La Influencia de la Actividad Física en el Autoconcepto y la Autoestima del Adulto Mayor

El envejecimiento es un proceso natural e inevitable que implica diversos factores como los genéticos, biológicos, fisiológicos, socioambientales y culturales, manifestándose en un deterioro paulatino del organismo. Esta realidad demográfica es hoy un desafío significativo que enfrentan numerosos países, requiriendo políticas adaptadas a las necesidades y posibilidades de cada estado.

En el año 2010, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) determinó la existencia de 1.156.117 personas en Ecuador mayores de 60 años, representando el 8,08% de la población. La mayoría de esta población se concentra en la Sierra (48,5%), seguida por la Costa, y el 3,5% restante en las regiones Amazónica e Insular. Con el aumento de la esperanza de vida, la creciente prevalencia de enfermedades crónicas y la disminución del bienestar se perfilan como un reto global de salud pública. Autores como Acevedo y colaboradores señalan que el incremento de la población anciana no siempre se traduce en una mejora de la calidad de vida, ya que muchos países de América Latina aún no logran consolidar condiciones que aseguren el bienestar de los adultos mayores.

Infografía sobre el envejecimiento de la población y sus desafíos

El Autoconcepto y la Autoestima en la Vejez

La vejez es un ciclo vital en el que aumenta considerablemente la posibilidad de sufrir pérdidas, incluyendo aspectos psicológicos, fisiológicos y sociales, así como la disminución de capacidades físicas, el estatus social, la responsabilidad familiar y la pérdida de personas significativas, lo cual afecta el estado de ánimo. El estado anímico del adulto mayor es fundamental para su interacción y participación en las actividades familiares, sociales y del entorno en que se desenvuelve.

El autoconcepto y la autoestima emergen como componentes psicológicos fundamentales para la calidad de vida y el bienestar personal durante la adultez mayor. El autoconcepto está fuertemente relacionado con la autoestima, percibido como una serie de creencias de una persona sobre sí misma, resultado del análisis de experiencias personales y la retroalimentación. Este enfoque multidimensional incluye parámetros tanto cognitivos (autoimagen) como emocionales (autoestima).

La autoestima se define como la percepción psicológica y positiva de uno mismo, involucrando factores relevantes como el apoyo social y la autonomía funcional, que también pueden verse afectados por el género y la edad. Se ha propuesto la autoestima como un área clave de intervención para mejorar la calidad de vida en la población mayor.

El Papel Crucial de la Actividad Físico-Recreativa

Aunque el deterioro es inevitable con el envejecimiento, la actividad física puede desacelerar significativamente este proceso. Diversos autores evidencian que la práctica sistemática de actividades físicas constituye uno de los medios más efectivos de prevención contra el envejecimiento prematuro del organismo. Las actividades físico-recreativas y deportivas tienen un efecto motivacional sumamente positivo, mejorando diversos indicadores relacionados con la salud.

Se ha observado que un organismo que no se ejercita utiliza solo el 27% de la energía posible que dispone; sin embargo, este bajo nivel puede aumentar hasta un 65% si se practica regularmente alguna actividad física. Este incremento en el crecimiento orgánico puede reflejarse en todos los ámbitos de la vida. Pérez Sánchez subraya la necesidad de considerar las diferentes características del individuo según su edad al diseñar programas, ya que la población adulta mayor dispone de un tiempo libre considerable que debe ser utilizado para conservar la salud, disfrutar de actividades recreativas y mantener la independencia.

Foto de grupo de adultos mayores realizando actividades físico-recreativas al aire libre

Según Duque, las actividades recreativas en la tercera edad son indispensables porque contribuyen a mantener el equilibrio biopsico-emocional, permitiendo a los adultos mayores sentirse activos, útiles e integrados socialmente. La recreación, como ciencia, debe fundamentarse en un diseño motivacional, sirviendo como herramienta para potenciar las competencias individuales.

Evidencia Científica: Estudios sobre Actividad Física y Autoestima

La importancia de la actividad física para la mejora de la autoestima ha sido objeto de múltiples investigaciones. Un estudio realizado por Calero Morales y su equipo tuvo como objetivo demostrar la relevancia de las actividades físico-recreativas como medio para mejorar la autoestima en adultos mayores.

Metodología del Estudio

La investigación se llevó a cabo con una muestra de 20 adultos mayores del Centro San José Nº 1 en Conocoto, Ecuador, entre marzo y agosto de 2015. Se aplicó el Test de Rosenberg, un cuestionario para medir la autoestima, antes y después de un programa de seis meses de actividades físico-recreativas diseñado según los gustos y preferencias de la muestra estudiada. Para comparar los resultados del pretest y postest se utilizó la Prueba de los Rangos con Signo de Wilcoxon (p≤0,05).

