y/o emocional de una persona. El término "discapacidades del desarrollo" es una categoría más amplia que con frecuencia engloba discapacidades que suelen ser de por vida, tanto en el plano intelectual como físico, o ambos. "IDD" es el término que se usa para describir situaciones en las que existe una discapacidad intelectual junto con otras discapacidades.

Puede ser útil pensar en las IDD en términos de cuáles son las partes o sistemas del cuerpo afectados y cómo se presentan. Estos incluyen:

  • Sistema nervioso: Afectan el funcionamiento del cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso, lo que puede impactar la inteligencia y el aprendizaje. También pueden causar trastornos del comportamiento, dificultades del habla o el lenguaje, convulsiones y problemas de movimiento. Ejemplos incluyen la parálisis cerebral, el síndrome de Down, el síndrome del X frágil y los trastornos del espectro del autismo (ASD).
  • Sistema sensorial: Afectan los sentidos (vista, audición, tacto, gusto y olfato) o cómo el cerebro procesa la información sensorial. Bebés prematuros o niños expuestos a infecciones pueden tener problemas de visión y/o audición.
  • Metabolismo: Afectan cómo el cuerpo utiliza los alimentos y otros materiales para obtener energía y crecer, lo que puede perturbar el equilibrio necesario para el funcionamiento del cuerpo y el cerebro. La fenilcetonuria (PKU) y el hipotiroidismo congénito son ejemplos de enfermedades metabólicas que pueden causar IDD.
  • Degenerativos: Las personas con trastornos degenerativos pueden desarrollarse normalmente por un tiempo, pero luego comienzan a perder destrezas, habilidades y funciones debido a la enfermedad. El problema puede no ser detectado hasta la adolescencia o la edad adulta.

Prevalencia y Grados de Discapacidad Intelectual

La discapacidad intelectual es el trastorno del desarrollo más común. Se estima que en torno al 1% de la población española tiene algún tipo de discapacidad intelectual significativa, aunque si se considera solo las puntuaciones de coeficiente intelectual (CI) inferior a 70, la cifra puede acercarse al 3% de la población total. En Estados Unidos, se estima que 6.4 millones de personas tienen una discapacidad intelectual, y más de 580,000 niños de 6 a 21 años reciben servicios de educación especial bajo esta categoría.

Las personas con discapacidad intelectual presentan diferentes grados de deterioro, que pueden ir desde leves a profundos. El impacto sobre la vida de la persona depende más de la cantidad de apoyo que requiere que de la puntuación en una prueba de inteligencia. Los grados principales son:

  • Discapacidad intelectual leve: Suelen presentar algunas dificultades en el aprendizaje, pero con el apoyo y la atención adecuadas pueden desarrollar una vida autónoma, incluida su faceta profesional. En ocasiones, pueden tener impedimentos para expresar emociones y tomar decisiones importantes. El 87% de los niños con DI solo serán un poco más lentos que el promedio al aprender, y sus limitaciones pueden no ser aparentes hasta que comiencen la escuela.
  • Discapacidad intelectual moderada: Supone un nivel de comprensión inferior al leve y requiere asistencia continuada en su vida cotidiana. Pueden desarrollar ciertas tareas laborales y domésticas de forma independiente, pero con ayuda.
  • Discapacidad intelectual grave: Presentan dificultades de comprensión y comunicación significativas, pero pueden participar en ciertas actividades adaptadas. Es habitual que este grado vaya acompañado de alteraciones físicas y/o sensoriales.
  • Discapacidad intelectual profunda: Es el nivel más elevado, requiriendo un alto nivel de apoyo para todas las actividades diarias, lo cual incluye la posibilidad de cuidados especializados exhaustivos.
Gráfico que muestra la distribución de los grados de discapacidad intelectual en la población

Causas de la Discapacidad Intelectual

Las causas de la discapacidad intelectual son múltiples y de distinto origen, afectando el crecimiento y desarrollo del cerebro. Incluso con los avances en genética, a menudo no se puede identificar una causa específica. Las causas pueden ocurrir en diferentes momentos:

Antes o durante la concepción

  • Trastornos hereditarios (como fenilcetonuria, enfermedad de Tay-Sachs, neurofibromatosis, hipotiroidismo, síndrome del cromosoma X frágil).
  • Anomalías cromosómicas (como el síndrome de Down).

Durante el embarazo

  • Déficit grave en la nutrición materna.
  • Infecciones (virus de la inmunodeficiencia humana, citomegalovirus, virus del herpes simple, toxoplasmosis, rubéola o virus Zika).
  • Sustancias tóxicas (plomo y metilmercurio), alcohol (trastorno del espectro alcohólico fetal) y fármacos (fenitoína, valproato, isotretinoína y antineoplásicos).
  • Desarrollo anómalo del cerebro (quiste porencefálico, heterotopia de la sustancia gris y encefalocele).
  • Preeclampsia y nacimientos múltiples.

