Accidente Isquémico Transitorio (AIT) en Ancianos: Síntomas, Causas, Diagnóstico y Tratamiento

¿Qué es un Accidente Isquémico Transitorio (AIT)?

Un accidente isquémico transitorio (AIT), a menudo denominado “mini accidente cerebrovascular”, es una isquemia cerebral focal que produce déficits neurológicos transitorios súbitos. Se caracteriza por no acompañarse de un infarto cerebral permanente, lo cual se evidencia con resultados negativos en la resonancia magnética (RM) con técnica de difusión.

El AIT es similar al accidente cerebrovascular isquémico, con la distinción de que los síntomas habitualmente duran menos de una hora; la mayoría de los ataques isquémicos transitorios, de hecho, duran menos de cinco minutos. El infarto resulta muy poco probable cuando los déficits se resuelven antes de la hora. No obstante, déficits que se resuelven espontáneamente entre 1 a 24 horas a menudo se acompañan por infarto y, por lo tanto, ya no se consideran AIT. Después de un AIT, el bloqueo se rompe rápidamente y se disuelve por sí mismo, y no provoca la muerte del tejido cerebral.

Un AIT es un corto período de síntomas similares a los de un accidente cerebrovascular, causado por una breve obstrucción del flujo sanguíneo al cerebro. Puede ser una advertencia importante.

Esquema de las arterias cerebrales y el área afectada en un AIT

Importancia del AIT en la Población Anciana

Los ataques isquémicos transitorios son más frecuentes entre los individuos de mediana edad y los ancianos. Representan una advertencia significativa, ya que aumentan notablemente el riesgo de un accidente cerebrovascular, el cual puede debutar en las primeras 24 horas después de un AIT. En España, la incidencia de ictus oscila entre 150 y 323 casos por 100.000 habitantes. Dado que su frecuencia aumenta con la edad, el ictus afecta principalmente a la población geriátrica; así, la prevalencia se sitúa entre 4.012 y 7.100 casos por cada 100.000 habitantes mayores de 64 años de edad.

El diagnóstico adecuado de un AIT es de vital importancia, pues puede ser el primer síntoma de la ateromatosis carotídea. Asimismo, la presencia de AIT de repetición es indicativa de un gran riesgo de desarrollar un ictus establecido. El riesgo de tener un AIT aumenta con la edad.

Causas y Factores de Riesgo del AIT

Las causas y factores de riesgo para un AIT son los mismos que los del accidente cerebrovascular isquémico.

Etiología Principal

  • La mayoría de los ataques isquémicos transitorios son ocasionados por émbolos, en general procedentes de las arterias carótidas o vertebrales. Un coágulo sanguíneo también puede desplazarse hasta el cerebro desde otro lugar, como el corazón o los vasos sanguíneos del cuello.
  • La obstrucción que se produce durante un AIT suele suceder por las placas, que son la acumulación en una arteria de depósitos grasos que contienen colesterol (aterosclerosis). Las placas pueden disminuir el flujo sanguíneo o llevar a la formación de un coágulo.
  • En ocasiones, un AIT está causado por una alteración en la perfusión debido a:
    • Una hipoxemia grave.
    • Un descenso de la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre (p. ej., anemia profunda, intoxicación por monóxido de carbono).
    • Un aumento de la viscosidad sanguínea (p. ej., policitemia grave), sobre todo en arterias encefálicas con estenosis preexistente.
    • Una caída brusca de la presión arterial que reduce el flujo sanguíneo al cerebro (AIT de "bajo flujo"), especialmente si la hipotensión sistémica es grave o si hay una estenosis arterial previa.
  • El síndrome del robo de la subclavia, donde la arteria subclavia con una estenosis proximal al origen de la arteria vertebral "roba" sangre de la arteria vertebral para irrigar el brazo durante el ejercicio, puede producir signos de isquemia vertebrobasilar.
  • En niños, pocas veces, los AIT pueden suceder con un trastorno cardiovascular grave que produce embolias o con un hematocrito muy alto debido a la hipoxemia crónica.