Programa de Actividades Físico-Recreativas

El programa implementado se dividió en unidades de trabajo, priorizando el método de juego y actividades físico-recreativas. Además, se organizaron reuniones recreativas para fomentar la socialización entre los participantes. Las unidades incluían:

  • Unidad 1: Actividades Recreativas para desarrollar motricidad fina y gruesa. Objetivo: Mejorar la motricidad fina y gruesa (área manual) para incrementar la calidad de vida.
  • Unidad 2: Desarrollo del equilibrio. Objetivo: Desarrollar el equilibrio y el control postural para disminuir el riesgo de caídas.
  • Unidad 3: Coordinación y Equilibrio. Objetivo: Desarrollar la coordinación a través de ejercicios sencillos y adaptados.
  • Unidad 4: Actividades físico-recreativas para desarrollar equilibrio. Objetivo: Mejorar la capacidad coordinativa (equilibrio).
  • Unidad 5: Coordinación óculo-pie, mano. Objetivo: Estimular la coordinación óculo-pie en el adulto mayor.
  • Unidad 6: Equilibrio y memoria. Objetivo: Estimular el equilibrio dinámico y la memoria.
  • Unidad 7: Atención Concentración. Objetivo: Mantener la autonomía intelectual mediante actividades lúdicas.
  • Unidad 8: Fuerza. Objetivo: Mantener la fuerza en el tren superior para evitar futuras caídas.
Diagrama de las unidades de un programa de actividad físico-recreativa para adultos mayores

Para la evaluación de la autoestima, se utilizó un baremo con los siguientes rangos:

  • 30-40 puntos: Autoestima alta
  • 26-29 puntos: Autoestima media
  • Menos de 25 puntos: Autoestima baja

Resultados del Estudio

Los resultados mostraron que el puntaje promedio en el pretest fue de 26,95 puntos, lo que corresponde a un nivel normal de autoestima. Tras la aplicación del programa, el postest reveló un incremento a 32,80 puntos, situando la autoestima en un nivel alto. Este crecimiento representa una mejora de 5,85 puntos porcentuales en los indicadores de autoestima general, equivalente a un 14,63%. La Prueba de Rangos con Signo de Wilcoxon confirmó diferencias significativas (p=0,000) entre el pretest y el postest, indicando que las actividades físico-recreativas diseñadas tuvieron una influencia positiva en la autoestima de la muestra estudiada. Los 20 sujetos estudiados incrementaron su autoestima, con todos los rangos evaluados siendo positivos.

Los beneficios del ejercicio para tu cerebro. Wendy Suzuki, neurocientífica

Discusión y Corroboración de Otros Hallazgos

Estos hallazgos reafirman lo planteado por otros investigadores, como Murcia y colaboradores, quienes sostienen que las actividades físico-deportivas y de recreación contribuyen a regular positivamente el proceso de envejecimiento. Estas actividades incrementan la percepción de competencia y la relación con el entorno, generando un efecto motivacional que impacta favorablemente en la calidad de vida del adulto mayor, tal como se evidenció en la presente investigación. Además, se constata que la ciencia de la recreación funge como una herramienta indispensable para motivar la práctica de actividades físicas, mejorando diversos indicadores relacionados con la salud.

Otro estudio que investigó la relación entre la autoestima y la actividad física en personas mayores de 65 años reveló niveles de autoestima significativamente más altos en aquellos que realizaban actividad física frecuente, en comparación con quienes mantenían un estilo de vida sedentario. La autoestima positiva fue más elevada en las personas activas (3.25±.45 vs. 3.14±.47 en el grupo control) y la negativa, superior en el grupo de sedentarios (2.23±.48 vs. 2.20±.52 en el grupo experimental).

La investigación también exploró la influencia de la actividad física en el nivel de riesgo de dependencia. Se encontraron diferencias significativas (p ≤ .001) entre los sujetos del grupo control (sedentarios) y los del grupo experimental (activos), con estos últimos evidenciando un menor riesgo de dependencia. Se estableció una asociación positiva entre la práctica de actividad física y la autoestima positiva (r =.244; p ≤ .01), así como entre la actividad física y el índice Barber (r = -.425; p ≤ .001), lo que sugiere que un estilo de vida activo impacta positivamente en la autoestima y reduce el riesgo de dependencia.

Beneficios Adicionales de la Actividad Física en la Vejez

Un estilo de vida activo tiene un impacto positivo en la autoestima individual debido al consiguiente mayor nivel de independencia, aunque esto depende de los diversos cambios de salud y sociales experimentados durante la vejez. La independencia está intrínsecamente ligada a la utilidad, la capacidad de tomar decisiones, la participación en actividades de ocio, la autonomía física y la percepción general de salud en la vejez.

La actividad física puede ser una herramienta eficaz para aumentar el nivel de independencia de las personas mayores, siempre que su tipo e intensidad se controlen y adapten a las características individuales. Existe evidencia sólida de que una mayor independencia funcional se traduce en una mejor calidad de vida para los sujetos, al reducir la probabilidad de problemas de salud.

Los resultados de varios estudios confirman consistentemente que las personas mayores que se involucran en al menos dos horas semanales de actividad física regular presentan una autoestima positiva más elevada que sus pares sedentarios.

Consideraciones para el Diseño de Programas de Actividad Física

Dada la importancia del juego recreativo como un derecho, el diseño de actividades físico-recreativas debe involucrar a los usuarios, incorporando sus gustos y preferencias para maximizar los niveles de motivación autodeterminada y, por ende, la participación sistemática en los programas. Es fundamental que todo programa tenga en cuenta las características socio-históricas, culturales y económicas de la población estudiada, ya que la copia textual de modelos ajenos al entorno puede generar distorsiones en los resultados esperados. Por lo tanto, el diseño de cualquier actividad debe contar con la participación motivadora de los usuarios y ser precedido por acciones de pre-evaluación para optimizar el proceso.

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