La Absorción de Nutrientes y Nutrición en el Adulto Mayor

La vejez es una etapa de la vida que trae consigo cambios significativos en el cuerpo y en la forma en que este procesa y aprovecha los nutrientes. Nuestras necesidades nutricionales cambian con la edad; si bien necesitamos menos energía, es crucial mantener una alta densidad nutricional en la dieta. El envejecimiento es un proceso natural que afecta el metabolismo, la digestión, la absorción de nutrientes y la composición corporal.

Esquema de las etapas del envejecimiento y sus efectos en el cuerpo humano

Factores que Afectan la Nutrición y Absorción en la Vejez

En la tercera edad confluyen una serie de factores que hacen que llevar una dieta rica nutricionalmente sea un verdadero reto. Los numerosos cambios físicos, psíquicos y sociales que acompañan al envejecimiento y la mayor prevalencia de enfermedades crónicas, también contribuyen a esta situación.

Cambios Fisiológicos y Corporales

  • Composición Corporal: Uno de los cambios más importantes es la disminución de la masa magra metabólicamente activa, especialmente por la pérdida de masa muscular, conocida como sarcopenia, y de células de diferentes órganos y tejidos. Esta reducción afecta la movilidad, aumenta el riesgo de caídas y modifica negativamente la capacidad funcional. Además, indica una pérdida de reservas de proteína, con un mayor riesgo de malnutrición y disfunción del sistema inmune. La sarcopenia, junto con la menor actividad física, genera un menor gasto metabólico basal y, en consecuencia, menores necesidades de energía, lo que puede comprometer la ingesta adecuada de alimentos y nutrientes.
  • Grasa Corporal: La reducción de la masa magra se acompaña de un incremento de la grasa corporal, que puede aumentar el riesgo de diabetes. La distribución de la grasa también cambia, tendiendo a acumularse en la región abdominal y reduciéndose la grasa subcutánea. No solo la cantidad de grasa corporal, sino también su distribución, tienen un papel importante en la predisposición a padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer, principales causas de mortalidad en los países industrializados.
  • Salud Ósea: Con los años, se produce una disminución de la densidad ósea, en mayor medida en las mujeres, lo que aumenta el riesgo de fracturas. La pérdida de masa ósea es una consecuencia universal e inevitable del proceso de envejecimiento, observándose una aceleración en mujeres con la menopausia, y mayores valores de pérdida en poblaciones caucasoides. Esta situación puede derivar en osteoporosis, principal causa de fractura de cadera, una causa importante de mortalidad y descenso en la calidad de vida.

Alteraciones Sensoriales y Bucodentales

  • Disminución Sensorial: Paulatinamente se produce una disminución de la percepción sensorial que puede afectar al olfato, a la vista y al gusto, sentidos que intervienen como estímulos de la apetencia. La sensibilidad gustativa declina con la edad, aunque se aprecia una mayor apetencia por los sabores dulces o salados. Las alteraciones del olfato se traducen en una disminución de la sensibilidad olfativa y de la capacidad para identificar olores agradables, lo que puede disminuir el apetito y el interés por la comida.
  • Modificaciones Bucodentales: La boca es fundamental para la primera fase de la digestión (masticación y deglución). Con la edad, la integridad de las piezas dentales y su inserción en los alvéolos maxilares se dañan, a menudo favorecido por hábitos incorrectos de higiene. El envejecimiento conlleva una disminución en la secreción de jugos digestivos y de la saliva, lo que provoca la sensación de sequedad de boca, dificultando la masticación y deglución. Problemas como la pérdida de piezas dentales o la disfagia pueden limitar el tipo de alimentos que se consumen, llevando a dietas blandas, poco variadas y estimulantes.

Factores Socioeconómicos y de Salud

  • Movilidad Reducida: Para los mayores que aún son autónomos, la dificultad para desplazarse o realizar compras puede limitar el consumo de alimentos frescos y nutritivos, favoreciendo el consumo de productos congelados o procesados ricos en sodio, azúcares y grasas saturadas.
  • Condiciones de Salud y Medicamentos: Muchas personas mayores padecen enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, que requieren una dieta específica. Además, algunos medicamentos pueden afectar el apetito o la absorción de nutrientes, contribuyendo a carencias nutricionales.
  • Inseguridad Alimentaria: La incidencia de inseguridad alimentaria, definida como el acceso limitado o incierto a una cantidad adecuada de alimentos, ha aumentado entre los adultos mayores. En 2023, alcanzó el 9.3% de los hogares en Estados Unidos que incluyen a un adulto de 65 años o más, según datos del USDA.
  • Heterogeneidad del Grupo: Los adultos mayores son un grupo heterogéneo, con diferencias significativas entre la edad cronológica y la edad biológica. La capacidad para satisfacer los requisitos dietéticos varía de acuerdo con el ingreso y entre los grupos raciales y étnicos. Por ejemplo, en un análisis del USDA de 2020, los adultos mayores hispanos o latinos cumplieron mejor las recomendaciones de frutas y granos que sus contrapartes de raza blanca no hispana y la gente negra.