Factores de Riesgo Modificables

Estos factores pueden controlarse o tratarse mediante cambios en el estilo de vida y/o medicación:

  • Hipertensión (presión arterial alta). Es el principal factor de riesgo.
  • Tabaquismo (cigarrillos, cigarrillos electrónicos o consumo de otros productos de tabaco o nicotina).
  • Dislipidemia (colesterol alto).
  • Diabetes.
  • Resistencia a la insulina.
  • Obesidad abdominal o sobrepeso.
  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Consumo excesivo de alcohol (más de dos bebidas al día para hombres y una para mujeres).
  • Falta de actividad física.
  • Dieta de alto riesgo (p. ej., rica en grasas saturadas, grasas trans y calorías).
  • Estrés psicosocial (p. ej., depresión).
  • Cardiopatías (en especial trastornos que predisponen a la embolia, como infarto agudo de miocardio, endocarditis infecciosa, valvulopatía y fibrilación auricular).
  • Estenosis de la arteria carótida (enfermedad de la arteria carótida).
  • Consumo de algunas drogas ilícitas (p. ej., cocaína, anfetaminas).
  • Hipercoagulabilidad.
  • Vasculitis.
  • Testosterona exógena.
  • Altos niveles de homocisteína.
  • Enfermedad arterial periférica.
  • COVID-19.
  • Ciertos problemas durante el embarazo, como la preeclampsia.
  • Haber pasado la menopausia.

Factores de Riesgo No Modificables

  • Accidente cerebrovascular o AIT previo.
  • Edad avanzada, especialmente después de los 55 años.
  • Antecedentes familiares de accidente cerebrovascular o AIT (si un padre, hermano o hermana ha tenido).
  • Sexo masculino (los hombres tienen un riesgo ligeramente mayor).
  • Enfermedad de células falciformes (anemia de células falciformes).
  • Etnicidad (afroestadounidense, nativo de Alaska, nativo americano o estadounidense de origen sudasiático).
Infografía sobre los factores de riesgo modificables y no modificables del AIT

Signos y Síntomas del AIT

Los déficits neurológicos asociados con un AIT son similares a los de los accidentes cerebrovasculares. Los síntomas del ataque isquémico transitorio comienzan bruscamente, por lo general durante 2 a 30 minutos, y después se resuelven del todo. Los pacientes pueden sufrir varios AIT diarios o solo dos o tres en varios años. En general, los síntomas son similares cuando se originan en la carótida, pero varían algo en el caso del sistema vertebrobasilar.

Los síntomas de un AIT pueden incluir:

  • Entumecimiento, hormigueo, debilidad o parálisis repentinos en la cara, el brazo o la pierna, sobre todo si ocurre en un solo lado del cuerpo.
  • Ceguera monocular transitoria (amaurosis fugaz), que suele durar menos de cinco minutos, puede aparecer cuando está afectada la arteria oftálmica.
  • Cambios súbitos en la vista, como problemas para ver en uno o ambos ojos, o visión doble.
  • Problemas repentinos para hablar (afasia) o mantener el habla, o para comprender frases sencillas.
  • Confusión repentina.
  • Problemas repentinos para caminar o mantener el equilibrio, mareos o pérdida de la coordinación.
  • Cambios en la lucidez mental, incluso somnolencia o inconsciencia.
  • Cambios en los sentidos, como en la audición, la visión, el gusto y el tacto.
  • Dificultad para deglutir.
  • Falta de control de esfínteres.
  • Dificultad para escribir o para leer.

Es importante destacar que una parálisis periférica del nervio facial aislada y la pérdida o el deterioro de la consciencia no suelen sugerir un AIT. En general, si un episodio no tiene un inicio brusco ni presenta una focalidad neurológica coherente con un territorio cerebral en la anamnesis, es poco probable que sea de origen vascular. Pídales a sus familiares, amigos y colegas que aprendan las señales de un AIT y un ataque cerebral, ya que es posible que las noten antes que el propio paciente.

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Diagnóstico del Accidente Isquémico Transitorio

El diagnóstico de un AIT es fundamental y debe realizarse rápidamente. Una evaluación rápida de los síntomas es vital para diagnosticar la causa y determinar el mejor tratamiento.