Durante el nacimiento

  • Falta de oxígeno (hipoxia).
  • Prematuridad extrema.

Después del nacimiento

  • Infecciones del encéfalo (meningitis y encefalitis).
  • Traumatismo craneal grave.
  • Desnutrición del niño.
  • Abandono emocional grave o maltrato psicológico verbal o físico.
  • Venenos (plomo y mercurio).
  • Tumores cerebrales y sus tratamientos.

Diagnóstico y Detección de la Discapacidad Intelectual

El diagnóstico de la discapacidad intelectual se basa en la observación de dos aspectos clave: el funcionamiento intelectual (medido por pruebas de CI) y la conducta adaptativa (habilidades sociales y de vida diaria). Se considera un diagnóstico de DI cuando tanto la capacidad intelectual como la adaptativa están significativamente por debajo del promedio. Una detección precoz es imprescindible para su estimulación y desarrollo. El diagnóstico se realiza a través de:

Detección prenatal

Se pueden realizar pruebas como ecografía, amniocentesis, biopsia de vellosidades coriónicas y análisis de sangre (cribado cuádruple, alfafetoproteína, cribado prenatal no invasivo) para identificar anomalías genéticas o afecciones que pueden causar discapacidad intelectual, especialmente en embarazadas mayores de 35 años o con antecedentes familiares.

Pruebas de cribado del desarrollo

Desde el nacimiento, el crecimiento y desarrollo se evalúan rutinariamente en las visitas pediátricas. Se utilizan cuestionarios sencillos para padres o inventarios de hitos del desarrollo para evaluar rápidamente las habilidades cognitivas, verbales y motoras del niño. Los niños que muestran un bajo nivel para su edad son derivados a pruebas más formales.

Pruebas formales intelectuales y de habilidades

Cuando se sospecha DI, los niños son evaluados por equipos multidisciplinarios. La prueba formal consta de entrevistas con los padres, observaciones del niño y cuestionarios que comparan su puntuación con la de otros niños de la misma edad. El test de inteligencia de Stanford-Binet y la Escala de inteligencia de Wechsler (WISC-IV) evalúan la capacidad intelectual, mientras que las Escalas de conductas adaptativas de Vineland valoran la comunicación funcional, habilidades de vida diaria, destrezas sociales y motrices. Es fundamental integrar los datos de estas pruebas con la información de los padres y la observación directa del niño.

Pruebas de diagnóstico por la imagen y genéticas

Se realizan pruebas de diagnóstico por la imagen, como la resonancia magnética nuclear (RMN), para detectar problemas estructurales en el cerebro, y electroencefalogramas (EEG) para valorar convulsiones. Las pruebas genéticas, como el análisis de micromatrices cromosómicas, ayudan a identificar trastornos hereditarios. También se realizan análisis de orina, sangre y rayos X según la causa sospechada.

Es importante diferenciar la discapacidad intelectual de otros trastornos, como problemas de audición, problemas emocionales, trastornos del aprendizaje o privación de cariño y atención, ya que estos pueden confundirse con DI.

Infografía del proceso de diagnóstico de la discapacidad intelectual

Estimulación Cognitiva y Apoyo Continuo

La estimulación cognitiva está recomendada para todas las personas con discapacidad intelectual, con el fin de potenciar sus capacidades existentes, intentar desarrollar al máximo aquellas con las que no cuentan y darles estrategias para suplir las que no pueden desarrollar. La pronta detección y un despliegue de apoyos adecuados disminuyen significativamente las barreras y permiten que estas personas alcancen autonomía e independencia.

El apoyo multidisciplinario es la mejor atención, incluyendo al médico, trabajadores sociales, logopedas, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, educadores especiales, psicólogos, entre otros. Cada persona requiere un patrón de apoyos específico y dinámico que cambia con el tiempo. El apoyo se clasifica como:

  • Intermitente: Apoyo ocasional.
  • Limitado: Apoyo como el proporcionado en un programa diario en un taller supervisado.
  • Importante: Apoyo continuo diario.
  • Profundo: Un alto nivel de apoyo para todas las actividades diarias, incluyendo cuidados especializados exhaustivos.

Las personas con discapacidad intelectual sí pueden aprender, desarrollar habilidades y trabajar. Su ritmo de aprendizaje es diferente y dependerá de múltiples factores como las necesidades de apoyo y los contextos donde se desarrollen.

Actividades para el Desarrollo de Habilidades

Existen diversas actividades diseñadas para trabajar las habilidades cognitivas y adaptativas en personas con discapacidad intelectual, muchas de ellas ajustables en niveles de dificultad:

  1. Selección y Reconocimiento de Elementos

    Esta actividad consiste en que el usuario debe seleccionar una serie de elementos concretos entre un grupo de estímulos. Cuenta con cinco niveles de dificultad; en los más sencillos, habrá menos objetos para seleccionar, facilitando la tarea.

