China, a partir del 1 de enero de 2025, elevará la edad de jubilación de sus trabajadores, marcando la primera reforma de este tipo desde los años 50 y poniendo fin a uno de los umbrales de retiro más bajos entre las principales economías del mundo. Esta medida, considerada necesaria desde hace tiempo, busca enfrentar la disminución de la población activa y el envejecimiento demográfico que ejerce una creciente presión sobre el sistema de pensiones del país.

Nuevas Edades de Retiro y Aplicación Progresiva
La nueva normativa, aprobada por el máximo órgano legislativo, establece un cambio gradual en las edades de jubilación durante los próximos 15 años. Actualmente, los hombres se retiran a los 60 años. Con la reforma, la edad de retiro para los hombres aumentará a los 63 años.
Para las mujeres, las edades de jubilación variarán según su tipo de empleo:
- Las mujeres que trabajan como obreras, cuya edad de retiro actual es de 50 años, pasarán a jubilarse a los 55 años.
- Aquellas que desempeñan labores administrativas (empleos de cuello blanco), que actualmente se retiran a los 55 años, lo harán a los 58 años.
El cambio de política se aplicará de forma progresiva en función de la fecha de nacimiento de los trabajadores, aumentando las edades de jubilación cada pocos meses durante los próximos 15 años. Por ejemplo, un hombre nacido en enero de 1971 podría retirarse a los 61 años y siete meses, en agosto de 2032, mientras que uno nacido en mayo de 1971 lo haría a los 61 años y ocho meses, en enero de 2033. No se permitirá jubilarse antes de la edad legal, aunque las personas pueden retrasar su jubilación por no más de tres años.
Contexto Demográfico y Presión sobre el Sistema de Pensiones
Esta decisión se enmarca en un contexto de profundas transformaciones demográficas en China. La esperanza de vida en el país ha aumentado significativamente, alcanzando los 78,2 años, frente a los 36 años en 1949. Paralelamente, la población ha caído por segundo año consecutivo en 2023, con una tasa de natalidad que alcanzó un mínimo histórico de 6,39 nacimientos por cada 1.000 personas el año pasado.

A finales de 2023, China contaba con casi 300 millones de personas mayores de 60 años, y se prevé que esa cifra sea de 400 millones en 2035. La Organización Mundial de la Salud estima que casi un tercio de la población china (unos 402 millones de personas) tendrá más de 60 años en 2040, frente a los 254 millones de 2019.
Las presiones demográficas hacen que la medida sea indispensable, ya que se reduce la proporción de jubilados con respecto a los trabajadores más jóvenes. En la actualidad, cada jubilado chino se mantiene con los aportes de aproximadamente cinco trabajadores, una cifra que era del 21,8% en 2022. "Cada vez hay más gente en edad de jubilarse, por lo que el fondo de pensiones está bajo gran presión. Por eso creo que ha llegado la hora de actuar en serio", afirmó Xiujian Peng, investigador de la Universidad de Victoria en Australia.
La desaceleración económica, la reducción de los beneficios gubernamentales y la política de hijo único, que se prolongó durante décadas, han contribuido a una progresiva crisis demográfica en China. La decisión del gobierno llega tras varias advertencias de que el sistema de pensiones podría quedarse sin fondos para 2035, según informes de instituciones como la Academia China de Ciencias. De hecho, 11 de las 31 jurisdicciones de nivel provincial de China tienen déficits presupuestarios de pensiones, según datos del Ministerio de Finanzas.
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Reacciones Encontradas y Desafíos Sociales
El anuncio ha suscitado reacciones encontradas. En las redes sociales chinas, muchos usuarios expresaron su descontento ante la perspectiva de un retraso en el acceso a sus pensiones. El hashtag "avanzar en la reforma para retrasar la edad de jubilación" ha sido uno de los principales trending topics en Weibo. Un comentario popular advertía: "Retrasar la edad de jubilación solo significa que no podrá recibir la pensión hasta muy tarde".
Algunos internautas recordaron la alta tasa de desempleo juvenil y la dificultad de las personas mayores para encontrar trabajo en un momento de incertidumbre económica, lo que genera precariedad en el mercado laboral. "No estoy muy preocupada por el retraso en la edad de jubilación porque no puedo encontrar trabajo", comentó un usuario de Weibo. Otros, sin embargo, manifestaron que el anuncio era "de esperar" y lo compararon con las edades de jubilación en países europeos, donde los hombres suelen retirarse a los 65 o 67 años.
Expertos consultados por el diario oficial chino Global Times señalaron que la decisión, al eliminar un enfoque único, respeta las preferencias individuales y se alinea con la sociedad cada vez más diversa. Sin embargo, Peng Peng, presidente ejecutivo de la Sociedad de Reforma de Guangdong, un think tank vinculado al gobierno, advirtió que retrasar la jubilación podría ser un arma de doble filo en la economía actual. Aunque "es un instrumento político estándar y hacerlo gradualmente tiene mucho sentido", a corto plazo, el aumento de la edad de jubilación causará "dolor", según los expertos.
Legisladores como Zhang Yong han defendido la medida como necesaria para que el país pueda "adaptarse a la nueva realidad demográfica". No obstante, Eli Friedman, experto en política laboral china de la Universidad de Cornell, expresó a DW que aumentar la edad de jubilación contribuiría poco a la contracción de la fuerza laboral y destacó que los abuelos a menudo desempeñan un papel crucial en el cuidado de los nietos, una labor que se vería afectada.
Contribuciones al Sistema de Seguridad Social y Perspectivas
Además de la edad de jubilación, la nueva política de China exigirá que los empleados contribuyan más al sistema de seguridad social. A partir de 2030, los trabajadores tendrán que hacer mayores aportes para recibir pensiones, y para 2039, deberán acumular 20 años de contribuciones para acceder a sus beneficios. Este cambio se produce mientras el fondo de pensiones de Pekín se agota, una estimación que ya en 2019, la Academia China de Ciencias Sociales, administrada por el Estado, proyectó para 2035, incluso antes del impacto de la pandemia de COVID-19 en la economía.
Si bien aumentar la edad de jubilación podría aliviar la presión sobre las pensiones en el futuro cercano, "es difícil decir cuánto tiempo puede durar", según expertos. Para abordar el déficit presupuestario, Friedman sugiere que es más necesario un cambio estructural en el sistema de bienestar, actualmente muy descentralizado y con variaciones, que solo el ajuste de la edad de jubilación. Este dilema es aún más patente en un momento en que la tasa de desempleo entre los jóvenes de 16 a 24 años ha aumentado constantemente, lo que subraya la cautela del gobierno chino para evitar cambios drásticos que puedan provocar disturbios sociales, especialmente entre las generaciones más jóvenes y los que actualmente tienen 50 años.