Evaluación Inicial y Clínica

El AIT se diagnostica de forma retrospectiva cuando un déficit neurológico súbito atribuible a una isquemia en un territorio arterial se resuelve en el plazo de menos de una hora. El diagnóstico es clínico. Aunque los síntomas y signos de un AIT pueden desaparecer al momento de llegar al hospital, es crucial ser evaluado de inmediato. El profesional de atención médica realizará un examen físico y neurológico, preguntando sobre su historial médico. Puede usar un estetoscopio para escuchar la arteria carótida en el cuello; un soplo, que es un sonido silbante, puede indicar aterosclerosis. También se puede utilizar un oftalmoscopio.

Los AIT deben distinguirse de otras causas de síntomas similares, como la hipoglucemia, el aura de migraña y la parálisis posictal (de Todd).

El riesgo de accidente cerebrovascular después de un AIT o un accidente cerebrovascular menor es más alto dentro de las primeras 24 a 48 horas, por lo que si se sospecha, los pacientes suelen ser ingresados en el hospital para telemetría y evaluación.

Pruebas de Imagen Neurológicas

Dado que no se pueden descartar infartos, hemorragias pequeñas o lesiones expansivas solo por la clínica, es necesario recurrir a técnicas de neuroimagen:

  • Tomografía computarizada (TC): Es el estudio más fácil de realizar de inmediato, pero es posible que no identifique los infartos antes de las 24 horas. En una angiografía por tomografía computarizada, puede inyectarse un medio de contraste en un vaso sanguíneo.
  • Resonancia magnética (RM): Suele detectar un infarto en evolución en algunas horas.
  • RM con técnica de difusión: Es el estudio por la imagen más exacto para descartar un infarto en pacientes con un presunto AIT, aunque no siempre puede realizarse.
  • Todos los pacientes que han tenido un AIT requieren una angiografía por TC, una angiografía por resonancia magnética (ARM) o una RM ponderada por difusión de la circulación carotídea y cerebral.

Otras Pruebas Complementarias

  • Ecografía carotídea: Para comprobar si hay estrechamientos u obstrucciones en los vasos sanguíneos del cuello.
  • Ecocardiografía (transtorácica o transesofágica): Para averiguar si un problema cardíaco causó fragmentos en la sangre que ocasionaron una obstrucción.
  • Electrocardiograma (ECG) y monitoreo del ritmo cardíaco: Para verificar si hay latidos cardíacos irregulares, como la fibrilación auricular.
  • Análisis de sangre: Para verificar la presión arterial alta, enfermedades cardíacas, diabetes, colesterol alto y otros factores de riesgo.
  • Arteriografía: Para observar las arterias del cerebro que no suelen verse en una radiografía.
  • Electroencefalograma (EEG): Para verificar si los síntomas no se deben a una convulsión.

Puntuación ABCD2 para la Estimación del Riesgo

La puntuación ABCD2 se utiliza para estimar el riesgo de accidente cerebrovascular después del AIT y se calcula agregando lo siguiente:

Criterio Descripción Puntos
A (Edad) ≥ 60 años 1
B (Tensión Arterial) Sistólica ≥ 140 mmHg y/o diastólica > 90 mmHg 1
C (Manifestaciones Clínicas) Debilidad 2
Alteración del habla sin debilidad 1
D (Duración del AIT) ≥ 60 minutos 2
10 a 59 minutos 1
< 10 minutos 0
D2 (Diabetes) Presencia de diabetes 1

Los pacientes con AIT con una puntuación ABCD2 > 4 corren un riesgo elevado de accidente cerebrovascular. El riesgo de accidente cerebrovascular dentro de los dos días según la puntuación ABCD2 es aproximadamente:

  • Para una puntuación de 6 a 7: 8%
  • Para una puntuación de 4 a 5: 4%
  • Para una puntuación de 0 a 3: 1%

Tratamiento y Prevención del Accidente Cerebrovascular Posterior a un AIT

El tratamiento del AIT se centra en prevenir un ataque cerebral futuro, corrigiendo el problema subyacente. Un estilo de vida saludable para el corazón y medicamentos pueden ayudar significativamente.