Nutrientes Clave y Deficiencias Comunes

Las carencias nutricionales en la vejez son frecuentes, ya sea por una dieta inadecuada o por la menor capacidad de absorción en el intestino. A medida que el cuerpo envejece, es posible que no absorba los nutrientes con mucha eficiencia, lo que hace que sea importante combinar las calorías consumidas con lo que el cuerpo necesita para prosperar.

Infografía sobre los nutrientes esenciales para adultos mayores

Deficiencias Específicas

  • Proteínas: La pérdida de masa muscular está directamente relacionada con una ingesta insuficiente de proteínas y con la disminución de la actividad física. Las pautas recomiendan que los adultos mayores consuman de 5 a 6.5 onzas de proteína a diario, pero la persona promedio en este grupo de edad consume alrededor de 4.5 onzas. Es un tema crítico, especialmente para aquellos de 71 años o más, y se ha observado que los adultos de raza negra tienen una menor probabilidad de cumplir los requisitos diarios.
  • Calcio y Vitamina D: Ambos son esenciales para la salud ósea. La disminución en la capacidad del cuerpo para sintetizar vitamina D mediante la exposición solar y la menor absorción de calcio contribuyen a la osteoporosis y a un mayor riesgo de fracturas. La cantidad diaria recomendada de vitamina D aumenta ligeramente para los adultos mayores, de 15 microgramos al día a 20 microgramos a los 71 años. Las mujeres necesitan 1,200 miligramos de calcio al día a partir de los 51 años.
  • Vitamina B12: La capacidad de absorber vitamina B12 disminuye con la edad debido a la menor producción de ácido estomacal. Aunque los adultos mayores no necesitan más vitamina B12 que los adultos jóvenes, sus cuerpos están menos capacitados para absorberla, y algunos medicamentos pueden reducir esa absorción. Esta vitamina es necesaria para mantener funcionando adecuadamente el sistema nervioso central.
  • Hierro: La deficiencia de hierro no es exclusiva de la vejez, pero puede ser habitual, sobre todo en personas con dietas inadecuadas o enfermedades crónicas. La anemia sigue siendo una enfermedad de alta prevalencia y se puede asociar a problemas cardiovasculares, cognitivos y de funcionalidad en este grupo etario.
  • Ácidos Grasos Esenciales (Omega-3): Estos ácidos grasos, presentes en nueces, algunas semillas y, sobre todo, en el pescado azul, son cruciales para la salud cardiovascular y cerebral.
  • Vitamina E y otras Vitaminas: Diversos estudios han documentado deficiencias séricas de vitamina E y D en este grupo etario. Las vitaminas B6, B12, C y D son cruciales para mantener la salud cerebral y prevenir el deterioro cognitivo. La ingestión de vitaminas en ancianos es a menudo menor de la recomendada.
  • Hidratación: En comparación con los adultos jóvenes, las personas de 60 años o más consumen bebidas en cantidades sustancialmente menores y a menudo no se mantienen bien hidratadas. Una razón es que la capacidad para detectar la sensación de sed disminuye con la edad. Mantenerse hidratado juega un papel fundamental para ayudar al cuerpo a digerir alimentos y absorber nutrientes, y la deshidratación puede ser peligrosa.

Recomendaciones Nutricionales para Adultos Mayores

Un plan nutricional adecuado en la vejez debe incluir todos los nutrientes esenciales que son clave para la salud actual de la persona mayor, y también para prevenir deficiencias y combatir enfermedades o complicaciones de las patologías ya existentes.

Requerimientos Energéticos

Las necesidades calóricas de los ancianos disminuyen con la edad debido a la reducción del gasto por la actividad física y el metabolismo basal. Un comité de la OMS, FAO y ONU aconseja una administración de 2300 kcal. para varones de 70 kg de peso a partir de los 60 años de edad, y unas 1900 kcal. para mujeres de 55 kg de peso y la misma edad. Se admite una reducción de un 10% en la ingestión calórica entre los 60-70 años y otro 10% de descenso a partir de los 70.

De acuerdo con las pautas dietéticas federales de Estados Unidos (2020-2025), las mujeres de 60 años o más requieren entre 1,600 y 2,200 calorías al día, mientras que los hombres en este mismo grupo de edades requieren de 2,000 a 2,600 calorías al día.

Esas calorías deben provenir de alimentos densos en nutrientes, con énfasis en verduras, frutas, granos integrales, carnes magras y lácteos bajos en grasa, preparados con una mínima cantidad de azúcares agregadas, almidones refinados, y grasas saturadas y sodio. La reducción calórica no deberá afectar a aquellos alimentos que contengan proteínas, minerales y vitaminas, sino a aquellos con mayor cantidad de grasas y azúcares.

Proteínas

Los adultos mayores requieren una mayor cantidad de proteínas dietarias comparados con los jóvenes y adultos, debido principalmente a la resistencia anabólica a la síntesis proteica. Se recomienda una mayor cantidad de proteínas dietarias por kilogramo de peso corporal, asegurando que se distribuyan de manera homogénea en las tres comidas principales, con un consumo aconsejado de entre 25-30 gramos de proteína dietaria de alta calidad biológica en cada una.