  2. Asociación de Objetos, Lugares y Profesionales

    En este ejercicio, se deben relacionar diversos objetos con los lugares donde se obtienen y los profesionales que se encargan de ellos. También se puede jugar por niveles, con cuatro grados de dificultad, promoviendo la comprensión del entorno y las funciones sociales.

  3. Memoria Episódica

    Actividad diseñada específicamente para trabajar la memoria episódica. Permite ajustar aspectos como el tipo de funcionamiento, el tiempo máximo, el uso de cronómetro y avisos de inactividad, así como modificar las instrucciones para una adaptación óptima.

  4. Relación Sustantivo-Imagen

    Esta ficha consiste en relacionar cada sustantivo con la imagen que lo representa. Dispone de cinco niveles, aumentando progresivamente la complejidad para fortalecer el vocabulario y la asociación visual.

  5. Reconocimiento de Emociones

    Consiste en reconocer las emociones mostradas y relacionarlas con los términos que las definen. En los niveles más sencillos, se ofrecen menos términos para relacionar y se reduce la posibilidad de duda entre opciones, facilitando el aprendizaje de la inteligencia emocional.

  6. Secuenciación de Actividades

    Esta ficha está diseñada para que los niños con discapacidad intelectual pongan en orden los diferentes pasos necesarios para realizar una actividad. Ofrece cinco niveles de dificultad, ayudando a desarrollar la planificación y la autonomía en tareas cotidianas.

Cómo llevar a cabo actividades de estimulación cognitiva con pacientes con Alzhéimer o demencia

Orientaciones para Padres y Educadores

El entorno familiar y educativo juega un rol fundamental en el desarrollo de las personas con discapacidad intelectual. Aquí algunas recomendaciones:

Para Padres

  • Infórmese al máximo: Mientras más conozca sobre la DI, más podrá ayudarse a usted y a su hijo.
  • Promueva la independencia: Dele tareas a su hijo teniendo en mente su edad, capacidad de atención y habilidades. Divida las tareas en pasos pequeños y explíquele y demuéstrele cómo hacerlos.
  • Colabore con la escuela: Averigüe las destrezas que su hijo está aprendiendo en la escuela y busque maneras de aplicarlas en casa. Reúnase con la escuela para desarrollar un plan educacional (como un IFSP o un IEP) y manténgase en contacto con los maestros.
  • Fomente la socialización: Busque oportunidades dentro de la comunidad para actividades sociales (grupos Scout, actividades culturales o deportivas). Hable con otros padres con hijos con DI.
  • Ofrezca apoyo constante: Anime a su hijo a ser independiente y celebre sus logros.

Para Educadores

  • Reconozca su impacto: Usted puede hacer una gran diferencia en la vida del alumno.
  • Identifique potencialidades e intereses: Averigüe cuáles son las capacidades e intereses del alumno y apóyese en ellos para la enseñanza.
  • Conozca el Plan Educativo Individualizado (IEP): Si no forma parte del equipo del IEP, solicite una copia para conocer las metas educativas, servicios y adaptaciones que debe recibir el alumno.
  • Sea concreto y demuestre: En lugar de solo dar instrucciones verbales, demuestre lo que desea decir, incluso usando fotos. Divida las tareas nuevas o complejas en pasos más pequeños y demuéstrelos, haciendo que el alumno los realice uno por uno.
  • Enseñe destrezas para la vida diaria: Incluya habilidades sociales, conciencia y exploración ocupacional, según sea apropiado.
  • Trabajo colaborativo: Trabaje junto con los padres del niño y otro personal escolar para crear e implementar un plan educacional especial que satisfaga las necesidades del alumno.

Inclusión Laboral y Social

Las tasas de empleo y de actividad de las personas con discapacidad intelectual están por debajo de la media del total de personas con discapacidad, lo que demuestra que aún quedan muchas barreras por derribar para mejorar la inclusión laboral. Sin embargo, con un apoyo adecuado, las personas con DI pueden aprender, desarrollar habilidades y trabajar.

Un ejemplo es Mateo, un joven de 15 años con discapacidad intelectual que, con el apoyo de su familia y la escuela, planificó su futuro. Interesado en la naturaleza y los árboles, está aprendiendo sobre silvicultura, jardinería y mantenimiento de terrenos, buscando un trabajo a tiempo parcial. A pesar de que le cuesta aprender cosas nuevas, su determinación y la enseñanza concreta le permiten avanzar hacia la independencia laboral.

Los apoyos son individuales y dinámicos en el tiempo, garantizando el derecho y la participación plena. Una parte fundamental de estos apoyos se enfoca en el desarrollo de la autonomía progresiva en niños y adolescentes, mientras que otros pavimentan el camino hacia una expresión libre de autonomía, autorrepresentatividad y libertad en la edad adulta.

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