Cambios en el Estilo de Vida

Lo mejor para evitar un AIT y prevenir un ACV es conocer y gestionar los factores de riesgo, adoptando un estilo de vida saludable que incluye revisiones médicas periódicas:

  • Dieta saludable para el corazón: Consumir muchas verduras, frutas, nueces, frijoles, carne magra, aves, pescado y cereales integrales. Limitar el consumo de sodio y azúcar, y reducir las grasas (especialmente saturadas y trans).
  • Actividad física regular: Hacer ejercicio con regularidad, al menos 30 minutos casi todos los días de la semana.
  • Mantener un peso saludable: El sobrepeso contribuye a otros factores de riesgo.
  • Limitar el consumo de alcohol: Si se bebe alcohol, hacerlo con moderación (máximo dos bebidas al día si es hombre y una si es mujer).
  • No fumar: Evitar cigarrillos, cigarrillos electrónicos y otros productos de tabaco o nicotina. Evitar el humo de tabaco ambiental y la niebla de aerosol.
  • No consumir drogas ilícitas.
  • Reducir el estrés psicosocial.
  • Vacunarse: Mantenerse al día con las vacunas contra el COVID-19, la gripe y la neumonía.

Manejo de Factores de Riesgo y Enfermedades Subyacentes

Es crucial colaborar con el médico para tratar otras afecciones que aumentan el riesgo de ACV:

  • Controlar la presión arterial alta.
  • Controlar el colesterol alto.
  • Controlar la diabetes.
  • Tratar enfermedades cardiovasculares, incluida la fibrilación auricular, el infarto de miocardio, la valvulopatía y la miocardiopatía dilatada.
  • Abordar la estenosis de la arteria carótida y la enfermedad arterial periférica.
  • Tratar la apnea obstructiva del sueño.
  • Manejar los niveles elevados de homocisteína.
  • Ser prudente con el uso de anticonceptivos hormonales o tratamientos hormonales para la menopausia, ya que pueden elevar el riesgo de ataque cerebral en algunas personas.

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Tratamiento Farmacológico

Se utilizan antiagregantes plaquetarios y estatinas para disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular. Puede tomar medicamentos para prevenir los coágulos sanguíneos, bajar la presión arterial, reducir el colesterol y controlar otros problemas de salud. Los medicamentos pueden ayudar a reducir el riesgo de sufrir otro AIT y un ataque cerebral.

  • Antiagregantes plaquetarios: Estos medicamentos impiden que las plaquetas de la sangre se adhieran entre sí, lo cual inicia la formación de coágulos.
    • Aspirina (ácido acetilsalicílico) es el medicamento antiplaquetario más utilizado, económico y con menores efectos secundarios.
    • La aspirina combinada con dipiridamol.
    • Otros antiagregantes plaquetarios, como el clopidogrel, pueden recetarse con aspirina por aproximadamente un mes después del AIT.
  • Anticoagulantes: Impiden la formación de coágulos sanguíneos y evitan que los coágulos existentes aumenten de tamaño. Estos medicamentos requieren supervisión cuidadosa debido al riesgo de sangrado grave. La anticoagulación está indicada si hay fuentes cardíacas de émbolos.
    • Anticoagulantes orales directos (DOAC).
    • Warfarina (Jantoven).
    • La heparina, aunque su uso en la fase aguda del ictus isquémico es controvertido y no se asocia con un beneficio claro a corto o largo plazo en todos los casos, sí es un tratamiento a considerar en pacientes con fibrilación auricular una vez descartada la hemorragia intracraneal.
  • Medicamentos para el colesterol: Las estatinas, inhibidores de la absorción del colesterol e inhibidores de la PCSK9 reducen el colesterol y el riesgo de sufrir un AIT o un ataque cerebral.
  • Medicamentos para la presión arterial: Antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA), inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) y diuréticos reducen la presión arterial y el riesgo de AIT/ACV.

Procedimientos Quirúrgicos e Intervencionistas

Si existe una obstrucción grave en las arterias carótidas del cuello, se puede optar por procedimientos para abrir las arterias estrechadas, lo que mejora el flujo sanguíneo y ayuda a prevenir un ataque cerebral. Los beneficios y riesgos deben sopesarse cuidadosamente, ya que estos procedimientos pueden, en ocasiones, provocar un ataque cerebral.