  • Fuentes de alta calidad: Carnes magras, pescado, huevos (3 a la semana, cocidos o pasados por agua), legumbres y productos lácteos (especialmente yogur y queso fresco). El 60% de las proteínas deben ser de origen animal y el 40% de origen vegetal, combinando legumbres y verduras, o legumbres y cereales para mejorar la digestibilidad.

Calcio, Vitamina D y Magnesio

Para mantener una buena salud ósea es importante un aporte adecuado de estos nutrientes.

  • Calcio: Los adultos mayores deben consumir entre 1,000 y 1,200 mg de calcio por día. Fuentes incluyen productos lácteos bajos en grasa, verduras de hoja verde, almendras y semillas como las de sésamo, y pescado de tamaño pequeño con sus espinas.
  • Vitamina D: Para complementar la dieta, es importante una buena exposición al sol y, si es necesario, suplementos de vitamina D. El pescado alto en grasa, como la trucha, el salmón, el atún y la caballa, están entre las mejores fuentes de vitamina D.
  • Magnesio: Es clave también para la fijación del calcio en el hueso y está presente en frutos secos, legumbres, semillas y verduras de hoja verde.

Para facilitar el consumo de algunos de estos alimentos, como las almendras, si no se pueden masticar, se pueden tomar molidas y mezcladas con yogur.

Fibra

La fibra es esencial para prevenir el estreñimiento y mantener una buena salud de la microbiota intestinal.

  • Fuentes: Frutas, verduras, frutos secos, semillas como la chía y legumbres.

Vitaminas del Grupo B y Antioxidantes

  • Vitaminas del Grupo B: Las vitaminas B6 y B12 son cruciales para mantener la salud cerebral y prevenir el deterioro cognitivo. La mayoría de los alimentos de origen animal, como las carnes y lácteos, además de aportar proteínas, también son proveedores de estas vitaminas.
  • Antioxidantes: Estos nutrientes ayudan a reducir el daño oxidativo que se produce de forma inevitable en el envejecimiento, de manera que todos nuestros órganos y sistemas funcionarán mejor si se mantienen unos niveles adecuados.

Hidratación

La importancia del agua en la dieta aumenta con la edad y depende del ambiente y funcionamiento renal y digestivo. Puesto que la capacidad funcional del riñón disminuye con la edad, se necesita un aporte acuoso mayor para conseguir una eliminación de los productos finales del metabolismo. Un anciano debe tomar unos 8 vasos de líquidos, en forma de agua, bebidas azucaradas, zumos, café, etc. No hay que olvidar que la sensación de sed en los ancianos puede encontrarse disminuida, lo que requiere un esfuerzo consciente para mantenerse hidratado.

La dieta ideal para Adultos mayores - Dra. Jenny Fernandez

Estrategias y Adaptaciones Dietéticas

Consideraciones Generales

  • Las dietas deben ser sencillas y de fácil elaboración.
  • Mantener, en lo posible, los hábitos y gustos personales.
  • Cuidar la presentación de la comida para estimular el apetito.
  • Fraccionar la dieta en varias comidas pequeñas a lo largo del día.
  • Moderar el consumo de café, alcohol y bebidas estimulantes.
  • Acostumbrar a beber líquidos entre comidas.
  • Las comidas deben ser ligeras.
  • El ambiente a la hora de las comidas debe ser agradable y armonioso.
  • Los alimentos deben ser de fácil masticación y deglución.
  • Se debe dar importancia en la alimentación a la leche y los derivados lácteos.
  • Cuidar la ingesta de sal y azúcar, y potenciar la ingesta de fibra y alimentos integrales.
  • Es aconsejable evitar comer muy tarde, pero todo depende de las características de cada persona y sus patologías asociadas.
  • Se recomienda evitar las frituras, el exceso de grasas saturadas y los azúcares.
Plato de comida saludable y equilibrada para personas mayores

Suplementos Nutricionales

En muchos casos, la alimentación por sí sola no llega a ser suficiente para cubrir todas las necesidades, por lo que el uso de suplementos nutricionales es una buena herramienta. Por supuesto, siempre es importante que estos se consuman bajo la supervisión de un profesional de la salud para que se tomen con una adecuada coherencia nutricional.

  • Proteínas en Polvo o Batidos: Para aquellas personas con dificultades para consumir suficientes proteínas a través de la dieta, los batidos de proteínas pueden ser una alternativa práctica para ralentizar la pérdida muscular.
  • Probióticos: Con el envejecimiento, la microbiota intestinal tiende a alterarse, lo que afecta a la digestión y la absorción de nutrientes. Los probióticos pueden ayudar a mantener un equilibrio saludable.
  • Magnesio: Puede ser útil para reforzar la eficacia del calcio y la vitamina D, y en casos de rigidez muscular.

La tercera edad es una etapa más de la vida, y es fundamental prestar especial atención a la alimentación para disfrutarla con la máxima calidad. Es posible disfrutar de la buena mesa en toda etapa de la vida, lo importante es tener presente algunas consideraciones al momento de escoger los alimentos y de prepararlos.

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