  • Endarterectomía carotídea: Un cirujano elimina la placa acumulada en las arterias carótidas. Este procedimiento puede ser útil en determinados pacientes, especialmente en aquellos con más del 70% de estenosis carotídea homolateral.
  • Angioplastia carotídea y colocación de estent: Durante un procedimiento con catéter, se utiliza un dispositivo similar a un globo para ensanchar la arteria estrechada y se coloca un estent para mantenerla abierta.

Cuidados Generales en la Fase Aguda (Prevención Secundaria)

Aunque un AIT no causa daño duradero, la atención inmediata y la gestión de la fase aguda son cruciales para prevenir un ACV. Estas medidas, a menudo aplicadas en el manejo del ictus isquémico, son relevantes para los pacientes con AIT para reducir el riesgo de progresión:

  • Manejo de la vía aérea y oxigenación: La oxigenoterapia es recomendable cuando la saturación de oxígeno de la sangre sea inferior al 95%, ya que la hipoxemia puede empeorar la lesión isquémica.
  • Control de la presión arterial: Se debe evitar la administración rutinaria de hipotensores, ya que una reducción brusca puede empeorar la isquemia cerebral. Se recomienda tratar la hipertensión cuando la presión arterial sistólica es superior a 220 mmHg o hay clínica de encefalopatía hipertensiva, usando fármacos de acción corta y fácil manejo.
  • Control de la temperatura: La hipertermia se asocia con un aumento de la mortalidad. Se recomienda tratarla con antitérmicos si existe sospecha de infección, manteniendo la temperatura corporal entre 36 y 37 °C.
  • Control de la glucemia: Las cifras elevadas de glucemia se asocian a un peor pronóstico. Deben mantenerse valores de glucemia dentro de la normalidad, incluso administrando insulina si fuese necesario.
  • Hidratación: Evaluar y corregir la deshidratación mediante sueroterapia, ya que puede disminuir el flujo cerebral y empeorar el área isquémica, además de favorecer el síndrome confusional.
Diagrama de una endarterectomía carotídea

Un AIT es una Advertencia Crucial

Un AIT no causa problemas duraderos en el cerebro. Sin embargo, es una clara señal de advertencia de un posible ataque cerebral verdadero en el futuro, a menudo en un futuro cercano. Algunas personas que experimentan un AIT tendrán un accidente cerebrovascular dentro de un período de 3 meses, y la mitad de estos accidentes cerebrovasculares suceden durante las 48 horas posteriores a un AIT.

Es vital buscar atención médica de emergencia de inmediato si cree que tiene o tuvo un accidente isquémico transitorio. No ignore los síntomas solo porque estos desaparezcan. Una evaluación temprana puede identificar las condiciones tratables y permitir la implementación de medidas preventivas.

Investigaciones y Avances Futuros

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), es un importante financiador de investigaciones sobre ACV y AIT. El NINDS apoya investigaciones innovadoras para comprender, prevenir, diagnosticar y tratar mejor estas afecciones.

Los proyectos de investigación actuales abarcan una amplia gama de temas, incluyendo:

  • Intervenciones para reducir las disparidades de salud en los factores de riesgo de AIT.
  • Estudios para comprender la probabilidad de que una persona sufra un accidente cerebrovascular después de un AIT.
  • Desarrollo de formas eficaces de reducir el riesgo de accidente cerebrovascular.
  • Exploración de cómo ciertos fármacos para la migraña (anti-péptido relacionado con el gen de la calcitonina, CGRP) pueden influir en los AIT y ACV.
  • Búsqueda de biomarcadores (signos biológicos de la enfermedad) que puedan indicar la probabilidad de un ACV o AIT.
  • Investigación sobre genes o proteínas que podrían proteger el cerebro cuando el flujo sanguíneo se bloquea.

NIH StrokeNet, una red de coordinación nacional, lleva a cabo ensayos clínicos y estudios de investigación para avanzar en el tratamiento, la prevención y la recuperación de accidentes cerebrovasculares. Participar en un ensayo clínico puede contribuir significativamente a la comprensión y mejora del tratamiento de los AIT y trastornos relacionados.

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